{𝗔𝗻 𝗨𝗻𝗳𝗼𝗿𝗴𝗲𝘁𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲 𝗡𝗶𝗴𝗵𝘁}💫💦 by Nicole at Inkitt
Customize readability
Aa

{𝗔𝗻 𝗨𝗻𝗳𝗼𝗿𝗴𝗲𝘁𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲 𝗡𝗶𝗴𝗵𝘁}💫💦

All Rights Reserved ©

Summary

Hyunjin siendo uno de los dueños más exclusivos de buffett, estando en un matrimonio aburrido como suele ser cada día, un día su amigo Changbin le invita que vaya a un club nocturno para pueda relajarse un poco que sin imaginar él termina una locura de ser compartido por dos chicos bailarines hermosos. ʜʏᴜɴʟɪxsᴜɴɢ ✦𝐂𝐨𝐧𝐭𝐞𝐧𝐢𝐝𝐨: ↛𝑺𝒎𝒖𝒕𝒕 ↛𝑳𝒆𝒏𝒈𝒖𝒂𝒋𝒆 𝑽𝒖𝒍𝒈𝒂𝒓 ↛𝑫𝒊𝒓𝒕𝒚 𝑻𝒂𝒍𝒌 ↛𝑩𝒐𝒚 𝒑𝒖𝒔𝒔𝒚 ↛𝑩𝑫𝑺𝑴 𝙴𝚜𝚝𝚊 𝚑𝚒𝚜𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊 𝚎𝚜 100% 𝚖𝚒𝚊 𝚢 𝚗𝚘 𝚝𝚛𝚊𝚝𝚘 𝚍𝚎 𝚍𝚊𝚗̃𝚊𝚛 𝚕𝚊 𝚒𝚖𝚊𝚐𝚎𝚗 𝚍𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝚒𝚍𝚘𝚕𝚜.

Genre
Erotica
Author
Nicole
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝘜𝘯𝘪𝘤𝘰 🎀🌺

Hyunjin empujó la pesada puerta de roble con un suspiro exhausto. Aquella mansión moderna y lujosa, ubicada en uno de los barrios más exclusivos de Seúl, era técnicamente su hogar, pero para él seguía sintiéndose más como una jaula elegante que como un refugio. Con apenas veinticinco años, el joven de cabello negro azabache era uno de los socios más jóvenes y exitosos del mundo de los buffets premium en Corea del Sur. Junto a su familia, controlaba una cadena de exclusivos restaurantes de alta cocina que combinaban la tradición coreana con toques internacionales, atrayendo a empresarios, celebridades y diplomáticos. Su rostro afilado, ojos oscuros y penetrantes y su postura siempre impecable le conferían un aura de sofisticación fría que intimidaba tanto como atraía. Sin embargo, esa noche, después de un día interminable de reuniones, catas y negociaciones, solo sentía el peso del agotamiento sobre los hombros.

Bajó del elegante Mercedes negro que lo esperaba en la entrada circular. El chófer ya había desaparecido discretamente. Hyunjin sacó las llaves del bolsillo de su pantalón de vestir y abrió la puerta principal. El interior de la casa lo recibió con su habitual mezcla de calidez acogedora y elegancia minimalista: suelos de mármol claro, muebles de diseño italiano, iluminación suave y obras de arte contemporáneo que adornaban las paredes.

Dejó caer el maletín de cuero junto a la puerta con un golpe sordo y se quitó la chaqueta negra de corte impecable, colgándola con cuidado en el perchero de madera oscura. Luego se deshizo de sus zapatos italianos, colocándolos ordenadamente a un lado del recibidor. El silencio de la casa era casi opresivo.

Caminó descalzo hacia la amplia cocina abierta, iluminada solo por la luz tenue de las lámparas bajo los gabinetes. Abrió la puerta del refrigerador de acero inoxidable y tomó una botella de agua fría. Bebió un largo trago, dejando que el líquido helado le refrescara la garganta reseca.

Entonces, una voz femenina, calmada pero carente de calidez, resonó a sus espaldas.

-¿Creí que llegarías más tarde, Hyunjin?

Él se giró lentamente. Allí estaba Karina, su esposa. Una mujer de belleza etérea y distante, con el cabello castaño cayendo como una cortina sedosa sobre sus hombros y una expresión que rara vez mostraba emoción. A sus veinticuatro años, Karina poseía una elegancia natural que parecía sacada de una revista de moda, pero su personalidad era tan fría como el mármol que pisaban. No era cruel, simplemente... distante. Aburrida de aquella vida que le habían impuesto, al igual que él.

Hyunjin sabía perfectamente por qué estaban casados. No era amor, ni siquiera afecto. Sus padres habían orquestado aquella unión por intereses inmobiliarios y empresariales: las familias Hwang y Yoo unían sus fortunas y sus extensas propiedades en Gangnam y en el extranjero. Karina estaba al tanto de que Hyunjin conocía las verdaderas razones del matrimonio, y eso creaba entre ellos una tensión silenciosa y constante.

-Ah... Eso creía yo también -respondió él con voz cansada, dejando la botella sobre la isla de la cocina-. Pero logré terminar las reuniones antes de lo previsto.

Karina cruzó los brazos sobre su bata de seda negra, observándolo sin sonreír.

-Bueno... Ve a descansar -dijo con tono neutro. Se acercó a él con pasos elegantes y le dejó un beso breve y mecánico en la mejilla, apenas un roce frío-. Mañana tienes una agenda muy cargada, Hyunjin.

Sin esperar respuesta, se dio media vuelta y subió las escaleras con gracia silenciosa. Hyunjin la observó marcharse y solo pudo soltar un largo suspiro, negando ligeramente con la cabeza. Esa mujer era como una sombra elegante en su propia casa: presente, pero inalcanzable.

Subió las escaleras con pasos pesados, sintiendo cómo el cansancio se le acumulaba en los músculos. Al llegar al amplio pasillo del segundo piso, se dirigió hacia la habitación principal. La puerta estaba entreabierta y una suave luz ámbar se filtraba desde el interior. Entró en silencio, quitándose los gemelos de la camisa mientras avanzaba.

La habitación era amplia y lujosa: una enorme cama king size con sábanas de algodón egipcio, ventanales que daban al jardín trasero iluminado sutilmente y un aroma suave a vainilla y madera que siempre flotaba en el ambiente.

Allí, sobre la cama, yacía Karina. Ya estaba dormida. Su cuerpo delgado reposaba de lado, con el cabello castaño desparramado sobre la almohada blanca como tinta derramada. La bata de seda se había deslizado ligeramente, dejando al descubierto la curva suave de su hombro y parte de su clavícula. Su respiración era lenta y regular, y por primera vez en mucho tiempo, su rostro parecía relajado, casi vulnerable, sin esa máscara de frialdad que solía llevar durante el día.

Hyunjin se detuvo un momento junto a la cama, observándola en silencio. A pesar de la irritación que le provocaba su presencia constante y distante, no podía negar que era hermosa. Una belleza fría, como una estatua de mármol que nadie podía tocar realmente. Se preguntó, por enésima vez, cómo sería su vida si aquel matrimonio no hubiera sido solo un contrato de conveniencia. ¿Habría risas en esa casa? ¿Calidez? ¿O seguiría siendo igual de vacía?

Sacudió ligeramente la cabeza, deshaciéndose de esos pensamientos inútiles. Se quitó la camisa y los pantalones con movimientos lentos y se metió en la cama con cuidado de no despertarla. El espacio entre ambos era amplio, casi simbólico. Se acostó de espaldas, mirando el techo oscuro, mientras el suave sonido de la respiración de Karina llenaba la habitación.


Al día siguiente, Hyunjin se encontraba en su amplia oficina ubicada en el último piso de uno de los edificios más prestigiosos del distrito financiero de Seúl. La luz natural entraba a raudales a través de los ventanales del piso al techo, ofreciendo una vista impresionante de la ciudad que nunca dormía. El espacio estaba decorado con un estilo moderno y minimalista: muebles de líneas limpias en tonos negro y gris, estanterías con libros de gastronomía y finanzas, y varias botellas de vino premium expuestas como trofeos silenciosos. Sentado detrás de su escritorio de caoba oscura, Hyunjin revisaba informes financieros mientras intentaba ignorar el peso de la noche anterior.

Frente a él, recostado cómodamente en uno de los sillones de cuero, estaba Seo Changbin, su mejor amigo y socio de confianza desde la universidad. Changbin era un hombre de veintiséis años, de complexión fuerte y atlética, con el cabello corto teñido de un café oscuro que contrastaba con su sonrisa fácil y su personalidad extrovertida. Para Hyunjin, Changbin representaba algo más que un simple amigo: era su confidente, su voz de la razón en los momentos más caóticos y la única persona con la que podía bajar la guardia sin miedo a ser juzgado. Habían construido juntos parte del imperio de los buffets exclusivos y compartían una amistad sincera que iba más allá de los negocios.

Changbin tomó un sorbo de su café negro antes de hablar con su habitual tono directo y sin filtros.

-¿Esa mujer es tan aburrida, Hyunjin? -preguntó, arqueando una ceja con genuina curiosidad.

Hyunjin levantó la vista de los documentos y suspiró, recostándose contra el respaldo de su silla ejecutiva.

-Karina es diferente -respondió con voz calmada, aunque sin mucha convicción.

-¿Diferente en qué aspecto, Hwang? -insistió Changbin, inclinándose ligeramente hacia adelante-. Ni siquiera te toca como lo haría cualquier otra mujer. Llevan meses casados y parece que vivieran en habitaciones separadas.

-Bueno, no es eso... -intentó explicar Hyunjin, pero las palabras se le atoraron en la garganta.

Changbin soltó una risa corta y sarcástica, negando con la cabeza.

-Ay, Hyunjin... Esa mujer no está contigo por amor, solo por el dinero y el estatus que le da esta relación. Recuerda eso, amigo. Ni siquiera te da una buena follada para compensar. ¿Cuánto tiempo más vas a seguir fingiendo que esto es normal?

Hyunjin solo se encogió de hombros, mirando por la ventana hacia los rascacielos que se alzaban contra el cielo gris de Seúl. No tenía una respuesta clara. Sabía que Changbin tenía razón en gran parte, pero admitir en voz alta la frialdad de su matrimonio le resultaba más incómodo de lo que esperaba.

Changbin se levantó del sillón y caminó hasta la ventana, cruzando los brazos sobre su pecho ancho. Su expresión se suavizó un poco, pasando del sarcasmo a una preocupación más sincera.

-Mira, Hyunjin... al menos deberías divertirte un poco. Con esa mujer nunca lo haces, porque está claro que no tiene el mínimo interés real en ti. Te trata como si fueras un accesorio más de la casa. ¿Por qué sigues castigándote de esa forma?

Hizo una pausa, girándose para mirar directamente a su amigo.

-Por eso mismo te lo digo: ¿por qué no vienes conmigo el sábado a una noche de bar o club nocturno? Nada serio, solo para relajarte. Unos tragos, buena música, gente nueva... algo que te haga olvidar, aunque sea por unas horas, las evitaciones constantes de tu esposa aburrida. Te lo mereces, hermano. No puedes seguir viviendo como un monje en tu propia mansión de lujo.

Hyunjin guardó silencio por unos segundos, tamborileando los dedos sobre el escritorio. La propuesta de Changbin sonaba tentadora. El peso de su matrimonio arreglado, la frialdad diaria de Karina y las largas jornadas de trabajo estaban empezando a pasarle factura. Por primera vez en mucho tiempo, la idea de salir, de reír sin restricciones y de sentirse vivo fuera de las paredes de su casa le pareció una válvula de escape necesaria.

-No sé... -murmuró finalmente, aunque su tono ya no sonaba tan convencido como antes-. Tendría que ver mi agenda.

Changbin sonrió con picardía, sabiendo que había plantado la semilla.

-Piensa en ello. Te mando los detalles después. Solo di que sí y déjame encargarme del resto. Un sábado como Dios manda, sin obligaciones, sin miradas frías y sin esa tensiónque te come por dentro. ¿Qué dices?


Los días habían transcurrido con la misma rutina monótona que Hyunjin ya conocía demasiado bien. Tras la conversación en su oficina, finalmente había aceptado la invitación de Changbin. Su amigo tenía razón: necesitaba salir, aunque fuera solo una noche, para desconectar del peso constante del trabajo y de la fría distancia que reinaba en su matrimonio. Un poco de alcohol, música alta y un ambiente sin obligaciones le parecía, por primera vez en meses, una idea razonable. Esa misma tarde había confirmado con Changbin que irían juntos a uno de los clubes nocturnos más exclusivos de Gangnam, un lugar donde la élite de Seúl se reunía para olvidar el estrés diario.

Ahora, de pie frente al amplio espejo del vestidor principal de la mansión, Hyunjin terminaba de arreglarse con movimientos precisos y elegantes. La camisa blanca de manga larga, resaltando sus hombros anchos y su cintura estrecha. Sus dedos largos y cuidadosos abotonaban con lentitud los botones superiores mientras observaba su propio reflejo: el cabello negro perfectamente peinado hacia atrás, los ojos oscuros cargados de una mezcla de cansancio y anticipación, y esa expresión serena que ocultaba el torbellino interno que llevaba semanas acumulando. Tomó la corbata de seda negra y comenzó a anudarla con la habilidad de quien lo ha hecho cientos de veces, ajustándola hasta que quedó impecable contra el cuello de la camisa.

De pronto, escuchó una voz suave pero carente de emoción a sus espaldas.

-¿Saldrás, Hyunjin?

Se giró ligeramente. Karina estaba de pie en el umbral del baño adjunto, envuelta en una bata de seda color marfil que contrastaba con su piel pálida y su cabello negro aún húmedo por la ducha reciente. Pequeñas gotas de agua brillaban en sus clavículas y el aroma fresco de su gel de baño de jazmín flotaba en el aire. Su expresión era la de siempre: neutral, distante, como si observar a su esposo preparándose para salir fuera algo tan cotidiano como ver llover. No había curiosidad real en su tono, ni celos, ni siquiera un leve interés. Solo una pregunta fría, casi por obligación.

-Sí -respondió Hyunjin con voz calmada, terminando de ajustar la corbata-. Iré con Changbin a tomar algo para relajarme. He tenido demasiado trabajo estas semanas y necesito desconectar un poco. No me esperes despierta, Karina.

Ella permaneció en silencio unos segundos, observándolo desde el marco de la puerta. Sus ojos oscuros recorrieron brevemente la figura elegante de su esposo: la camisa negra que marcaba su cuerpo, la corbata bien anudada, el cabello impecable. Por un instante pareció que iba a decir algo más, pero solo inclinó ligeramente la cabeza.

-Bueno... como quieras -contestó con tono neutro, sin una sonrisa, sin un gesto de decepción ni de alivio. Era la respuesta de alguien que ya había aceptado que su matrimonio era poco más que una convivencia educada.

Hyunjin la miró fijamente durante unos segundos, buscando en su rostro alguna señal de emoción: celos, preocupación, incluso molestia. Pero no encontró nada. Solo esa frialdad elegante que tanto lo irritaba y, al mismo tiempo, lo dejaba extrañamente vacío. Tomó su chaqueta negra de lana fina del respaldo de la silla y se la puso con un movimiento fluido, ajustándola sobre sus hombros. El tejido suave cayó perfectamente sobre su figura, completando el look sofisticado y oscuro que solía usar cuando salía de noche.

Por un momento, el silencio entre ellos se volvió denso. Hyunjin sintió el impulso de decir algo más, de preguntarle si le importaba siquiera que saliera, si sentía algo al verlo marcharse así. Pero sabía que no obtendría una respuesta sincera. En cambio, simplemente tomó su billetera y su reloj de lujo de la cómoda, colocándoselos con movimientos mecánicos.

-Volveré tarde -añadió con voz baja, casi como si hablara consigo mismo.

Karina no respondió. Solo se quedó allí, de pie en el umbral, observándolo con esa mirada serena e impenetrable mientras él se dirigía hacia la puerta del vestidor. Sus pies descalzos no hicieron ningún ruido contra el suelo de mármol cálido. Hyunjin pasó a su lado sin tocarla, sintiendo el leve aroma a jazmín que desprendía su piel aún húmeda. Al llegar al pasillo, se detuvo un instante y miró hacia atrás. Ella seguía en el mismo lugar, silueta elegante recortada contra la luz suave del baño.

Sin decir una palabra más, Hyunjin bajó las escaleras, tomó las llaves del auto y salió de la mansión. El aire fresco de la noche de Seúl lo recibió mientras subía al Mercedes negro. Por primera vez en mucho tiempo, sintió una ligera liberación al alejarse de aquellas paredes que parecían cerrarse sobre él cada día más..


El Mercedes negro se deslizó suavemente por las calles iluminadas de Gangnam, dejando atrás la mansión fría y silenciosa. Hyunjin conducía con una mano sobre el volante, mientras la ciudad de Seúl brillaba a su alrededor con sus neones vibrantes y sus rascacielos que parecían tocar el cielo nocturno. El peso de la breve conversación con Karina aún flotaba en su mente como una sombra ligera, pero decidió apartarla. Esa noche estaba decidido a desconectar, aunque fuera solo por unas horas.

Al llegar al club nocturno "Eclipse", uno de los locales más exclusivos y discretos de la zona, Hyunjin estacionó en el área reservada para clientes VIP. El edificio moderno, con su fachada negra mate y luces púrpuras sutiles, emanaba un aura de lujo y misterio. Changbin ya lo esperaba junto a la entrada principal, apoyado contra su propio auto deportivo con una sonrisa amplia y confiada. Vestido con una camisa oscura ligeramente desabotonada y pantalones negros ajustados, su amigo exudaba esa energía extrovertida y despreocupada que siempre contrastaba con la seriedad de Hyunjin.

-Finalmente llegaste, Hwang -dijo Changbin con tono burlón mientras se acercaba y le daba un fuerte abrazo de bienvenida, palmeándole la espalda-. Pensé que al final te arrepentirías y te quedarías en esa casa tan "acogedora" con tu esposa de hielo.

Hyunjin soltó una risa corta y negó con la cabeza, ajustándose la chaqueta.

-No exageres. Solo necesitaba unos minutos más para salir. Vamos.

Los dos amigos caminaron juntos hacia la entrada, donde un guardia de seguridad corpulento reconoció inmediatamente a Changbin y les abrió la puerta con un gesto respetuoso. El interior del club los recibió con una explosión controlada de sensaciones: la música electrónica profunda y sensual retumbaba en el pecho, las luces LED cambiaban de tonos púrpura a azul eléctrico, y el aire estaba cargado con un sutil aroma a perfume caro, alcohol premium y anticipación. Grupos de personas elegantes conversaban en las zonas lounge, mientras otros bailaban en la pista central bajo una enorme lámpara de cristal que proyectaba destellos como estrellas.

Changbin guio a Hyunjin hacia una zona más privada, subiendo unas escaleras iluminadas con luces tenues. Al llegar al área VIP, se detuvieron frente a una puerta negra con un discreto letrero dorado que decía "Private Lounge".

-Escucha, Hyunjin -empezó Changbin con una sonrisa pícara, deteniéndose antes de abrir la puerta-. Al menos esta noche vas a divertirte como te mereces. Por eso te pagué algo mejor. Este no es un VIP cualquiera. Es uno exclusivo solo para ti esta noche. Relájate, bebe lo que quieras, disfruta del ambiente... yo estaré en otra sección del club con unos conocidos. No te preocupes por mí.

Hyunjin arqueó una ceja, mirando a su amigo con curiosidad.

-¿Solo para mí? ¿Y tú vas a dejarme aquí solo?

Changbin soltó una risa baja y le dio una palmada en el hombro.

-Exacto. Necesitas espacio para desconectar de verdad, sin que yo te esté molestando todo el tiempo. Además, aquí hay algo especial en este lugar... no sé exactamente qué es, pero he escuchado que hay personas que hacen perfectamente bien su trabajo. Personas que saben cómo hacer que un cliente se sienta realmente... atendido. Ya me entiendes.

Hyunjin frunció ligeramente el ceño, sintiendo una mezcla de intriga y desconfianza.

-¿Cómo sabes eso? -preguntó, cruzando los brazos sobre el pecho-. Suena demasiado misterioso para ser solo un VIP normal.

Changbin se encogió de hombros con una expresión despreocupada, aunque sus ojos brillaban con picardía.

-Son solo rumores que circulan entre los que venimos seguido. Nadie sabe con exactitud de qué se trata, pero hay quienes dicen que las atenciones aquí van más allá de lo normal. Bebidas perfectas, ambiente ideal, y... bueno, compañía que realmente sabe cómo relajar a alguien que viene con mucho estrés acumulado. Yo no lo he probado personalmente en esta sección, pero varios conocidos míos salen de aquí con una sonrisa que no se les borra en días. No es nada ilegal ni peligroso, solo... diferente. Relájate y disfruta, hermano. Te lo mereces después de tanto tiempo aguantando esa rutina fría en tu casa.

Hyunjin permaneció en silencio unos segundos, procesando las palabras de su amigo. La curiosidad empezaba a ganarle terreno al cansancio y a la cautela. Miró la puerta negra que tenía enfrente y luego volvió a mirar a Changbin, quien lo observaba con esa confianza inquebrantable.

-Está bien -dijo finalmente, soltando un suspiro-. Pero si esto resulta ser algo raro, te haré responsable.

Changbin rio con ganas y le dio otro golpe amistoso en el brazo.

-Tranquilo, Hwang. Solo déjate llevar por una noche. Yo estaré cerca si me necesitas. Disfruta. Nos vemos más tarde.

Con eso, Changbin se dio media vuelta y desapareció por el pasillo hacia otra zona del club, dejando a Hyunjin solo frente a la puerta del lounge privado. El joven de cabello negro se quedó allí un momento, respirando profundamente el aire cargado de música y promesas. Luego, con una mezcla de expectación y nerviosismo, empujó la puerta y entró.

El lounge VIP era un espacio íntimo y lujoso: luces tenues en tonos ámbar y púrpura, sofás de terciopelo negro, una barra privada bien surtida y una vista panorámica de la pista de baile a través de un vidrio ahumado. El ambiente era más calmado que el del club principal, pero igual de cargado de unasensualidad sutil que flotaba en el aire.

Hyunjin se dejó caer con elegancia en el sofá de terciopelo negro del lounge VIP, permitiendo que su cuerpo exhausto se hundiera ligeramente en los cojines suaves. El espacio era íntimo y sofisticado: luces tenues en tonos ámbar y púrpura creaban sombras largas y sugerentes, mientras una música electrónica lenta y profunda vibraba suavemente a través de los altavoces ocultos. Desde su posición, podía ver la pista principal del club a través del vidrio ahumado, pero el lounge se sentía como un mundo aparte, aislado y cargado de una sensualidad sutil que flotaba en el aire como perfume caro.

De pronto, una voz melosa y suave surgió desde una esquina del salón que permanecía deliberadamente en penumbras.

-Un nuevo cliente...

Hyunjin entrecerró los ojos, intentando distinguir la figura que hablaba. La voz era dulce, casi juguetona, con un timbre que parecía envolverlo.

-Mmm... va a ser muy divertido esta noche... -continuó la voz, cargada de promesas.

Antes de que pudiera reaccionar, otra voz respondió desde atrás del sillón donde estaba sentado, tan cerca que casi pudo sentir el aliento cálido contra su nuca.

-Parece que vamos a disfrutar... ¿Con él no lo crees, Lixie?

-Así es... Hannie.

El corazón de Hyunjin latió con más fuerza. No entendía qué estaba ocurriendo. Dos voces, dos presencias que parecían moverse como sombras alrededor de él. Entonces, varias luces tenues se encendieron gradualmente, revelando con lentitud las figuras que lo acompañaban.

Frente a él, de pie con una postura felina y confiada, había un chico rubio de cabello platino que caía en suaves ondas sobre su frente. A su lado, acercándose desde atrás del sofá con movimientos sinuosos, apareció un joven de cabello pelirrojo intenso, casi rojo fuego. Ambos eran deslumbrantes. Sus rasgos eran delicados pero afilados, con ojos grandes y ligeramente rasgados que les daban un aire felino y seductor. Sus figuras eran esbeltas y sinuosas, con curvas suaves en las caderas y la cintura que recordaban las de una mujer, aunque sus hombros y la línea de la clavícula delataban su masculinidad. Parecían sacados de un sueño húmedo, hermosos de una forma casi irreal.

El rubio llevaba un conjunto provocador pero elegante: una camisa de seda negra semi-transparente, abierta hasta la mitad del pecho, que dejaba entrever su piel pálida y suave, combinada con unos shorts cortos de terciopelo rojo intenso que se ajustaban perfectamente a sus caderas y muslos, resaltando sus piernas largas y tonificadas, y tenia una tiara de estilo cascada con algunas piedras rojas sobre su cabeza y cabello. El pelirrojo, en cambio, vestía una camisa similar de seda negra pero completamente abierta, dejando su torso al descubierto, y unos shorts de terciopelo negro profundo que abrazaban su figura con la misma sensualidad, el tejido brillando sutilmente bajo las luces tenues y también tenía tiara pero las piedras negras, su vestuario era paralelos rojo y negro al igual que el maquillaje...

Ambos lo observaban con sonrisas lentas y calculadas, como depredadores que acababan de encontrar una presa interesante.

-Mmm, se nota que está confundido... -dijo el pelirrojo con voz baja y ronroneante, mientras se acercaba desde atrás del sofá y colocaba sus manos con delicadeza sobre los hombros de Hyunjin, deslizándolas lentamente por encima de la tela fina de su camisa blanca.

-¿Quiénes son ustedes? -preguntó Hyunjin, intentando mantener la compostura mientras su mirada alternaba entre los dos jóvenes. Su voz salió más baja de lo que pretendía.

El rubio sonrió con dulzura y, sin pedir permiso, se sentó con gracia felina sobre el regazo de Hyunjin, colocando sus manos sobre el pecho del mayor. El peso ligero y cálido de su cuerpo fue inesperadamente íntimo.

-¿Eres nuevo, verdad? Primera vez que vienes con nosotros... -dijo el rubio con voz suave, mirándolo directamente a los ojos. Hyunjin solo pudo asentir en silencio.

-Pues somos las estrellas de este lugar -continuó el pelirrojo, mientras sus dedos seguían trazando líneas suaves sobre la camisa de Hyunjin-. Nos encargamos de que nuestros clientes queden completamente satisfechos... cuando se trata de bailes. ¿Y tu cómo te llamas, guapo?

—H-Hyunjin..

-Así que Hyunjin siéntate muy cómodo -añadió el rubio con una sonrisa coqueta, bajándose lentamente del regazo de Hyunjin. Tomó la mano de su compañero pelirrojo y lo guio con elegancia hacia el pequeño mini escenario elevado que había en el centro del lounge, rodeado de luces suaves y un poste de baile discreto.

Hyunjin se quedó sentado, con el pulso acelerado, observando cómo los dos jóvenes se posicionaban bajo la luz. El ambiente se volvió aún más denso, cargado de una tensión palpable. La música cambió a un ritmo más lento y sensual, con bajos profundos que vibraban en el pecho.

Félix y Jisung comenzaron a moverse al unísono, sin dejar de mirar a Hyunjin ni por un segundo. Sus cuerpos se deslizaban con una gracia felina y provocadora. Félix colocó sus manos en la cintura de Jisung, atrayéndolo hacia él mientras sus caderas se mecían lentamente al ritmo de la música. Jisung inclinó la cabeza hacia atrás, mientras sus manos subían por el torso de Félix, rozando la seda negra con dedos ligeros.

Sus miradas, sin embargo, permanecían clavadas en Hyunjin. Cada movimiento estaba diseñado para él: la forma en que Félix pasaba sus labios cerca del cuello de Jisung sin llegar a tocarlo, la manera en que Jisung giraba las caderas y luego empujaba suavemente a Félix contra el poste, ambos sonriendo con esa mezcla de inocencia y peligro. El terciopelo rojo y negro de sus shorts brillaba bajo las luces, acentuando cada curva y cada movimiento fluido de sus piernas y caderas.

La tensión en el aire era casi eléctrica. Hyunjin no podía apartar la vista. Sentía cómo su respiración se volvía más pesada, cómo el calor empezaba a subir por su cuello. Los dos bailarines se movían con una química perfecta, rozándose, separándose y volviendo a acercarse, siempre mirándolo directamente, como si cada giro, cada roce y cada mirada estuviera dedicado exclusivamente a él. Era un baile íntimo, provocador y cargado de promesas silenciosas, un espectáculo privado que hacía que el lounge pareciera cada vez más pequeño y el aire más denso.

Félix mordió suavemente su labio inferior mientras mantenía contacto visual con Hyunjin, y Jisung soltó una risa baja y sensual, sus ojos felinos brillando con diversión mientras deslizaba una mano por el muslo de su compañero sin dejar de observar al nuevo cliente.

---

El mini escenario del lounge VIP parecía haberse convertido en un mundo privado solo para ellos tres. La música latía con un ritmo lento y profundo, como un pulso que se sincronizaba con la respiración agitada de Hyunjin. Las luces ámbar y púrpura bañaban los cuerpos de Félix y Jisung con un brillo suave, haciendo que el terciopelo rojo y negro de sus shorts destacara con cada movimiento sinuoso. El aire estaba denso, cargado de un calor que no provenía solo de las luces, sino de la química palpable entre los dos bailarines y la mirada intensa del hombre sentado en el sofá.

Félix y Jisung se movían con una sincronía perfecta, como si hubieran practicado ese baile cientos de veces, aunque cada vez que lo hacían con un cliente nuevo lo convertían en algo único. Félix deslizaba sus manos por la cintura estrecha de Jisung, atrayéndolo hacia su cuerpo con una lentitud deliberada, mientras sus caderas rodaban al ritmo de la música. Jisung inclinó la cabeza hacia un lad, y pasó una mano por el pecho de su compañero, rozando la seda negra con las yemas de los dedos. Sus ojos, sin embargo, nunca abandonaban a Hyunjin. Lo miraban con una mezcla de diversión y curiosidad, como si pudieran leer cada peonsamiento que cruzaba por la mente del pelinegro.

-Mira cómo nos observa... -murmuró Jisung cerca del oído de Félix, lo suficientemente bajo para que solo su compañero lo escuchara, aunque su voz ronroneante parecía llenar el pequeño espacio-. Parece tan confundido, pobrecito. Como si no supiera si huir o quedarse a disfrutar del espectáculo.

Félix soltó una risa suave y melodiosa, girando entre los brazos de Jisung hasta quedar de espaldas a él. Su cuerpo se pegó al del pelirrojo, moviéndose con una gracia felina mientras sus caderas trazaban círculos lentos y provocadores. El short de terciopelo rojo se ajustaba perfectamente a sus curvas, brillando bajo las luces cada vez que se movía.

-Está completamente perdido -respondió Félix en el mismo tono bajo y juguetón, sin dejar de mirar a Hyunjin directamente a los ojos-. Se nota en su postura... los hombros tensos, la forma en que aprieta las manos sobre sus rodillas. Es nuevo en esto, Hannie. Pero hay algo más...

Jisung deslizó una mano por el abdomen de Félix, subiendo lentamente hasta rozar su clavícula, mientras su otra mano descansaba posesivamente en la cadera del rubio. Ambos seguían bailando sin interrupción, sus cuerpos rozándose con una intimidad que parecía natural entre ellos, pero cada mirada, cada gesto, estaba dirigido al hombre de cabello negro que los observaba desde el sofá.

-Tienes razón -continuó Jisung, su voz adquiriendo un tono más serio, aunque seguía manteniendo esa sonrisa coqueta en los labios-. Hay que hacer muy bien nuestro trabajo esta noche. Quiero que quede muy satisfecho... que cuando salga de aquí, no pueda olvidar lo que sentimos al tenernos cerca. Vamos a encargarnos de que ese estrés que carga desaparezca, aunque sea solo por unas horas.

Félix asintió ligeramente, girando de nuevo para quedar frente a Jisung. Sus manos subieron hasta el cuello del pelirrojo, acariciándolo con delicadeza mientras sus rostros quedaban peligrosamente cerca. La tensión entre ellos era evidente, pero también la conexión profesional que compartían: sabían exactamente cómo moverse para crear una atmósfera cargada de deseo y anticipación.

-Hay algo en ese hombre que me atrae... -confesó Félix en voz baja, casi como si pensara en voz alta. Sus ojos felinos seguían clavados en Hyunjin, estudiando cada detalle de su expresión-. No entiendo exactamente por qué, pero hay algo diferente. Lo veo tan tenso, tan estresado... como si llevara semanas, o meses, cargando con un peso que no le pertenece. Mira cómo respira, cómo intenta mantener la compostura. Es guapo, sí, pero no es solo eso. Hay algo en su mirada...

Jisung sonrió con complicidad, inclinando la cabeza para rozar su nariz contra la mejilla de Félix en un gesto que parecía cariñoso y provocador al mismo tiempo. Sus cuerpos continuaban moviéndose al ritmo lento de la música, caderas balanceándose, manos explorando con ligereza la tela de sus camisas de seda y el terciopelo suave de sus shorts.

-Entonces hagámoslo bien, Lixie -susurró Jisung, su voz ronroneante llena de determinación-. Vamos a darle una noche que no olvide. Tú y yo sabemos cómo relajar a alguien que viene roto por el estrés. Empecemos suave... y veamos hasta dónde quiere llegar él. Si nos mira así, es porque necesita esto más de lo que cree.

Hyunjin sentía el corazón latiéndole con fuerza en el pecho. La combinación de sus movimientos perfectos, sus voces suaves y las palabras que acababa de escuchar (aunque no todas con claridad) lo mantenían clavado en el sofá, incapaz de apartar la vista. El ambiente se había vuelto más caliente, más íntimo, y la promesa de una noche diferente flotaba en el aire como una niebla espesa.


Después del baile, Hyunjin permanecía sentado en el sofá de terciopelo negro, todavía intentando procesar lo que acababa de presenciar. No podía creer que estuviera viendo -y mucho menos sintiendo- una atracción tan intensa hacia un par de chicos tan hermosos y provocadores. El corazón le latía con fuerza contra las costillas y un calor desconocido le subía por el cuello. El lounge VIP se sentía más pequeño, más íntimo, como si las paredes se hubieran cerrado sutilmente alrededor de ellos tres.

Félix y Jisung bajaron del mini escenario con movimientos gráciles y seguros, como dos felinos que sabían exactamente el efecto que causaban. Jisung fue el primero en acercarse. Sin pedir permiso y con una sonrisa confiada, se sentó sin vergüenza sobre el regazo de Hyunjin, acomodando su cuerpo esbelto contra el del mayor. El terciopelo negro de sus shorts rozó las piernas de Hyunjin, y el calor de su piel se filtró a través de la tela fina de los pantalones.

-¿Qué te pareció nuestro baile? -preguntó Jisung con voz baja y juguetona, inclinándose ligeramente hacia adelante para mirarlo directamente a los ojos.

-Bien... -respondió Hyunjin, la voz más ronca de lo que pretendía.

-¿Bien? -repitió Félix con una ceja arqueada y un tono fingidamente ofendido. Se acercó a la barra privada, tomó una botella de whisky premium y vertió una cantidad generosa en un vaso pequeño de cristal. Se lo entregó a Hyunjin con una sonrisa dulce pero peligrosa-. ¿No estás satisfecho con nuestro baile?

-Bueno... son buenos, pero es que... -Hyunjin miró al pelirrojo que tenía sobre su regazo, buscando las palabras adecuadas-. Es bastante difícil...

-¿Sobre qué? -cuestionó Jisung con curiosidad, mientras sus dedos jugaban distraídamente con la corbata negra de Hyunjin, tirando de ella con suavidad.

-Déjame adivinar... -intervino Félix. Se sentó con elegancia al lado derecho de Hyunjin, tomó uno de sus brazos y lo colocó alrededor de su propia cintura, haciendo que la mano del mayor descansara sobre la curva suave de su cadera cubierta por la seda y el terciopelo rojo-. Problemas en casa.

Sus dedos delicados comenzaron a rozar la tela de chaqueta de Hyunjin, trazando líneas lentas sobre su pecho. Jisung, mientras tanto, aflojó con habilidad la corbata del pelinegro, deslizando el nudo hacia abajo hasta dejarla colgando suelta alrededor de su cuello.

-No te preocupes -susurró Jisung con voz melosa, casi ronroneante-. Nosotros te haremos olvidar esos problemas ahora. ¿Qué es lo que te molesta tanto en casa?

-P-problemas de matrimonio... -intentó explicar Hyunjin, pero las palabras se le entrecortaron cuando Félix inclinó la cabeza y comenzó a dejar besos suaves y cálidos sobre su cuello expuesto. Cada roce de labios era ligero, deliberado, enviando pequeñas descargas de placer por su piel.

-Mmm, qué aburrimiento... -comentó Jisung con una sonrisa ladeada, empezando a desabotonar lentamente la camisa de Hyunjin, uno a uno, revelando la piel tersa de su pecho-. ¿Acaso no te da atención tu esposa?

La tensión en el lounge se volvió casi asfixiante. El aroma mezclado de los dos jóvenes -una combinación de vainilla dulce de Félix y algo más cítrico y picante de Jisung- envolvía a Hyunjin por completo. Jisung seguía sentado sobre su regazo, moviéndose con sutileza para acomodarse mejor, mientras sus dedos terminaban de abrir los botones superiores de la camisa. Félix, por su parte, continuaba besando su cuello con lentitud tortuosa, subiendo hasta el lóbulo de la oreja y mordiéndolo suavemente.

Hyunjin soltó un suspiro entrecortado, sintiendo cómo su cuerpo reaccionaba a pesar de la confusión que aún rondaba su mente. La mano que Félix había colocado alrededor de su cintura se apretó ligeramente, atrayéndolo más cerca. Jisung levantó la mirada y encontró los ojos de su compañero rubio; intercambiaron una mirada cargada de complicidad y deseo compartido.

-Parece que necesita mucho más que un simple baile... -murmuró Jisung, inclinándose para besar la mandíbula de Hyunjin mientras sus manos exploraban el pecho ahora parcialmente descubierto-. Tan tenso... tan cargado de frustración. Déjanos ayudarte a soltar todo eso.

Félix levantó la cabeza del cuello de Hyunjin solo lo suficiente para hablar, sus labios rozando la piel sensible con cada palabra.

-Tu esposa no sabe lo que tiene -susurró con voz dulce y peligrosa, mientras su mano libre bajaba por el torso de Hyunjin, siguiendo el camino que Jisung había abierto con los botones-. Pero nosotros sí sabemos cómo tratar a alguien como tú... alguien que viene aquí buscando un escape. Relájate, guapo. Esta noche no tienes que pensar en nada más que en lo que sentimos contra tu cuerpo.

Jisung se movió un poco más sobre el regazo del pelinegro, presionando sus caderas con una lentitud deliberada que hizo que Hyunjin contuviera la respiración. Félix se acercó aún más por el lado derecho, pegando su torso al costado de Hyunjin, de modo que el mayor quedó prácticamente atrapado entre los dos cuerpos cálidos y sinuosos. Los besos de Félix se volvieron más insistentes en su cuello y clavícula, mientras Jisung deslizaba una mano dentro de la camisa abierta, rozando con las yemas de los dedos la piel caliente del abdomen.

El aire se sentía pesado, cargado de anticipación. Hyunjin podía sentir el latido acelerado de su propio corazón, la forma en que su respiración se volvía irregular y cómo su cuerpo, traicionero, respondía al tacto experto y suave de ambos. Ninguno de los dos presionaba demasiado rápido; mantenían esa tensión deliciosa, ese juego de acercamiento y control que hacía que cada roce, cada susurro y cada mirada se sintiera como fuego lento.

Jisung continuó moviéndose con lentitud deliberada sobre el regazo de Hyunjin, balanceando sus caderas con una gracia felina que hacía que el terciopelo negro de sus shorts rozara constantemente contra la tela de los pantalones del mayor. Una sonrisa traviesa y satisfecha se dibujó en sus labios cuando sintió claramente cómo un bulto firme comenzaba a despertar bajo él. Sin dejar de mirarlo a los ojos, Jisung lanzó una mirada de reojo a Félix, quien seguía depositando besos húmedos y lentos a lo largo del cuello expuesto de Hyunjin, subiendo hasta el punto sensible justo debajo de la oreja.

-Mmm, parece que algo se despertó... -ronroneó Jisung con una risa baja y vibrante, su voz cargada de diversión y deseo. Su mano derecha se enredó en la corbata ya aflojada de Hyunjin y la apretó ligeramente, usándola como un improvisado lazo para atraerlo más cerca-. Tanto quieres que nosotros nos encarguemos de ti, ¿verdad?

Félix levantó la cabeza del cuello de Hyunjin solo lo suficiente para mirar a su compañero, sus labios aún brillando por los besos que acababa de dejar. Sus ojos felinos brillaban con picardía.

-Tanto quieres que nosotros nos encargaremos... Hannie -respondió con voz dulce y peligrosa-. ¿Cuál de los dos podemos aprovechar primero al cliente nuevo?

Jisung inclinó la cabeza, fingiendo pensarlo mientras su mirada recorría el rostro sonrojado y la respiración agitada de Hyunjin. El pelinegro había alzado ligeramente las comisuras de los labios en una sonrisa nerviosa pero cargada de anticipación.

-Déjame pensarlo... -murmuró Jisung, pasando la lengua por su labio inferior-. Podríamos compartirlo. Sería mucho más divertido entre nosotros dos.

Félix sonrió con complicidad y se giró hacia Hyunjin, su mano aún descansando posesivamente sobre el pecho desnudo del mayor.

-¿Qué opinas tú? -preguntó con voz melosa, sus dedos trazando círculos lentos sobre la piel caliente-. ¿Quieres ver a dos chicos compartiéndote?

Hyunjin tragó saliva con dificultad, el pulso latiéndole con fuerza en las sienes. La combinación de sus cuerpos cálidos, sus voces ronroneantes y la fricción constante sobre su regazo había nublado cualquier resto de pensamiento racional.

-S-sí... Eso quieren, háganlo -respondió con la voz ronca y entrecortada.

-Con mucho gusto -contestó Jisung con una sonrisa triunfante.

Sin perder ni un segundo, Jisung tomó la chaqueta de Hyunjin y la deslizó por sus hombros con movimientos hábiles, dejando que la prenda cayera al suelo. Luego tiró de la corbata hasta quitarla por completo, arrojándola a un lado de ahí la camisa manga larga. El torso de Hyunjin quedó completamente expuesto bajo las luces tenues del lounge: piel suave, músculos definidos por el ejercicio y una ligera capa de sudor que empezaba a brillar.


La intensidad en el ambiente subió de inmediato, como si las palabras de consentimiento de Hyunjin hubieran roto el último freno. Jisung se inclinó hacia adelante y capturó los labios del pelinegro en un beso profundo y hambriento, mientras sus caderas comenzaban a moverse con más propósito, frotándose contra la erección ya evidente de Hyunjin con una presión firme y rítmica. El beso era caliente, exigente; la lengua de Jisung exploraba con habilidad, arrancando un gemido bajo de la garganta del mayor.

Félix no se quedó atrás. Se movió con fluidez, arrodillándose en el sofá al lado de ellos para poder tener mejor acceso. Sus labios regresaron al cuello de Hyunjin, pero esta vez los besos fueron más intensos: succionaba suavemente la piel sensible, alternando con pequeños mordiscos que seguramente dejarían marcas sutiles. Una de sus manos bajó por el torso desnudo, acariciando los abdominales tensos antes de deslizarse más abajo, rozando con las yemas de los dedos la cintura de los pantalones de Hyunjin.

-Tan receptivo... -susurró Félix contra su piel, su aliento caliente enviando escalofríos por toda la columna de Hyunjin-. Se nota que llevas mucho tiempo sin que te toquen como mereces.

Jisung rompió el beso solo para tomar aire, sus labios hinchados y brillantes. Sin apartar la mirada de los ojos oscuros de Hyunjin, deslizó una mano entre sus propios cuerpos y comenzó a desabrochar con habilidad el cinturón y el botón de los pantalones del mayor. El sonido metálico de la cremallera bajando resonó en el lounge como una promesa peligrosa.

-Vamos a encargarnos de ti como te mereces -murmuró Jisung con voz ronca, introduciendo la mano dentro de los pantalones para acariciar la erección endurecida por encima de la tela de la ropa interior-. Tan duro ya... solo por nosotros.

Félix se unió al juego sin perder tiempo. Se inclinó sobre el pecho de Hyunjin y pasó la lengua lentamente sobre uno de sus pezones, succionándolo con suavidad mientras su mano libre exploraba el otro lado del torso. Entre los dos, mantenían a Hyunjin atrapado en una red de sensaciones: Jisung frotándose contra él con movimientos cada vez más intensos y rápidos, su mano acariciando con firmeza la longitud caliente; Félix besando, lamiendo y mordiendo su pecho y cuello, sus dedos bajando para unirse a los de Jisung en la tarea de bajar un poco más los pantalones.

Hyunjin echó la cabeza hacia atrás contra el respaldo del sofá, soltando un gemido más audible cuando la mano de Jisung se coló finalmente dentro de la ropa interior y envolvió su miembro con un agarre cálido y seguro. Félix aprovechó ese momento para subir y capturar los labios del pelinegro en un beso más suave pero igual de profundo, contrastando con la intensidad de Jisung. Sus lenguas se enredaron mientras las manos de ambos jóvenes trabajaban al unísono, tocando, presionando y explorando cada centímetro de piel expuesta.

El lounge se llenó de sonidos húmedos, respiraciones entrecortadas y gemidos bajos. La temperatura parecía haber subido varios grados. Jisung aceleró el movimiento de su mano, mientras Félix bajaba por el abdomen de Hyunjin dejando un camino de besos húmedos, claramente con la intención de reemplazar la mano de su compañero con su boca en cualquier momento.

-Relájate... -susurró Jisung contra los labios de Hyunjin entre beso y beso-. Esta noche eres nuestro. Vamos a hacer que te corras tan fuerte que olvides hasta el nombre de esa esposa aburrida que tienes en casa.

Félix levantó la mirada desde el torso de Hyunjin, sus ojos felinos brillando con deseo puro, y sonrió contra la piel caliente.

-Solo déjate llevar... -añadió con voz dulce y peligrosa-. Vamos a compartirte hasta que no puedas pensar en nada más.

---

La respiración de Hyunjin se había vuelto pesada y entrecortada, el pecho subiendo y bajando con rapidez mientras el placer lo invadía en oleadas cada vez más fuertes. Jisung, con esa sonrisa traviesa y felina que no abandonaba sus labios, se deslizó con gracia hacia abajo, arrodillándose entre las piernas abiertas del pelinegro. Sus manos hábiles terminaron de bajar los pantalones y la ropa interior de Hyunjin hasta los muslos, liberando por completo su erección dura y palpitante, que se alzaba pesada y enrojecida contra su abdomen.

Sin perder tiempo, Jisung envolvió la base con una mano firme y cálida, y bajó la cabeza. Su lengua rosada salió primero para dar una larga y lenta lamida desde la base hasta la punta, recolectando la gota de precum que ya brillaba en la cabeza. Hyunjin soltó un gemido gutural, sus caderas sacudiéndose involuntariamente ante el contacto húmedo y caliente.

-Joder... -gruñó Hyunjin, la voz ronca de deseo.

Félix, que observaba la escena con ojos brillantes de excitación, se acercó más al rostro de Hyunjin. El rubio apenas tuvo tiempo de sonreír antes de que el mayor lo tomara con posesión. La mano grande y fuerte de Hyunjin se enredó en la nuca de Félix, atrayéndolo con fuerza hacia él. Sus labios se estrellaron en un beso profundo, sucio y desesperado. Hyunjin inclinó la cabeza para tener mejor acceso, introduciendo la lengua con urgencia, lamiendo y succionando la de Félix con una intensidad que hacía que el beso sonara húmedo y obsceno. El rubio gimió contra su boca, rendiéndose al dominio repentino del mayor mientras sus manos se aferraban a los hombros desnudos de Hyunjin.

Jisung, desde abajo, no esperó. Abrió la boca y tomó la erección de Hyunjin casi hasta la mitad en un solo movimiento, envolviéndola en un calor húmedo y apretado. Sus labios se estiraron alrededor del grosor mientras comenzaba a subir y bajar la cabeza con un ritmo constante y profundo, succionando con fuerza cada vez que llegaba a la punta. La lengua se movía hábilmente contra la parte inferior, trazando venas y presionando justo debajo de la cabeza sensible. Pequeños sonidos húmedos y obscenos llenaban el lounge cada vez que Jisung tragaba más profundo, relajando la garganta para tomarlo aún más adentro.

-Mmm... mira cómo lo disfruta -murmuró Félix contra los labios de Hyunjin entre beso y beso, su voz entrecortada por la forma posesiva en que el mayor lo besaba. La mano de Hyunjin seguía firme en su nuca, controlando la profundidad y el ritmo del beso, haciendo que sus lenguas se enredaran de manera sucia y desesperada-. Tan duro... tan necesitado. Jisung se ve tan bonito con tu polla en la boca, ¿verdad?

Hyunjin gruñó en respuesta, profundizando aún más el beso. Su lengua invadía la boca de Félix con fuerza, lamiendo el paladar y succionando su labio inferior con rudeza antes de volver a enredarse con la suya. El contraste era abrumador: la boca caliente y experta de Jisung trabajando su erección con dedicación absoluta abajo, tragando y succionando con movimientos cada vez más rápidos y profundos, mientras arriba besaba a Félix como si quisiera devorarlo.

Félix jadeó cuando Hyunjin finalmente le permitió un segundo de aire, un hilo de saliva conectando sus labios hinchados.

-Al menos... déjame un poco de tiempo para hacerlo yo también -dijo Félix con tono juguetón y coqueto, mordiéndose el labio inferior mientras miraba a Hyunjin con ojos entornados de deseo-. No seas egoísta... quiero probarte también. Jisung no puede acapararte toda la noche.

Hyunjin soltó una risa baja y ronca, cargada de lujuria, sin soltar la nuca de Félix. Sus dedos se apretaron ligeramente en el cabello rubio, manteniéndolo cerca.

-Tiempo de sobra -respondió Hyunjin con voz grave y juguetona, uniéndose al juego de palabras mientras sus caderas empujaban suavemente hacia la boca de Jisung, follando lentamente sus labios-. Hay tiempo suficiente para que ambos me compartan... y para que yo los comparta a ustedes. No pienso irme de aquí hasta que los dos estén tan destrozados como yo.

Sus palabras hicieron que Jisung gimiera alrededor de su polla, la vibración enviando una fuerte sacudida de placer por todo el cuerpo de Hyunjin. El pelirrojo redobló sus esfuerzos, chupando con más fuerza y velocidad, hundiendo la cabeza hasta que la nariz rozaba el vientre bajo de Hyunjin, tragándolo por completo en su garganta apretada y caliente. Pequeños sonidos de arcadas controladas escapaban de su boca, pero no se detenía; al contrario, parecía disfrutar cada reacción que provocaba.

Félix soltó un gemido suave al escuchar la respuesta de Hyunjin y volvió a besarlo con renovada hambre, aunque esta vez el mayor lo mantenía bajo control con esa mano firme en su nuca. El beso se volvió aún más sucio: lenguas deslizándose con fuerza, dientes rozando labios, saliva compartida. Mientras tanto, Jisung seguía devorándolo abajo sin piedad, una mano masajeando los testículos pesados y la otra apoyada en el muslo de Hyunjin para mantener el equilibrio mientras movía la cabeza con un ritmo rápido y profundo.

-Así... justo así -gruñó Hyunjin contra los labios de Félix, rompiendo el beso solo para hablar-. Chúpamela más profundo, Hannie... y tú, Lixie, no te apartes. Quiero besarte mientras él me traga entero.

Félix sonrió con picardía, los labios hinchados y brillantes.

-Como ordene el cliente nuevo... -susurró antes de que Hyunjin volviera a capturar su boca con posesión, besándolo con fuerza mientras Jisung aceleraba el ritmo oral, succionando con hambre y dedicación absoluta, decidido a llevar a Hyunjin al límite.

El lounge se llenaba de sonidos explícitos: los gemidos ahogados de Jisung, los besos húmedos y obscenos entre Hyunjin y Félix, y los gruñidos graves del pelinegro que cada vez perdía más el control. La intensidad crecía segundo a segundo, el placer acumulándose en el vientre de Hyunjin como una ola a punto de romper con fuerza.

---

Hyunjin rompió el beso con Félix con un gruñido bajo y necesitado, sus labios hinchados y brillantes por la saliva compartida. Sus ojos oscuros ardían de deseo mientras miraba al rubio, quien jadeaba suavemente con las mejillas sonrojadas. Sin decir una palabra más, Félix se deslizó con gracia felina hacia abajo, arrodillándose en el suelo alfombrado del lounge justo al lado de su compañero pelirrojo. Jisung seguía trabajando con dedicación absoluta: su boca subía y bajaba por la gruesa erección de Hyunjin con movimientos húmedos y profundos, tragándolo casi hasta la base mientras su lengua presionaba con fuerza contra la parte inferior sensible.

Félix no esperó permiso. Con una sonrisa coqueta y hambrienta, se inclinó hacia adelante y tomó el turno. Empujó suavemente a Jisung con el hombro para hacerse espacio y, sin previo aviso, envolvió con sus labios rosados la cabeza hinchada de la polla de Hyunjin. Su boca era más suave y caliente que la de Jisung, y comenzó a succionar con lentitud tortuosa al principio, solo la punta, girando la lengua alrededor del glande mientras saboreaba el precum salado que no dejaba de brotar.

-Ahh... joder... -gimió Hyunjin, echando la cabeza hacia atrás contra el respaldo del sofá, una mano todavía enredada en el cabello rubio de Félix.

Jisung rodó los ojos con una sonrisa juguetona y sarcástica, claramente divertido por la forma en que su compañero había tomado el mando tan rápido.

-Siempre tan ansioso, Lixie -comentó con tono burlón, aunque su voz seguía ronca por el esfuerzo anterior-. No puedes esperar ni un segundo, ¿eh?

Aun así, Jisung no se apartó. Se quedó arrodillado justo al lado de Félix, su hombro rozando el del rubio. Mientras Félix comenzaba a bajar más profundo, tomando cada vez más longitud dentro de su boca apretada y húmeda, Jisung se inclinó y empezó a ayudar. Su lengua salió para lamer la base de la polla de Hyunjin, recorriendo las venas gruesas que Félix no alcanzaba, mientras una de sus manos masajeaba suavemente los testículos pesados y tensos.

-Mmm... qué buen tamaño tienes -murmuró Jisung contra la piel caliente, su aliento rozando la erección mientras Félix seguía chupando con más intensidad, hundiendo la cabeza hasta que sus labios rozaban los nudillos de su propia mano-. Es una lástima... al parecer tu esposa no lo aprovecha en absoluto. Mira cómo palpita, cómo se pone tan duro solo con nuestras bocas. Debe estar desesperada por no saber lo que tiene entre las piernas.

Félix sacó la polla de su boca por un momento, jadeando suavemente mientras una gruesa hebra de saliva conectaba sus labios hinchados con la punta brillante. Sus ojos felinos miraron hacia arriba, encontrándose con la mirada oscura y nublada de placer de Hyunjin.

-Una completa desaprovechada... -añadió Félix con voz dulce pero cargada de burla sensual, antes de volver a meterse la erección hasta el fondo de su garganta en un movimiento fluido y profundo. Comenzó a mover la cabeza con un ritmo más rápido y exigente, succionando con fuerza mientras sus mejillas se hundían. Pequeños sonidos húmedos y obscenos llenaban el lounge: glucks suaves cada vez que Félix tragaba profundo, el sonido húmedo de su saliva cubriendo toda la longitud.

Jisung no se quedó atrás. Mientras Félix se concentraba en chupar con hambre, el pelirrojo lamía y besaba la base y los testículos, succionando uno suavemente dentro de su boca antes de pasar al otro. Sus manos subían por los muslos fuertes de Hyunjin, apretando la carne con posesión.

-Tan gruesa y larga... -continuó Jisung entre lamidas, su voz vibrando contra la piel sensible-. Apuesto a que en casa solo te da un par de besitos fríos y se da la vuelta. Qué desperdicio. Nosotros sí sabemos valorarla... mira cómo la estamos compartiendo entre los dos.

Hyunjin soltó un gemido ronco y profundo, una mano bajando para enredarse también en el cabello pelirrojo de Jisung, mientras la otra seguía sujetando la nuca de Félix con firmeza, guiando ligeramente sus movimientos. El placer era abrumador: la boca caliente y experta de Félix tragándolo profundo, apretando la garganta alrededor de su polla, combinada con la lengua hábil de Jisung lamiendo y succionando todo lo que el rubio no podía cubrir. Ambos trabajaban en perfecta sincronía, turnándose para chupar la cabeza mientras el otro lamía la longitud, besándose brevemente entre ellos con la polla de Hyunjin en medio, compartiendo saliva y precum en un espectáculo sucio y erótico.

-Así... los dos... -gruñó Hyunjin con voz entrecortada, sus caderas empujando hacia arriba involuntariamente, follando la boca de Félix con más fuerza-. No se detengan... joder, qué buenas bocas tienen.

Félix gimió alrededor de la erección, el sonido vibrando deliciosamente a lo largo de toda la longitud. Sacó la polla un segundo para tomar aire, jadeando con los labios hinchados y brillantes.

-Queremos que te corras fuerte... -susurró Félix con voz ronca, antes de volver a tragarlo entero, moviendo la cabeza con rapidez mientras las lágrimas de esfuerzo brillaban en las esquinas de sus ojos.

Jisung levantó la mirada desde abajo, sus ojos felinos brillando con lujuria mientras lamía la base con dedicación.

-Vamos, Hyunjin... déjanos probarte hasta el final -animó Jisung con tono juguetón y sucio-. Llena la boca de Lixie... o la mía. Somos tuyos esta noche.

La intensidad seguía creciendo. Los dos jóvenes arrodillados frente a él trabajaban sin descanso: Félix chupando con movimientos profundos y rápidos, garganta apretada y lengua incansable; Jisung ayudando con lamidas precisas, besos húmedos y masajes en los testículos. Hyunjin sentía el orgasmo acercándose peligrosamente, acumulándose en su vientre como una ola ardiente, mientras los sonidos húmedos, los gemidos y los susurros sucios de ambos lo empujaban cada vez más cerca del límite.

---

El placer se acumulaba en el vientre de Hyunjin como una tormenta a punto de estallar. Las bocas de Félix y Jisung trabajaban en perfecta sincronía: Félix tragaba su polla con movimientos profundos y rápidos, la garganta apretada contrayéndose alrededor de su grosor, mientras Jisung lamía y succionaba la base y los testículos con hambre, alternando besos húmedos y succiones suaves. Hyunjin ya no podía contenerse. Sus caderas empujaban hacia arriba con más fuerza, follando la boca caliente de Félix mientras su mano apretaba con posesión el cabello rubio.

-Joder... me voy a correr... -gruñó Hyunjin con voz ronca y entrecortada, los músculos de su abdomen tensándose visiblemente.

Félix gimió alrededor de su polla, acelerando el ritmo sin piedad, succionando con más fuerza mientras las lágrimas de esfuerzo rodaban por sus mejillas. Jisung levantó la mirada y sonrió con picardía, lamiendo con más intensidad justo debajo de la cabeza.

-Vamos... córrete para nosotros -susurró Jisung con voz sucia-. Llénala.

Hyunjin soltó un gemido grave y profundo cuando el orgasmo lo atravesó con violencia. Su cuerpo se tensó por completo, las caderas sacudiéndose mientras eyaculaba fuerte y abundantemente dentro de la boca de Félix. Chorros calientes y espesos llenaron la garganta del rubio, quien tragó con avidez, gimiendo alrededor de la polla palpitante sin dejar de chupar hasta la última gota. Jisung continuó lamiendo todo lo que se escapaba por las comisuras de los labios de su compañero, compartiendo el sabor con él en un beso rápido y sucio entre los dos.

Hyunjin se dejó caer contra el respaldo del sofá, respirando con dificultad, el pecho subiendo y bajando mientras intentaba recuperar el aliento. Su polla aún palpitaba, sensible y brillante por la saliva de ambos.

Félix y Jisung se separaron lentamente de él, intercambiando una mirada cargada de complicidad y deseo. Con movimientos elegantes y provocadores, ambos se pusieron de pie frente a Hyunjin. Félix fue el primero en empezar a quitarse la camisa de seda negra, dejando que la prenda cayera al suelo con suavidad. Jisung lo imitó, deslizando la suya por los hombros y revelando sus torsos delgados pero tonificados, con piel pálida y suave que brillaba bajo las luces tenues del lounge.

-Somos unos chicos diferentes... -dijo Félix con una sonrisa coqueta y misteriosa, mientras sus dedos bajaban hacia la cintura de sus shorts de terciopelo rojo-. Tenemos cuerpos diferentes a lo que la mayoría de los hombres están acostumbrados.

Jisung asintió, mordiéndose el labio inferior mientras desabrochaba lentamente sus shorts negros.

-Y por tener cuerpos diferentes... podemos satisfacerte de formas que ni imaginas -añadió el pelirrojo con voz ronroneante.

Hyunjin, todavía recuperándose, frunció ligeramente el ceño, confundido. No entendía exactamente de qué hablaban. Sus ojos seguían cada movimiento mientras ambos bajaban sus shorts al mismo tiempo, revelando primero las caderas suaves y las piernas largas y tonificadas. Cuando la tela cayó por completo al suelo, Hyunjin sintió que el aire se le escapaba de los pulmones.

Ambos tenían coños.

Su sorpresa fue inmediata y visceral. Allí, entre sus piernas, en lugar de lo que esperaba, había dos coños perfectamente formados, lisos y delicados. El de Félix era suave, con labios externos hinchados y un clítoris pequeño y rosado que ya empezaba a asomar por la excitación. El de Jisung era ligeramente más rosado, con los labios internos asomando un poco, brillando ya por la humedad que se acumulaba. Ambos estaban depilados por completo, suaves y tentadores, con la piel sensible sonrojada por el deseo.

Hyunjin sintió una oleada de placer prohibido recorrer su cuerpo. Su polla, que apenas había empezado a bajar, comenzó a endurecerse de nuevo al ver esa imagen tan inesperada y erótica. El contraste entre sus rostros hermosos y felinos, sus cuerpos sinuosos y esos coños húmedos y expuestos lo dejó sin palabras, solo con una excitación cruda y profunda.

-Vaya... -murmuró Hyunjin, incorporándose un poco en el sofá, los ojos clavados entre las piernas de ambos.

Félix dio un paso más cerca, separando ligeramente las piernas para que Hyunjin pudiera ver mejor. Jisung hizo lo mismo, mostrando sin vergüenza su coño brillante de excitación.

-Puedes tocarnos... -susurró Félix con voz dulce y provocadora-. Podemos mostrarte cómo satisfacer... y cómo ellos pueden satisfacerte más de lo que nunca imaginaste.

Jisung se acercó también, su mano bajando para rozar suavemente sus propios labios externos, separándolos un poco para revelar el interior rosado y húmedo.

-Nuestros coños están hechos para esto -dijo Jisung con tono sucio y juguetón-. Suaves, apretados y muy mojados cuando nos excitan.

Félix se inclinó hacia adelante, colocando una mano sobre el muslo de Hyunjin mientras su otra mano bajaba para acariciar su propio clítoris con lentitud, gimiendo suavemente.

-Somos versátiles... -continuó Félix, su voz entrecortada por el placer que se daba a sí mismo-. Podemos ser dulces y lentos, o dejar que nos uses fuerte. Solo dinos qué quieres. ¿Quieres ver cómo nos tocamos primero? ¿O prefieres meter esa polla tan dura que tienes ahora mismo en uno de nuestros coños calientes y apretados?

Hyunjin tragó saliva con dificultad, su erección ya completamente dura otra vez, palpitando contra su abdomen al ver a los dos hermosos chicos frente a él, completamente desnudos, con sus coños expuestos y brillando por la humedad. El shock inicial se había transformado en un deseo intenso y abrumador. Ver esos cuerpos femeninos entre sus piernas, combinados con sus rostros masculinos y expresiones felinas, creaba una excitación única y poderosa que nunca había sentido.

-Muéstrenme... -dijo finalmente Hyunjin con voz grave y cargada de lujuria-. Quiero ver todo. Quiero probarlos a los dos.

Félix y Jisung sonrieron con complicidad, acercándose más a él. La noche apenas comenzaba, y la promesa de placeres mucho más intensos y prohibidos flotaba en el aire cargado del lounge VIP.


Hyunjin se incorporó en el sofá, su polla completamente dura y palpitante otra vez, brillando aún por la saliva de los dos jóvenes. Sus ojos oscuros recorrían con hambre los cuerpos desnudos de Félix y Jisung, deteniéndose en sus coños suaves, hinchados y ya mojados por la excitación. El deseo que sentía era crudo, casi animal, algo que nunca había experimentado con tanta fuerza, ni siquiera en los pocos intentos fríos que había tenido con Karina. Apartó ese pensamiento rápidamente; esta noche no tenía lugar para ella.

-¿Quién quiere ser primero? -preguntó Hyunjin con voz grave y ronca, cargada de lujuria, mientras su mirada alternaba entre los dos.

Félix y Jisung se miraron entre sí por un segundo, intercambiando una sonrisa cómplice y juguetona. No necesitaron palabras para decidir. Félix dio un paso adelante, mordiéndose el labio inferior con anticipación.

-Yo seré el primero -dijo el rubio con voz dulce pero llena de deseo.

Sin perder tiempo, Jisung se recostó cómodamente en la esquina del sofá amplio, abriendo sus piernas esbeltas para hacer espacio. Su coño rosado quedó completamente expuesto, los labios internos brillando con humedad. Félix se acercó y se recostó con la espalda contra el pecho de su compañero pelirrojo, acomodándose entre sus piernas abiertas. Jisung rodeó la cintura del rubio con un brazo, atrayéndolo más cerca, mientras su otra mano descansaba posesivamente sobre el muslo de Félix.

Hyunjin observaba la escena con el pulso acelerado. Nunca había imaginado que algo así pudiera despertar en él un deseo tan intenso y prohibido. La imagen de los dos chicos acomodándose de esa forma tan íntima y abierta lo tenía hipnotizado.

Félix y Jisung comenzaron a besarse lentamente sobre el sofá, un beso profundo y sucio. Sus lenguas se enredaban con hambre, compartiendo saliva mientras gemidos suaves escapaban de sus bocas. Jisung deslizó una mano hacia abajo y empezó a tocar el coño de Félix con dedos expertos: primero rozó los labios externos hinchados, luego encontró el pequeño clítoris y comenzó a frotarlo en círculos lentos pero firmes, haciendo que Félix se arqueara y gimiera contra sus labios.

-Mmm... Hannie... -susurró Félix entre besos, su voz entrecortada.

Hyunjin no pudo resistirse más. Se inclinó hacia adelante, colocándose entre las piernas abiertas de Félix. El aroma dulce y almizclado del coño del rubio lo golpeó de lleno, aumentando su excitación. Sin decir una palabra, bajó la cabeza y pasó la lengua en una larga y lenta lamida desde la entrada húmeda hasta el clítoris, saboreándolo con avidez.

Félix soltó un gemido agudo y tembloroso, rompiendo el beso con Jisung por un momento.

-Ahh... Hyunjinnie... -jadeó el rubio, sus caderas moviéndose involuntariamente hacia la boca del pelinegro.

Jisung sonrió con picardía, sin dejar de frotar el clítoris de su compañero con movimientos más rápidos, mientras su otra mano subía para pellizcar suavemente uno de los pezones de Félix.

-Se siente bien, ¿verdad, Lixie? -murmuró Jisung contra el oído del rubio, mordiéndole el lóbulo-. Mira cómo te está comiendo el coño... tan ansioso.

Hyunjin gruñó contra la carne caliente y mojada, su lengua trabajando con más intensidad. Lamió y succionó el clítoris hinchado con dedicación, alternando entre círculos rápidos y succiones firmes que hacían que Félix se retorciera entre los brazos de Jisung. Luego bajó un poco más y hundió la lengua dentro de la entrada apretada y húmeda, follándola con movimientos cortos y profundos, saboreando los jugos dulces que no dejaban de brotar.

-Dios... es muy bueno -gimió Félix con voz entrecortada, mirando hacia abajo para ver la cabeza negra de Hyunjin enterrada entre sus piernas-. Hannie... él es muy bueno... su lengua es tan caliente y hábil... ahh, me está follando el coño con la lengua...

Jisung rio suavemente contra el cuello de Félix, acelerando los movimientos de sus dedos sobre el clítoris mientras Hyunjin seguía devorándolo con hambre.

-¿Sí? ¿Te gusta cómo te come? -preguntó Jisung con tono sucio, besando el hombro de su compañero-. Dile cuánto te gusta que te lama ese coñito mojado.

-S-sí... me encanta... -jadeó Félix, una mano bajando para enredarse en el cabello negro de Hyunjin, presionándolo más contra su coño-. Más profundo... por favor... come mi coño como si estuvieras hambriento... ahh, joder, sí...

Hyunjin obedeció con un gruñido bajo. Succinó el clítoris con más fuerza, tirando de él suavemente con los labios mientras su lengua seguía penetrando la entrada resbaladiza. Los sonidos eran explícitos y sucios: el chapoteo húmedo de su lengua moviéndose dentro del coño de Félix, los gemidos ahogados del rubio y los besos húmedos que Jisung seguía dejando en su cuello y hombros. Los jugos de Félix cubrían los labios y la barbilla de Hyunjin, pero él no se detenía; al contrario, lamía con más avidez, como si no pudiera tener suficiente.

Jisung mantuvo a Félix bien sujeto contra su pecho, abriendo más las piernas del rubio para darle mejor acceso a Hyunjin. Sus dedos seguían frotando el clítoris en círculos rápidos, ayudando a llevar a su compañero al límite.

-Estás empapando la boca de Hyunjin, Lixie... -susurró Jisung con voz ronroneante y sucia-. Mira cómo te devora ese coñito tan bonito y rosado. Creo que le gusta más de lo que esperaba.

Félix arqueó la espalda, presionando su coño con más fuerza contra la boca de Hyunjin, sus gemidos volviéndose más altos y desesperados.

-Hyunjin... no pares... tu lengua se siente tan bien dentro de mí... -suplicó el rubio entre jadeos-. Sigue comiéndome... voy a mojarme mucho más para ti...

La escena era intensamente erótica: Félix recostado contra el pecho de Jisung, besándose y siendo tocado por su compañero, mientras Hyunjin devoraba su coño con hambre voraz, la lengua follando la entrada apretada y los labios succionando el clítoris hinchado. El lounge se llenaba de sonidos húmedos, gemidos y respiraciones entrecortadas, y el deseo de Hyunjin solo crecía con cada lamida, cada gemido y cada gota de humedad que saboreaba.

---

Hyunjin ya no podía contener más el deseo crudo que lo consumía. Se levantó del sofá con movimientos decididos, su polla dura, gruesa y brillante por la saliva y los jugos de Félix. Su mirada oscura estaba cargada de una dominancia que ni él mismo sabía que poseía. Sin decir una palabra al principio, tomó el control de la situación.

-Los dos... ahora me toca a mí -gruñó con voz baja y ronca.

Primero se acercó a Jisung. Agarró al pelirrojo por las caderas y lo giró con facilidad, colocándolo boca abajo sobre el amplio sofá. Jisung soltó un gemido de anticipación cuando Hyunjin le levantó las caderas, obligándolo a arquear la espalda y alzar su trasero redondo y perfecto hacia él. El coño del pelirrojo quedó completamente expuesto: labios hinchados, rosados y brillantes de humedad, el pequeño agujero contrayéndose visiblemente por la excitación.

-Mírate... tan mojado y listo para mí -murmuró Hyunjin, sorprendido de sus propias palabras. Pasó dos dedos por los labios externos del coño de Jisung, separándolos para ver mejor el interior resbaladizo-. Este coñito tan bonito... parece que está rogando que lo llenen.

Jisung jadeó contra los cojines del sofá, empujando su trasero hacia atrás con impaciencia.

-Hyunjin... por favor... -suplicó con voz ahogada.

Hyunjin no lo hizo esperar. Alineó la cabeza gruesa de su polla contra la entrada húmeda de Jisung y empujó hacia adelante con un movimiento lento pero firme. Centímetro a centímetro, su grosor abrió las paredes apretadas y calientes del coño del pelirrojo, estirándolo de una forma deliciosa. Cuando estuvo completamente enterrado hasta la base, ambos soltaron un gemido largo y profundo.

-Joder... -maldijo Jisung con voz temblorosa, apretando los puños contra el sofá-. ¡Mierda, Hyunjin! Tu polla es demasiado gruesa... me estás abriendo entero... ahh, joder, qué bien se siente...

Hyunjin empezó a moverse, sacando casi toda su longitud solo para volver a empujar con fuerza, estableciendo un ritmo profundo y constante. Cada embestida hacía que el cuerpo de Jisung se sacudiera hacia adelante, y el sonido húmedo y obsceno de piel contra piel llenaba el lounge.

Mientras follaba a Jisung con intensidad, Hyunjin miró a Félix, quien observaba la escena con ojos brillantes de deseo, todavía recostado en el sofá. El pelinegro extendió una mano, agarró al rubio por la nuca y lo atrajo hacia él con posesión. Sus labios se estrellaron en un beso sucio y dominante: lengua invadiendo la boca de Félix, succionando y lamiendo con hambre mientras seguía moviendo las caderas contra Jisung sin detenerse.

Félix gimió dentro del beso, su cuerpo temblando por la intensidad.

Hyunjin rompió el beso solo lo suficiente para hablar contra los labios hinchados del rubio, su voz grave y sorprendentemente sucia:

-Miren cómo te follo este coño apretado, pequeño... tan mojado que me está chupando la polla con cada embestida. Nunca pensé que diría esto, pero... joder, tu coñito se siente mejor que cualquier cosa que haya tenido antes.

Jisung maldecía sin control, su voz entrecortada por los gemidos fuertes cada vez que Hyunjin lo penetraba hasta el fondo.

-¡Mierda! ¡Hyunjin, más fuerte! Me estás follando demasiado bien... ahh, carajo... tu polla me llega tan profundo... me estás destrozando el coño... ¡no pares, joder!

Hyunjin sonrió con una mezcla de sorpresa y excitación al escuchar sus propias palabras salir tan sucias de su boca. Nunca había hablado así en su vida, pero en ese momento le parecía natural, liberador. Aceleró el ritmo, follándolo con embestidas más duras y rápidas, el sonido húmedo de su polla entrando y saliendo del coño empapado de Jisung resonando obscenamente.

Mientras tanto, seguía besando a Félix de forma brutal y posesiva, mordiendo su labio inferior y succionando su lengua. Su mano libre bajó hasta el coño del rubio y empezó a frotar su clítoris hinchado con dedos firmes, sincronizando los movimientos con las embestidas que le daba a Jisung.

-Tan sucios los dos... -gruñó Hyunjin contra la boca de Félix, sorprendido una vez más de lo que estaba diciendo-. Dos coñitos tan bonitos y mojados solo para mí esta noche. Lixie, míralo... mira cómo tu compañero se está dejando follar como una puta en celo. Y tú... vas a ser el siguiente. Voy a follarte hasta que no puedas caminar derecho.

Félix gimió alto, empujando su coño contra los dedos de Hyunjin mientras era besado sin piedad.

-Hyunjin... -jadeó el rubio entre besos sucios-. Tus palabras... me están poniendo más mojado...

Jisung seguía maldiciendo y gimiendo contra el sofá, su trasero alzado recibiendo cada embestida profunda.

-¡Sí! ¡Así! ¡Joder, Hyunjin, rómpeme el coño! Tu polla es tan gruesa... me estás llenando tanto... ahh, mierda, voy a correrme si sigues follándome así de fuerte...

Hyunjin aumentó la intensidad, agarrando las caderas de Jisung con ambas manos para tirar de él hacia atrás con cada embestida. El ritmo era brutal ahora: piel chocando contra piel, jugos resbalando por los muslos del pelirrojo, gemidos y maldiciones llenando el aire. Todo el tiempo, no dejaba de besar a Félix de forma sucia y dominante, sus dedos trabajando sin descanso sobre el clítoris del rubio.

-Nunca imaginé que me gustaría hablar así... -admitió Hyunjin con voz ronca entre beso y beso, casi sorprendido de sí mismo-, pero miren lo que me hacen... dos coños tan apretados y calientes que me tienen loco. Jisung, aprieta más ese coño alrededor de mi polla... sí, así... joder, qué bueno se siente.

La escena era pura intensidad: Jisung boca abajo, recibiendo una follada profunda y dura, maldiciendo y gimiendo sin control; Félix siendo besado y tocado con la misma posesión, su coño empapando los dedos de Hyunjin; y el pelinegro tomando el control completo, diciendo cosas sucias que lo sorprendían a él mismo pero que aumentaban exponencialmente el placer de los tres.


Hyunjin sacó su polla del coño empapado de Jisung con un sonido húmedo y obsceno, dejando al pelirrojo jadeando y temblando boca abajo sobre el sofá, con jugos resbalando por sus muslos. Su erección seguía dura, gruesa y brillante por la mezcla de saliva y excitación. Sin darles tiempo a recuperarse, Hyunjin se sentó en el centro del sofá, recostando su espalda contra el respaldo y abriendo las piernas.

-Ven aquí rubiecito-ordenó con voz grave y dominante, agarrando su propia polla por la base y moviéndola lentamente-. Quiero que me montes. Quiero verte rebotar sobre mi polla como la puta ansiosa que eres.

Félix se mordió el labio con una sonrisa excitada y se acercó de inmediato. Se colocó a horcajadas sobre las caderas de Hyunjin, apoyando las rodillas a cada lado de su cuerpo. Con una mano temblorosa de deseo, guio la cabeza gruesa de la polla hacia su entrada mojada y, lentamente, comenzó a bajar. Centímetro a centímetro, su coño apretado y caliente envolvió la longitud de Hyunjin, estirándose visiblemente alrededor de su grosor hasta que estuvo completamente sentado, con la polla enterrada hasta el fondo.

-Ahh... Mierda... está tan profunda... -gimió Félix con voz entrecortada, echando la cabeza hacia atrás mientras sus paredes internas se contraían alrededor de la invasión.

Empezó a moverse. Primero con movimientos lentos y circulares de caderas, sintiendo cómo la polla gruesa rozaba cada punto sensible dentro de él. Luego ganó velocidad, subiendo y bajando con más fuerza, haciendo que sus nalgas chocaran contra los muslos de Hyunjin con sonidos húmedos y fuertes. Sus jugos resbalaban por la polla del pelinegro, lubricando cada embestida mientras rebotaba con ganas.

Jisung, todavía recuperándose a un lado, se incorporó sobre sus codos y observó la escena con ojos brillantes de lujuria. Una sonrisa sucia se dibujó en sus labios.

-Mírate, Lixie... -se burló con voz ronca-. Eres una perra buscando polla, ¿verdad? Rebotando como una puta desesperada sobre esa verga gruesa. Mira cómo te traga el coño... tan mojado y hambriento.

Félix jadeó fuerte, acelerando el ritmo de sus caderas, clavando las uñas en los hombros de Hyunjin mientras lo montaba con más fuerza.

-Y tú eres un lame polla... -respondió entre gemidos, mirándolo con desafío-. Siempre tan ansioso por chupar y lamer lo que yo monto... ahh, joder...

Los dos se inclinaron el uno hacia el otro y se besaron con hambre, un beso sucio y desesperado, lenguas enredándose con fuerza mientras Félix seguía rebotando sin parar sobre la polla de Hyunjin. Sus bocas se separaron con un hilo de saliva, jadeando contra los labios del otro.

Hyunjin los observaba con pura lujuria oscura, el pecho subiendo y bajando con fuerza. La forma en que se hablaban, la manera tan sucia y provocadora en que se insultaban mientras Félix lo montaba, despertó algo primitivo en él. Sin pensarlo dos veces, levantó la mano y les dio una bofetada firme pero controlada a cada uno en la mejilla, primero a Félix y luego a Jisung. El sonido seco resonó en el lounge.

Ambos soltaron un gemido alto y tembloroso al mismo tiempo, sus rostros girando ligeramente por el impacto. Sus mejillas se sonrojaron intensamente, pero en lugar de protestar, sus coños se contrajeron visiblemente de placer.

-Basta de hablar así... -gruñó Hyunjin con voz ronca y autoritaria, aunque sus ojos brillaban de excitación-. O les voy a dar más fuerte. Ahora cállense y siéntanme.

Félix gimió más alto, acelerando salvajemente sus movimientos, rebotando con fuerza sobre la polla de Hyunjin mientras sus paredes internas lo apretaban con cada bajada.

-S-sí... -jadeó, claramente más excitado por la bofetada.

Jisung se lamió los labios, tocándose su propio coño mientras observaba.

Hyunjin agarró las caderas de Félix con ambas manos y empezó a empujar hacia arriba con fuerza, follándolo desde abajo con embestidas profundas y brutales que hacían que el rubio rebotara aún más violentamente. Cada golpe hacía que la polla entrara hasta el fondo, golpeando contra el punto más sensible de Félix.

-Así... móntame más fuerte-gruñó Hyunjin, sorprendido de sus propias palabras sucias-. Quiero sentir cómo ese coñito apretado me exprime la polla. Quiero que te corras empalado en mí como la puta que eres.

Félix echó la cabeza hacia atrás, gimiendo sin control mientras sus caderas se movían con desesperación, el sonido húmedo y obsceno de su coño tragándose la polla llenando todo el espacio. Jisung se acercó y empezó a besar el cuello de su compañero, mordiendo y lamiendo mientras una mano bajaba para frotar el clítoris hinchado de Félix, ayudándolo a subir aún más de placer.

---

Hyunjin se recostó contra el respaldo del sofá, respirando con dificultad mientras observaba a los dos jóvenes con ojos oscuros y cargados de lujuria. Su polla palpitaba en su mano, dura y sensible después de haber follado a Félix con tanta fuerza.

-Quiero verlos -ordenó con voz ronca-. Quiero ver cómo se follan entre ustedes.... muéstrenme esos coños mojados frotándose.

Félix y Jisung intercambiaron una sonrisa sucia y excitada. Se colocaron rápidamente en el centro del sofá amplio: Jisung se recostó de lado y Félix se acomodó frente a él, entrelazando sus piernas hasta que sus coños quedaron presionados uno contra el otro. Sus labios hinchados y empapados se rozaron directamente, clítoris contra clítoris, creando una fricción caliente y resbaladiza.

Comenzaron a moverse. Primero con lentitud, frotando sus coños húmedos con movimientos circulares y deliberados, compartiendo sus jugos que ya empezaban a mezclarse. Luego aumentaron el ritmo, jadeando y gimiendo mientras sus caderas se mecían con más fuerza. El sonido húmedo y obsceno de sus coños frotándose llenaba el lounge.

-Ahh... Lixie... tu coño está tan caliente y mojado... -gimió Jisung, agarrando el muslo de Félix para tirar de él más cerca.

Félix respondió empujando con más intensidad, frotando su clítoris hinchado contra el de Jisung con movimientos rápidos y desesperados.

-Mmm... sí, Hannie... fóllame con tu coñito... míranos, Hyunjin... mira cómo nos estamos frotando como dos putas en celo...

Hyunjin se masturbaba lentamente frente a ellos, su mano subiendo y bajando por su polla gruesa mientras observaba la escena erótica. Sus ojos no se apartaban de la unión de sus coños: los labios rosados hinchados, el brillo de la humedad que los cubría, y la forma en que sus clítoris se frotaban con cada movimiento.

-Más fuerte... -gruñó Hyunjin, acelerando su propia mano-. Quiero ver cómo se corren frotándose. Muéstrenme lo sucios que pueden ser.

Los dos jóvenes obedecieron. Sus movimientos se volvieron más salvajes, caderas chocando y frotándose con fuerza, coños empapados produciendo sonidos chapoteantes cada vez más intensos. Jisung agarró las caderas de Félix y lo atrajo con más rudeza, frotando su clítoris contra el suyo sin piedad.

-Joder... me voy a correr... -jadeó Jisung, el cuerpo temblando.

-Yo también... ahh, Hannie... ¡me corro! -gritó Félix.

Ambos llegaron al orgasmo casi al mismo tiempo. Sus coños se contrajeron violentamente, chorros de humedad saliendo de ellos mientras seguían frotándose entre espasmos. Gimieron alto, cuerpos temblando y sacudiéndose, jugos mezclados resbalando por sus muslos y manchando el sofá. Hyunjin siguió masturbándose con fuerza, gruñendo al ver el espectáculo, pero se contuvo para no correrse todavía.

Cuando finalmente se calmaron, jadeando y sudados, Hyunjin sonrió con una mirada depredadora.

-Ahora me toca a mí otra vez.

Los colocó en la nueva posición con facilidad. Primero puso a Jisung boca arriba en el sofá, abriendo sus piernas ampliamente. Luego colocó a Félix boca abajo encima de Jisung, de modo que sus cuerpos quedaran pegados: el pecho de Félix contra el pecho de Jisung, sus coños expuestos uno encima del otro en una alineación perfecta. Las caderas de Félix quedaban ligeramente más altas, ofreciéndole a Hyunjin un acceso fácil a ambos coños.

Hyunjin se arrodilló detrás de ellos, admirando la vista: dos coños mojados y abiertos, uno sobre el otro, listos para él

-Perfecto... -murmuró con voz sucia-. Dos coñitos alineados solo para mi polla.

Primero empujó dentro de Jisung, que estaba abajo. Entró de un solo golpe profundo, arrancándole un gemido fuerte al pelirrojo. Empezó a follarlo con embestidas intensas y rápidas, golpeando fondo con cada movimiento mientras Félix sentía las vibraciones del cuerpo de su compañero debajo de él.

-Joder... Hyunjin... me estás rompiendo... -maldijo Jisung, abrazando a Félix con fuerza.

Hyunjin folló a Jisung durante unos minutos con fuerza brutal, luego sacó su polla brillante y la metió directamente en el coño de Félix, que estaba justo encima. El cambio fue suave gracias a la posición, y empezó a follar al rubio con la misma intensidad, sus caderas chocando contra las nalgas de Félix.

-Tan apretado... -gruñó Hyunjin-. Alternando entre sus dos coños calientes... joder, qué delicia.

Félix gemía contra el cuello de Jisung, recibiendo las embestidas profundas mientras su clítoris se frotaba contra el cuerpo de su compañero con cada golpe.

-Más fuerte... por favor... -suplicó Félix.

Hyunjin alternaba entre los dos sin piedad: unos cuantos golpes duros dentro de Jisung, luego sacaba y entraba en Félix, follándolos alternadamente con ritmo salvaje y dándoles nalgadas al pelirrojo. Su polla entraba y salía de ambos coños empapados, produciendo sonidos húmedos y obscenos. Los tres gemían y maldecían sin control.

-Los dos son míos esta noche -gruñó Hyunjin, agarrando las caderas de Félix mientras lo follaba con fuerza-. Dos coñitos tan buenos... tan mojados... tan apretados para mi polla gruesa.

Jisung y Félix se besaban y gemían entre ellos, sus cuerpos pegados recibiendo cada embestida alternada. La posición permitía que Hyunjin los usara a ambos con facilidad, cambiando de uno a otro sin perder ritmo, follando con más intensidad cada vez.

La intensidad alcanzó su punto máximo. Hyunjin alternaba sus embestidas profundas y brutales entre los dos coños expuestos, follando a Jisung con fuerza durante varios segundos antes de sacar su polla brillante y hundirla con la misma rudeza en el coño de Félix. Los gemidos de ambos jóvenes se volvieron cada vez más altos y desesperados, sus cuerpos pegados temblando sin control mientras recibían cada golpe.

Félix fue el primero en romperse. Con un grito ahogado contra el cuello de Jisung, su coño se contrajo violentamente alrededor de la polla de Hyunjin, apretándola con espasmos fuertes mientras chorros de humedad salían de él, empapando la polla del pelinegro y el cuerpo de su compañero debajo.

Jisung no tardó mucho más. Sintiendo las vibraciones del orgasmo de Félix y recibiendo las últimas embestidas profundas de Hyunjin, el pelirrojo arqueó la espalda y llegó al clímax con un gemido largo y tembloroso. Su coño se apretó con fuerza, pulsando alrededor de la polla que lo había estado follando momentos antes, dejando un desastre húmedo entre sus cuerpos unidos.

Hyunjin gruñó profundamente, sintiendo que ya no podía aguantar más. Sacó su polla de ellos y se puso de pie frente al sofá.

-De rodillas -ordenó con voz ronca y autoritaria-. Los dos.

Félix y Jisung, todavía temblando por sus orgasmos, se deslizaron obedientemente al suelo y se arrodillaron frente a él, uno al lado del otro. Sus rostros sonrojados, labios hinchados y ojos brillantes miraban hacia arriba con deseo. Hyunjin tomó su polla gruesa y brillante en la mano y se masturbó con movimientos rápidos y firmes, apuntando directamente a sus caras.

-Ábran la boca... -gruñó.

Ambos obedecieron, sacando la lengua y mirándolo con expresiones sucias y ansiosas. Con un gemido grave y profundo, Hyunjin finalmente se corrió. Chorros gruesos y calientes de semen salieron disparados, cayendo sobre las lenguas de Félix y Jisung, salpicando sus labios, mejillas y barbillas. Los dos jóvenes gemían suavemente mientras recibían cada gota, tragando parte de él y dejando que el resto les manchara la cara de forma obscena y erótica.

Cuando Hyunjin terminó, exhausto pero satisfecho, se dejó caer nuevamente sobre el sofá, respirando con dificultad. Félix y Jisung se levantaron del suelo y se acomodaron a cada lado de él, acurrucándose contra su cuerpo desnudo y sudoroso. Jisung apoyó la cabeza en su hombro izquierdo, mientras Félix se pegaba a su costado derecho, pasando una pierna sobre la de Hyunjin de forma posesiva.

El lounge quedó en silencio, solo roto por las respiraciones agitadas que poco a poco se calmaban. El aroma a sexo, sudor y perfume flotaba densamente en el aire.

-¿Te gustó? -preguntó Félix con voz suave pero aún ronca, levantando la mirada hacia Hyunjin mientras trazaba círculos perezosos sobre su pecho con los dedos-. ¿Pudimos satisfacerte bien, Hyunjin?

Hyunjin soltó una risa baja y cansada, pasando un brazo alrededor de cada uno, atrayéndolos más cerca.

-Sí... me gustó mucho -respondió con sinceridad, la voz todavía grave por el placer-. Nunca había sentido algo así. Me satisficieron más de lo que imaginaba. Tal vez... vuelva a repetir esto.

Félix y Jisung intercambiaron una mirada rápida y soltaron una risa pícaramente sincronizada, baja y llena de complicidad. Se acurrucaron aún más contra él, besando suavemente su cuello y pecho, sus cuerpos cálidos y suaves presionados contra el suyo.

-Cuando quieras... -susurró Jisung contra su piel-. Estamos aquí para ti.

-Siempre -añadió Félix con una sonrisa juguetona.

Hyunjin cerró los ojos por un momento, sintiendo el peso agradable de sus cuerpos contra el suyo, la calidez de su piel y la extraña paz que lo invadía después de una noche tan intensa. El estrés, la frialdad de su matrimonio y la rutina pesada parecían haber quedado muy lejos, al menos por unas horas.

Fue una noche inolvidable.


Holis, les traigo un nuevo OS TRIO pero está ves entre Félix, Jisung y Hyunjin.

Espero que les haya gustado

Perdoname

Let Nicole know what you thought about this chapter!
Love this

8

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

6

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

2

Shocking

Good Writing

2

Good Writing

Compelling Plot

2

Compelling Plot

Great Character

3

Great Character

Strong Dialog

3

Strong Dialog

Further Recommendations

Chicago Lovers

Hallo: Die Geschichte hat alles was es braucht, Herzschmerz, Liebe, Erotik und auch ein wenig Drama. Es lies sich gut weg, nur an den Französischen Stellen war es für mich der Lesefluß immer unterbrochen, da mir einfach die Übersetzung fehlte. Trotz allem schöne Geschichte 🍀🥰🔥

Read Now
How To Tame A Beast- An MC Romance

Lisa: Beast the club Enforce meets Emma at the pizza restaurant. And no stopping him from dating, loving and claiming her. What a sweet sexy Beast .

Read Now
Nous deux ? Impossible !

Cathy: Très belle histoire. Très bien écrit. Beaucoup d'intrigue. On voit encore une fois du harcèlement. Heureusement tout se fini bien.Ce roman pour moi est plus à faire lire à des personnes d'âge mûrs vu les scènes un peu hot. Belle écriture.Bravo à l'auteur.

Read Now
Til Kingdom Come

Clyrene Mason: Love the story!!! Beautifully written. I love a gangster being soft for his woman. I love the story line

Read Now
Legacy: Ghost

Elizabeth: 1000% recommend giving this a read. I have found that I am drawn to the dark romances a lot more than normal lovey-dovey romances. Some part of the book obviously were hard to read but that’s why the trigger warning was included for a reason, but the love that was described Page by Page fantastic ph...

Read Now
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Linh: Love the emotional rollercoaster story! Made me tear up a few times. Happy ending!

Read Now
Alpha Company - Xavier Caldwell

Hallo: Schöne Geschichte, habe sie in einem Rutsch durchgelesen. 🍀🥰🔥❤️

Read Now
Stripped Shadows

Pfefferwinz: Richtig gut geschrieben und spannend bis zum Schluss.Ich kann es nur absolut empfehlen und bin auch schon bei der Fortsetzung, ... soweit wie sie eben schon fertig gestellt ist. Ich bin sehr gespannt was noch kommt ♥️Danke für die Bereicherung meiner Freizeit. Für mich der perfekte Ausgleich zumArbe...

Read Now
Sweet Caroline

Doridoo: I really enjoyed this story and had trouble putting it down at 2:00 in the morning but couldn’t read more due to blurry eyes! I even reread the chapter I left on so I could relive it again. The story had me tear up and gasp in parts. I Look forward to more stories from this author. Now I need to ca...

Read Now