𝓒 onversación caliente
ADVERTENCIA: ESTE OS CONTIENE SMUT, BOYPUSSY Y DEGRADACIÓN (Sino es de tu agrado, te invito a retirarte).
La sala de conferencias en el Palacio Nacional estaba en pleno auge. México, con su traje negro impecable que marcaba cada músculo de su cuerpo fornido y tatuado, presidía la mesa larga rodeada de ministros y empresarios. Su voz grave y autoritaria retumbaba mientras hablaba de tratados comerciales, pero su teléfono vibró en silencio sobre la mesa. Una vez. Dos veces. Tres.
Lo miró de reojo: Argentina❤️.
Abrió el chat con disimulo, fingiendo que revisaba notas. Y ahí estaba él.
Argentina: Papi… ¿estás ocupado? 😈
Argentina: [Foto 1]
La foto era una toma en primer plano de su cuerpecito pequeño y delicado, desnudo por completo sobre las sábanas blancas de su cama en Buenos Aires. Piernas abiertas, rodillas flexionadas, mostrando su coñito rosado, depilado y ya brillando de humedad. Sus tetitas pequeñas y perfectas, con pezones duros como piedritas, y su carita de ángel pervertido mirando a la cámara con labios entreabiertos.
México apretó la mandíbula. Su verga empezó a endurecerse contra la tela del pantalón.
Argentina: [Foto 2]
Esta vez era de espaldas, en cuatro patas, el culito redondo y respingón levantado, con las nalguitas separadas por sus propias manos. El ano rosadito y el coño chorreando se veían claramente. Un dedito suyo ya estaba metido hasta el nudillo en su conchita.
Argentina: Te extraño tanto, Papi… estoy tan mojado pensando en tu verga gruesa.
México tragó saliva. Uno de los ministros le preguntó algo. Respondió con un gruñido seco, sin apartar los ojos del teléfono.
Entonces llegó el video.
Lo abrió con el volumen al mínimo, pero el auricular inalámbrico ya estaba puesto.
En la pantalla, Argentina estaba de rodillas en la cama, completamente desnudo, con el pelo rubio revuelto. Sus ojos grandes y brillantes miraban directo a la cámara. En su mano derecha sostenía una polla de goma negra, gruesa, venosa y de 22 centímetros, brillante de lubricante.
—Papi… —gimió con esa voz aguda y temblorosa de putita en celo—. Tu putita no aguanta más…
Se colocó la punta gruesa contra su coñito y empujó. El video era en 4K, se veía cada detalle: cómo sus labios vaginales se abrían lentamente, tragándose centímetro a centímetro esa verga negra y gruesa. Su carita se contrajo de placer, boca abierta, lengua afuera.
— ¡Ahhh, México! ¡Papi! —gimió alto, como una zorrita desesperada, mientras metía más adentro—. ¡Tu polla es tan grande… me estás partiendo en dos, Papi! ¡Fóllame más duro!
Empujó hasta el fondo. La polla de goma desapareció casi por completo dentro de su cuerpito pequeño. Empezó a mover las caderas, follándose a sí mismo con fuerza, las tetitas rebotando, el culo temblando. Sus gemidos se volvieron más altos, más sucios:
— ¡Sí, Papi! ¡Soy tu putita! ¡Tu putita chiquita y apretada! ¡México, méteme toda esa verga! ¡Quiero que me llenes de leche caliente, papi! ¡Ahhh! ¡México! ¡México! ¡Soy tu puta!
El video terminaba con él corriéndose, temblando entero, chorros de squirt cayendo sobre las sábanas mientras gritaba su nombre como un loco.
México estaba duro como piedra. Su verga palpitaba, marcando un bulto enorme en los pantalones. Tuvo que cruzar las piernas debajo de la mesa.
México: (escribiendo rápido con una mano, la otra disimulando el teléfono) Joder, Argentina… ¿qué carajo haces enviándome esto en medio de la reunión, puta?
Argentina: (inmediatamente) ¿Te gustó, Papi? ¿Se te paró la verga viendo cómo me follaba con esa polla negra pensando en ti? 😩💦
México: Estoy rodeado de gente y tengo la verga a punto de reventar los pantalones. Eres una puta descarada.
Argentina: Mmm… quiero que me castigues después, Papi. Quiero que me agarres de las caderas y me des por el culo como la perra que soy.
Envió otra foto: ahora tenía dos dedos metidos en el ano, el coño abierto y chorreando, la lengua afuera.
México: Mira lo que me haces, malnacido…
Le mandó una foto rápida que tomó por debajo de la mesa: su mano grande apretando el bulto enorme de su verga por encima del pantalón, la tela estirada al máximo.
Argentina: ¡Dios mío, Papi! ¡Qué verga tan rica y gorda! Quiero que me la metas hasta la garganta mientras lloro de gusto.
México: Cuando termine esta mierda de reunión te voy a llamar por video. Y te vas a poner de rodillas otra vez y vas a chupar ese pedazo de goma hasta que te ahogues, ¿entendiste, putita?
Argentina: Sí, Papi… soy tu putita.
Argentina: [Foto 3]
Ahora estaba sentado en la cama con las piernas bien abiertas, la polla de goma negra todavía dentro de él, y con los dedos haciendo la señal de paz mientras sacaba la lengua.
México: Sácate esa polla y métete tres dedos. Quiero ver cómo te abres para mí.
Argentina obedeció al instante. El siguiente video llegó dos minutos después.
Estaba de espaldas otra vez, culito en pompa hacia la cámara. Se sacó la polla de goma con un gemido largo y luego metió tres deditos en su coñito, abriéndolo, mostrándole lo rosado y jugoso que estaba por dentro.
—Papi México… mirá cómo me abro para tu verga… —gemía, moviendo los dedos adentro y afuera con sonidos húmedos y obscenos—. Quiero que me folles hasta que no pueda caminar… quiero que me dejes el coño hinchado y lleno de tu leche… ¡Ahhh, México! ¡Mi papi! ¡Fóllame como la puta barata que soy!
México tuvo que fingir un ataque de tos para disimular el gruñido que se le escapó. Su verga estaba goteando pre-semen, manchando el interior de los boxers.
México: Buena puta. Sigue así. Cuando te llame por video vas a abrirte el culo también. Quiero verte metiéndote esa misma polla negra por el ano mientras me rogás que te dé por atrás.
Argentina: Sí, Papi… ya estoy temblando. Mi culito está tan apretado y tan caliente… solo para ti.
México: Cuando termine esta reunión de mierda y te vea de nuevo, te voy a poner boca arriba, te voy a abrir las piernitas delicadas y me voy a correr adentro hasta que te desbordes. ¿Quieres que te preñe, mi putita? ¿Quieres que tu papi te llene de semen hasta que te salga por la boca?
Argentina: ¡Sí, Papi! ¡Quiero que me dejes embarazado de tu leche! ¡Quiero ser tu puta preñada que camina con la barriguita llena de ti! 💦😭
La reunión seguía. México contestaba preguntas con la voz ronca, la cara seria, pero por dentro estaba ardiendo. Cada vibración del teléfono era otro mensaje sucio, otra foto de su cuerpito pequeño y delicado en posiciones cada vez más depravadas.
Argentina: Papi… estoy tocándome el clítoris pensando en tu verga. ¿Puedo correrme otra vez? ¿Me das permiso?
México: No. Te vas a quedar al borde hasta que yo te diga. Y cuando te llame, vas a correrme gritando mi nombre como la putita histérica que eres.
Argentina: Sí, Papi… estoy sufriendo… mi coño duele de lo cachondo que estoy…
Pasaron veinte minutos más de tortura. México ya tenía la polla tan dura que le dolía.
Por fin, el ministro de Economía cerró su intervención. México se levantó, tapándose discretamente con la carpeta.
México: (escribiendo mientras salía de la sala) Ya salí, puta. Prepárate. Te voy a llamar por video ahora mismo. Y más te vale que estés con la polla negra metida en el culo cuando atiendas.
Argentina: Ya estoy en posición, Papi…
Argentina: Te espero con el culito abierto y el coño chorreando…
Argentina: Ven a follarme, México. Tu putita te necesita.
México cerró la puerta de su oficina privada, se desabrochó los pantalones y sacó su verga gruesa, morena y palpitante. Marcó el video.
La cara de Argentina apareció en la pantalla, sonrojado, sudoroso, con los ojos vidriosos de lujuria. Detrás de él, la polla de goma negra ya estaba clavada hasta el fondo en su culito apretado.
—Hola, Papi… —gimió con voz quebrada—. Mirá… ya estoy listo para que me uses.
México se agarró la verga y empezó a masturbarse lentamente frente a la cámara.
—Ahora sí, mi puta. Empieza a moverte. Y no pares de gemir mi nombre hasta que te corras como la perra en celo que eres.
Gemidos, insultos cariñosos, órdenes sucias, Argentina follándose el culo y el coño alternadamente con la polla negra mientras México se pajeaba con fuerza, prometiéndole que en cuanto pudiera viajar lo iba a destrozar en persona, que le iba a dejar el cuerpito pequeño y delicado marcado con mordidas y lleno de semen hasta que no pudiera ni sentarse.
—Soy tuyo, Papi… —lloriqueaba entre gemidos—. Tu putita para siempre…
Y México, con la voz ronca y dominante, solo respondía:
—Así es, mi amor. Y nunca lo olvides.