Prólogo
El salón principal de Nevermore lucía como siempre: bullicioso, lleno de conversaciones que parecían no necesitar pausas ni silencios. Sin embargo, en medio de aquel ruido constante, había un rincón donde el sonido moría, como si la realidad misma se negara a llegar hasta allí.
Allí estaba Tn, sentado frente a una mesa, moviendo un cuaderno con un leve gesto de la mano. Nadie lo miraba.
Un grupo de estudiantes se reía a su lado, ajenos al hecho de que el objeto flotaba por puro poder mental. Ya se habían acostumbrado. Para ellos, Tn no era más que un atajo, una herramienta que resolvía tareas o levantaba cosas sin que ellos tuvieran que hacerlo.
Lo saludaban cuando lo necesitaban, y lo olvidaban cuando no.
Tn no recordaba la última vez que alguien lo había mirado de verdad, no por su don, sino por él. Cada día sentía cómo su poder, ese don que debía hacerlo especial, se convertía en una cadena invisible que lo ataba a la indiferencia.
En otro extremo del salón, nadie se percató de un leve parpadeo en el aire.
Una figura se materializó lentamente, como un fantasma que aprendía a ser sólido: Agnes DeMille, con sus trenzas castañas y sus ojos esmeralda, mirándolo desde las sombras de una columna.
Ella también conocía el peso de no ser vista.
Podía desaparecer a voluntad, sí... pero, ¿qué sentido tenía ser visible si nadie la notaba cuando estaba frente a ellos? Era útil cuando alguien necesitaba un favor, una travesura, una distracción. Después, simplemente se desvanecía -a veces porque quería, a veces porque el mundo la obligaba.
Y entonces, lo vio.
Aquel chico de mirada cansada y movimientos suaves, que movía los objetos como si los acariciara desde lejos. En su soledad, Agnes reconoció algo familiar: esa necesidad muda de ser reconocido, esa rabia callada de ser siempre el fondo del cuadro.
Por unos segundos, lo observó sin hacerse visible, siguiendo con los ojos la forma en que sus dedos se curvaban en el aire. Luego, sin saber por qué, decidió dejar de esconderse.
El aire titiló otra vez.
Cuando Tn levantó la vista, la vio de pie frente a él. Nadie más pareció notarlo; la conversación a su alrededor continuó, inmutable, como si esa aparición no existiera.
Agnes no dijo nada. Solo lo miró.
Y por primera vez en mucho tiempo, ambos sintieron que existían.
No hubo palabras, ni presentaciones, ni un intercambio de sonrisas. Solo ese instante de reconocimiento silencioso, como si el universo les recordara que, incluso los invisibles, pueden verse entre sí.
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Notas de la historia:
Historia creada en conjunto con WillBloxOficial
La trama no es la de la temporada 2.
Será una historia un poco triste, queremos profundizar mucho en los sentimientos de ambos personajes.
Espero que les guste :)
Cover By LuzFernandez51








