Los hilos de plata

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Summary

"Los hilos de plata", secuela de "Limón y seda negra", es una novela de género fantástico y romance paranormal orientada a un público juvenil. La historia sigue a Raven, una joven con habilidades especiales que comienza una nueva etapa en la universidad de Sunnysand para estudiar Arqueología. La narrativa se centra en el paso de Raven a la vida adulta y universitaria mientras lidia con su compleja relación con Alistair, un joven de gran poder vinculado a Nightshade Industries. El conflicto inicial surge cuando Brittany, la rival de Raven, afirma estar embarazada de Alistair para separarlos. Sin embargo, tras un enfrentamiento físico, Alistair (en su forma de hombre lobo) muerde a Brittany, transformándola accidentalmente en un caniche. Irónicamente, Raven termina cuidando de Brittany en su forma canina dentro de la universidad. A través de un sistema de comunicación por código morse basado en ladridos, Brittany confiesa finalmente que el embarazo era una mentira y busca el perdón de Raven . La novela combina el misterio sobre el origen biológico de la protagonista con los desafíos típicos de la vida universitaria, enmarcado en un mundo donde coexisten humanos y seres con capacidades extraordinarias.

Status
Complete
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
16+

1. El ladrido

Un nuevo curso académico estaba a punto de comenzar, y Raven, ayudada de su madre, intentaba hacer la maleta. La aventura de irse a vivir sola fuera de Lemon Falls le atraía y le repelía a la vez. Sabía que echaría de menos a sus padres, a su hermano Leo, pero sobre todo a Alistair. Él le había prometido ir a visitarla todos los fines de semana, pero era evidente que no sería posible mantener un contacto tan cercano como en el curso previo, y no tanto por la distancia, salvable en todo momento por la velocidad de la carrera de Alistair, sino sobre todo por el tiempo que tendría que emplear en la universidad: estudios, prácticas, sociabilizar con sus nuevos compañeros, etcétera.

Su elección de carrera no le sorprendió a nadie. Quería seguir las huellas de sus padres y ser arqueóloga. Su amiga Skylar fue la que dio la campanada. Ella quería ser astronauta, era un secreto que no le había desvelado a nadie hasta que llegó el momento en que se inscribió en la carrera de Ingeniería aeroespacial. Brittany Van eligió Derecho, y Hunter, Marketing. Todos estudiarían en la universidad más cercana, en el campus universitario de Sunnysand.

Los padres de Raven tenían claro que estaba saliendo con un chico, pero respetaban que ella no se lo hubiera presentado todavía, siendo capaces de reprimir su curiosidad. Lo que no se esperaban es que se tratara de alguien como Alistair, de tan grandiosa fortuna y poder en Nightshade Industries.

Por otra parte, en las últimas semanas del curso anterior, y en todo el verano, Alistair había intentado acercarse a Raven, hablar con ella serenamente, y ella se había mantenido algo tensa. Desde que fue testigo de la nota de Britanny, haciendo referencia a su embarazo, no era capaz de mirarle con los mismos ojos. Él no paraba de negar su implicación, pero de manera inconsciente Raven parecía no creerle. Habían seguido viéndose, pero Raven había evitado en todo momento el contacto físico.

En una de esas ocasiones, en los jardines de la mansión de Alistair, paseando entre los setos, este le dijo:

—¿No crees que lo de Britanny es solo una gran mentira? No se le nota nada el embarazo. Hace ya varios meses desde que me mandó la carta. ¿No te parece que su único objetivo era distanciarnos?

—No lo sé… —le dijo Raven con toda sinceridad.

—Raven, ¿por qué no me crees? ¿Qué haría falta para que me creyeras?

—Una prueba de paternidad, supongo.

—Entonces no confías en mí, no te vale mi palabra. Desconfiarías de mí hasta que la evidencia no te lo permitiera.

—No es eso, es que es su palabra contra la tuya.

—Claro, pero mi palabra tiene que valer más. Yo soy tu novio, ¿no?

—Alistair, déjalo. No es algo voluntario. Me gustaría creerte, pero temo engañarme.

Alistair la acompañó hasta la verja que daba a la calle. Ella, como en otras ocasiones, ya le había manifestado que prefería marcharse caminando a casa a ser trasladada en uno de sus coches. Pero entonces, se encontraron con Brittany que estaba llegando al lugar.

—¿Qué haces aquí? —le preguntó Raven exigiéndole una explicación.

—¿Qué hago yo aquí? La respuesta no es qué hago yo aquí, sino qué haces tú aquí —le respondió ella poniendo énfasis en las últimas palabras.

—¿Yo? ¿Por qué tendría que darte explicaciones por estar con mi novio? —le dijo Raven abrazándose a Alistair.

—Porque ese al que tú llamas novio, es el padre de mi hijo. Te pediría que no te metieras en nuestras vidas, no te interpongas como una fulana cualquiera, cariño.

—¿Cariño? Brittany, vete por donde has venido. Aquí no eres bienvenida.

—Perdona, pero los adultos tenemos que hablar de nuestras cosas. Alistair, ¿dónde podemos hablar a solas? —dijo Brittany con una clara intención provocadora— Tenemos que arreglar los asuntos para tu heredero.

—¿Sabes, Brittany? Solo eres una perra rabiosa.

Brittany, al oír el descalificativo vertido por su archienemiga, no supo de qué otra manera defenderse más que empujándola primero, y después, una vez encima de ella, en el suelo, comenzar a morderla en el cuello. A Raven le pilló desprevenido el ataque inesperado de Brittany, que hora como una loca le tiraba del pelo. No sabía de qué modo podía usar sus poderes para zafarse de su agresora, pero antes de que tuviera que averiguarlo, Alistair se abalanzó hacia ella en forma de hombre lobo y la mordió sin medir sus fuerzas ni sus actos, provocando que se convirtiera en un caniche en el acto. Y Brittany, ahora, en forma de caniche, no paraba de ladrar. Parecía asustada.

—¿Qué has hecho? —le preguntaba Raven a Alistair, que volvía a ser hombre.

—Me temo que…

—Alistair, ¿Brittany, un perro? ¿No habrás fecundado a Brittany estando ambos en forma perruna?

—¿Pero qué dices? ¡Qué asco, por favor! ¡No! Jamás haría algo así. Además, no creo que ella se transforme normalmente en perro… Creo que este cambio es culpa mía…

—Bueno, da igual. Sea como sea… ¿Qué hacemos ahora?

—Llamaré a madamme Seraphina. Sabía que esto podía pasar. Yo mismo te lo conté. ¿Te acuerdas? Pero nunca había sido testigo de algo así. No sé…

Alistair se retiró unos pasos para ponerse en contacto con su gran y anciana amiga, mientras Raven se disponía a guardar a Brittany en su bolso. Entendía que alguien se tendría que hacer cargo de ella ahora que tenía esa nueva forma. Rápidamente entrevió sus necesidades de cuidado y alimento. Aunque aún tratando de asimilar lo sucedido, acariciaba al caniche, que poco a poco dejaba de ladrar con frenetismo.

—Raven, no sé qué vamos a hacer. Madamme Seraphine solo se ha compadecido de nosotros. Le diré a Bernard que cuide de ella mientras averiguamos cómo resolvemos este problema —le dijo Alistair cuando volvió junto a ella.

—No, Alistair, deja que me la lleve. Cuidaré yo de ella.

—¿Estás segura?

—Sí, tengo el pálpito de que es mejor así. Nosotros somos responsables de esto. Britanny se ha metido en nuestras vidas. Tenemos que asumir las consecuencias.

—Está bien, como quieras.

No terminó de hablar Alistair, cuando Brittany saltó del bolso de Raven persiguiendo una pelota de tenis que se encontraba en uno de los senderos del jardín de la mansión, trayéndosela de vuelta a Raven.

—Brittany… De verdad, no hace falta que hagas esto… —dijo Raven, no sabiendo si premiarla como haría con cualquier otro perro, o si tratarla como a un ser humano enmascarado.

—Son sus instintos, Raven. Supongo que no puede evitarlo.

—Me la llevaré conmigo a Sunnysand.

—Sus padres se preocuparán si hoy no vuelve a casa. Seguro que llaman a la Policía. Esperemos que pueda volver a ser humana pronto.