capítulo único.
skinny pretty girl.
“Un día, Jennie regresa a casa llorando, herida por críticas crueles que cuestionan su delgadez y amenazan su carrera en las pasarelas. Jisoo, su novia sexy y basquetbolista, le reafirma su conexión inquebrantable a través de caricias y palabras de amor.”
¡Aclaraciones!
── Jisoo top (g!p). Jennie bottom.
── Contenido sexual G!P. Soft/Fluff.
Jisoo se recostó en el sofá del apartamento, con su cuerpo aún sudoroso después de una intensa sesión de entrenamiento en el gimnasio. Como jugadora profesional de baloncesto, sus días estaban llenos de rutinas agotadoras. Corridas, lanzamientos y ejercicios de fuerza que la dejaban exhausta pero satisfecha.
Ese martes por la tarde, había decidido tomarse un respiro en casa, con el aire acondicionado en 24° y una botella de agua helada en la mano. Llevaba puestos unos shorts deportivos grises y una camiseta sin mangas blanca que se adhería a su piel húmeda, resaltando sus músculos femeninos tonificados. El apartamento que compartía con Jennie era un oasis moderno en el corazón de Seúl: paredes blancas, muebles minimalistas y ventanales que dejaban entrar la luz del atardecer.
Suspiró, cerrando los ojos por un momento, pensando en su novia.
Jennie era todo lo contrario a su mundo de canchas y pelotas.
Era una modelo esbelta y deslumbrante, con una belleza que podía detener el tráfico. Su relación había comenzado en secreto, hace dos años, en una fiesta de la industria del entretenimiento donde Jisoo había sido invitada como celebridad deportiva. Desde entonces, eran inseparables, equilibrando sus carreras con momentos robados de intimidad. Jisoo amaba cómo Jennie se acurrucaba contra ella después de un largo día, o cómo sus risas llenaban el silencio del hogar.
El sonido de la puerta principal abriéndose la sacó de sus pensamientos. Esperaba ver a Jennie entrar con su habitual gracia felina, quizás con una sonrisa juguetona y un beso rápido. Pero en lugar de eso, oyó sollozos. Jisoo se incorporó de inmediato, su corazón acelerándose. Jennie irrumpió en la sala de estar, con los ojos rojos e hinchados, y lágrimas rodando por sus mejillas regordetas perfectas.
Llevaba varias bolsas de compras en las manos, de marcas de lujo que Jisoo reconocía de sus salidas de shopping. Su atuendo era impecable: una falda corta negra que apenas cubría sus muslos delgados, un crop top blanco que dejaba al descubierto su abdomen plano y tonificado, con una camisa blanca medio formal abierta y su cabello negro cayendo en ondas suaves sobre sus hombros. Era la imagen de la elegancia, pero ahora distorsionada por el llanto.
—¡Jennie! ¿Qué pasó? —exclamó Jisoo, levantándose de un salto y corriendo hacia ella. Dejó caer la botella de agua al suelo sin importarle, con sus zapatillas deportivas chirriando contra el piso de madera.
Jennie soltó las bolsas, que se esparcieron por el suelo con un ruido sordo, y se lanzó directamente a los brazos de Jisoo. Enterró su rostro en el cuello sudoroso de su novia, sollozando con más fuerza.
—Ji... Jisoo... ¡Me odian! ¡No me quieren en la pasarela!
Jisoo la envolvió en un abrazo protector, una de sus manos grandes y delgadas acariciando la espalda de Jennie mientras la otra sostenía su cabeza. Olía a sudor fresco y a su colonia deportiva, un contraste con el perfume floral y delicado de Jennie. —¿De qué estás hablando, amor? ¿Quién carajo te dijo eso? Cuéntame todo.
Jennie se apartó ligeramente, sorbiendo por la nariz, sus ojos marrones brillando con lágrimas frescas. —Fui a la agencia hoy, después de las compras. Me dijeron que estoy demasiado delgada para el desfile de la próxima semana. ¡Que necesito subir de peso o me reemplazarán! Pero no quiero estar gorda, Jisoo. ¡No quiero! Soy una modelo, mi cuerpo es mi herramienta. ¿Qué pasa si engordo y pierdo todo?
Jisoo parpadeó, procesando las palabras. Jennie era delgada, sí, con una figura esbelta que encajaba perfectamente en el mundo de la moda: piernas largas, cintura estrecha y curvas sutiles que la hacían parecer una diosa en las pasarelas. Pero para Jisoo, era perfecta tal como estaba. No pudo evitar que una sonrisa se colara en sus labios al ver el berrinche de su novia, con las mejillas sonrosadas por el llanto y los labios fruncidos en un puchero adorable. Era como ver a una niña caprichosa, y eso la enterneció.
—¿Estás llorando por eso?— preguntó Jisoo, conteniendo una risa. —Jennie, mi amor, eres la mujer más hermosa del mundo. ¿Quién se atreve a decirte que necesitas cambiar?
Pero Jennie no lo tomó a bien. Sus ojos se entrecerraron, y empujó el pecho de Jisoo con ambas manos, aunque sin fuerza real. —¡No te rías! ¡No es gracioso! Esto es serio, Jisoo. Mi carrera está en juego. ¿Por qué no me tomas en serio?
Jisoo soltó una carcajada suave, ronca, incapaz de contenerse. —Lo siento, Nini, es que... luces tan linda cuando lloras por algo así. Como una princesita enfadada.—extendió las manos para atraerla de nuevo, pero Jennie cruzó los brazos, fingiendo indignación.
—¡Eres una idiota! No me ayudas en nada. —Jennie dio un paso atrás, pero Jisoo no la dejó escapar. Se acercó con rapidez, sus manos sudorosas posándose en la cintura estrecha de Jennie, sintiendo la tela suave del crop top bajo sus dedos.
—Vamos, no te enojes,— murmuró Jisoo, su voz bajando un tono, más íntima. Inclinó la cabeza para plantar un beso suave en la mejilla de Jennie, luego en la comisura de sus labios. —No les prestes atención a esos idiotas. Eres perfecta tal como estás. Hermosa, delgada, con esas curvas que me vuelven loca.
Jennie se sonrojó, el calor subiendo por sus mejillas. Intentó empujarla de nuevo, pero sus manos se detuvieron en los hombros de Jisoo, sintiendo los músculos firmes de ahí bajo la camiseta húmeda. —¡Jisoo! Eres una pervertida. Solo piensas en eso.
Jisoo rió de nuevo, esa risa ronca y profunda que siempre hacía que un escalofrío recorriera la espalda de Jennie. Sus ojos oscuros recorrieron el cuerpo de su novia: la falda negra ceñida que acentuaba sus caderas, el crop top que revelaba la piel suave de su vientre. esa camisa bonita y ya desaliñada, y el cabello negro ondulado que enmarcaba su rostro angelical. El sudor en su propia piel la hacía sentir primitiva, y algo se agitó en su interior. Sintió cómo su polla comenzaba a endurecerse bajo los shorts, una reacción inmediata al ver a Jennie tan vulnerable y sexy al mismo tiempo.
—¿Pervertida? Tal vez, —admitió Jisoo con una sonrisa lobuna. Se acercó más, con su aliento cálido contra el oído de Jennie. —pero es que me encanta tu cuerpo así, delgado y flexible. Puedo follarte de formas que ni te imaginas, y eso me fascina.
Jisoo capturó los labios de Jennie en un beso apasionado, sus manos grandes descendiendo hasta las nalgas redondas y firmes de su novia. Las apretó con fuerza, atrayéndola contra su cuerpo, haciendo que Jennie sintiera la erección creciente presionando contra su abdomen a través de la tela de los shorts deportivos.
El contacto fue eléctrico, enviando un escalofrío por la espina dorsal de Jennie, quien instintivamente se arqueó contra ella, sus dedos clavándose en el cabello largo sudoroso de Jisoo. El beso se profundizó, sus lenguas entrelazándose en una danza febril, el sabor salado del sudor de Jisoo mezclándose con el dulzor del lápiz labial de Jennie.
Jennie gimió suavemente cuando Jisoo mordió su labio inferior, tirando de él con delicadeza antes de soltarlo, dejando una marca rosada. —Jisoo... ah... —murmuró contra su boca, su voz entrecortada por el deseo que ya ardía en su interior. Jisoo gruñó en respuesta, sus manos explorando con más audacia, subiendo por debajo de la falda negra corta para acariciar la piel suave de los muslos de Jennie.
Sintió el calor emanando de ella, la humedad que ya se acumulaba entre sus piernas, y eso solo avivó su excitación. Sin esfuerzo, alzó a Jennie por los muslos, cargándola como si fuera una pluma, las piernas largas y delgadas de la modelo envolviéndose alrededor de su cintura.
—Te sientes tan bien contra mí, Nini —ronroneó Jisoo, su voz ronca y cargada de lujuria mientras comenzaba a restregarse contra ella. El roce de su polla endurecida contra la tela delgada de las bragas de Jennie era torturante, un vaivén lento que hacía que ambas jadearan.
Jennie inclinó la cabeza hacia atrás, exponiendo su cuello, y Jisoo no dudó en atacarlo con besos hambrientos, succionando la piel sensible hasta dejar pequeñas marcas rojas que mañana tendría que cubrir con maquillaje. Sus caderas se movían en sincronía, el sudor de Jisoo goteando sobre la piel expuesta del abdomen de Jennie, haciendo que el crop top blanco se pegara aún más a sus curvas.
Caminando con pasos firmes hacia el sofá, Jisoo no rompió el contacto, sus labios devorando los de Jennie en besos cada vez más urgentes. La depositó con cuidado en los cojines suaves, pero en lugar de separarse, se arrodilló entre sus piernas abiertas, sus ojos oscuros recorriendo el cuerpo de su novia con una hambre primitiva.
Jennie respiraba agitada, sus pechos subiendo y bajando bajo el crop top, la camisa ya abandonada en algún punto del suelo, sus mejillas sonrosadas y sus labios hinchados por los besos. —Jisoo... estamos en la sala... —protestó débilmente, pero su cuerpo la traicionaba, sus caderas elevándose ligeramente en busca de más fricción.
—¿Y qué si lo estamos? Este apartamento es nuestro, y yo te quiero ahora —respondió Jisoo con una sonrisa lobuna, sus manos subiendo por los muslos de Jennie para quitarle las bragas con un tirón experto. La tela húmeda se deslizó por sus piernas, dejando al descubierto su sexo depilado y reluciente de excitación.
Jisoo inhaló profundamente, el aroma de Jennie invadiéndola, haciendo que su polla palpitara con más fuerza bajo los shorts. Se deshizo de su propia ropa con movimientos rápidos y desesperados: primero la camiseta sin mangas, revelando su torso atlético, pechos pequeños firmes y abdominales marcados por el sudor que brillaba bajo la luz del atardecer. Luego, bajó los shorts y los boxers, liberando su polla erecta, gruesa y venosa, la punta ya goteando de su líquido blanco.
Jennie mordió su labio inferior al verla, un gemido escapando de su garganta. Siempre la impresionaba el tamaño de Jisoo, cómo se erguía orgullosa siempre por ella, lista para reclamarla. —Eres tan... grande —susurró, extendiendo una mano temblorosa para tocarla, sus dedos delgados envolviendo la base con delicadeza. Jisoo siseó de placer, sus caderas empujando instintivamente hacia la caricia, pero no permitió que durara mucho. Tomó las manos de Jennie y las guió hacia arriba, quitándole el crop top con un movimiento fluido, exponiendo sus pechos perfectos: redondos, firmes, con pezones rosados endurecidos por el aire fresco y la excitación.
—Dios, mírate... eres una obra de arte —murmuró Jisoo, sus ojos devorando la vista. Se inclinó para capturar un pezón con su boca, succionando con fuerza mientras su mano masajeaba el otro pecho, pellizcando el pezón entre sus dedos. Jennie arqueó la espalda, un grito ahogado saliendo de sus labios mientras sus manos se enredaban en el cabello corto y sudoroso de Jisoo.
—Ah... Jisoo... sí... —jadeó, el placer irradiando desde sus pechos hasta su centro, haciendo que su sexo se contrajera de necesidad.
Jisoo alternaba entre los dos pechos, lamiendo, mordiendo y succionando con una dedicación que hacía que Jennie se retorciera debajo de ella. Sus dientes rozaban la piel sensible, dejando marcas leves, mientras su lengua giraba alrededor de los pezones en círculos lentos y torturantes. Al mismo tiempo, una de sus manos descendió por el abdomen plano de Jennie, dedos hábiles encontrando su clítoris hinchado. Lo frotó en círculos suaves al principio, aumentando la presión gradualmente, haciendo que Jennie se agitara y gimiera más fuerte.
—Estás tan mojada para mí, Nini... tan lista —gruñó Jisoo contra su piel, insertando un dedo en su entrada resbaladiza, sintiendo cómo las paredes de Jennie lo apretaban.
Jennie jadeó, sus caderas elevándose para encontrar el dedo de Jisoo, que pronto agregó un segundo, curvándolos para rozar ese punto sensible en su interior. —Jisoo... por favor... te necesito dentro... —suplicó, con su voz entrecortada, lágrimas de placer formándose en las comisuras de sus ojos. Jisoo sonrió, retirando sus dedos lentamente, llevándoselos a la boca para lamer el sabor de Jennie, un gesto ronco escapando de su pecho. —Paciencia, amor. Quiero que me montes primero. Quiero ver cómo te mueves sobre mí.
Con un movimiento fluido, Jisoo se recostó en el sofá, tirando de Jennie para que se sentara a horcajadas sobre ella. La polla de Jisoo rozaba la entrada de Jennie, la punta deslizándose por sus pliegues húmedos, provocando temblores en ambas. Jennie se posicionó, bajando lentamente, un gemido largo y gutural saliendo de sus labios mientras se llenaba centímetro a centímetro. Jisoo era grande, estirándola de una manera deliciosa que bordeaba el dolor, pero el placer era abrumador.
—Ah... Jisoo... tan profunda... —jadeó Jennie cuando estuvo completamente sentada, sus manos apoyadas en los pechos de su novia amasándolos suavemente mientras le daba leves estirones a sus pezones para mantener el equilibrio.
Jisoo gruñó, sus manos aferrándose a las caderas delgadas de Jennie, guiándola en un ritmo lento al principio. —Sí, así... muévete para mí, Nini. Muéstrame cuánto me deseas. —Jennie comenzó a subir y bajar, sus caderas girando en círculos sensuales, el sonido de piel contra piel llenando la habitación junto con sus gemidos. Sus pechos saltaban con cada movimiento, una vista hipnótica que Jisoo no desaprovechó. Se incorporó ligeramente, capturando un pezón con su boca de nuevo, succionando con fuerza mientras su mano libre masajeaba el otro, pellizcando y tirando.
—Tus tetas son perfectas... tan suaves, tan sensibles —murmuró Jisoo entre succiones, su lengua lamiendo el sudor que ahora cubría la piel de Jennie. La modelo aceleró el ritmo, sus movimientos volviéndose más desesperados, el placer construyéndose en su vientre como una tormenta. Jisoo empujaba hacia arriba para encontrarse con cada bajada, penetrándola profundamente, sus bolas golpeando contra el trasero de Jennie con cada embestida. —Siente cómo te lleno... eres tan apretada alrededor de mí —gruñó Jisoo, una de sus manos descendiendo para frotar el clítoris de Jennie en sincronía con sus movimientos.
Jennie estaba perdida en el éxtasis, sus uñas clavándose en los hombros de Jisoo, dejando marcas rojas. —Jisoo... voy a... ah... —gimió, su cuerpo tensándose cuando el orgasmo la golpeó como una ola. Sus paredes se contrajeron alrededor de la polla de Jisoo, apretándola con fuerza, lo que empujó a la jugadora al borde. Con un gemido ahogado, Jisoo se corrió dentro de ella, su líquido caliente inundando el interior de Jennie, prolongando su placer con cada pulso.
Pero no terminaron allí. Jisoo, aún dura dentro de ella, rodó sus posiciones con cuidado, recostando a Jennie en el sofá sin salir de su cuerpo. Ahora encima, comenzó a embestir de nuevo, esta vez con un ritmo lento y profundo, rodándola como si quisiera memorizar cada centímetro de su interior.
—Eres tan linda, Nini... tu rostro cuando te corres, tus ojos vidriosos, tu boca entreabierta... —susurró Jisoo, besando cada parte que mencionaba: la frente, los párpados, los labios. Sus manos exploraban el cuerpo delgado de Jennie, deteniéndose en su abdomen plano. —Mira esto... puedo ver mi polla moviéndose dentro de ti. Eres tan delgada que se marca aquí, en tu vientre —presionó suavemente la piel, sintiendo el bulto sutil con cada embestida, fascinada por la vista.
Jennie solo podía gemir y jadear, el placer renovado abrumándola. —Jisoo... es demasiado... ah... me encanta... —balbuceó, sus piernas envolviéndose alrededor de la cintura de Jisoo para atraerla más profundo. Jisoo aceleró gradualmente, sus embestidas volviéndose más fuertes, el sofá crujiendo bajo su peso combinado.
Besaba el cuello de Jennie, mordiendo el lóbulo de su oreja, susurrando palabras sucias: —Tu coño es perfecto para mí... tan estrecho, tan húmedo. Puedo follarte todo el día y nunca cansarme. Me encanta cómo tu cuerpo delgado se moldea alrededor de mi polla, cómo se ve el bulto... es jodidamente caliente.
El ritmo se volvió frenético, Jisoo embistiendo con fuerza, sus músculos flexionándose con cada movimiento. Jennie arañaba su espalda y alternaba entre amasar sus pechos y rasguñarla del placer, sus gemidos convirtiéndose en gritos mientras otro orgasmo se acercaba. —¡Jisoo! ¡Sí... más fuerte! —suplicó, y Jisoo obedeció, penetrándola con embestidas brutales que hacían que el bulto en su abdomen fuera más pronunciado. Jennie se corrió primero, su cuerpo convulsionando, chorros de placer escapando mientras apretaba alrededor de Jisoo. Eso fue suficiente; Jisoo la siguió, derramándose de nuevo dentro de ella con un gruñido animal, sus caderas temblando.
Agotadas, colapsaron una sobre la otra, la polla de Jisoo aún dentro, palpitando suavemente. Se besaron con languidez.
—Te amo —entre respiraciones entrecortadas, sus cuerpos entrelazados en un enredo sudoroso y satisfecho. Jennie acurrucó su cabeza en el cuello de Jisoo, sintiendo el latido de su corazón, mientras Jisoo acariciaba su espalda con ternura, prolongando el momento de intimidad post-orgásmica.
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Después del éxtasis compartido, Jisoo y Jennie permanecieron entrelazadas en el sofá, sus cuerpos sudorosos y exhaustos fundiéndose en un abrazo cálido y protector. Jisoo, aún dentro de Jennie por un momento más, se retiró con delicadeza, provocando un pequeño gemido de protesta de su novia. Rodó a un lado, atrayendo a Jennie contra su pecho, envolviéndola con sus brazos fuertes y tonificados. El sudor de su entrenamiento se mezclaba con el aroma dulce de Jennie, creando un perfume único que era solo de ellas. La luz del atardecer se filtraba por las ventanas, tiñendo la habitación de tonos anaranjados suaves, como si el mundo exterior se hubiera detenido para darles este momento de paz.
Jennie se acurrucó contra el cuello de Jisoo, su respiración aún entrecortada, pero ahora más calmada. Sus piernas delgadas se enredaron con las de su novia, y sintió el latido constante del corazón de Jisoo bajo su mejilla. Era reconfortante, un recordatorio de que, sin importar el caos del día, siempre tenían este refugio en los brazos de la otra.
—Mi Nini hermosa —murmuró Jisoo, su voz suave y ronca, besando la coronilla de la cabeza de Jennie. Sus dedos trazaban patrones gentiles en la espalda desnuda de su novia, subiendo y bajando por la columna vertebral con ternura. —Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida. No solo por fuera, aunque Dios sabe que tu cuerpo es una obra maestra. Esa cintura delgada que cabe perfectamente en mis manos, esas piernas que me vuelven loca cada vez que las veo en una pasarela... Pero es más que eso. Eres hermosa por dentro, por tu fuerza, por cómo luchas por lo que quieres. No dejes que unas palabras tontas te hagan dudar de eso.
Jennie levantó la cabeza ligeramente, sus ojos marrones aún brillando con el resplandor del placer reciente, pero ahora empañados por lágrimas frescas. Intentó sonreír, pero el labio le tembló, y una lágrima rodó por su mejilla. —Jisoo... me sentí tan mal hoy cuando me dijeron que necesitaba subir de peso, que debía ganar más masa muscular para ‘llenar’ los vestidos... Fue como si me dijeran que no era suficiente. Y luego, cuando mencionaron que podían reemplazarme fácilmente por otra modelo... Me dolió tanto. Pensé en todo el esfuerzo que he puesto, en las dietas, en las horas de práctica... ¿Y para qué? ¿Para que me digan que soy reemplazable?
Las lágrimas cayeron con más fuerza ahora, mojando el pecho de Jisoo. Jennie sollozaba suavemente, su cuerpo delgado temblando en los brazos de su novia. Jisoo la apretó más contra sí, meciéndola con gentileza, como si fuera una niña pequeña. —Shh, amor, no llores. Ven aquí —susurró, besando cada lágrima que caía, sus labios suaves rozando las mejillas sonrosadas de Jennie. —Esos idiotas no saben de qué hablan. ¿Reemplazarte? Imposible. Eres única, Jennie. Tu belleza no es solo física; es tu carisma, tu forma de caminar como si el mundo fuera tuyo, tu sonrisa que ilumina cualquier habitación. Has sido perfecta desde el día que te conocí, y lo serás siempre. No necesitas cambiar nada. Si quieren a alguien con más ‘masa muscular’, que busquen a otra, porque tú eres la estrella que brilla por sí sola y así como estás, eres perfecta,más que perfecta diría yo.
Jisoo continuó mimándola, sus manos acariciando el cabello negro ondulado de Jennie, deshaciendo los nudos con cuidado mientras le susurraba más palabras reconfortantes. —¿Recuerda esa vez en París, en tu primer desfile internacional? Estabas nerviosa, pero saliste ahí y conquistaste a todos. No fue por tu peso o tus músculos; fue por ti, por esa confianza que irradias. Y yo, desde las gradas, no podía dejar de pensar en lo afortunada que era de tenerte. Eres mi musa, mi amor. No dejes que nadie te haga sentir menos. Si te sientes mal, ven a mí, y te recordaré cada día lo increíble que eres.
Jennie sorbió por la nariz, sus sollozos calmándose poco a poco bajo el torrente de afecto de Jisoo. Se aferró a ella, enterrando el rostro en su cuello, inhalando su aroma familiar. —Gracias, Jisoo. Tú siempre sabes qué decir... Me haces sentir segura, amada. No sé qué haría sin ti, te amo tanto mi amor...
Jisoo sonrió, besando su sien con ternura. —Y yo no sé qué haría sin ti, Nini. Eres mi todo, mi motivación en la cancha, mi paz en casa. Te amo tanto que duele a veces, pero de la mejor manera posible.
Jennie levantó el rostro, sus ojos encontrándose con los de Jisoo en una mirada llena de emoción. —Te amo más, mi jugadora fuerte y sexy.
Se besaron con dulzura, un beso lento y profundo que sellaba sus palabras, sin la urgencia del deseo anterior, solo puro amor.
Jisoo cubrió sus cuerpos desnudos con una manta ligera que había en el sofá, envolviéndolas en un capullo cálido. Se quedaron así, abrazadas, susurrando promesas y recuerdos hasta que el cansancio las venció.
Jennie fue la primera en cerrar los ojos, su cabeza apoyada en el pecho de Jisoo, el ritmo constante del corazón de su novia arrullándola hacia el sueño. Jisoo la observó por un momento más, sonriendo con adoración, antes de cerrar los suyos propios, cayendo en un sueño profundo y sereno, con su amor en brazos.
espero les haya gustado y gracias por leer.💝