Sin Emocion
Destrucción y aún más caos se escuchaban en cada parte de la ciudad, cada persona intentando tomar lo más posible para sobrevivir. El mundo estaba sufriendo una nueva pandemia o apocalipsis? Todo era una locura se tenían que cuidar en todas partes pues ahora nada era seguro y muchas veces incluso sus conocidos más cercanos podían traicionarlos. Las noches frias se volvieron la mayor pesadilla de todos, los zombies corren y comían lo primero que se les cruzara en su camino, las personas se escondían en su casa rezando que resistieran hasta el amanecer, pues aquello zombies dejaban de moverse al sentir los rayos del sol en su piel, pero volvían a revivir si nadie los mataba definitivamente. Lo malo es que nadie hacía nada, para todos lo único que necesitaban era sobrevivir a la noche y seguir con el día a día.
Entre los barrios bajos estaba Akane, intentando sobrevivir junto a su madre, pues por culpa de los zombies su casa había tenido varios daños, en el dia tenia que ir a la escuela y mientras miraba por la ventana del bus observaba todo el caos que habían dejado los zombies en la noche anterior. Al bajar del bus se topó con su única amiga, la única que entendía como pensaba o reaccionaba.
— No me acostumbro a verte con falda — Mencionó akane con voz suave pero directa.
— ¿Te molesta? —- Pregunto la chica mientras jugaba con su cabello.
— No, solo no me acostumbro— Respondió Akane, su voz no tenía alguna emoción suficiente —- ¿Cómo convenciste a la coordinadora?
La chica no respondió a la pregunta solo sonrió mientras ambas seguían caminando, las clases eran como siempre el horario seguía siendo el mismo, nada cambiaba a pesar que en las noches los zombies atacan por doquier. A la hora del recreo todos salieron a comer sus meriendas y hablar con sus amigos y mientras Akane y su amiga caminaban tranquilamente otras dos chicas las detuvieron.
—- Oye Leonardo, no crees que es raro que uses falda siendo un niño — Hablo una de las chicas contraria — Solo digo? No crees que eso es muy de maricas.
Ambas chicas se rieron, Akane solo tomó la mano de su amiga y la llevo lejos de ese lugar no sin antes amenazar a las chicas con la mirada. Ambas llevaron a una de las tiendas era la más lejana a su salon y por eso podían descansar en paz lejos de los murmullos ajenos, se sentaron en unas gradas mientras comían cada una un pedazo de pizza.
— No le hagas caso Lilith, ellas solo son unas tontas —- Habló Akane mientras comía tranquilamente —- Ademas, te ves más linda que ellas, por eso te tienen envidia.
— Gracias Akane — Respondió con amplia sonrisa —- Lo se! Soy toda una diva! Mi madre dijo que me iba a hacer una fiesta para mi cumpleaños, Tienes que venir!
—- No me gustan las fiestas sabes —- Respondió Akane sin dudar —- No hagas tus ojitos tiernos no ire.
Giro su rostro para ver a otro lado mientras seguía comiendo con tranquilidad, Lilith en cambio la miraba con una sonrisa como de alguien que planea su siguiente movimiento para ganar la partida.
— Que dolor, eres mi única amiga y pensé en pasarmela bien contigo — Su voz tenía un sello de dramatismo—- Sin tan solo vinieras por unos minutos estaría bien sabes.
Akane solo giró sus ojos mientras la seguía ignorando pero mientras Lilith seguía hablando mas se volia irritante para ella, soltó un suspiro y tapo su boca con su mano irritada de la voz contraria
— Si digo que si ya te callas? — Se notaba que estaba irritada, pero su voz salió calmada como siempre y su rostro no se reflejaba nada —- Me vas a dar dolor de cabeza — Agregó
Lilith se quedó en silencio y saltó a darle un abrazo no dejando que esta se escapara de este, Ambas se quedaron así un rato hasta que dieron las horas de volver a clase y cada una volvió a su aula, Akane se sentaba al final de la clase en una esquina donde nadie la viera, donde nadie la molestara pero aun siempre se escuchaban los murmullos por doquier “Mirala ni siquiera puede sonreír” , “Se nota que no tiene emociones” o “Que miedo da” eran los murmullos constante que se escuchaban aunque ella misma los ignoraba no tiene caso pelear por algo estupido.
— Buenas tardes! ¡Vamos a empezar la clase! —- Gritó la maestra para que todos se callaran.
Las clases terminaron con normalidad, los estudiantes salían a pasear o volver a su casa, Akane caminaba sola yendo a la parada del bus. En el camino tocandose con el cuerpo de un zombie, preguntando si estaba vivo o muerto, solo lo rodeo como hacían todos, y siguió hasta llegar y tomar el bus.
Al llegar a casa estaba sola, su madre estaba trabajando al igual que su tío y su abuelo, ella solo fue a su habitación a dar una pequeña siesta para descansar. Las horas pasaron y al despertar se dio cuenta que ya era noche, al salir a la sala se encontró a su abuelo y tío mientras su madre hacía la cena,
—- Descansaste Akane? —- Preguntó su madre mientras le daba una leve sonrisa
—- Si ma — respondió ella con un leve cansancio —- Ma, el viernes tengo una fiesta ¿puedo ir?
—- Claro, con Lilith? — pregunto nuevamente
Ella asintió y su madre siguió cocinando, afuera una gran estampida de zombies pasaban, y gritos de aquellos que se quedaron fuera sonaban, cada vez aquel barrio que estaba lleno de gente alegre se apagaba y se hacía menos, cada vez había menos gente. Al comer nadie habló de los gritos, solo preguntaban del día de que como les había ido.
La noche pasó y el dia volvió y como siempre ella tenía que volver a la escuela, subió al bus espero, al llegar al lugar bajo de este y caminó, con calma esperando algo que nunca llegó, volteo hacia atrás preguntando “Llegará tarde?” al estar en su salon espero nuevamente, incluso fue a su salon pero no habia nadie. Ese dia termino y no pudo vera su amiga, El dia siguiente igual, y EL siguiente también. El viernes ella estaba en su casa acostada mirando al techo hundida en sus pensamientos.
—- No ibas a ir a una fiesta? —- Preguntó su madre
— Lilith no ha ido, no se donde queda su casa —- Respondió Akane
Los días pasaron como en silencio, siempre esperando que llegara, un día y era una semana y una semana eran dos, no había nada que le dijera cuando llegara su amiga. Un dia mientras caminaba a lo lejos vio a la madre de Lilith decidió acercarse sin importar que llegara tarde.
—- Disculpe, Lilith está bien? —- Pregunto levemente
La madre la miro, un silencio inundo en el lugar, aquella mujer tenía los ojos hinchados de tanto llorar, el silencio siguió pero ninguna se atrevía a irse.
—- MI hija murió. . .
Las palabras se clavaron en su pecho, no lloro no mostró otra emoción solo se retiro no dijo nada, no mencionó ninguna disculpa, su pecho dolía pero su rostro no mostraba nada como si se negara a llorar o mostrar debilidad, no podía soportarlo mas que decidió irse escapar de la escuela no quería saber nada en absoluto.