Chapter 1
Sentí cómo la espada me atravesaba el pecho. La sangre goteaba sin parar y yo caía al suelo, inerte, mientras sentía mi alma desprenderse del cuerpo...
— ¡DIANA, DESPIERTA! Vas a llegar tarde.
Y así, de golpe, desperté de mi gran sueño para volver a la “normalidad”. Acá no era una jinete de dragón ni un hada milenaria; solo era yo.
— ¡Dianaaaa! Llegas tarde —gritó mi mamá mientras abría la puerta de mi habitación de un portazo—. ¿Otra vez te quedaste hasta tarde leyendo?
— Buenos días, ma... te había dicho que te ves hermosa por la mañana —le solté, tratando de ganar tiempo entre las sábanas.
— No trates de cambiar el tema. Tienes 23 años, deberías poder despertarte sola.
— Lo sé, mamá, pero amo que lo hagas tú. Aparte no voy tan tarde, apenas son las ocho...
— Diana, son las diez de la mañana.
Mierda.
Voy tarde, demasiado tarde. Salí disparada hacia el auto con el corazón todavía acelerado (esta vez por los nervios y no por la espada). Al llegar a la biblioteca, entré casi sin aire.
— Perdón por llegar tarde, señor Andrew. No volverá a pasar, se lo prometo.
— Claro que sí, niña... repítelo hasta que te lo creas —me contestó él sin quitar la vista de sus registros—. Anda, ve a ordenar eso, acaba de llegar.
— ¿Son los libros que pedimos la semana pasada? Pensé que tardarían meses.
— No llegaron todos, falta la otra mitad.
— Está bien, voy a dejarlos en los estantes.
Apenas di unos pasos, una voz dulce me llamó desde el otro lado del mesón.
—Diana, querida, ¿cómo estás?
—Hola, señora María. ¿Cómo la puedo ayudar?
—Quería saber si tu mamá estará haciendo su turno en el hospital hoy. Necesito que revise a mi nieto… se cayó y le duele mucho la rodilla.
—Claro, le daré su número para que pueda llamarla, ¿le parece?
—Eres muy dulce, mi niña —dijo con una sonrisa cálida—. Te traje unos dulces que horneé hoy… toma, escóndelos antes de que Andrew se los coma.
No pude evitar reír suavemente.
Saqué los libros de la caja y empecé a separarlos para ordenarlos por sección. Había de todo un poco, pero uno me llamó la atención: Destino Enlazado. Qué título tan dramático. Seguro es otro de esos libros donde los protagonistas se ven, se enamoran a primera vista, descubren que son almas gemelas y terminan con un final feliz de esos que no pasan en la vida real.
Me quedé mirándolo un momento. No estaría mal leerlo, digo, podría servirme para hacer una reseña en mi página. Al final, a mis seguidores les gusta que les cuente si estas historias valen la pena o si son solo más de lo mismo.
Lo puse a un lado, en el montón de “pendientes por leer”
— Ya son las tres, Diana. Puedes irte a casa, cerraremos temprano.
Miré el reloj de la pared. El turno se me había pasado volando
El señor Andrew se estaba poniendo su abrigo, preparándose para salir.
— Recuerda que desde mañana estarás a cargo de la biblioteca —me dijo, señalándome con el dedo de forma acusadora pero amable—. Vendrá mi sobrino a ayudar. Volveré dentro de unas semanas y espero que, cuando regrese, no hayas incendiado este lugar, niña.
— Cuente conmigo, señor Andrew —le respondí con una sonrisa, tratando de sonar más responsable de lo que me sentía.
Agarré mis cosas, sin olvidarme del libro que había apartado antes, y salí hacia el estacionamiento. La idea de tener las llaves del lugar y estar al mando me daba un poco de nervios, pero al menos tendría tiempo para revisar los títulos nuevos con calma. Solo esperaba que el sobrino no fuera un desastre, porque lo último que necesitaba era tener que cuidar la biblioteca y a un extraño al mismo tiempo