En las estrellas te encontraré

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Summary

Todos tenemos ese alguien especial que buscaríamos por cielo, mar y tierra. Pero el pequeño viajero que estas por ver no se limitó a solo tres espacios y fue a buscar a su gran amiga en el vasto cosmos, pues ahora vivía entre la estrellas, en algún lugar de los confines del universo. Acompáñalo en su viaje de descubrimiento y evolución, se testigo también de que la belleza mas grande esta en el corazón, y en las estrellas...

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1

- El universo guarda millones de secretos que esperan por ser descubiertos, pero el mayor secreto que casi nadie ha encontrado es como ser feliz… Sin embargo, el chiste es que no hay secreto, porque si lo hubiera, ¿acaso no todos nos reiríamos igual…? -

─Te encontraré… yo sé que estas en algún lugar. ─ Decía aquel niño esperanzado mientras viajaba en su cometa.

El universo era explorado por un pequeño con el propósito de encontrar a alguien muy especial que había dejado una parte de si en su corazón.

Antes de ascender a las estrellas, su madre una vez le dijo que su amiga, una niña con la que se crio hasta poco más de sus 10 años, se había mudado a las estrellas, y como estas estaban muy lejos no podía visitarlo. El niño después de escuchar aquello, siempre se acostaba en la grama del patio a ver las estrellas por la noche, esperando que su amiga bajara y lo buscara para volver a jugar como siempre lo hacían.

Cada vez que miraba las estrellas lloraba mientras las contaba pensando en cuales estaría viviendo su amiga. En la oscuridad de su patio solamente le acompañaba la luz de la luna, y siempre se regresaba a su cama de madrugada desilusionado por cada noche que pasaba sin ver a quien esperaba.

Hubo una noche única y especial en la que aquel anhelo parecía que se le haría realidad, pero no de la forma que esperaba. Mientras estaba acostado, entre dormido y despierto observaba una estrella que brillaba más que otras. De esa estrella bajó un brillo lentamente hasta donde él estaba, y mientras que pensaba que estaba soñando, observaba aquel destello pidiendo que le llevara al espacio a buscar a su amiga.

─Por favor… Llévame estrellita a donde ella este. ─Decía el niño casi que inconsciente por el sueño.

Aquel destello se posó en frente a él, mientras aún seguía pidiéndole que le llevara hasta su amiga. De su luz brillante salió una mano tan blanca como el destello mismo. El niño elevó lentamente su brazo con sus ojos casi que cerrados y tomó la mano que salía del destello que le iluminaba, al apenas rozar aquella mano, este sintió un jalón tan fuerte y brusco hacia el cielo que le quito el sueño tan rápido como amanecía.

El niño observaba como se alejaba rápidamente de su hogar, con su corazón palpitando aún más rápido, le pedía a la estrella a gritos que no lo dejara caer.

De pronto, aquella subida paro igual de fuerte como fue el jalón. El niño con sus ojos cerrados soltaba lagrimas pidiéndole a la estrella que no le hiciera daño. Al no sentir nada, lentamente abrió sus ojos hasta que se deslumbro con el infinito del nuevo mundo que veían sus ojos...

El espacio, lugar donde descansan los planetas, estrellas alumbran el camino a cometas ambulantes; el infinito donde se acumulan los deseos de los seres humanos y el hogar de aquella amiga tan querida…

Aquel momento se había convertido en una gran oportunidad para encontrarla. Esto fue algo que aquel niño se pensó de inmediato y mientras aún seguía sujetado por aquel destello brillante nuevamente le pidió que lo llevara hasta su amiga.

─Oh querida estrella, ¿Por favor podrías ser la luz que me guie hasta dónde está mi amiga? ─ Preguntó con aquella sonrisa en su rostro.

La estrella reacciona ante su deseo. Esta soltó y alejó un poco al niño, poco después comenzó a brillar intensamente en un cuerpo hecho de pura energía brillante que cambiaba constantemente de formas que eran irreconocibles.

De pronto de la enigmática estrella salió una luz fuerte, todo el espacio se iluminó y al mismo tiempo cegó por unos segundos al niño. Al abrir nuevamente los ojos, este se percató que de él ahora también salía una luz brillante, debajo de sus pies había un brillo suave que se iluminaba como si fuera un piso, ─¿Se habrá unido conmigo la estrella? ─ Se preguntaba aquel niño.

Este aprendió a moverse en el espacio fácilmente, iba de un lado a otro libremente sin que la gravedad 0 le arrastrase a la nada. Este no dudo en absoluto en ir a buscar a su amiga en los rincones del universo.

El viaje iniciaría con Saturno, sin embargo, mientras intentaba acercarse se dio cuenta de que iba más y más lento conforme intentaba moverse. De pronto, debajo de él comenzó a brillar más fuerte la luz que lo acompañaba como su sombra, después se salió de sus pies hasta ponérsele en frente, seguidamente tomó más forma y brillo. El chico hipnotizado por la nueva transición del destello, solo miraba esperando que se apresurara para seguir con el viaje. El misterio termino rápido con un brillo fuerte, logrando verse finalmente la forma que tomó, siendo esta la de un cometa radiante que desprendía chispas de luz azul… Fue allí donde ambos comenzaron a acercarse hasta que el chico abrazó el cometa y este lo llevo a donde su corazón le indicaba… ─¡Próxima parada, Saturno! ─ Decía el niño entusiasmado.

Los abismales anillos de saturno están a kilómetros del viajero cósmico, y aun así se percató a gran distancia de un detalle un tanto curioso… Millones de rocas giraban en una circunferencia perfecta alrededor del planeta, haciendo de aquellos “anillos” un efecto engañoso del gigante gaseoso. Aun curioso por el descubrimiento, no le quito la mirada mientras el cometa le llevaba lo más cerca posible del planeta.

─Vaya… ¡Esto es hermoso!, tengo mi cabeza dando vueltas, pero valió la pena verlo. ─ Decía el niño flotando.

De pronto el susurro de una misteriosa voz se escuchó cerca, pero al observar el enorme vacío pensó que era su cabeza que deliraba al ver millones de rocas girar en cuestión de segundos. El niño ignoró aquella voz y comenzó a volar a la deriva en busca de su amiga.

El tiempo corre de una forma diferente fuera del planeta tierra, sin embargo, se podría decir que en poco tiempo visito miles de galaxias en cuestión de horas terrestres. Cada una tenía su toque hermoso, sin embargo, lo que más le dio curiosidad fue el misterio que albergaban cada uno de los planetas que eran acompañados por varios soles iguales a los de la tierra.

El viaje era muy emocionante, pero en una luna el niño se detuvo a pensar, su mirada estaba marcada por un cansancio y decepción notable tras buscar en muchos lugares y aun seguir sin encontrar a su amiga.

A un cometa fugaz que pasaba cerca de él muy parecido al que lo transportaba se le ocurrió pedirle un deseo. Con una voz cansada volvió a pedir que quería llegar adonde su amiga estuviese.

─Querida amiga… El color tan perfecto de tus ojos era único entre el montón… me perdía en tu mirada cada vez que te observaba, pero recuperaba el aliento cuando ibas a abrazarme. Quisiera verte y abrazarte otra vez… ─

El misterioso susurro hacia acto de presencia nuevamente, se escuchaba más cerca y la voz era un poco más entendible…

─A quien buscas encontraras, ambos están en el mismo lugar… ─ Susurraba la voz.

El niño un poco asustado, miraba por todos lados intentando encontrar de dónde provenía la voz, pero de lo que se percató fue que unas pisadas fueron marcándose en el suelo de la luna. Fue siguiéndolas hasta donde terminaban su rastro.

Otro pequeño destello casi igual como el que lo trajo al espacio emergió de sus pies, lo recorrió de abajo hacia arriba y se detuvo frente a él, ─Estamos cerca, ella te está esperando ─ susurraba nuevamente la misma voz.

─Eres tú quien me ha estado hablando? ─ preguntaba el niño, intrigado por la voz que venía del destello.

El destello vuelve a bajar a sus pies como si fuese su sombra, después emergió de nuevo como el cometa que lo transportaba por el espacio. Sin dudar volvió a abrazar el cometa, después poco a poco fueron dejando la luna por el camino infinito del cosmos…

Por el trayecto una estrella palpitaba intermitentemente, el niño viendo aquella luz misteriosa, sintió en su corazón que allí debía ir urgentemente.

─Gran cometa que me acompaña, ya sabes a donde quiero ir, llévame hasta ella por favor… ─

¿Sería esta por fin su última parada?