Como si fuera la primera vez

All Rights Reserved ©

Summary

El matrimonio llegó más rápido de lo que habían pensado, solo un acuerdo para unir a los dos reinos. Parecían la pareja perfecta: un omega de apariencia delicada, príncipe del reino vecino de Aethoria; y por el otro lado, el príncipe alfa de Vorathia, alguien cuya mirada hacía callar a quien se atreviera a enfrentarlo... a excepción de aquella beta de cabello dorado como el oro. Aquella beta lo tenía vuelto loco de amor. No la tenía que salvar, no era una doncella envuelta en líos que pedía auxilio: era inteligente, hermosa, elegante, y su sonrisa lo había conquistado por completo... o antes asi era, antes de que el mundo se volviera oscuro y después de que volvieran los colores ya no estaba seguro de que eso.

Genre
Lgbtq
Author
Soy el oso
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo I

Cuando acepté este trato, no venía incluido enamorarme de aquel omega.

"-Yo, Kaelen de Voran, te tomo a ti-"

Todo ensayado, memorizado cada palabra, cada acción.

"-Prometo -toma las mano del omega entre las suyas- amarte, cuidarte y respetarte"

Lo ensayaron hasta que sono perfecto.

Pero no sentía nada por el omega, y el tampoco sentía nada; lo notaba en sus ojos cada vez que lo miraba.

Habíamos acordado algo: habitaciones separadas y la mínima interacción que nos fuera posible.

Así fue durante mucho tiempo, hasta que llegó ella, una beta de cabello dorado: hermosa, inteligente, elegante, con aquella sonrisa que me enamoró. Elara Solaris. Perfecta para mí.

-Kaelen... mi señor- se acerca lentamente- últimamente ha estado muy distraído. ¿Le pasa algo, mi señor?

-Elara, es muy tarde para que estés despierta- la mira a los ojos-, ¿por qué sigues levantada a esta hora?

Pero tenía suerte.

-No podría dormir, mi señor- pone sus manos en los hombros de Kaelen-; quería verlo, pasar tiempo con usted.

Mucha suerte.

-Te extrañé mucho- dijo ella-; te extrañé todo el día.

-Yo también te extraño- él le rodea la cintura-; te extrañé demasiado... no sabes cómo desearía que fueras tú quien estuviera a mi lado.

Ella lo amaba igual, tanto como él la amaba a ella.

Nadie sabía de ese romance que tenían, nadie sabía adónde se había dirigido el príncipe aquel día ni por qué había decidido ir él solo; ni siquiera su querido esposo omega.

Lo único que supieron fue cuando los aldeanos lo encontraron inconsciente y los guardias reales tuvieron que llevárselo al palacio.

Aunque nadie sabía con certeza cuándo despertaría, ni si traería consecuencias al hacerlo.