Capรญtulo 1
El amanecer en Helvoria siempre tenรญa un aire solemne, como si hasta el cielo se acostumbrara a la disciplina de los muros que custodiaban la capital. El palacio de mรกrmol y granito blanco recibรญa la primera luz dorada que atravesaba las montaรฑas del este, y el sonido de los heraldos anunciaba, a la misma hora de cada dรญa, que el rey habรญa despertado.๏ปฟ
Lee Felix, el actual rey de Helvoria, tenรญa el rostro suave y bien definido, con ojos grandes de color gris que parecรญan observarlo todo en silencio. En sus mejillas se marcaban pequeรฑas pecas, como si el sol hubiera decidido dejar ahรญ su firma. Su cabello, lacio y cambiante, caรญa con naturalidad alrededor de su rostro, a veces claro, a veces oscuro, una rareza que su madre le habรญa otorgado. Era delgado, de figura estilizada, y habรญa en รฉl una belleza serena, casi etรฉrea. Llevaba diez aรฑos en el trono, pero aรบn sentรญa ese peso como si apenas lo hubiese tomado ayer.
Se inclinaba sobre el balcรณn de sus aposentos con el mismo gesto cansado con el que lo habรญa hecho su padre antes de รฉl: la espalda erguida, la mirada fija en los jardines donde la guardia real se entrenaba en silencio. La disciplina era la base de Helvoria, tanto como la fe en el pacto de paz que, durante trescientos sesenta aรฑos, habรญa mantenido a Helvoria y Thalyon, asi como al continente de Aelyndra libre de guerras.
Ese pacto era casi una ley divina. Habรญa sobrevivido a muchas generaciones de reyes, habรญa sellado matrimonios entre casas nobles de ambos reinos, y habรญa permitido que las ciudades crecieran en prosperidad. Nadie recordaba la รบltima batalla contra Thalyon; estaba tan lejana como un mito. Los ancianos hablaban de ella con palabras gastadas, como si fuera una historia inventada para asustar a los niรฑos.
Y sin embargo, Felix no confiaba en la quietud. La paz de su infancia habรญa sido tan cรณmoda como engaรฑosa: banquetes, juegos en los jardines, noches donde la รบnica preocupaciรณn era memorizar genealogรญas interminables. Pero ahora, a sus veintiocho aรฑos, esa misma paz empezaba a resquebrajarse en informes escritos con tinta temblorosa. Comerciantes asaltados en las rutas, caravanas retrasadas, mensajeros que desaparecรญan en las fronteras.
Felix apretรณ el pergamino entre sus dedos.
โSiempre empieza asรญ โmurmurรณ, sin darse cuenta de que hablaba en voz alta.
Detrรกs de รฉl, una voz suave respondiรณ:
โยฟOtra vez despierto tan temprano?
Se girรณ. Yuna estaba en el umbral, su bella esposa aรบn con el cabello revuelto cayendo libre por los hombros. No llevaba corona ni joyas, solo una tรบnica sencilla de dormir. Su belleza no necesitaba mรกs adornos que la naturalidad con la que lo miraba, mezcla de ternura y cansancio.
โNo podรญa dormir โcontestรณ Felix.
Ella cruzรณ la estancia sin prisa, acostumbrada a esas madrugadas silenciosas. Le tocรณ el hombro con delicadeza, como si buscara bajarle la tensiรณn a la piel.
โNo puedes seguir con esta rutina, Felix. Te estรกs consumiendo.
รl sonriรณ apenas, cansado.
โEl reino no descansa, Yuna.
โPero tรบ no eres solo rey. โElla lo mirรณ con seriedadโ. Tambiรฉn eres mi esposo. Y el padre de mi hijo.
La menciรณn fue suficiente para arrancarle un suspiro.
El pequeรฑo Jeongin dormรญa en la cรกmara contigua, ajeno al murmullo de la corte. Tenรญa cinco aรฑos y ya una risa contagiosa que parecรญa iluminar hasta las piedras del palacio. Para Felix, cada sonrisa de su hijo era una razรณn para resistir. Para Yuna, era la esperanza de que aรบn podรญa haber inocencia en el mundo.
โEstรก creciendo rรกpido โdijo Yuna, como si leyera sus pensamientos.
Felix asintiรณ.
โMรกs rรกpido de lo que quisiera.
Un golpe discreto en la puerta interrumpiรณ la intimidad. Un criado entrรณ, con un cuenco de agua fresca y una reverencia. Tras dejarlo en la mesa, carraspeรณ.
โMajestad, el joven prรญncipe Jeongin estรก despierto y pregunta por su padre.
Yuna sonriรณ con complicidad.
โVe โdijo, empujando suavemente a Felixโ. Olvรญdate de los informes. El reino puede esperar media hora.
La risa del niรฑo se escuchaba desde el pasillo. Cuando Felix abriรณ la puerta, Jeongin corriรณ hacia รฉl con los brazos extendidos. El pequeรฑo tenรญa el cabello castaรฑo oscuro de su madre, pero los ojos grises de su padre.
โยกPadre! โgritรณ, trepando a sus brazos como si fuese un รกrbol familiar.
Felix lo levantรณ con facilidad, disfrutando del calor de ese cuerpo pequeรฑo y confiado. El niรฑo hundiรณ la cara en su cuello, todavรญa somnoliento.
โYa despierto tan temprano... โsusurrรณ Felix, acariciรกndole el cabelloโ. Igual que yo.
โQuiero montar al caballo โmurmurรณ el niรฑo entre risas.
Felix lo girรณ en brazos y lo dejรณ sobre la cama, donde el pequeรฑo rebotรณ entre almohadones.
โYa tendrรกs tiempo para eso. Por ahora, desayuna.
En la puerta apareciรณ otra figura: Jisung, el hermano menor de Felix. Tenรญa diecinueve aรฑos, un aire impetuoso, el cabello mรกs claro y el rostro juvenil que aรบn no habรญa perdido del todo la infancia. Vestรญa con ropa de entrenamiento, sudado de practicar con la espada.
โLo estรกs malcriando โdijo, con una sonrisa burlona al ver cรณmo Felix cedรญa a los caprichos del niรฑo.
โLo estoy amando โcorrigiรณ Felix.
Jisung se dejรณ caer en una silla.
โEl consejo te espera, hermano. Y crรฉeme, no estรกn de buen humor.
Felix lo mirรณ de reojo.
โยฟCuรกndo lo estรกn?
El consejo real era un hervidero desde hacรญa semanas. Los ancianos consejeros no hablaban de otra cosa que de rumores sobre Thalyon.
En cuanto Felix entro a la sala sus voces ya se mezclaban en un murmullo que no dejaba espacio al silencio.
โSeo Changbin no es como su padre โdijo uno, con el ceรฑo fruncidoโ. El viejo Taecyeon respetaba el pacto. Este muchacho... apenas lleva un aรฑo en el trono y ya habla de gloria, de expansiรณn.
โLa juventud es peligrosa en un rey โaรฑadiรณ otro.
Felix los escuchaba, aunque en su interior odiaba esas frases repetidas. Se acomodรณ en el asiento correspondiente, mientras Jisung permanecรญa de pie a su lado, con la mano en la empuรฑadura de la espada como si pudiera espantar las palabras molestas.
โHe leรญdo los informes โdijo Felix, con voz firmeโ. Sรญ, han aumentado los ataques en la frontera. Sรญ, hay seรฑales de provocaciรณn. Pero todavรญa no hay declaraciรณn oficial. Y mientras el pacto exista, debemos sostenerlo.
Un consejero anciano golpeรณ la mesa.
โMajestad, si esperamos demasiado, ese joven nos devorarรก antes de que reaccionemos.
Felix sostuvo su mirada.
โHelvoria no provocarรก la guerra.
El silencio cayรณ por un momento. Las palabras eran claras, pero el aire estaba cargado de desconfianza.
Cuando la reuniรณn terminรณ, Felix caminรณ por los pasillos largos de mรกrmol pulido, seguido solo por su hermano.
โNo les has convencido โdijo Jisung en voz baja.
โNo necesitan convencimiento. Necesitan paciencia.
Jisung frunciรณ el ceรฑo.
โYo tampoco confรญo en Changbin. Dicen que es brillante con la espada, cruel con sus enemigos, y que desprecia las reglas de su corte.
Felix se detuvo frente a una ventana, mirando los campos que rodeaban la ciudad.
โYo tambiรฉn he oรญdo esas historias. โSe pasรณ una mano por el rostroโ. Pero mientras no cruce nuestras fronteras, solo son eso: historias.
Jisung lo mirรณ, inquieto.
โยฟY si no lo son?
Felix no respondiรณ.
Esa noche, cuando regresรณ a sus aposentos, Yuna lo esperaba con el niรฑo ya dormido en sus brazos. La escena le arrancรณ un nudo en la garganta: la reina meciรฉndolo, con la luz de las velas reflejando su rostro cansado.
โยฟMal dรญa? โpreguntรณ ella.
Felix dejรณ escapar una risa amarga.
โUno de tantos.
Yuna lo mirรณ fijamente.
โTarde o temprano, Felix, tendrรกs que decidir si sigues creyendo en la paz... o en ti mismo.
รl se sentรณ a su lado, acariciรณ la mejilla de su hijo, y en silencio deseรณ que la paz que tantos aรฑos sus ancestros habรญan defendido no fuese a romperse bajo su reinado.
Pero, muy en el fondo, ya presentรญa que la sombra de Seo Changbin se acercaba como una tormenta.
El palacio de Helvoria tenรญa la virtud de parecer eterno. Sus muros blancos y sus torres almenadas se levantaban desde hacรญa mรกs de varios siglos, y cada generaciรณn habรญa aรฑadido un ala, un salรณn, un nuevo mural. Felix habรญa crecido recorriendo pasillos en los que todavรญa quedaban tapices bordados por manos que hacรญa mucho se habรญan vuelto polvo. Cada rincรณn guardaba la memoria de la dinastรญa Lee, como si la piedra misma recordara los juramentos de paz.
Mientras la luna se alzaba mรกs al centro iluminando los alrededores con su blanca luz, Felix se permitiรณ caminar sin escoltas por la galerรญa de retratos. Sus botas resonaban en el mรกrmol, y en cada marco veรญa los rostros de los reyes que lo habรญan precedido: hombres de semblante grave, coronas pesadas, mujeres a su lado, herederos orgullosos en brazos. Sus ojos se detuvieron frente al retrato de su padre.
Lee Junho, el rey que siempre buscaba la paz durante mรกs de sesenta aรฑos de reinado, lo observaba desde el lienzo con la misma severidad que en vida. Tenรญa los mismos ojos grises que Felix, la misma nariz recta, pero una expresiรณn mรกs dura, mรกs frรญa. Felix no pudo evitar preguntarse, como tantas veces, si estaba a la altura.
โPadre... โsusurrรณ apenasโ. ยฟQuรฉ harรญas tรบ si supieras que la guerra esta cerca?
No obtuvo respuesta, salvo el crujir de la madera de un ventanal. Y quizรก fue mejor asรญ.
A la maรฑana siguiente en los jardines interiores, el pequeรฑo Jeongin jugaba bajo la supervisiรณn de una niรฑera, rodeado de caballos de madera y soldados de juguete tallados en piedra pulida. Cuando Felix apareciรณ, el niรฑo corriรณ hacia รฉl de inmediato.
โยกPadre! โgritรณ con su vocecita agudaโ. Mira, tengo un ejรฉrcito.
Felix se arrodillรณ junto a รฉl, tomando una de las figuras. Era un caballero con la lanza levantada, pintado de azul y dorado.
โยฟY quiรฉn manda a este ejรฉrcito? โpreguntรณ.
Jeongin inflรณ el pecho con orgullo.
โยกYo!
Felix sonriรณ, besando la frente de su hijo.
โEntonces debes aprender que un rey protege, no destruye.
El niรฑo lo mirรณ confundido, con los ojos grandes y brillantes. No entendรญa aรบn el peso de esas palabras, pero algรบn dรญa lo harรญa.
Yuna observaba la escena desde el pรณrtico, con una expresiรณn serena. A su lado estaba Jisung, aรบn con el uniforme de entrenamiento manchado de sudor.
โEs demasiado pequeรฑo aun, no seas severo con รฉl โdijo el joven prรญncipe, cruzando los brazos.
โSoy su padre โcontestรณ Felix, levantรกndoseโ. Debo serlo.
El hermano menor riรณ suavemente.
โEres rey, padre, hermano, pero tambiรฉn hombre. Recuerda que nosotros jugรกbamos igual cuando รฉramos niรฑos, y padre no nos corrigiรณ hasta que tuvimos edad de empuรฑar espadas de verdad.
Felix lo mirรณ de reojo, pero no replicรณ. En cambio, caminรณ hacia Yuna, que le extendiรณ una copa de vino ligero. La aceptรณ con gusto, pero no sin antes darle un cรกlido beso.
โJisung tiene razรณn โdijo ella en voz bajaโ. El niรฑo es pequeรฑo. Dรฉjalo serlo.
Felix bebiรณ un sorbo y suspirรณ.
โEs difรญcil, Yuna. No quiero que crezca en un mundo distinto al que prometimos darle.
Ella lo tomรณ de la mano.
โEntonces asegรบrate de que no lo haga.
Esa noche hubo un banquete menor, en honor a un grupo de comerciantes del sur que llegaban con nuevas rutas de especias y sedas. El gran salรณn se llenรณ de mรบsica de laรบd, el tintinear de copas y el murmullo de conversaciones.
Felix se sentรณ en el trono alto junto a Yuna, con el niรฑo ya acostado en sus aposentos. Observรณ a sus invitados con cortesรญa, pero su mente seguรญa atrapada en los rumores de Thalyon. Cada carcajada y cada brindis parecรญan una distracciรณn frente a la tormenta que intuรญa.
Jisung, mรกs joven, aprovechaba la ocasiรณn para coquetear con damas y bromear con caballeros de su edad. Su energรญa contrastaba con la seriedad de su hermano.
Uno de los comerciantes se inclinรณ hacia Felix.
โMajestad, ยฟes cierto lo que se dice? ยฟQue en Thalyon el nuevo rey recluta tropas incluso en aldeas lejanas?
El murmullo de los cercanos se apagรณ, atentos a la respuesta. Felix sonriรณ con diplomacia.
โRumores viajan mรกs rรกpido que la verdad. Helvoria no se rige por rumores.
El comerciante bajรณ la mirada, nervioso.
โPor supuesto, Majestad.
Pero Felix sintiรณ el peso de cada ojo en la sala, esperando certezas que รฉl no podรญa dar.
Mรกs tarde, ya en sus aposentos, se quitรณ la capa ceremonial y dejรณ caer la corona sobre la mesa con un suspiro. Yuna lo observaba desde la cama, en camisรณn de seda.
โNo puedes seguir ocultando tus dudas โdijo ella.
Felix se pasรณ una mano por el rostro.
โNo quiero alimentar el miedo.
โY si la amenaza es real, ยฟquรฉ harรกs?
รl se sentรณ en el borde de la cama, mirando el fuego en la chimenea.
โLo que deba hacer.
Yuna estirรณ una mano y le acariciรณ el cabello, bajando su tono.
โPromรฉteme que, pase lo que pase, protegerรกs a Jeongin.
Felix tomรณ su mano y la besรณ con suavidad.
โEs lo รบnico que no necesito prometer.
La noche avanzรณ en silencio. El rey finalmente se quedรณ dormido, con el peso de su hijo y de su reino en la mente. Afuera, la luna iluminaba los muros blancos de Helvoria, y el aire parecรญa calmo.
Pero en la frontera, en aldeas donde nadie cantaba himnos de paz, hombres con armaduras negras ya se reunรญan bajo estandartes nuevos. Y entre ellos, el nombre de Seo Changbin empezaba a sonar como el de un rey que no se conformarรญa con las sombras.