Capitulo I
Cuando acepté este trato, no venía incluido enamorarme de aquel omega.
"-Yo, Kaelen de Voran, te tomo a ti-"
Todo ensayado, memorizado cada palabra, cada acción.
"-Prometo -toma las mano del omega entre las suyas- amarte, cuidarte y respetarte"
Lo ensayaron hasta que sono perfecto.
Pero no sentía nada por el omega, y el tampoco sentía nada; lo notaba en sus ojos cada vez que lo miraba.
Habíamos acordado algo: habitaciones separadas y la mínima interacción que nos fuera posible.
Así fue durante mucho tiempo, hasta que llegó ella, una beta de cabello dorado: hermosa, inteligente, elegante, con aquella sonrisa que me enamoró. Elara Solaris. Perfecta para mí.
-Kaelen... mi señor- se acerca lentamente- últimamente ha estado muy distraído. ¿Le pasa algo, mi señor?
-Elara, es muy tarde para que estés despierta- la mira a los ojos-, ¿por qué sigues levantada a esta hora?
Pero tenía suerte.
-No podría dormir, mi señor- pone sus manos en los hombros de Kaelen-; quería verlo, pasar tiempo con usted.
Mucha suerte.
-Te extrañé mucho- dijo ella-; te extrañé todo el día.
-Yo también te extraño- él le rodea la cintura-; te extrañé demasiado... no sabes cómo desearía que fueras tú quien estuviera a mi lado.
Ella lo amaba igual, tanto como él la amaba a ella.
Nadie sabía de ese romance que tenían, nadie sabía adónde se había dirigido el príncipe aquel día ni por qué había decidido ir él solo; ni siquiera su querido esposo omega.
Lo único que supieron fue cuando los aldeanos lo encontraron inconsciente y los guardias reales tuvieron que llevárselo al palacio.
Aunque nadie sabía con certeza cuándo despertaría, ni si traería consecuencias al hacerlo.