Eren y Levi... ¡¿HAN ROTO?!

Summary

Una noche, cuando todos estaban durmiendo, se escuchan gritos en la sala común. Se trata de Eren reclamándole a Levi sobre su infidelidad con Erwin. Al principio todo parece ser una broma de pésimo gusto; ellos dos son la pareja más melosa de la universidad. Sin embargo, las cosas se salen de control.

Genre
Drama
Author
Mariichaat
Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Los gritos en el salón común del dormitorio de la Universidad desconcertaron a todos los habitantes. No por quiénes estaban gritando, sino por qué y a qué horas lo hacían.

Cuando bajaron a la sala, pudieron ver a los dos protagonistas de la pelea matutina gritarse en medio de la sala. Bueno, mejor dicho, a Eren gritarle a Levi. Levi, por su lado, estaba sentado en el sofá, con las piernas y brazos cruzados, como si lo que le estuviese diciendo Eren no fuera con él.

—¡¿En serio piensas quedarte ahí callado sin darme explicaciones de por qué encontré varias fotos tuyas besándote con Erwin?!

Aquella declaración por parte de Eren dejó a sus compañeros patidifusos, tanto que a Sasha —que venía de la cocina— se le cayó la patata frita de la boca.

—Eren…

—¡Calla, Mikasa! —espetó hacia la chica, sin dejar de ver a Levi.

El silencio se espesó en la sala común, un silencio cargado de incredulidad y confusión. Mikasa se acercó un paso a Eren, con los ojos llenos de preocupación.

Eren, viendo que Levi seguía impávido, como una estatua de hielo en el sofá, intensificó sus acusaciones.

—¡No te hagas el inocente! ¡Las vi! Estaban… estaban en tu cajón. ¿Desde cuándo tienes secretos conmigo, Levi? —Su voz se quebró ligeramente al final.

Levi finalmente suspiró, un sonido que rompió la tensión como una aguja pinchando un globo. Lentamente, muy lentamente, levantó la mano y se frotó el puente de la nariz, como si estuviera lidiando con un dolor de cabeza insoportable. Sus ojos se encontraron brevemente con los de Eren, pero no había en ellos la furia o la culpa que cabría esperar. En cambio, parecían… cansados.

—Eren —comenzó Levi, su voz sorprendentemente tranquila después del torrente de gritos de Eren—. No tengo por qué explicarte todo lo que hago.

Levi se levantó lentamente del sofá, su movimiento pausado y deliberado. Su mirada recorrió brevemente los rostros de sus amigos, sin detenerse en ninguno en particular.

—No hay nada que aclarar —sentenció con firmeza, su tono dejando poco espacio para la discusión. Se dirigió hacia la puerta, dejando a todos boquiabiertos.

Eren apretó los puños, temblando de pura rabia contenida.

—¿En serio? ¿Así de fácil? —gruñó—. ¿De verdad crees que puedes salirte con la tuya sin siquiera una explicación?

Levi entrecerró los ojos y ladeó la cabeza, como si estuviera considerando si valía la pena molestarse en responder.

—Sí —sentenció finalmente, con una simpleza que hizo que Jean soltara una carcajada nerviosa.

El ambiente en la sala común se volvió aún más tenso. Historia intercambió una mirada con Ymir, mientras Armin, en silencio, observaba cada uno de los detalles con ojos analíticos. Algo no cuadraba.

—¿Alguno puede decirnos qué está pasando con claridad?

—Bien, en ese caso, vete a revolcarte con el cejas —soltó Eren—. Lo nuestro acaba aquí, Levi Ackerman.

Eren a pasos agigantados subió las escaleras y Levi salió de los dormitorios con un chasqueo con la lengua.

El portazo resonó en todo el dormitorio, dejando un silencio incómodo tras la partida de Levi. Jean, con una sonrisa nerviosa en el rostro, fue el primero en hablar. —¿En serio acaba de pasar eso? ¿Levi… engañando a Eren con ese cejas?

Historia, con el ceño fruncido, miró a Ymir.

—No me lo creo. Parecían tan… unidos.

Ymir asintió lentamente, aunque una pequeña sonrisa preocupada asomaba en sus labios. Armin, que había estado observando en silencio, finalmente habló, su voz cargada de duda.

—Hay algo que no encaja —murmuró, llevándose una mano al mentón—. Esos dos han tenido discusiones, pero siempre han logrado solucionarlas.

Connie parpadeó varias veces, digiriendo la escena.

—Yo digo que Eren explota por cualquier cosa, pero esto… Esto fue un desastre —dijo finalmente, cruzándose de brazos.

—Exacto —murmuró Armin, sin dejar de observar la puerta por la que Levi acababa de salir—. Y Levi no es de los que simplemente se largan sin enfrentar el problema.

Mikasa, en cambio, aún parecía en shock. Miró hacia las escaleras con el ceño fruncido, como si pudiera ver a través de las paredes y entender qué pasaba realmente.

—Eren estaba muy furioso… pero hay algo raro en su reacción.

Jean se frotó la nuca, exhalando con fuerza.

—Más que raro, Mika, esto es sospechoso. ¿Desde cuándo Levi y Eren guardaban secretos el uno del otro?

Historia chasqueó la lengua y cruzó los brazos.

—Yo aún no lo creo. No tiene sentido.

El silencio volvió a instalarse en la sala común, cargado de dudas.

Entonces, Ymir alzó una ceja y miró con diversión a Historia.

—¿Y si lo están haciendo a propósito?

Las miradas se dirigieron a ella de inmediato, expectantes.

—¿A qué te refieres? —preguntó Sasha, aún con su patata a medio comer.

Ymir se encogió de hombros.

—Vamos, Levi nunca actúa así. Eren tampoco. Lo de las fotos es demasiado perfecto… ¿No será que nos están jugando una broma?

Historia entrecerró los ojos, pensando en la idea.

Armin, por su parte, frunció el ceño aún más.

—Si es una broma, están haciendo un excelente trabajo en convencernos.

—Chicos…

Las miradas se posaron en Hange que tenía el móvil en la mano, sus ojos abiertos de par en par.

—No creo que sea una broma —continuó, compartiendo la pantalla de su móvil con la televisión para que todos pudieran ver lo que veía.

Una publicación de Instagram de hacia tan solo un par de minutos que coincidían con los minutos de Levi de haber dejado los dormitorios. La imagen era Levi en calzoncillos entre las piernas de Erwin quien también iba solo con ropa interior. Un jadeo colectivo recorrió la sala común al ver la imagen en la pantalla. La teoría de la broma de Ymir pareció desvanecerse al instante, reemplazada por una mezcla de sorpresa, incredulidad y quizás hasta un poco de morbo.

—No puede ser… —murmuró Connie, con la boca entreabierta.

Sasha, sosteniendo su patata, finalmente reaccionó al ver la imagen en la pantalla.

—¡¿QUÉ?!

Historia se llevó una mano a la frente, como si la súbita revelación le diera dolor de cabeza.

—Esto no tiene sentido.

Jean soltó una carcajada seca, incrédulo.

—Lo que no tiene sentido es que Erwin publique esto. ¿En qué estaba pensando?

Incluso Armin pareció momentáneamente desconcertado, apartando la mirada de la pantalla como si no pudiera creer lo que veía. Recuperándose rápidamente, volvió a su postura analítica.

—La hora de la publicación coincide con la salida de Levi… pero ¿podría ser una foto antigua? ¿O un montaje?

—No parece serlo Armin —dijo Mikasa, con su movil en la mano—. La descripción en las redes sociales de Levi ha sido cambiada también. Ahora pone “En una relación con @E.Smith. Jódete, @Eereenn”.

El revuelo en la sala común era palpable. La “prueba” en redes sociales había dejado a la mayoría en un estado de shock incrédulo, aunque las dudas sembradas por Armin y Ymir aún persistían en el aire. Hange, con su energía característica, marcaba un número en su móvil con dedos rápidos.

—¡Voy a llamar al cejas! Necesitamos una confirmación directa de esta locura.

Puso el altavoz, y el tono de llamada resonó en la sala, amplificando la tensión. Después de unos angustiosos segundos, una voz somnolienta contestó al otro lado.

—¿Hange? ¿Qué demonios quieres a estas horas? —Era Erwin, su tono claramente molesto por la interrupción.

—¡Erwin! ¡¿Levi está contigo?! —Hange espetó la pregunta sin rodeos, con los ojos fijos en la pantalla de la televisión que aún mostraba la comprometedora publicación.

Hubo un breve silencio al otro lado de la línea, seguido de un carraspeo.

—Sí, está aquí. ¿Qué pasa, Hange? —La voz de Erwin sonaba ligeramente confusa.

En ese preciso momento, justo cuando la incredulidad de algunos comenzaba a flaquear ante la confirmación de Erwin, se escuchó una voz inconfundible de fondo, aunque un poco lejana y apagada:

—¿Quién llama a estas horas? Deja el teléfono y sigue con lo que estábamos haciendo.

Un gemido grueso y grave salió por el altavoz antes de que la llamada se cortara, dejando a más de uno sin poder moverse. Un silencio denso e incómodo se instaló inmediatamente. Los ojos de todos estaban fijos en el móvil de Hange, con expresiones que iban del horror a la incredulidad absoluta. Sasha dejó caer el último trozo de su patata, ahora olvidada en el suelo. Connie se llevó las manos a la boca, sus ojos muy abiertos. Mikasa apretó los puños con tal fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

Jean fue el primero en romper el silencio, su voz apenas un susurro incrédulo.

—¿Acabamos de… oír todos lo mismo?

Historia se llevó una mano a la boca, con los ojos llenos de sorpresa y quizás un poco de asco.

—No… no puede ser. ¿Levi de verdad…?

Armin, pálido, negó con la cabeza lentamente, como si tratara de convencerse de que lo que había escuchado no era real.

—Esto… esto es demasiado.

Mikasa se giró bruscamente hacia las escaleras. Sasha y Connie asintieron de inmediato, listos para seguirla y consolar a su amigo. La confirmación auditiva de la infidelidad hacía que la idea de Eren sufriendo solo fuera insoportable.

Eren se hundía más en la cama, dejando que el brillo tenue de su móvil fuese la única fuente de luz en la habitación.

Sus auriculares amortiguaban cualquier sonido del exterior, permitiéndole perderse por completo en su serie de confort, como si todo lo ocurrido en la sala común no fuera más que un mal sueño.

La pantalla de su móvil vibraba constantemente con notificaciones de mensajes, todos provenientes de sus amigos. Sin molestarse en abrir los mensajes, Eren los ignoró, dejando que siguieran acumulándose. Suspiró y tiró el móvil a un lado de la cama, enterrándose más bajo las sábanas.

Sin embargo, la tranquilidad no duró. Un golpe abrupto en la puerta lo sacó de su aislamiento.

—¡Eren! —la voz firme de Mikasa lo llamó desde afuera—. Abre la puerta.

Otro golpe, esta vez más fuerte.

Eren cerró los ojos por un momento, exhalando pesadamente, como si intentara prepararse para lo que venía. Se sentó en la cama con lentitud y deslizó una mano por su rostro, despeinándose en el proceso. Con movimientos pesados, arrastró los pies hasta la puerta y la abrió.

Mikasa, Sasha y Connie estaban al otro lado, sus expresiones una mezcla de preocupación e incredulidad. Sasha levantó su móvil con la publicación de Levi aún en pantalla.

—Parece que te ha hecho caso en eso Eren.

Eren agarró el teléfono de Sasha y observó la fotografía.

—Y cuando llamamos al cejas… bueno… supongo que ya puedes hacerte una idea de lo que quiero decir —añadió Connie—. ¿Estás bien?

—No me sorprende mucho que digamos —suspiró Eren, dejándose caer en su cama, su móvil dando un pequeño brinco—. Llevo semanas sospechando… pero esta noche ha sido la gota que derramó el vaso. Levi recibió un mensaje del cejas y vi como había cambiado su nombre de contacto a “Mi amor”, el que tenía para mí. Me envié un mensaje desde mi móvil y le aparecía como “Mocoso”.

Mikasa frunció el ceño ligeramente, observando la aparente resignación de Eren.

—¿Semanas sospechando? ¿Por qué no nos dijiste nada?

—No quise decir nada hasta estar completamente seguro.

Mikasa entrecerró los ojos, sin dejar de observar a Eren. Sasha se sentó en el suelo, a los pies de Eren, con Connie imitando.

—¿Completamente seguro? ¿Y ver unas fotos y un cambio de nombre en el contacto es suficiente para ti?

—Eren, sabes que puedes confiar en nosotros. Si algo te preocupa, deberías contárnoslo.

Eren se levantó de golpe, agarrando su móvil y desbloqueándolo. La frustración era palpable en sus movimientos.

—¡Ya os lo estoy contando! ¿Qué más queréis? ¿Las capturas de los contactos como prueba? ¡Aquí están!

Mikasa agarró el iPhone de Eren y sus ojos se abrieron como platos antes de pasarle el teléfono a Sasha y abrazar a Eren.

Sasha tomó el móvil con manos temblorosas, su mirada fija en la pantalla mientras revisaba las capturas de los contactos.

—No puede ser… —murmuró, su voz apenas un hilo de sonido.

Connie, que estaba observando por encima de su hombro, dejó escapar un largo suspiro. Esto era peor de lo que imaginaba.

Mikasa, abrazando a Eren, le dio unas palmaditas en la espalda con delicadeza, como si intentara calmarlo, aunque su propia expresión reflejaba una tormenta interna.

—No tienes que pasar por esto solo, Eren —murmuró, su tono más suave—. No importa lo que Levi haya hecho, nosotros estamos aquí.

Eren exhaló pesadamente y cerró los ojos por un instante, dejando que Mikasa apoyara su cabeza contra su hombro. Sasha y Connie, que observaban la escena, se sintieron aún más conmovidos por el aparente dolor de su amigo. La prueba visual era mucho más impactante que las meras palabras.

Sasha se acercó y también abrazó a Eren, con los ojos brillantes por las lágrimas.

—Es un idiota, Eren. No te merece.

Connie asintió solemnemente, apretando un puño.

—Si necesitas que le demos una paliza… solo dilo.

Eren se dejó abrazar por sus amigos, con el rostro oculto. Por encima de sus hombros, su mirada se cruzó brevemente con la de Armin, que acababa de entrar en la habitación y observaba la escena con una expresión aún analítica. Algo en la intensidad de la reacción de Mikasa y la aparente tristeza de Eren no terminaba de encajar en la mente de Armin.