Capitulo 1: Un extraño despertar.
Una extraña sensación de pesadez recorre mi cuerpo, como si tuviera mucho tiempo sin poder moverme, es una sensación sutil, pero constante, que recorre mi cuerpo entumeciéndolo, pero a la vez me genera un sentimiento de inquietud, un impulso, de querer moverme y descubrir. Abrí los ojos lentamente agobiado por la luz intensa del sol y al mirar mí alrededor la duda me invade
–¿Do-dónde estoy?
Un bosque frondoso rodeado por flores y arbustos, las hojas de los arboles bailan suavemente con la brisa que las recorre, las mariposas vuelan tranquilamente de flor en flor, un oasis de paz, que relaja mis pensamientos, sin embargo algo no termina de cerrar mis dudas, ¿qué este sitio? ¿Cómo llegué aquí? Después de ver mi entorno unos momentos solo pude llegar a la conclusión más lógica, esto es un sueño.
Poniéndome en pie y guiado por la curiosidad, comencé a recorrer el bosque contemplando la belleza de este paisaje imaginario, un pequeño sendero lleno de lindas flores de varios colores, el cantar de las aves que al levantar la mirada veo recorrer el cielos despejado; los rayos del sol son cálidos, mi túnica se mueve sutilmente con la brisa fresca que sopla dejando un aroma dulce, no pareciera ser un sueño o un producto de mi imaginación.
Entre los arboles abundantes de frutas, son tan altos que para lograr conseguir alguna es complicado, así que intenté escalarlos, sin embargo caí al primer intento sin sentir ningún dolor por la caída, era de esperarse puesto que esto no es real.
Estando en el suelo el relajante sonar del agua corriendo llegó a mis oídos, me levanté y seguí el sonido, hasta que entre unos árboles cercanos noté el correr de un pequeño rio, me acerqué y quedé asombrado por su aspecto, aguas cristalinas que adornan este pequeño paisaje inventado, su tranquilo desplazar me relajan, me hacen pensar que no hay nada de qué preocuparse. Me senté y coloqué mis pies en el agua, este ambiente es muy relajante por lo que decido recostarme, luego viendo el cielo suspiro un poco.
–Esto es el paraíso –dije recostándome.
Me gustaría poder venir aquí cada vez que durmiera, ver el cielo y escuchar el cantar de las aves mientras que mis pies se refrescan en estas tranquilas aguas de este pequeño rio…
Sin embargo, mi calma se convierte en inquietud cuando unos pasos comenzaron a escucharse entre los árboles que poco a poco se acercaban, dichos pasos acabaron justo a mi lado, volteó lentamente y un hombre alto está de pie a mi izquierda vestido con una túnica blanca con detalles dorados en las mangas y el cuello, la luz del sol da en su cabeza lo que me impide verla.
El hombre extendió su mano lentamente haciendo un gesto con su mano, como si quisiera que me levantara, guardé silencio pensando en si hacerle caso o no, al final me gano la curiosidad así que me puse de pie, al levantarme noté que el hombre es un poco más alto que yo, y aun estando tan cerca no logro distinguir su cara.
Aquel extraño sujeto puso su mano izquierda en mi hombro, no entiendo que pasa y me estoy inquietando. El hombre elevó su mano derecha y me señaló con su dedo índice, luego agitó sutilmente su cabeza de manera vertical, no logré entender nada; elevé mi mano para quitarme la suya del hombro pero de repente una sensación en mis piernas me invadió, como si no las pudiera mover. Bajé la mirada y exaltado vi cómo me empezaba a hundir en el césped, intente levantar las piernas, pero cuando intentaba moverme me hundía más rápido, estiré la mano para que el hombre me ayudara pero él no sé movió, mientras su cuerpo se elevaba. El suelo ya me ha absorbido hasta el pecho, estiré las manos para agarrarme del césped pero estas lo traspasaron como si no fuera físico, levanté la mirada temblorosamente y vi como ese hombre se alejaba caminando lentamente, desapareciendo entre los árboles, sin asimilar lo que pasaba el suelo termino de succionarme…
Caí a un vacío inmenso y lleno de oscuridad, donde no se contemplaba final, simplemente una enorme brisa que me azotaba. Mientras caía, el agujero por donde me hundí se hacía cada vez más pequeño, hasta que ya no lo logré ver más, mis latidos aumentaban su velocidad conforme veía alejarse aquel único punto de luz. Y luego no veía absolutamente nada, el agujero ya no estaba, solo una vasta oscuridad, me empecé a desesperar, ¡¿No se supone que ahora es cuando despierto?!
Despierta… despierta… ¡Despierta…!
–¡Ahh!
Me levanté agitado, mi respiración tan acelerada como si hubiera corrido un largo maratón me sofocaba, estoy muy sudado y me tiemblan los brazos, es la primera vez que un sueño me hace despertar así, por lo general los escenarios de mis sueños son fuera de este mundo e historias muy ficticias, pero esto es nuevo y extraño.
Supongo que solo es un sueño así que no le daré importancia. La iluminación de mi ventana despertó mi intriga, ¿Qué hora es?
–¡¿QUÉ?! ¡¿LAS 6:50?! –exclamé al ver el reloj de mi mesa.
¡No puede ser! Solo tengo 10 minutos para llegar a la escuela. Agitado traté de quitarme la sabana lo más rápido posible y de la desesperación solo conseguí caer al suelo y golpearme.
–¡Ay! –me quejé tomándome la cabeza.
Recordando la hora me levanté y fui a bañarme.
Bajé a la cocina ya vestido con el uniforme, una camisa blanca con detalles en azul, pantalón de traje y por mi lado también una chaqueta azul oscuro. Tomé mi desayuno en la mesa, lo tomé ya que no me sobra nada de tiempo.
Salí de mi casa cerrando la puerta bruscamente, debo darme prisa, menos mal que mi mamá no estaba en casa, el supermercado donde trabaja abre muy temprano, de haber estado me regañaría horriblemente viéndome en esta situación.
Recorriendo el vecindario, las calles vacías me permiten avanzar por el centro sin temor a ser atropellado, no vivo tan lejos de la escuela pero me toma alrededor de 25 minutos a pie, por lo que enserio, ¡Enserio! voy tarde.
La calle acaba con unos pequeños edificios y un callejón que los atraviesa, dicho callejón da con la avenida principal que va directo al colegio. Saliendo del callejón alguien me esperaba, un chico más pequeño y robusto que yo, de pelo marrón claro y ojos del mismo color que irradiaron fuego al verme. Llegué a la esquina y me frené de golpe casi acabando en el suelo, apoyándome sobre mis rodillas para recuperar el aliento.
–¡Hasta que llegas! Qué se supone que estabas haciendo ¿eh?
La persona que me reclama enojado es Arleck, mi mejor amigo, y es comprensible su disgusto.
–Di-Discúlpame, se me hizo tarde –dije recuperando el aliento.
Siento raspada la garganta y el pecho me va a estallar, consecuencias de correr casi cien metros sin detenerme.
–¡No mientas Reytan! te quedaste hasta tarde jugando ¡¿Cierto?! –dijo señalándome de forma intimidante.
–Eh, no cómo crees, solo… me quedé dormido tarde y no dormí bien –respondí viendo hacia todos lados.
Arleck se me quedó viendo enojado sin decir ni una palabra, yo por el contrario, sonrió tontamente para no parecer nervioso.
–Sé que jugaste hasta tarde –dijo entrecerrando los ojos.
–No, yo…
–Vi tu perfil imbécil, tu última partida fue a las 12:45a.m –reclamó arqueando una ceja.
Me atrapó.
–Ash, No se te escapa nada ¿o sí? jugué un poco y subí de rango, aunque admito que fue un error quedarme hasta tarde –dije cruzándome de brazos y viendo hacia el cielo.
–¡Claro imbécil! Estamos a miércoles, solo a ti se te ocurre jugar hasta tarde sabiendo que en la mañana hay clases –contestó manoteando y haciéndome dar un paso hacia atrás.
–¡No te hagas el santo! Tu eres el que siempre se trasnocha jugando o viendo cosas, yo no lo hago a menudo –respondí un poco alterado señalándolo.
Apartó mi mano de golpe tomando mi muñeca.
–Da igual, a mí no se me hace tarde, me quedé hasta la dos de la mañana y aquí me ves, esperándote como un idiota –dijo cruzándose de brazos.
–Sí, ya se, vámonos –dije haciendo un gesto con mi cabeza dándome vuelta.
Sin perder el tiempo, decidimos correr. Recorriendo la solitaria avenida ligeramente iluminada por los faros pienso en lo que Arleck me dijo, fue un error lo que hice, pero ya no puedo cambiar las cosas; supongo que también debe estar molesto porque no lo invité a jugar, pensé que era algo imprudente llamarlo a esa hora, así que decidí jugar solo y perdí la noción del tiempo, pero sigo algo pensativo, tengo una alarma a las seis en punto para evitarme estos problemas, y a veces hasta me despierto antes de que suene, por eso aún no termino de comprender, jamás me había pasado esto, pero ya no importa, ahora debo pensar en cómo haremos para entrar.
Llegamos a la escuela con la esperanza que no haya cerrado la puerta.
–¡No los puedo dejar entrar a esta hora! –Habló firmemente el portero obstruyéndonos el paso.
Está de pie en toda la entrada, no hay más nadie en las afueras, todo está desolado; este tipo es sumamente estricto con las normas de la institución que dictan que a menos que se avise con antelación el retraso para ingresar por una causa mayor, ningún estudiante puede entrar después de las 7:15a.m.
–Vamos señor Jordan, déjenos pasar, son las 7:17 –Supliqué juntando mis palmas.
Solo me ve en silencio con los brazos cruzados, por su expresión pareciera estar molesto, aunque siempre actúa así.
–Ya es muy tarde, no pueden pasar, par de niños irresponsables –contestó bruscamente.
Al oírlo, Arleck se colocó en frente de mí.
–¡Oiga! el irresponsable aquí es él, por su culpa es que llegamos tarde –reclamó señalándome.
–Oye –dije con vergüenza.
–¡Cállate que es verdad! –exclamó mirándome.
Está muy molesto conmigo, y pues yo también, ahora por mi culpa no entraremos a clases hoy, será un enorme problema con nuestros padres, de solo imaginar que mi madre se entere de esto se me pone la piel de gallina, además de un buen golpe me quitará mi celular y no me dejará usar mi PC por una o dos semanas, ¡Mierda! No quiero eso, debo hallar la forma de entrar.
–¡Oiga! Señor Jordan, déjelos pasar, no sea malo –una voz familiar tranquilizó mis emociones.
–¡Andrews! –exclamé al girarme.
–Hola Reytan, ¿Qué tal todo? –respondió amablemente mientras se acercaba.
–Pues como verá… nada bien –Respondí apenado viendo el suelo.
Vistiendo la misma gabardina café de siempre y su pelo despeinado, se detuvo a mi lado mirándome con una sonrisa pícara, luego volteó a ver a Arleck, que deja notar su furia.
–Reytan, sabes que mientras estemos en clases debes procurar no quedarte hasta tarde jugando –dijo de manera pensativa.
–¡Oh! Eh… bu-bueno –respondí bajando la voz.
Adivinó la razón por la que llegamos tarde, supongo que soy muy predecible. El profesor se rió un poco y luego camino al frente de nosotros para voltear a verme.
–¿Qué haré contigo? –dijo de forma burlona –. Jordan, déjalos pasar, tiene clase conmigo de todas formas –agregó acercándose al portero.
El portero nos miró sospechosamente estremeciéndome, mientras que Arleck siguió con su expresión de indiferencia. Lo pensó un poco pero al final solo suspiró de manera frustrada.
–Ash, está bien, adelante… ¡pero que sea la última vez! –dijo haciéndose a un lado.
–Díselo a él –respondió Arleck cruzándose de brazos.
–¡Cállate! –exclamé empujándolo con el codo.
Entramos a la escuela y de inmediato me acerqué al profesor Andrews para agradecerle.
–Andrews –dije mientras me acercaba.
–¿Sí? –contestó despegando su vista de su celular.
–Le quería agradecer por lo que hizo… en serio me salvó –dije entre risas.
Él solo sonrió y me sacudió el cabello.
–No hay de qué, ahora ve al salón, en un momento voy –dijo sonriendo mientras seguía su camino.
Se alejó agitando su mano. Es un alivio, gracias a Dios que apareció.
Mi relación con Andrews es bastante estrecha, desde que me dio clases en primer año hemos forjado una buena amistad, ¡Hasta me da la contraseña del wi-fi del salón de profesores!
Volví con Arleck y fuimos nuestra aula de clases.
– Ø –
¿Dónde estará? Han pasado alrededor de 10 minutos desde que llegamos, son las 7:30 y Andrews no ha vuelto, y mientras tanto este salón es un caos, tanto que decidí estar en la puerta para librarme de todo el descontrol.
–Oye, disculpa, Reytan. –Un compañero se me acercó.
Cristopher me habló despertando mi intriga.
–¿Si? –respondí ocultando mi sorpresa.
–¿Iras a ver el juego después de clases? –preguntó.
Pocas veces me dirige la palabra, solo me habla por el hecho de que estamos en un torneo de fútbol, y pues debemos de tener un equipo para competir contra los demás salones del mismo año. No soy de los que le importan los partidos de los demás salones, por lo que me da igual ese partido.
–Pues no sé, ¿Quienes juegan? –dije desviando la mirada.
Cristopher sacó una hoja de su bolsillo, es el calendario de partidos esta semana, luego señaló el de hoy.
–La sección “F” contra la sección “A”, debemos estar pendientes de lo que hagan los idiotas de la “A” ¿no crees? Ya que son rivales directos, pensé en que me pudieras acompañar –dijo sonriendo.
¡¿Y a este qué le pasa?! ¡¿Quiere que lo acompañe?! Se nota que me quiere hacer ir a verlo solo, lo más seguro es que ni se aparezca por ahí, supongo que entre los demás y él lo pensaron, montón de idiotas.
–Pues… puede que vaya, pero no te prometo nada –dije con desinterés.
–Está bien, espero verte allá –respondió amablemente.
Me dio unas palmadas en el hombro y se fue a sentar con los demás.
A decir verdad no soy muy sociable, y no es que sea tímido, porque no lo soy, sin embargo no me gusta hablar mucho con los demás, por eso es que no me hablo con la mayoría del salón, sin embargo, con los que integran el equipo es diferente, ellos son los que no me hablan y me evitan, no fuera de la cancha, desde aquel día…
Recordar eso me hace sentir algo de frustración. Volteé a ver el pasillo de salones, el profesor Andrews se está tardando demasiado, ¡¿Qué carajos estará haciendo?!
Arleck se me acercó algo confundido.
–Oye bro… ¿Qué te dijo Cristopher? –dijo mirando hacia donde él estaba.
–Nada importante, solo que quiere que vaya a ver el juego de la “A” con él después de clases –respondí frustrado.
Al oírme reaccionó con confusión, rascándose la cabeza.
–¿Enserio? –exclamó arqueando una ceja.
–Raro ¿No? –dije con ironía viendo hacia el pasillo.
–Si… y mucho –respondió apoyando su codo en mi hombro.
Ambos miramos hacia donde estaba Cristopher, charlando con los demás. Arleck sigue asimilando que me haya invitado a ver el partido con él, pero luego suspiró y sonrió, parece que llegó a la misma conclusión que yo.
–¿Irás? –dijo volteándome a ver.
–La verdad… no sé –respondí desanimado elevando la mirada.
Me da igual ir o no, pero son rivales directos en la pelea por el liderato, puede ser de ayuda ver su juego.
–Bueno, si decides ir, voy contigo, me servirá para analizar sus atacantes –dijo mirando a unas chicas que pasaron por la puerta.
Supongo que ya le pasó el enojo que tenía conmigo, me alegra que no me deje solo.
–Gracias bro, será más divertido que verlo solo… por cierto, no has visto a…
–¡QUÍTATE! –Alguien me gritó desde la espalda seguido de un empujón que me hizo caer.
Me golpeé en la cabeza con una mesa.
–¡Ay! eso dolió –me quejé tomándome la cabeza.
–Ay Reytan, perdón –una chica me respondió inclinándose.
Por su cabello castaño y una cola de caballo que le llega hasta la cadera, estoy seguro de quien fue, Lucia, una chica que a pesar de no tener mucha musculatura, se las ingenia para dar miedo con su increíble fuerza.
No era raro que si venía corriendo, me fuera a atropellar, aunque se disculpó, por su forma de hablar algo burlona sé que no le importa lo que hizo.
–¡¿Se puede saber que estabas haciendo?! –le reclamé.
–No me hables con ese tono… se nos hacía tarde ¿sí? –contestó enojada cruzándose de brazos.
Me senté en el suelo y me sacudí la cabeza con la mano donde me golpeé.
–¡Esa no era excusa para empujarme! –dije mientras levantaba la mirada.
Ella se agachó viéndome fijamente con sus ojos color cielo.
–No es mi culpa que estuvieras de metido –dijo con burla mientras me tomaba la cabeza.
Quité su mano y ella se puso de pie para ir a sentarse.
No entiendo que tiene conmigo, antes no era así, me hablaba mucho con ella, pero después de lo que pasó y que los demás me dejaran de hablar, ella también lo hizo solo porque le gustaba uno de ellos, por impresionarlo o quien sabe por qué, echando a la basura dos años de amistad sana.
Me sacudí la camisa bruscamente ignorando el golpe en mi cabeza, cuando escuché como alguien se detuvo a mi espalda.
–Reytan ¿estás bien? –una dulce voz algo preocupada se escuchó.
Me volteé, una chica estaba agachada viéndome, su cabellera negra cae por sus hombros y sus ojos cafés claros me tranquilizan con solo verlos.
Ella es Selena, aparte de Arleck, es la única amiga que tengo en este lugar, y pues también… me gusta desde la primera vez que la vi.
Llegó a la escuela este año, al principio no hablaba con nadie, era muy tímida y misteriosa, sin embargo captó la atención de todos por su belleza. Como nadie se le acercaba me armé de valor y le pregunté si quería conocer la ciudad, ella se puso muy feliz y aceptó mi propuesta, desde ese momento se volvió más sociable y amistosa, se la pasa conmigo y con Arleck la mayoría del tiempo, a veces también con Lucia y su amiga.
Es muy amable y estudiosa, a pesar de ser nueva, es la mejor de nuestra clase y está compitiendo por ser la mejor de la escuela.
El enojo que sentía se desvaneció al verla, suspiré un poco y me terminé de sacudir el polvo.
–No hay problema ¿venías con ella? –dije un poco más calmado.
–Sí, veníamos juntas y se nos hizo tarde, así que corrimos, aunque ella me dejó atrás –contestó viéndola.
–Que buena amiga ¿eh?–dije poniéndome de pie.
Esa chica ha cambiado mucho desde que está en una relación con Lester, uno de los jugadores principales del equipo, él fue de los primeros en dejarme de hablar, y a pesar de haber pasado un año prácticamente de lo sucedido, ha sido uno de los pocos que casi ni me habla, la mayoría es distante en el salón, pero al entrar al campo, su actitud cambia, hasta han llegado a defenderme de los rivales y a tomarme como el capitán del equipo, pero en el caso de Lester es diferente, ya sea en la cancha o fuera de ella, siempre me ignora y no me dirige la palabra, y pues Lucia al ser su novia hace lo mismo, aunque cuando esta con Selena me habla con total normalidad, y eso me frustra.
–Dime ¿no te pasó nada? –dijo acercándose a mí.
–No… tranquila –respondí estremeciéndome.
–¿Seguro? –dijo acercándose más.
Mientras acorta distancia se me va acelerando el corazón, instintivamente la detuve sujetándola de los hombros, bajando la mirada para tomar algo de aire, si se me acerca más me volveré loco.
–Sí, sí, va-vámonos a sentar, ya… ya debe estar por llegar el profesor ¿no… no crees? –dije sin levantar la mirada.
La voz de Andrews se escuchó en el pasillo así que nos fuimos a sentar, mi lugar es el tercero de la fila junto a la ventana, Selena se sienta al lado y pues…
–¡Ag! ¿¡QUE TE PASA!? –grité enojado al recibir un golpe en mi nuca.
Arleck se sentó atrás de mí.
–Jaja, solo te estaba acariciando –dijo de forma burlona.
–Compórtate imbécil –dije enojado mirando al frente.
Conozco a Arleck desde antes de que entrara a estudiar aquí, estudiamos juntos la primaria y vivimos relativamente cerca. Al graduarnos fue a una secundaria privada, le rogamos por dos años a sus padres para estudiar juntos y este año lo cumplimos en cierto modo, hubo un problema con unos profesores y sus padres decidieron retirarlo, y pues nosotros le sugerimos que lo dejara entrar a esta escuela.
–Buenos días a todos –dijo Andrews entrando al aula.
–Buenos días –respondimos todos.
Andrews se sentó en su mesa, sacó unos papeles y los empezó a organizar.
–Bueno chicos, hoy hablaremos de las coordenadas del planeta y su función internacional –dijo mientras acomodaba sus documentos.
Él es nuestro profesor de geografía, por lo general es algo calmado y amistoso, mientras no lo hagamos enojar.
Luego de pasar la asistencia se levantó y comenzó a escribir en la pizarra. Con que coordenadas ¿eh? ¿No había un tema mejor? Esto va para largo y sobre todo aburrido…
– Ø –
–Chicos para la próxima clase quiero que me investiguen la historia y creación de este sistema ¿De acuerdo? –dijo el profesor borrando lo escrito en la pizarra.
Y así acabó su clase, aunque este profesor elige temas complejos para explicar, siempre entiendo perfectamente, es muy amigable y gracioso, por nada es el profesor favorito de nuestra clase, siempre bromea con nosotros y nos trata más como amigos que como alumnos.
Tomó sus cosas y caminó hacia la puerta, pero antes de salir volteó a verme.
–Reytan –dijo al voltearse.
–¡Ah! ¿Sí? –respondí intrigado.
–Podrías ir a ver el partido de la sección “A” ¿por favor?, es importante –dijo sacudiendo sus mangas.
Ya que lo dice él.
–Claro, iré a verlo después de clase –contesté amablemente.
Sonrió para luego darse la vuelta.
Siempre me asigna estas cosas a mí, los demás son un tanto ignorantes con ese tipo de peticiones, y tiene más confianza conmigo así que no hay mejor opción que yo después de todo.
–Entonces ¿iras a ver el juego? –dijo Selena inclinándose ligeramente..
Me recosté vagamente en mi mesa.
–Pues… no estaba seguro, pero como Andrews me lo pidió, iré a ver cómo quedan –dije mientras miraba por la ventana.
–Oh, entonces… ¿puedo ir? –preguntó mientras apoyaba su cara en su mano.
Su pregunta hizo que me aburrimiento se esfumara.
– ¡Claro! –respondí emocionado.
Una linda sonrisa fue su respuesta. A pesar de no saber mucho de fútbol, siempre me acompaña en estas cosas, ya que no es la primera vez que vamos a observar al rival, además… si quiere venir conmigo, pasaremos más tiempo juntos.
Seguimos viendo el resto de las clases hasta que salimos a almorzar, luego fuimos a la cancha solo Arleck, Selena y yo, Cristopher me dijo que no podía venir, era de esperarse, al final si tenía razón acerca de lo que planeaban, da igual, solo seremos nosotros.
El partido quedó 0-1 a favor de la “A”, y para colmo su gol fue de penal, no hubo emoción en todo el juego, así que nos fuimos apenas sonó el pitazo final.
A Selena la van a recoger sus padres, por lo que al salir nos quedamos esperando a que llegué su auto en la entrada de la escuela.
–Qué partido tan aburrido –dije estirándome.
–Era de esperarse –contestó Arleck con desinterés.
–Como hablaron todo el partido pensé que la estaban pasando bien –dijo Selena con intriga.
Los autos pasaban por cada carril pero ninguno se detenía.
–Ahora que lo pienso, es increíble como la chica que te empujó sin el más mínimo remordimiento fuera tu mejor amiga durante dos años –dijo Arleck viendo pasar un auto deportivo.
–Supongo… la verdad ya no me importa –dije vagamente haciendo lo mismo.
–¿Intestaste arreglar las cosas? –dijo Selena.
–La verdad no, al verla tan distante simplemente me hice a un lado –respondí sin emoción.
–Supongo que no es cosa rara en ti –dijo Arleck colocándose en frente.
Jamás hice el más mínimo intento en que ella me volviera hablar, para empezar me tomó por sorpresa su cambio, dejó de juntarse conmigo cuando antes era la primera persona a la que se acercaba, pensaba que tendría sus razones, pero luego de verla con Lester lo comprendí, así que ni siquiera lo intenté.
Luego de un rato un auto negro de modelo reciente se detuvo en frente de nosotros.
–Bueno, hasta mañana chicos –dijo Selena caminando hacia el auto.
–Hasta mañana –respondí agitando sutilmente mi mano.
–Nos vemos –dijo Arleck.
Se subió al auto y este arrancó.
–No tiene necesidades ¿eh? –dijo Arleck con ironía al verlo alejarse.
–Ni un poco –contesté entre suspiros.
Justo después una camioneta azul se detuvo en el mismo sitio, las abolladuras y el óxido dejan ver el tiempo que pasó en el campo. Es raro que el abuelo de Arleck venga a buscarlo, no pasa muy seguido.
–Cuídate bro, nos vemos –dijo colocándose en frente de mí y extendiendo su puño.
–Adiós –contesté.
Chocamos nuestros puños y subió a la camioneta, mientras que yo tomé el caminó solitario a casa.
Todo se siente diferente, más silencioso… aburrido, con Arleck el ambiente cambia, hablamos y hacemos estupideces, por eso esta sensación es bastante extraña. Hace tiempo que no regresaba solo a casa, mientras observo los edificios pienso en el partido que vimos, no soy un experto en el fútbol pero con lo que sé me basta para hacer un análisis del estilo de juego que empleó cada equipo, así entretengo mi mente mientras recorro la avenida.
La noche empezó a caer y con ella el frío nocturno, me detuve en una esquina esperando a que el semáforo cambie.
Me siento extraño, todo parece ir más lento y un extraño reflejo se desprende de las luces que observo.
Crucé la avenida fijando la mirada en el rayado del suelo, cuando un grupo amigos pasó a mi lado, hablando y riéndose, para luego entrar a un restaurante. A menudo pienso en lo divertido que fuera tener un grupo de amigos con los cuales pasar el rato de vez en cuando, me gusta pasar tiempo con Arleck, pero al final siempre terminamos siendo solo él y yo, además de que él tiene más amigos del vecindario y de su antiguo colegio, mientras que yo solo lo tengo a él y a Selena, aunque estar solo no es algo que me atormente, me desanima en ocasiones, así que prefiero no darle importancia.
Llegué a mi casa y subí a mi habitación, sin encender las luces me acosté en mi cama viendo el techo, silencioso y ligeramente iluminado por las luz que entra tenuemente desde la ventana.
Esta sensación me invade de vez en cuando, aunque no es algo recurrente, pero hoy es uno de esos días, siento un vacío en mi pecho y no sé por qué. Suspiré y cerré mis ojos, que diferente se siente el mundo, todo parece brillar menos, todo se ve opaco, el tiempo transcurre tan lento que siento que el día no tiene fin.
Pensar en eso me frustra, así que me levanté y me senté en mi PC.
–Nada que no resuelvan unas partidas.
– Ø –
La refrescante sensación del agua recorriendo mis pies, el sutil aroma de las flores en los arbustos, el relajante cantar de las aves, todo se va desvaneciendo poco a poco y no deja rastro.
–¡Oye! ¡Quita esa cara de muerto! Si por andar dormido perdemos, te daré un golpe en la cara.
El camino a la escuela es inusualmente largo hoy, no dormí bien de nuevo, aunque esta vez la razón no fue el haber jugado hasta tarde, me aburrí rápido y me acosté a dormir, pero volví a soñar con ese extraño paisaje, ya con esta van 3 noches en el mismo ciclo, pero el recuerdo no es tan nítido como antes, y cuando despierto siento que no dormí nada, tanto buscar alguna explicación me hizo pensar que ese sueño tenga algo que ver, pero rechacé la idea, es ilógico, sin embargo este problema empezó desde que recuerdo ese extraño lugar.
La cera es lo único en mi vista mientras camino con las manos en los bolsillos, me debo ver mal, pero a la vez pienso que un poco de sueño no es gran cosa.
–Tranquilízate, estoy bien no te preocupes –respondí despreocupado.
Arleck suspiró como respuesta a mis palabras.
–Por cierto ¿Qué sabes de Cristopher? ¿Si estará bien para el partido?–dije vagamente mientras nos deteníamos en un semáforo.
–Pues sinceramente no lo sé, sería un gran problema que no juegue –contestó viendo el suelo seriamente.
Cristopher tuvo un accidente en su casa y se golpeó la rodilla, dijo que le dolía bastante y tal vez no vendría a clases, eso nos preocupó bastante, él es nuestro delantero y máximo goleador, sin él tenemos más dificultad para anotar y el equipo rival es el tercero en la tabla, también le serviría bastante la victoria, irán con todo. El suplente de Cristopher es Dawin, que siendo honestos es muy malo, siempre que entra a jugar falla cualquier ocasión que tenga, así que la labor de goleador la tendré que hacer yo.
Ocupamos nuestras mentes planeando una estrategia para compartirles a los demás, así llegamos a la escuela. Entramos al salón y Cristopher no estaba, por lo que nos convencimos que no llegará, nos dirigimos hacia donde están los demás compañeros y miembros del equipo, bromeando y diciendo estupideces, pero su actitud cambio de golpe al acercarnos, guardaron silencio desviando la mirada, algunos me veían mal y no hacían el más mínimo esfuerzo en ocultarlo, otros solo prestaban atención ya que sabían que nosotros teníamos una estrategia para expresarles.
También recibimos la formación para el partido por parte del profesor Andrews, dijo que no podía compartirla ahora así que nos la facilitó para que nosotros hiciéramos todo los preparativos.
El once titular es:
Harris, portero, alto y musculoso. Beiser, defensa derecho, alto y delgado, domina el juego aéreo. Arleck, defensa izquierdo, no es tan alto pero lo compensa con musculo. Lester, lateral derecho, veloz y con una resistencia asombrosa, aunque pequeño. Zamuel, lateral izquierdo, de estatura y peso promedio, no es tan veloz pero defiende muy bien. Cole, mediocampista derecho, algo pequeño y medio gordito, es de un perfil defensivo y no influye mucho a la hora de atacar. Robben, mediocampista izquierdo, de condición más atlética, también es de un perfil defensivo, pero es más eficiente a la hora de pasar el balón. Didier, delantero derecho, pequeño y veloz, con un regate devastador. Cristian, atacante izquierdo, alto y con buena forma física, se caracteriza por su velocidad y buen disparo. Dawin, pues es el delantero suplente. Y yo soy el mediocampista restante, sin embargo mi perfil es ofensivo estando por delante de los otros dos, podría decirse que soy la primera línea de ataque.
Estos somos los once idiotas que representarán a la sección “B” este juego.
Discutimos sobre estrategia y como atacaríamos ya que no contábamos con una pieza clave, para este partido debemos planificar bien lo que haremos para poder ganar, había que cambiar muchas cosas y pensar en nuevas formas de anotar, en estas cosas todos me prestan atención a lo que digo, cambian su actitud cuando se trata de fútbol, fuera de eso siempre me ignoran, son unos hipócritas pero mientras ganemos y me hagan caso, estoy bien.
– Ø –
Después de pensar todo tuvimos nuestra primera clase, la de religión. El profesor entró al aula de clases y colocando sus lentes sobre su cabellera blanca ordenó sentarnos, ya que la mayoría estaban hablando y caminando por el aula, luego se sentó y empezó su clase.
–Hoy hablaremos del apocalipsis… ¿alguien sabe de esta historia narrada en la biblia? –dijo tomando una hoja.
Nadie contestó, por lo que prosiguió.
–Aquella batalla final en la que satanás o Lucifer retará a Dios con un ejército de demonios y humanos. No se sabe con exactitud cuándo sucederá pero hay bastantes pruebas que muestran que se acerca su inicio –explicó con tono serio.
El apocalipsis ¿eh? Es una historia que leí hace tiempo, una batalla gigantesca entre ángeles, demonios y humanos, llena de destrucción, sangre y muerte, que aterra a cualquiera al leer la Biblia.
–En resumidas palabras, el juicio final es un hecho que cada vez se hace más probable, esos nos queda preguntarnos… ¿Qué falta para que inicie?
El profesor explicó otras cosas que pasan en el relato y su hora se volvió eterna. Luego de acabar su clase se puso de pie y sin siquiera despedirse salió hacia el pasillo, algo habitual en ese profesor.
Por lo general hay un pequeño receso de 10 minutos por clase, en ese pequeño lapso de tiempo el caos vuelve a nuestro salón, todos hablan y salen a comprar comida con rapidez mientras el siguiente profesor hace su entrada.
Viendo las aves posarse en los arboles sigo pensando en ese sueño que he tenido, trato de relacionarlo con mi insomnio pero no me termino de convencer, es raro que un sueño no te haga dormir bien o te haga despertar cansado, y esto ya lleva bastante tiempo, noche tras noche me pasa lo mismo, en algún punto me enfermaré por no dormir bien.
Selena se acercó y se sentó en el puesto de adelante, luego de verme un segundo la intriga se notó en sus ojos color almendra.
–Oye, te ves cansado ¿estás bien? –dijo apoyando su mano en su mejilla.
–Sí, estoy bien ¿tan mal me veo? –dije limpiándome los ojos con mi brazo.
Todo el mundo me ha dicho que me veo cansado, hasta mi mamá al verme creyó que no dormí nada.
Selena sonrió con mi reacción y extendiendo sutilmente su mano acomodó suavemente uno de los mechones en mi frente.
–Pues algo así, te ves apagado, ¿jugaras así? –dijo sin cambiar de expresión
Su pregunta me sorprendió un poco, ella nunca duda de que juegue, no he faltado a ningún partido, aunque era suplente jamás falté, debo estar fatal.
–Pues claro, Además, hoy tenemos una baja importante, no me puedo dar el lujo de hacerme a un lado solo por no dormir bien –respondí enérgicamente.
Me terminó de peinar y puso su dedo índice en mi frente.
–Al menos no has perdido tu espíritu –dijo con un tono cálido.
Esas palabras me levantaron el ánimo, si por dormir mal pasara esto todos los días, no dormiría.
Al terminar las clases salimos a cambiarnos para el partido contra la sección “C”, la tabla tiene a la sección “A” como líder por ahora, e irónicamente estamos ordenados alfabéticamente de la A hasta la C en la tabla, el partido pasado entre nosotros fue la fecha 4 del torneo y quedamos 2-2, y hoy en la fecha 15 nos volvemos a ver las caras.
Llegamos a la cancha de la escuela, la cual es bastante grande, comparable con una profesional, así que jugar once contra once no es ningún problema.
Al salir del vestidor, nos sentamos en las sillas de suplentes vistiendo nuestro uniforme de juego, desde hace 4 años que la escuela permite indumentarias personalizadas para cada equipo, así que el nuestro es una camisa a rayas con los colores amarillo y negro, colores que usamos desde primer año.
Luego de unos minutos el profesor Andrews llegó.
–Bueno muchachos, falta poco para el final del torneo, así que denlo todo en la cancha, para hoy el capitán será… Arleck –dijo con una sonrisa señalándolo.
Arleck asintió y caminó a donde estaba el profesor, le entregó la banda de capitán y se la colocó en el brazo izquierdo. Hace tiempo que no era el capitán, y siempre hace un buen trabajo así que confío plenamente en él.
Se volteó y nos miró a todos con determinación.
–¡Hay que darlo todo para ganar, cuanto con ustedes! –dijo enérgicamente levantando su puño
–¡SI! –todos respondimos a sus palabras.
La relación entre Arleck y los demás es relativamente normal, esto se debe a que él no era parte del grupo el año pasado y no estuvo implicado en lo que pasó, además de que tiene la facilidad de ganarse a los demás.
La sección “C” hizo su aparición vistiendo un uniforme color verde, y ambos equipos salimos en fila siguiendo al profesor de educación física quien cumple como árbitro, nos detuvimos en el centro del campo viendo hacia las gradas. Le dimos la mano al rival y nos alineamos para empezar el partido, para mi sorpresa hay mucha gente hoy, algunos partidos suelen ser así, padres que vienen a ver a sus hijos e incluso gente amante del deporte que viene a disfrutar de una tarde de fútbol, mi mamá no puede venir porque tiene que trabajar todo el día, así que nunca ha estado en mis juegos, y pues mi padre murió cuando tenía 5 años por lo que ni siquiera sé si le gustaba el fútbol.
Viendo a las personas, llamó mi atención el hecho que los de la “A” vinieron a ver el partido, aunque no me sorprende ya que para ellos este partido es crucial también.
El profesor de educación física se paró en la mitad del campo, vio su reloj y sonó el silbato que da inicio al partido.
– Ø –
Minuto 80 de los 90 minutos reglamentarios, el marcador por ahora está 2-2, resultado que no le sirve a ninguno de los dos equipos. Ellos empezaron ganando en el minuto 15, marcando el segundo al minuto 38, logré descontar al minuto 67, y marqué el segundo hace 3 minutos regresando todo a un punto muerto, sin embargo, el empate no es opción, tenemos que ganar. Ya agotamos los cambios y el cansancio empieza a notarse, no se me ocurre nada para poder marcar.
En un saque de banda, Cole recibió el balón y corrió por todo el borde la cancha, le pasó el balón a Didier que se liberó de un rival con un lindo regate y siguió corriendo por la banda derecha. Acercándose a la línea final, lo perseguían dos jugadores contrarios, cuando ya estaba por ser alcanzado, frenó cambiando de dirección y los rivales pasaron de largo, quedando completamente libre para centrar el balón, sin embargó… se acomodó para disparar.
¡¿Piensa hacerlo desde ese ángulo?!
La determinación se ve en sus ojos, fijando su mirada en el arco rival, golpeó fuertemente el balón que tomó dirección fija hacia la portería.
–¡TRAVESAÑOOO! ¡El equipo de la clase “B” acaba de tener un increíble oportunidad desperdiciada, lo que sigue es un saque de arco! –exclamó el narrador luego de la jugada.
El metal resonó en la cancha sumida en silencio.
–¡MALDICIÓN! –grité del enojo.
Ese tiro no entró, si seguimos perdiendo oportunidades vamos a perder.
Ahora ellos se ponen al ataque, el portero saca con mucha fuerza, y la intención de pasarle el balón a su delantero derecho, Garet, quien es muy rápido y no se le ve cansado, eso es un verdadero problema.
Garet recibió el balón lanzándose a correr desquiciadamente hacia nuestra portería, en frente tiene Zamuel, no le pondrá las cosas tan fáciles. Al tenerlo cerca, Garet dio una vuelta y Zamuel se barrió para arrebatarle el balón, pero no pudo quitárselo y Garet siguió adelante.
¡Esto es malo! Si pasa a Beiser, quedará solo frente al arco, esta jugada no solo podría hacernos perder el partido, sino también la pelea por el liderato.
Garet intentó hacer un regate pero Beiser lo miró detenidamente sin desesperarse, barriéndose con precisión y quitándole el balón en una ráfaga.
–¡INCREIBLE! ¡BEISER LE ARREBATÓ EL BALÓN A GARET MUY FÁCILMENTE! –gritó el narrador.
–¡BEISER! ¡PONLE EL BALÓN A CRISTIAN, ESTA SOLO! –exclamé preparándome para correr.
Sin perder el tiempo lanzó el balón.
Cristian recibió y fue corriendo hacia la portería rival, lo seguí como apoyo, corrí con todas mis fuerzas pasando a todos los jugadores rivales que lo perseguían.
En este encuentro he sido mucho más veloz, además, la fatiga es sutil, no parece que hubiera jugado casi todo el partido. He sido mucho más rápido que antes, un cambio inesperado de condición que me tomó por sorpresa.
Cristian frenó e intentó disparar, pero un jugador contrario le logró quitar el balón de los pies, saliendo disparado directo hacia mí. Logré intersectarlo y me detuve frente al área rival con la intención tirar, sin embargo tres rivales me obstruyeron la visión.
¡CARAJO! queda poco tiempo y no sé qué hacer. Cristian está marcado y los demás no nos siguieron debido al cansancio, esto no me gusta.
¡Por favor, dame una señal!
–¡REYTAN! –gritaron a mi derecha.
Al girar intrigado hacia donde me llamaban, completamente libre, Dawin hace gestos con su mano dándome a entender que le pase el balón.
No estoy muy seguro, y si falla…
Uno de los jugadores rivales intentó quitarme el balón aprovechando que estaba algo distraído, pero con una habilidad que ni yo sabía que poseía, logré evitar de reflejo que alejara el balón de mis pies. Forcejeé con el otro jugador unos segundos, sin embargo no necesito aplicar mucha fuerza, mientras que él aprieta los dientes y muestra una cara de enojo.
No me queda de otra, confiaré en él. Le pasé el balón, Dawin lo recibió y se acomodó de cara al arco rival.
¡No falles!
La mirada fija del portero esperando el disparo, mientras Dawin hace su pie para atrás, verlo hace que mi corazón lata súper rápido, por favor no falles.
Dawin disparó, y de repente todo empezó a moverse en cámara lenta, no escuchaba ningún sonido más allá del intenso latir de mi corazón, como si lo tuviera en mis oídos, no puedo parpadear, siento que si lo hago el mundo se vendrá abajo; vamos… entra…
–¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOL! Del salón “B” –gritó el narrador.
–¡GOOOOOOOOOOOOOOL! –las gradas se estremecieron.
Entró, aunque el portero se esforzó por atajarla, el balón entró en toda la esquina derecha del arco. Increíble, jamás llegué a pensar que él sería quien hiciera el gol de la victoria.
Todos corrieron a abrazarlo emocionados, aunque si hubiera fallado, nadie la hablaría por dos semanas, pero anotó… por fin anotó, y está muy feliz por eso.
Luego de acabar con la celebración, me acerqué a Dawin.
–¡Bien hecho! –dije tomándolo del hombro.
Sus ojos se iluminaron luego de mi felicitación.
–¡Claro! Gracias por confiar en mí –respondió tímidamente.
No es muy confiado, tal vez por eso es que no juega bien, sin embargo nunca ha renunciado y siempre está ahí para echar una mano.
–No tienes que agradecer, somos un equipo –dije guiñando un ojo.
Aunque no tuve otra opción, me alegra saber que hice lo correcto. Él asintió y chocamos puños, reacomodándonos para que el otro equipo reanude el juego. Apenas movieron el balón empezaron a atacarnos, no se iban a dejar nada oculto.
Evitamos milagrosamente el empate en varias ocasiones, hubo un tiro del número 8 que Harris atajó por poco, otra de Garet en el que el balón dio en el palo, así fueron transcurriendo los minutos hasta el 93, ya que el profesor añadió 7 minutos más.
En una jugada de tiro libre para el otro equipo, el balón salió disparado luego de que Harris lo desviara, con mi vista fija en él, corrí a buscarlo, superando en velocidad a los rivales interceptándolo. Me dispuse a correr hacia la portería rival, no me detendrán.
Cruaggg!!
Sentí un inmenso escalofrió seguid de un intenso dolor en el tobillo derecho, me desestabilicé y caí de golpe al césped cerrando mis ojos, una horrible sensación me recorre la pierna por completo y me impide siquiera moverla.
Sonó el silbato del profesor y el partido se detuvo.
–¡QUEDAS EXPULSADO DEL ENCUENTRO! Joven eso fue una jugada de peligro extremo ¡No jugarás lo que queda de torneo! –exclamó el profesor.
Le mostró una tarjeta roja al jugador que me derribó.
–¡YO NO LE HICE NADA! –se quejó enfurecido aquel tipo.
El profesor se quedó callado un momento, lo que me hizo ver de re ojo, a mi lado, el profesor se acercó al idiota, que por su corte de cabello rapado por los laterales resalta de una vibra rebelde.
–Acaso no escuchaste ¡FUERA DEL CAMPO! –exclamó firmemente señalando hacía los vestidores.
Ese tipo no tuvo otra más que salir del campo entre murmullos empujando a los compañeros que se acercaban a calmarlo.
–¡¿REYTAN, ESTÁS BIEN?! –exclamó Selena mientras se acercaba.
–Du-duele –dije con dificultad tomándome la pierna.
Me cuesta moverla, creo que no podré seguir, ¡Maldición!
Me levanté ayudado por Arleck y salimos lentamente del campo, traté de apoyar el pie en el suelo, pero cada vez que lo intentaba, un dolor agudo me hacía levantar la pierna de golpe, aún faltan 4 minutos para el final. Al salir Andrews me tomó del brazo para que Arleck volviera al juego.
–¿Cómo te sientes? –dijo Andrews.
–No… no puedo, usar el pie –dije algo exaltado.
–Vamos a la enfermería–contestó colocando mi brazo por detrás de su nuca.
Selena me tomó del otro brazo.
–Ya verás que no es nada –dijo tomando mi mano.
–Tssh –reclamé entre dientes bajando la mirada.
Caminamos lentamente por los pasillos de la escuela hasta llegar a la enfermería. Me senté con dificultad en una de las camas, el profesor Andrews volvió a la cancha y Selena se quedó conmigo, me quité el zapato y quedé estupefacto a ver mi tobillo inflamado.
–¡Maldita sea! –dije dándole un golpe a la pared.
Por culpa de ese idiota puedo tener un problema serio en mi pierna que no me permita jugar, si fuera solo un golpe no estaría tan hinchado.
Selena se inclinó un poco y puso sus manos en mis hombros.
–Tranquilízate Reytan –dijo angustiada.
No puedo evitar enojarme, en esos 4 minutos pueden pasar muchas cosas, en una que les salga bien, se echará todo a perder.
–Es que no quiero quedar fuera en estas instancias del torneo –dije cabizbajo.
Ella se me acercó y me dio un abrazo haciéndome estremecer.
–No será nada malo, ya verás –murmuró dulcemente.
La calma me invadió y mis pensamientos se reiniciaron.
Aunque para mi sea muy difícil todo esto, no puedo hacer nada para cambiarlo, solo me queda confiar en mis compañeros y rezar para que esto no sea algo grave.
–Gracias Selena –dije tranquilizándome.
Se alejó y me sonrió para luego salir de la habitación. Me recosté en la cama esperando a la enfermera, y de inmediato el partido volvió a ser mi único pensamiento.
Aguanten lo que queda
– Ø –
–Tienes un esguince en el tobillo –dijo la enfermera luego de revisarme.
–¿¡QUÉ!? ¿Enfermera… entonces no puedo jugar? –dije inquieto.
–No, el juego de la siguiente semana no lo podrás jugar, si te cuidas, para el siguiente estarás bien –contestó con franqueza –. Pero debes relajarte y no practicar ni correr ¿entendido? –agregó firmemente.
–E-entiendo –contesté con tono grave.
–Bien, puedes irte –dijo cerrando sus ojos.
Me levanté y caminé hacia la puerta, aunque ya puedo apoyar el pie en el suelo, el dolor no deja de molestarme al hacerlo. Salí de la habitación y apenas cerré la puerta me agarré la cabeza ferozmente.
¡MALDITA SEA!
No podré jugar el partido que sigue, necesitamos ganar los encuentros que quedan a como dé lugar, y no sé si ganamos este, pero hace rato que el partido finalizó y lo más seguro es que ya todos se fueron, así que no hay a quien preguntarle.
Recorrí lentamente el pasillo en dirección a la salida, cada paso se me hace eterno y su sonido se escucha en los salones solitarios parcialmente iluminados por el sol en su ocaso, a esta hora ya no hay nadie por aquí.
Pasé por el salón de la “C” y noté a Garet de pie viendo perdidamente hacia las ventanas, no podemos deambular en los pasillos con nuestros uniformes de juego, por lo tanto él como yo estamos ya uniformados correctamente.
Entré al salón y me acerqué lentamente.
–Oye Garet, disculpa, ¿Cómo acabó el partido? –pregunté mientras me detenía.
Él me volteó a ver y enseguida se enfocó en mi tobillo, luego suspiró algo frustrado.
–Ganaron 4 a 2, Cristian marcó el último poco después de que salieras –contestó.
–Oh –respondí a baja voz.
–¿Cómo sigues? –dijo bajando la mirada.
Me miré la pierna y solo sonreí forzosamente.
–Pues, tengo un esguince en el tobillo, no podré jugar la semana que viene, jaja.
Esto no me da nada de gracia.
–Ya veo, me disculpo por lo que te pasó, Víctor es un salvaje, ya es su tercera expulsión –dijo desanimado.
–Oh… eh, no… no hay problema –respondí desviando la mirada.
Garet se inclinó apoyándose en la pared con las manos en sus bolsillos, mirando seriamente hacia el suelo.
–Con este suceso lo expulsaron de la escuela, también se había metido en problemas fuera de las canchas y con esto compró el boleto de salida –dijo enojado.
Que animal…
–Eso… eso es malo para tu equipo ¿verdad? Era alguien importante –dije intrigado rascándome la mejilla.
Él suspiró mientras que me volteaba a ver.
–No del todo… Nada más era suplente, jugó solo porque el titular está enfermo, pero sin él quedamos con menos variantes –explicó con desinterés.
Para ser un suplente, tiene más rojas que todo mi equipo este año, es muy sucio.
–Pues sí, es verdad –respondí seriamente para luego suspirar.
Garet se quedó en silencio, por su seria mirada noto lo disgustado que está, es compresible, nadie quiere perder.
El silencio invadió nuestro ambiente, intenté pensar en algo para alargar nuestra conversación sin embargo no se me ocurrió nada.
–Bueno… me… tengo que ir, gracias por la información –dije dándome vuelta.
–De nada, mejórate –dijo con una ligera sonrisa.
–Gracias –contesté de igual forma antes de salir del salón.
Seguí caminando lentamente hacia la salida, al salir del colegio, miré sorprendido como en la entrada están Arleck y Selena charlando. Cuando notaron mi presencia se acercaron corriendo a ayudarme a bajar las escaleras.
–Oye ¿qué te dijeron? –Arleck preguntó mientras rodeaba mi brazo atrás de su cuello.
Sus palabras me hicieron suspirar.
–Tengo un esguince en el tobillo y no puedo jugar el partido que sigue –respondí decaído.
–¿¡QUE!? ¡No puede ser! –exclamó mirando frustrado hacia abajo.
No lo culpo por su actitud, de hecho yo estoy igual.
–Lo siento, pero solo puedo apoyarlos el siguiente partido –dije sin cambiar mi actitud.
Es frustrante, el hecho de no poder hacer nada por el equipo me enfurece.
Bajamos las escaleras y Selena me esperaba con sus manos en la espalda.
–Oye… levanta la mirada, ¡Ganamos! Y mira… quedaste como mejor jugador del partido –exclamó sonrientemente.
Dejó ver sus manos y tenía un reconocimiento por ser el mejor del juego, es un pedazo de papel que dice “felicidades por tu esfuerzo, mejor jugador del encuentro”, es simple pero aunque sea lo intentan; con este son cinco que llevo este año, pero no me emociona recibirlo.
–Gracias Selena –dije sonriendo levemente.
Aunque sea un pedazo de papel insignificante, si ella me lo entrega es mucho más valioso para mí. Lo tomé mientras la miraba, su sonrisa es como un cargador de energía, me hace recuperar las ganas para seguir adelante.
–Esa es la parte buena, ahora la parte mala –dijo colocándose seria de repente.
Me alteró su cambio abrupto de expresión, abrió su bolso y tomó algo del interior, una hoja.
–Toma, es el examen de matemáticas del martes –dijo enseñándomela.
¡CARAJO! No me acordaba de ese examen. Lo tomé y con inseguridad le eché un ojo.
–Maldita sea –dije mientras suspiraba.
Lo que faltaba, saqué un 3, esto me aterra, reprobaré matemáticas, y si eso pasa mi mundo se vendrá abajo, esto me da más motivos para querer ganar el torneo, ya que el premio será un aumento de puntuación en la materia que tengamos más baja.
Guardé el examen en mi bolso y me tomé la cabeza.
El día empeora cada vez más.
–Tranquilo, no fuiste el único, la mayoría reprobó… incluyéndome –dijo sonriendo.
–¡¿QUEEE?! –exclamé haciendo que tanto Arleck como yo nos balanceáramos.
Lo volteé a mirar y él solo asintió con los ojos cerrados dándome a entender que él tuvo el mismo destino. Sin embargo, lo que me resulta irreal es el hecho de que Selena, la mejor del salón, haya reprobado.
–Pero si tú reprobaste, ¿Quién aprobó? –dije inquieto.
¡¿Quién carajos aprobó esta cosa?!
–Unas chicas que obtuvieron las respuestas de otro salón –dijo cruzándose de brazos.
Increíble…
–Tssh… Tramposas –susurré.
–Pues sí… pero tranquilo, como la mayoría reprobó habrá otra oportunidad –dijo con una sonrisa.
–Eso es bueno, sin embargo, nunca entendí nada del tema, será igual –dije viendo al suelo.
No soy mal estudiante, pero matemáticas es mi punto débil.
–¿Si quieres podemos estudiar en mi casa? –dijo dulcemente.
Mi cerebro se fundió al oír eso.
–Ah… eh… cla-claro –respondí forzando tranquilidad.
Me tomó por sorpresa lo que dijo, hace tiempo que no estudio con ella.
No pude evitar sonreír, pero recibí un ligero golpe en el hombro de parte de Arleck que me miraba amargado.
–Deja tus fantasías para después ¿quieres…? ¡Vámonos! Tengo hambre –dijo enojado.
–¿pretendías que me doliera? –dije con desinterés.
–No te hagas el fuerte solo porque está Selena –contestó agitando su mano.
–¿De qué hablas imbécil? –reclamé con tono áspero.
–Con que muy resistente ¿eh? –dijo sonriendo mientras cerraba su puño –. ¡Toma! –exclamó lanzándome un golpe al pecho.
Este impactó contra torso antes de poder frenarlo o esquivarlo, sin embargo.
– ¿Terminaste? –dije inexpresivo tomando su muñeca.
Impactado Arleck me miró a los ojos.
–¡Agg! ¡¿Qué carajos comes?! –exclamó separando su puño y tomándoselo.
–¿Eh? ¿Qué dices? –dije confundido.
–¡Es como si le hubiera dado el golpe a una pared! –dijo sobándose los nudillos.
–¿Te dolió? ¿A ti? –dije arqueando una ceja.
–¡Ya en serio! ¡¿Qué tienes bajo el suéter?! –reclamó con enojo.
–Na-nada –respondí confundido con sus palabras.
Está hablando en serio, jamás había visto a Arleck quejarse por darle un golpe a alguien, sin embargo sus golpes no parecían tener nada de fuerza.
¿Qué pasa?
– Ø –
–Aaah… por fin salimos, esa clase de química fue muy estresante.
Esta semana se pasó algo aburrida, hoy no pude entrar a educación física debido a mi esguince, y quedarme en las gradas es un infierno. El dolor es mínimo y solo al caminar, de resto diría que mi recuperación va exageradamente bien.
Caminar a casa cuando no hay más clases se siente relajante.
–Sí, y hay examen de eso el martes, no entendí un carajo, seguro este también reprobaremos –dijo Arleck desanimado tomándose la cabeza.
Ya arruinó mi cómoda sensación.
–Yo tampoco entendí muy bien, y no hay más clases de química hasta ese día –dije bajando mi tono.
–No estaba tan difícil, si quieren les explico este fin de semana –dijo Selena mientras se inclinaba a vernos.
Su propuesta me levantó el ánimo.
–Eso sería excelente Selena, ves Arleck, tú te das por vencido muy rápido, ella nos puede explicar –dije emocionado tomándolo del hombro.
Él quitó mi mano de golpe.
–Este fin de semana viajo ¿lo olvidas? No puedo quedarme a estudiar –respondió enojado.
–Ah, cierto –dije apenado.
¡Mierda! Lo olvide, viaja con su padre cada dos semanas al pueblo de sus abuelos a buscar mercancía para el negocio de su familia, así que no puede quedarse a estudiar con nosotros, eso es malo, pero por otro lado, estaríamos nada más ella y yo.
–Mírate, feliz porque no voy –dijo mirándome extrañado.
–¡Eh! eh… no, no, como crees –exclamé volteando hacia todos lados.
¡Carajo! Me dejé llevar.
Arleck me tomó bruscamente del hombro jalándome hacia él.
–Se te ve en la cara que estas feliz por estudiar solo con ella, se más discreto ¿quieres? –susurró.
–L-lo siento –respondí a baja voz.
–¿Que susurran ustedes dos? –Selena se nos acercó.
De la sorpresa nos dimos un cabezazo, Arleck cayó aturdido pero a mí no me afectó.
–No… Nada, nada importante –contesté sacudiéndome la cabeza.
– ¿Seguros? –dijo arqueando una ceja.
Se acercó mucho a mi cara, poniéndome más nervioso.
–Si… segurísimo –respondí alejándome.
Ante mi respuesta, ella entrecerró sus ojos, y luego de unos intensos segundos cruzando miradas se alejó sin dejar de verme, se volteó y siguió caminando. Volteé a ver a Arleck mientras me tomaba el pecho, me sonrió de forma picara y me guiñó el ojo, no pude hacer nada más que suspirar.
Poco después llegamos a la esquina donde me encuentro con Arleck en las mañanas, sitio donde nuestros caminos se separan.
–Bueno, hablamos bro, Selena, nos vemos el lunes –dijo girándose levemente mientras se acomodaba su bolso.
–Nos vemos, luego te hablo para jugar –respondí agitando mi mano sutilmente.
–Hasta luego Arleck, nos vemos. –Selena se despidió de la manera.
Conforme se alejaba agitaba su mano, siguió por la avenida mientras que Selena y yo que entramos al callejón. Mientras lo atravesamos mi corazón poco a poco se acelera, desde que la conozco nunca habíamos hecho esto, pienso desesperadamente en algo para hablar. La volteé a ver de reojo temblorosamente, su delicado caminar como una princesa y una sonrisa leve viendo hacia abajo, parece estar tranquila, mientras que yo me estoy derritiendo por dentro, debo iniciar una conversación, pero no sé de qué.
–Oye, es verdad, jamás vuelves con nosotros a casa, ¿por qué lo hiciste hoy? –dije intrigado viéndola.
Es lo único que pasa por mi mente, pero creo que es válida.
Selena elevó la mirada de forma pensativa, colocando su dedo índice en su barbilla.
–Pues… hoy no pudieron ir a recogerme, pero tampoco es que me moleste ya que estoy con ustedes –respondió mirándome con una sonrisa.
Así que esa era la razón, de hecho prefiero que no lo hagan más.
Caminamos un rato y llegamos a otra esquina que divide la calle donde veníamos. Nos detuvimos y ella se volteó, abrazándome de repente.
–Bueno, nos vemos mañana Reytan, cuídate ¿sí? –dijo sutilmente mientras me abrazaba con más fuerza.
La diferencia de altura hace que su rostro quede en mi pecho, verla así me saca de pensamiento, no me puedo mover ni hablar, me tiemblan las manos y siento el corazón en la garganta, hasta tal punto que si hablo se me puede salir.
–Eh… si, d-de acuerdo–contesté temblorosamente.
Qué se supone que hago, ¿sonrió? ¿Le guiño un ojo? ¡¿Qué carajos se hace en este aspecto?!
Selena se alejó de mí con un saltito y se puso las manos en la espalda.
–Mejórate rápido –dijo guiñándome el ojo.
Sentí un golpe de calor en todo mi cuerpo y una enorme falta de aire, me debo controlar o me desmayaré.
–Sí… si, has-hasta luego –dije con la mirada perdida en sus ojos color miel.
Ella sonrió y se dio vuelta para irse por la derecha. Me quedé un momento en la esquina y luego apoyé mi mano en un poste de luz, mi respiración se descontroló al igual que mi pulso.
– ¡Ca-carajo! Casi… me desmayo –dije entre jadeos.
Seguí mi trayecto tomándome el pecho y asimilando lo que acababa de pasar. Caminé lentamente por el centro de la calle viendo el cielo rojizo que adorna el paisaje montañoso de la ciudad, las nubes en calma y las aves reposándose en los cables, me hace recuperar la calma luego de actuar tan vergonzosamente.
Pasé por la entrada de un pequeño estacionamiento de una residencia, y de repente algo me hizo detenerme en seco.
– ¡AAAgggggg! –un gemido desgarrador de un hombre se escuchó desde el interior.
Seguido de unos zarpazos como si un cuchillo raspara las paredes.
¡¿Qué carajos pasa?!
Consternado entré al lugar guiado por los sonidos, me acerqué lentamente al centro del estacionamiento.
Me invaden las preguntas sobre lo que puede ocurrir en ese lugar, ¿Una pelea? ¿Un robo? Y si es un robo ¿qué hago? Intervenir sería un suicidio, llamaré a la policía, que más se puede hacer.
Los sonidos de cuchillas chocando se hacen cada vez más fuertes y constantes, me acerqué pegado a la pared, me vuelven a temblar las manos y empiezo sudar frio. Un gemido tras otro se escuchaban al fondo, lo que sea que pase ahí alguien la debe estar pasando mal, eso me aterra, ¿están matando a alguien? Se me hace un nudo en la garganta de solo pensarlo, debería devolverme pero…
–Me decepcionas –un hombre habló.
Me tiré en el suelo y me arrastre hasta la esquina que dobla con el pasillo final del lugar, mi corazón se me va a salir por la boca.
–Diez años –aquella voz volvió a escucharse seguido de un golpe fuerte.
–¡Aaagg!
Otra voz gimió de dolor luego del golpe, ¡Mierda! ¡Era todo lo que había pensado!
–Diez años con este poder y no has pasado del segundo nivel… ¡Me das asco! –aquel hombre hablaba con repudio y burla.
¿Poder?
Me asomé lentamente y al final del pasillo hay dos hombres, uno parado con un traje negro y una espada en su mano; y al bajar mi visión un escalofrió me recorrió la espalda, había otro hombre, en el suelo, recostado a la pared. A diferencia del otro este estaba cubierto de heridas y bañado en sangre, rodeado por un charco color rojo, vestía un suéter blanco, pero su mayoría manchado, se trataba de levantar y agarrar una espada que estaba en el suelo a un lado.
El hombre de traje puso su pie en dicha espada y la pateó, luego tomó al otro hombre del suéter y puso su espada en su barbilla.
–No eres más que una plasta insignificante –dijo con desprecio separando la espada de su cuello.
Se dio vuelta y se alejó. El hombre en el suelo bajo lentamente la mirada desfalleciendo, todo su cuerpo temblaba, sin embargo su boca parecía tratar de decir algo.
–Ta-tal vez tengas razón… no… no soy fuerte… pe-pero no me arrepiento de nada… además… tengo la… esperanza de que mi sucesor acabará contigo –dijo temblorosamente sin levantar la mirada.
El hombre de pie se detuvo en silencio, se devolvió y le clavó su espada en el pecho.
–¡AAAGGgg! –el hombre de blanco gritó de dolor.
–No digas estupideces –dijo el de traje agarrándolo de su cabello desordenado.
Sacó su espada bruscamente seguida de una gran cantidad de sangre que volaba de la herida, soltó el pelo y aquel hombre moribundo cayó de golpe. El otro se dio vuelta y caminó hacia el otro extremo del pasillo.
Aterrado me escondí tras la pared tapándome la boca para enmudecer mi fuerte respiración y me escondí.
Esto no es de mi incumbencia.
Puse mis manos en el suelo para escabullirme a la salida cuando una luz proveniente de ese pasillo iluminó repentinamente aquel rincón, me giré consternado viendo ese resplandor que parecía fuego. Cuando el destello se detuvo me volví a asomar ligeramente.
¡¿Desapareció?! ¡¿Cómo hizo eso?!
Solo estaba el hombre tirado en el suelo, y no hay rastro del de traje, ¡¿Qué pasó?! La única salida es por donde yo me encontraba, y no hay ventanas en esta parte, solo una pared de ladrillos.
Me levanté rápidamente y caminé inquieto hacia el hombre moribundo, miré para todos lados con fervor, no quería llevarme una aterradora sorpresa. Llegué a donde estaba y de cerca es mucho más inquietante, sus heridas son profundas, tiene varias en el torso y sus brazos, sobresale una en el estómago, más grave que las demás.
–¡Oiga! ¡Señor! Responda ¡Señor! –dije preocupado sacudiéndolo ligeramente.
El hombre abrió lentamente los ojos y me miró.
–¿Qué… qué haces aquí niño? ve-vete… e-esto no es asunto tuyo –dijo con dificultad
Su estado me preocupa, debo pedir atención médica.
–No se preocupe… lla-llamaré a una ambulancia –dije llevándome la mano al bolsillo.
Cuando iba a sacar mi teléfono, él me detuvo, tomando mi brazo a una velocidad sorprendente ¿no se supone que está al borde de la muerte?
–No… no es necesario –dijo a baja voz.
–¡¿Qué?! ¡¿Cómo qué no?! Si no buscamos atención medica podría morir –dije elevando la voz.
El hombre solo cerró los ojos dejando ver una ligera sonrisa.
–No te preocupes por mí… de todas formas no tengo nada más que hacer en este mundo –dijo con voz tenue elevando la mirada.
¡¿Está loco?! O… ¡¿Yo estoy loco?! Han pasado muchas cosas hoy que no descarto esa posibilidad.
El hombre bajó la mirada, deteniéndose al verme, y quedándose así un momento, luego dejó salir una pequeña risa.
–¡Ja…! Así que… está era la razón ¿eh? –dijo con una temblorosa sonrisa.
–Eh ¿disculpe? –dije confundido.
¿Qué le pasa? Está al borde de la muerte y no deja de sonreír.
Con un ligero movimiento elevó de nueva cuenta la mirada mientras que el brillo de sus ojos se perdía poco a poco.
–Al parecer… mi misión aquí está hecha –dijo mientras sus parpados se cerraban lentamente.
Luego dio un largo suspiro, seguido de un quebrantante silencio.
– ¿Se-señor? ¡SEÑOOR! ¡RESPONDA! –exclamé sacudiéndolo bruscamente.
No respondió y terminó de caer al suelo sin resistencia,
Carajo
Me intenté levantar de inmediato pero tropecé y caí al suelo.
¡No puede ser! Dejé morir a este tipo, debo llamar a una ambulancia, a la policía… espera… ¿y si me interrogan y sospechan de mí? ¡¿Es posible?! No sé, no sé… ¿Qué hago?
Al sacar mi teléfono me dispuse a llamar a los servicios de emergencia, sin embargo, me vi interrumpido por una intensa luz que me segó. En frente, un destello blanco envolvió el cuerpo lentamente, las heridas iban desapareciendo conforme la luz las envolvía, luego de que todo el cuerpo se viera cubierto, su intensidad aumentó bruscamente, y desapareció…
–¡¿Q-QUÉ?! –grité poniéndome en pie de golpe.
¡¿QUÉ CARAJOS?! ¡¿PASA AQUÍ?!
No quedó ningún rastro del cuerpo, ni de la sangre esparcida por el lugar, todo quedó como si nada hubiese pasado, miré hacia todos lados confundido y desesperado, no vi a nadie más así que salí corriendo directo a mi casa, no logro explicarme lo que acaba de pasar, ¿cámara escondida? ¿Un holograma? ¿Presencié algo divino? O… ¿algo demoniaco?, o ambas.
Todo eso pasaba por mi mente mientras recorría la oscura calle, no me detuve y en menos de 3 minutos ya estaba en la puerta de mi casa, entré y me apoyé en ella tomándome el pelo.
– ¿Qué mierda? –dije a baja voz.
Caminé tambaleando por la sala de estar y me senté en el mueble.
–Reytan ¿Eres tú? –la voz de mi mamá se escuchó desde la cocina.
–Si mamá… ¿Cómo estás?–respondí aun sin recuperar el aliento.
–Muy bien ¿y a ti? –dijo alegremente mientras se acercaba.
Al llegar a la sala se me quedó viendo intrigada.
–Oye ¿Qué tienes? –dijo confundida.
De inmediato notó que algo andaba mal, pero no sé si decirle lo que acabo de presenciar.
–Pues… aún me duele un poco la pierna –dije tomándome la pierna.
Omitiré la parte de un seceso extraño donde dos tipos se estaban matando y desapareciendo entre luces.
Ella se sentó en una silla a mi lado mientras suspiraba.
–No quería que te lastimaras en esos juegos… y mira cómo estás –dijo desanimada.
Pues… logré correr desde ese estacionamiento hasta acá, no debe ser tan grave, enfermeros de escuelas, siempre exageran todo.
–Tranquila, estoy bien no te preocupes –dije colocando mi mano en su hombro.
Ella suspiró angustiada después de mis palabras.
–No tienes remedio, ahora ¿Cómo te fue en el examen de matemáticas? Hoy daban los resultados ¿no?–Preguntó abriendo un ojo.
Al oírla me estremecí.
¡MIERDA! Si le digo que reprobé me va dejar sin jugar así me recupere, de inmediato el miedo se metió a mi sistema.
–Pu-pues… no… no nos dieron las notas hoy –respondí inquieto desviando mi mirada a la ventana.
Su silencio me hizo regresar mi vista lentamente. Sus ojos como dos flamas ardientes, apuntaban directo hacia mí, sentía como me fulminaba con solo verme y se me formó un gran nudo en la garganta.
Luego de unos segundos se cruzó de brazos y cerró sus ojos.
–Tienes hasta tres para que me digas la verdad, si no… llamaré a el profesor Andrews, y él me dirá –dijo entre dientes sin apartar su mirada de mí.
– ¡¿Eh?!… pe-pero sí te digo la verdad –respondí alterado.
–Uno.
Ay no, si le digo la verdad me meteré en problemas, pero si no le digo también.
–Dos.
¡CARAJO…!
–Tr-
– ¡OK, OK! E-está bien, relájate, saqué… sa-saqué… tres –respondí mientras cerraba un ojo esperando un golpe.
Ella se me quedó viendo sin ninguna expresión.
–Dime algo Reytan… No trabajas, no estás enfermo –dijo seriamente.
Se levantó frente mí.
–Lo único que haces es estudiar y jugar ¡¿POR QUÉ REPRUEBAS?! –me gritó casi al oído.
Me eché para atrás del susto.
–Tra-tranquilízate, sé que me fue mal, pe-pero estudiaré con Selena para volverlo a presentar, e-ella también reprobó –dije entre titubeos.
Guardó un extraño silencio.
– ¿Selena? ¿Enserio? –preguntó confundida.
Creo que le sorprende más que ella reprobara a que yo lo hiciera.
–Sí, las únicas que aprobaron fueron unas niñas que se copiaron –respondí nervioso.
Al oírme suspiró y se dirigió a la cocina.
–Más te vale aprobar la próxima vez –dijo de forma calmada, pero sentía la furia en sus palabras.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo al escucharla.
Mi mamá volvió a la cocina y yo me quedé viendo el techo, en mi mente solo hay dos cosas, primero, lo que sea que vi en ese estacionamiento, mi desesperación por buscar una razón lógica y no priorizar la opción de que al fin me volví loco; y la segunda, en que debo ganar este torneo para que no me maten…
Hoy fue un día muy, muy agitado, me iré a dormir…
– Ø –
Otra vez aquí ¿eh…?
De vuelta en el mismo sueño, un bosque verde y fértil, un cielo despejado, las nubes que pasean ligeramente, el cantar de las aves, nada parece cambiar.
Al parecer siempre será un sueño lucido, me puedo mover a donde yo quiera, la primera vez fui a un prado, luego a un jardín, después al rio, seguido de una colina, y ahora vuelvo al mismo sitio donde siempre empieza esta extraña experiencia.
Caminé un poco desviándome del sendero que lleva al rio, evitando el que va hacia el prado y otro sendero se asomó a lo lejos entre los árboles, iré por ahí. Luego de unos 10 minutos más o menos, empecé a escuchar el sonido del agua cayendo, me acerqué quitando hojas del camino hasta que llegué a una cascada, quedando atónito por el tamaño de la misma, son como unos 30 metros de caída de agua la cual es cristalina, supongo que de aquí viene el rio.
Me quedé viendo la cascada con una sonrisa, no importa a cual sitio vaya siempre me da comodidad.
Me senté en el suelo a seguir contemplando esta hermosa vista, tuve un día bastante turbulento así que esto no me viene para nada mal.
–Que belleza –dije mientras me acostaba, luego suspiré.
Me pregunto, cuántos otros sitios podré ver en este lugar tan tranquilo, cuando vuelva exploraré y descubriré nuevos lugares, ya que mi estancia aquí se está terminando.
Me empecé a hundir en el césped lentamente, ya no me preocupa, así que solo me dejo tragar por la tierra sin resistencia, poco a poco mi cuerpo es absorbido y al final caigo en un abismo infinito.
[Eres especial… no lo olvides… todo cambiará a partir de ahora…]
Una voz se escuchó desde la superficie como si de altavoces viniese.
– ¿Qué?
Una silueta se asomó en el agujero que me absorbió, su voz me resulta conocida, se parece a…
Caí aún más rápido, y destellos celestes empezaron a aparecer a mí alrededor, esto es nuevo. Me volteé boca abajo y me llamó la atención algo en el fondo, un circulo blanco, que se va haciendo más grande, comprendí que iba directo hacia allá, no me asusta pero me intriga.
¿Qué será todo esto? ¿Por qué vuelvo aquí y puedo hacer lo que quiera?
Los destellos se hacían más constantes, algunos impactaban conmigo, pero no sentía ningún tipo de contacto, todo mientras me acercaba cada vez más al punto brillante. Luego de unos segundos noté que el punto dejó de hacerse más grande, dejé e sentir la brisa de la caída y los destellos desaparecieron.
– ¿Dejé de caer?
Como si flotara, me quedé viendo esa cosa debajo de mí, tenía el tamaño de un automóvil y fácilmente puedo pasar por ahí. Todo sigue oscuro a mí alrededor, lo único que brilla es lo que tengo bajo mis pies.
De pronto aquel circulo empezó a girar velozmente generando una ola de viento, y rayos que salían disparados en todas direcciones, no comprendo que pasa, el sueño se hizo mucho más largo.
El circulo empezó a acercarse a mí y empezó a absorberme, lo que perturbó un poco mi pensar.
Es un sueño… es un sueño.
Ya me había absorbido hasta el torso y no había sentido ningún tipo de sensación como si esa cosa no tuviera forma física. Pero cuando pasó por mi pecho, mi respiración se obstruyo y no podía inhalar, intenté respirar por la boca sin embargo sentía como si me estuvieran asfixiando, traté de toser pero no fue efectivo, mis ojos se aguaron y me empecé a dar golpes en el pecho.
Nada funciona, no… no… no puedo…
El círculo me absorbió por completo y dejé de sentir, escuchar y ver… en un vacío completo que me cuesta describir.
– ¡Ahh!
Me levanté de golpe, una vez más mi respiración es acelerada, pero me alegra poder hacerlo. Me tomé el pecho y mi corazón latía muy rápido, además de que mi camisa estaba empapada de sudor. Me vi las manos mientras recuperaba el aliento, estas temblaban y mi vista de desenfocaba gradualmente al detallarlas.
No comprendo lo que pasó, pero se sintió demasiado real para ser un sueño, sentí que moría y fue aterrador.
–Estos sueños, ya no me gustan –dije frustrado tomándome el cabello.
Recuperé el aliento y me bajé de mi cama, mis piernas estaban un poco inestables así que caminé para estabilizarme.
Miré mi reloj y son las 11:37.
¡¿Cuánto dormí?! Ya casi es mediodía, quedé con Selena en ir a su casa en la tarde, debo vestirme rápido y bajar a comer.
Me lavé los dientes y me bañe rápidamente.
Mientras me coloco mi suéter algo en mi mesa de noche llamó mi atención.
–¿Qué es eso? –dije girándome.
Es ¿una cadena?
Una cadena color plata con una cruz dorada estaba sobre la mesa, intrigado me acerqué y la tomé, la miré más de cerca y su material me asombró, parece oro real, es muy bonita.
Me la llevé al cuello y al ponérmela un escalofrío invadió mi cuerpo y una brisa de aire me azotó.
–¿Qué raro? –dije viéndola.
Me vi en el espejo, me queda genial, me encanta, hace tiempo que quería una cadena como esta.
Supongo que me la compró mi mamá, cuando la vea le agradeceré, bueno, comeré y luego iré a casa de Selena, estoy algo inquieto, ¿será que lo estoy tomando muy enserio? No… si terminamos antes la invitaré a pasear…
– Ø –
Llegué a la casa de Selena a poco después de las 2, hora que habíamos acordado.
Me siento algo avergonzado por llegar tarde.
Su casa es muy bonita, grande y el color blanco predomina en sus paredes, puertas clásicas color marrón y ventanas modernas, posee dos pisos y un garaje, son una familia con muchos ingresos, se mudaron porque su padre trabaja para una empresa inmobiliaria y lo trasladaron para dirigir la subdivisión de la ciudad, un puesto bastante importante y de muy buena paga.
Me acerqué a la puerta y toqué el timbre.
–¡¿Quién?! –una voz gruesa preguntó.
–Eh… ¡señor Mayn! ¡Soy Reytan! ¡¿Puedo pasar?! –contesté inquieto.
–Ah, Reytan, si… si, pasa.
Abrió la puerta y entré tímidamente, el hombre que me recibió es el padre de Selena, un hombre alto y atlético, la mayoría de las veces no está cuando vengo pero al ser fin de semana era común topármelo, vistiendo ropa casual, camisa, pantalones cortos y sandalias, unos lentes plateados y en sus manos sostenía unos documentos.
–Selena está en su cuarto –dijo sin apartar su vista de los papeles.
–Eh… si, gracias –contesté incómodo.
Subí las escaleras y caminé por un pasillo, su cuarto es el último. Llegué y toqué la puerta, abriéndose de inmediato.
–Reytan, hola… te estaba esperando. –Selena me recibió enérgicamente.
–Ho-hola, di-disculpa si llegué tarde –respondí rascándome la nuca.
–No hay problema, entra –dijo sonriendo haciéndose a un lado.
Me quedé viendo hacia el interior del cuarto mientras tragaba saliva, nunca he entrado a su…
Me jaló del brazo de repente, no me dio tiempo ni de asimilar lo bella que estaba con su ropa casual, de esta manera si disfruto estudiar.
Nos sentamos en su mesa llena de cuadernos.
–¿Listo? –dijo viéndome a los ojos.
Esos hermosos ojos, su camisa sin mangas y su diadema ¿Quién no se emocionaría estudiar?
–Siempre –contesté con una sonrisa.
– Ø –
Son las 4 de la tarde y terminamos de estudiar todo lo que no entendimos en el examen, además de eso me explicó química, debo admitir que fue mucho más práctico.
–Ah, creo que es todo, te lo agradezco, ahora entiendo todo mejor –dije mientras me estiraba en el asiento.
–De nada, no era tan difícil, no sé cómo reprobamos –dijo entre risas.
También solté una pequeña risa con sus palabras, no era tan difícil como creía, debo prestar más atención en clases.
Me quedé viéndola unos momentos mientras recogía sus cosas, supongo que aún hay tiempo.
–Eh… Selena –dije con dificultad mientras me sujetaba el pantalón.
Ella me volteó intrigada, inquietándome más.
–Pues… todavía es muy temprano para ir a mi casa –dije enfocando mi visión en el techo.
Guardó silencio confundida por mis pausas.
–T-te gustaría… ¿salir por ahí? A comer algo, no sé, un helado quizás –dije sin mirarla a los ojos.
Bajé la mirada y ella me observaba con algo de sorpresa, luego una ligera sonrisa se asomó en su rostro.
–Me encantaría –dijo con calidez.
Me estremecí en mi asiento tratando de contener el impulso a dar un salto de la emoción, aceptó mí propuesta sin pensarlo dos veces.
Respiré hondo y aclaré mi garganta para calmarme.
–Muy bien –dije mientras me levantaba.
Bajamos las escaleras a sala de estar y su madre salió desde la cocina, una mujer no tan alta, con los mismos ojos y cabello que Selena y un aura de serenidad, se detuvo frente a nosotros.
–¡Oh, Reytan! ¿Cómo has estado? –dijo al vernos.
–Ho-hola señora Alana, bien, con unos ligeros contratiempos pero nada grave – respondí educadamente.
–Supe lo de tu pierna, espero te mejores pronto, si necesitas ayudas no temas pedírnosla –dijo sonriendo.
–Claro, pero sinceramente no creo que sea muy grave, estaré bien –dije de la misma manera.
La familia de Selena es muy amigable conmigo desde que la conocí, y su madre siempre ha sido muy dulce cada vez que vengo a visitarla, incluso ella ha ido a visitarnos.
–Madre, ¿puedo salir con Reytan un rato? –dijo Selena acercándosele.
Su madre me miró al oírla inquietándome ligeramente, reaccioné con una tímida sonrisa y ella volvió a ver tranquilamente a su hija.
–De acuerdo, pero no tarden demasiado –dijo con dulzura.
–No hay problema –respondí llevándome una mano a la cabeza.
–Bueno, nos vamos –dijo Selena jalándome del brazo –adiós mamá –exclamó al pasar por la puerta.
Su madre se quedó agitando sutilmente su mano mientras nos alejábamos, que buena persona.
Salimos de su casa y fuimos a una plaza cercana, la cual posee una gran cantidad de tiendas no solo de comida, se podría decir que es un mini centro comercial en ascendencia. Allí venden helados sabrosos, y sobre todo baratos, cada vez que tenemos la oportunidad Arleck y yo vamos a comprarlos.
Llegamos al local y la vendedora nos mostró su variedad de sabores.
–¿Cuál quieres? –dije inclinándome a ver la vitrina.
–Del mismo que tú pidas está bien –respondió amablemente.
–¿segura? –dije enderezando mi postura.
–Claro, no tengo un sabor en especial, lo disfrutaré igual –dijo viendo tranquilamente a través de cristal.
Parece que solo quería despejar su mente, pasa mucho estrés en su casa, su papá es estricto con ella, lo que me dijo mi mamá anoche no se compara con lo que él le diría, se me pone la piel de gallina al imaginármelo.
–De acuerdo, dos helados de coco por favor –dije a la vendedora señalando dicho sabor.
–Enseguida –respondió mientras servía los helados.
No pasó mucho para que estuvieran listos, luego de recibirlos caminamos juntos a la fuente que está en el centro de la plaza, no hay mucha gente por lo que es perfecto.
–Sabes… es la primera vez que me invitan a salir –dijo soltando una pequeña risa.
¡¿Enserio?! Es la primera vez, que suerte tengo.
–¿Ah sí? Bueno, también es mi primera vez que invito a alguien a salir – respondí elevando la mirada al despejado cielo.
–Me alegra que fueras tú –dijo con una cálida sonrisa.
–¿e-enserio? –dije tapando mi boca con el helado.
–Sí, la paso bien contigo, además, no conozco a mas nadie aquí –dijo para luego darle un sutil mordisco a su helado.
–Oye –dije bajando la mirada.
– ¿Si? –contestó mirándome.
–Si-si quieres podemos salir otro día –dije viéndola de reojo.
Ni siquiera pude verla directamente, siento que hacerlo me causará un infarto.
Se mantuvo en silencio lo que me hizo atreverme a mirarla, quizá no le gustó la idea o no sabe cómo decir que no.
Pero una linda sonrisa me hipnotizó por completo.
–Por supuesto –respondió mientras se acomodaba el cabello.
No… puede… ser
La garganta se me obstruyó y mi mente se nubló, no podía hacer más nada que verla como un imbécil.
–Reytan Belling ¿no? –Una voz burlona me devolvió a mis sentidos.
Volteé intrigado hacía dónde provenía.
Giré la mirada en dirección a los árboles y un chico salió de ellos, vestía un uniforme de baloncesto y shorts deportivos, creo que lo conozco, su corte de cabello solo por los bordes se me hace familiar.
–Si… ¿quién eres? –contesté inquieto colocándome enfrente de Selena.
El chico sonreía de una forma que me generaba desconfianza.
–Oh, nada en especial –dijo haciendo un gesto hacia los arbustos a su espalda.
Dos tipos más salieron de aquel lugar, uno de ellos se remangaba lentamente su suéter verde mientras que el otro se acomodaba bruscamente el cuello de su camisa gris, todo sin quitarme los ojos de encima. Parecen ser de mi edad pero el de suéter es más bajo.
Los tres me empezaron a rodear poco a poco, cubriendo las rutas que se pueden recorrer.
–Deberíamos irnos Reytan –susurró Selena apoyando sus manos en mis hombros.
Miraba angustiada hacia donde estaba el tipo del jersey, pero su expresión se aligeró pasando a una de duda.
–Ese chico –dijo intrigada.
Ella ya también parece reconocerlo por lo que lo detallé lentamente.
–Eres el que me lesionó en el partido –dije viéndolo a los ojos.
Garet dijo que se llamaba Víctor.
Él soltó una irónica risa a mi pregunta mientras bajaba la mirada, pero su cara cambió de expresión al ver mi pierna.
–Así que… lo de tu tobillo era mentira –dijo apretando sus puños.
Se empezó a acercar lentamente por lo que hice para atrás a Selena.
–¿De qué carajos hablas? –Exclamé confundido.
Este tipo es un sínico, cree que fingí para que lo expulsaran si literalmente salí ayudado de la cancha.
–¡¿Como que de qué?! ¡Estás de pie como si nada! –Gritó enojado manoteando.
Ahora que lo pienso es verdad, hoy no he tenido problemas para mover la pierna normalmente, además de que ayer logré correr sin dificultades desde el estacionamiento a casa, no entiendo que carajos me está pasando, y ahora esto, jamás he peleado, y soy yo contra esos tres.
Los tres se acercaban haciéndonos retroceder poco a poco, atrás de nosotros hay un rio poco después de unos árboles, así que no tenemos escapatoria.
El corazón se me sale y no puedo parpadear, debo esperar a que decidan atacarme para poder encontrar una forma de huir.
–Qué tan idiota tienes que ser para pensar que fingí –reclamé viéndolo.
Víctor colocó una expresión de enfado y dio un paso hacia atrás, y en seguida el del suéter se abalanzó contra mí, empujé sutilmente a Selena, dejando caer mi helado en el acto. El tipo lanzó su puño en dirección a mi abdomen, pero lo esquivé fácilmente haciéndome a un lado.
Son bastante lentos para atacar.
Con el mismo brazo trató de darme un codazo en la barbilla, sin embrago lo frené con la palma de mi mano, lo tomé del brazo y le di un golpe en la cara. Salió volando unos tres metros, luego de eso no se movió.
Creo… que lo dejé inconsciente.
Víctor miró a su amigo en el suelo, volteó enfurecido y le hizo señas al otro con su mano, este asintió y corrió hacia mí soltando una ráfaga de golpes a mi parte superior del cuerpo, sin embargo esquivé todos sin mucho esfuerzo, cuando encontré una abertura intenté darle un golpe en el estómago pero lo esquivó dando un salto hacia atrás.
Es más ágil que el otro.
Tan rápido como retrocedió volvió a atacarme lanzando su puño hacia mi rostro, lo detuve con el antebrazo preparándome para golpearlo, sin embargo levantó su pierna para darme una patada y esta vez no pude esquivarlo, su pierna impactó en mi costado derecho, pero para mi sorpresa solo sentí un pequeño impacto.
Es raro, normalmente este tipo de golpes son desequilibrantes.
Reaccioné de inmediato y lo golpeé en la cara, no apliqué la misma fuerza que con el otro tipo así se repuso rápidamente y volvió al ataque con un golpe hacia mi rostro que esquivé por poco, apreté mi puño y lo impacté contra su estómago cayendo inconsciente en el suelo.
Víctor observaba con asombro y enojo a sus compañeros en el suelo.
–¡¿Quién te crees?! –exclamó mirándome.
También se lanzó al ataque pero lo esquivé fácilmente, luego le di un golpe en el pecho con una increíble velocidad, el tipo se echó para atrás tomándose el pecho mientras me miraba.
–¡A ver si puedes esquivar esto maldito! –dijo entre dientes metiendo su mano en su bolsillo.
Luego de unos instantes un destello se dejó ver al sacar su mano.
Sacó una… ¿¡una navaja!? Mierda, esto ya se tornó muy peligroso.
–Ya basta de juegos –dijo apuntándome con la hojilla.
¿Eh? ¿Qué es esto que siento?
Un escalofrío se generó en mi nuca generando un constante sentido de alerta. Víctor se lanzó a cortarme en el abdomen y aquella sensación se intensificó, desvié su brazo con mi mano y la hojilla logró romper mi suéter, luego separó mi brazo del suyo y cambió la dirección de su navaja.
–¡Agg! –me quejé.
Logró cortarme el brazo el brazo izquierdo derecho a pesar de que intenté esquivarlo, miré la herida y es profunda, empezó a salir mucha sangre. Ignorando el dolor lo empujé separándonos, corrí hacia él quien lanzó un corte a la altura de mi cara, me incliné hacia adelante la navaja pasó por encima de mí, golpeándolo fuertemente en el torso.
– ¡AAAggggs! –exclamó.
De desplomó de inmediato cayendo de rodillas y soltando la navaja, lentamente me agaché y lo tomé del cuello, levantándolo como si fuera una pluma.
–Patético –susurré a su oído.
Lo golpeé en el pecho y salió volando, impactando con un árbol, calló inconsciente en el suelo mientras que le salía sangre por la boca.
Supongo que… eso es todo.
Suspiré de alivió y me sostuve el brazo para que no saliera más sangre.
–¡¿Estás bien?! –Selena se acercó alterada.
–S-si… estoy bien –respondí recuperando el aire.
Ella me levantó el brazo preocupada.
–Tenemos que conseguir atención médica –exclamó viéndome exasperada.
–Tranquila… no es nada –respondí tomándola del hombro.
–¿Seguro? No te hagas el fuerte –dijo acercándose a mí.
Se ve muy preocupada.
–¡Cla-claro! No te preocupes –respondí con una sonrisa.
Ella se tranquilizó un poco y luego observó a los tres tipos que me atacaron, en suelo y sin sentido.
–¿Qué haremos con ellos? –preguntó inquieta.
Me quedé viéndolos también, por acá no parece caminar mucha gente a estas horas.
–Nada, despertaran en un rato –dije cruzándome de brazos.
Buscar atención médica o a las autoridades equivaldrá a preguntas y a problemas, estoy seguro de que no los herí de gravedad, y ellos tampoco querrán hablar, será mejor irnos de aquí mientras siguen inconscientes.
Me percaté de la navaja tirada en el suelo y me agaché para tomarla, la miré unos segundos y luego volteé hacia el rio colina abajo.
Será mejor deshacerse de esto.
La tiré sin pensarlo dos veces y esta se hundió en la tenue circulación del agua, luego elevé la mirada hacia el cielo que rojizo anunciaba la llegada de la noche.
–Bueno… vámonos –dije mientras me sacudía mis manos.
–Claro –respondió Selena.
Ha sido una tarde bastante agotadora, quería pasar un rato agradable, pero estos tipos arruinaron el ambiente, aun así siento que logré dar un enorme paso en mi proceso de conquista.
Caminamos hasta su casa con algo prisa, no me dieron permiso hasta tan tarde, sin embargo es relajante ver como el cielo se oscurece poco a poco, aunque la culpa me invade, fue en parte mía por provocarlos.
–Oye, te quería pedir una disculpa –dije mirándola.
–¿De qué hablas? –respondió con intriga.
–Hice que corrieras peligro por mi imprudencia, debí evitar el problema –dije bajando la mirada.
Ella quería relajarse y no fue el caso, ese tipo estaba armado, pudo habernos herido o peor.
–No es tu culpa –dijo dulcemente.
Su respuesta cayó como un balde de agua fría en mi espalda haciéndome verla sorprendido.
–La pasé genial, gracias –respondió felizmente.
Ante sus palabras solo me quedé viéndola en un aturdido silencio.
Increíble… cuantas veces se puede soñar con esto.
Llegamos a su casa y ella entró apresurada agitando su mano mientras abría la puerta. Me quedé parado en la entrada del jardín por un momento, creo que podré conseguirlo. Me di la vuelta para seguir con mi camino, rememorando lo acontecido en estas últimas 2 horas.
Un momento… logré vencer a tres delincuentes y uno de ellos armado, sin haber peleado jamás en mi vida, eso es hipotéticamente imposible si lo ves con ojos subjetivos, y la herida más grave fue una cortada en mi antebrazo derecho, o tuve bastante suerte o ellos eran unos idiotas.
Había una manguera en el jardín de su casa y al ver mis manos, los nudillos estaban algo rojos y manchados de sangre, sumando mi brazo. Me agaché y la tomé, me lavé las manos y la herida, tal vez no llame mucho la atención si uso suéter, que explicación le daría a mi madre de esto. Cuando terminé saqué mi celular.
–¡CARAJO! –exclamé al ver la hora.
Empecé a correr desesperado, y mientras recorría la calle noté algo, soy mucho más rápido que cuando jugué el partido, solo han pasado 2 días desde eso, ¿Qué me pasa? Pero no puedo detenerme, se me hace tarde.
En menos de 5 minutos llegué a mi casa, pero conforme me acercaba noté a alguien parado en la puerta.
Mierda…
Me detuve frente al jardín, mi madre en la entrada, me miraba como si me fuera a matar.
–¡¿Sabes la hora que es?! –exclamó haciéndome estremecer.
Este el peor escenario que imaginé.
– ¡Ah… te juro que tengo una buena explicación! –dije dando un tembloroso paso a atrás.
En silencio frunció más el ceño, y aunque soy más alto me sentí muy, muy diminuto.
–Mañana no saldrás de casa y no te quiero ver jugando –dijo firmemente cruzándose de brazos.
–De- de acuerdo –dije tímidamente bajando la mirada.
Entró a la casa y la seguí lentamente, creo que no fue tan malo como creía, pero será mejor no buscarme más problemas por un tiempo.
Luego de cenar y de darme un reconfortante baño, me senté en mi cuarto viendo la oscura pantalla de la computadora.
–Qué extraña semana –dije entre cansados suspiros.
Estos últimos días han sido bastante turbulentos, he experimentado cosas que no logro comprender, y me da miedo poder hacerlo. Quizá solo fue mi imaginación, me vendrá bien un día de descanso para reiniciar mi mente.
–Solo fue suerte –dije viendo mi brazo y la herida que lo decora.
Sin embargo, las cosas que he vivido no pueden ser falsas, la incertidumbre me carcome, y no sé exactamente que me está pasando.
Algo me dice que mañana pasará algo igual de extraño.