Prologo
—Ven, entra a mi departamento. No es muy grande, pero es cómodo… y podemos pasarla muy bien, hermosa.
Él la tomó de la mano y la hizo pasar. Apenas cruzaron la puerta, la rodeó por la cintura y le dio un beso intenso. Sus manos recorrieron lentamente la espalda de Naomi y descendieron hasta sus caderas, sujetándola con suavidad.
—Tienes un cuerpo hermoso, Naomi.
Ella rió con picardía.
—Me encanta volverte loco...
Mientras él besaba su cuello, la guió paso a paso hasta la habitación. Encendió la luz y la llevó hasta la cama, donde ella se dejó caer con naturalidad.
Naomi se quitó el vestido y lo dejó caer al suelo. Él le retiró los zapatos y besó con suavidad sus pies, admirando su piel clara y el conjunto íntimo rojo que llevaba puesto.
—¿Te gusta lo que ves?
Él asintió varias veces mientras se quitaba la camisa. Subió a la cama y se inclinó sobre ella, besando su cuello y acariciando sus piernas con deseo.
—Naomi… no tienes idea de cómo me provocas.
Ella lo miró por un momento… y de pronto su expresión cambió.
—No quiero hacerlo. No voy a acostarme con vos.
—¿Ah?
Naomi se apartó y se sentó en la cama. Luego comenzó a vestirse con calma.
—Espera… no me dejes así. ¿Qué pasó? ¿Qué hice mal para que cambies de parecer? ¿Te lastimé? No me di cuenta.
—No… —respondió ella con indiferencia—. Es que me da impresión tu cuerpo. Estás demasiado flaco… no puedo. Así que mejor me voy.
—¿¡Qué!?
—Además, tu habitación parece la de un niño.
—¡Largo de mi casa! ¿Cómo te atreves a insultar mis figuras de colección de Goku? ¿Tenés idea de lo que valen? Mucho más que todo lo que traes puesto.
Naomi se puso de pie y pasó a su lado.
—Quedate con tus figuritas de acción, idiota…
—¡Largo! No quiero verte nunca más. No te voy a perdonar esto.