Capítulo 1
— ¡Wa! ¿Cómo se atrevió a hacer eso, autor? ¡Despreciable! Exijo una devolución. Bokkie, no leas más esa novela — exclamó Jisung, agitando el libro con indignación.
— Tranquilo, no te preocupes. No tuve tiempo de leer — respondió Felix, encogiéndose de hombros.
—¿Y tú, Seungmin? —preguntó Jisung.
—Solo leí la sinopsis. No me gusta el harem, menos si es tóxico —respondió Seungmin, sin levantar la vista mientras intentaba abrir la botella de soju.
—¿Cómo que eres un traidor? ¡¿Entonces para qué tenemos un club de lectura?! —dramatizó Jisung, llevándose una mano al pecho.
—Disculpa, Hannie. De verdad no tuve tiempo —dijo Felix con una sonrisa incómoda—. Lo retomaré después del cámping, ¿sí?
—No creo poder superar esta traición… —suspiró Jisung, apoyando la frente sobre la mesa.
—Ya, no exageres. Hoy terminamos los exámenes y mañana nos vamos de cámping a descansar —dijo Seungmin.
—Ah… tienes razón —aceptó Jisung, levantando su vaso—. Brindemos. Este año, por fin, terminamos la universidad.
—¡Salud!
Lo último que recordaría Felix de esa noche sería el sonido de los vasos chocando… y la sensación de quedarse dormido en la mesa.

El silencio del salón solo se rompía por el suave golpeteo de los dedos de la maestra contra el escritorio.
—Estudiante Lee. Dígame, ¿cuál es la diferencia entre “some” y “any”? Rápido.
Felix se levantó de golpe. Tenía la mente nublada, como si acabara de despertar de un sueño muy profundo.
—Uh… “Some” se usa en afirmaciones positivas… y “any” en negativas y preguntas.
Varios compañeros lo miraron con sorpresa. Algunos incluso empezaron a murmurar.
—Bien —dijo la maestra—. Parece que por fin está poniendo esfuerzo para subir esas notas.
Se escucharon risas ahogadas.
Cuando la profesora volvió a la pizarra, Félix parpadeó varias veces.
¿Qué…?
Miró el salón lentamente.
¿Sigo soñando?
—Puede tomar asiento.
—¿Eh? Ah… sí, sí. Gracias, maestra.
Un poco avergonzado, se sentó. Su mirada recorrió la pizarra y luego se posó en los rostros de los otros estudiantes. Espera un momento…
Se pellizcó el brazo con fuerza y el dolor llegó de inmediato.
No es un sueño.
Entonces, ¿dónde estoy?
Rebuscó en sus recuerdos. Lo último que recordaba…
Estaban Jisung y Seungmin, ¿en un auto? ¿O estaban tomando soju en el restaurante? Sí, estaban en el restaurante y… él se quedó dormido.
Se pasó la mano por el cabello, despeinándose, tratando desesperadamente de recordar algo más.
Los minutos pasaron y lo único que hizo fue garabatear sin sentido en su cuaderno. Se volvió a pellizcar.
Nada.
Hizo girar una moneda para ver si se detenía, lo que en sueños no pasa, pero la moneda cayó y se detuvo como siempre. Frustrado, decidió investigar. Revisó su libreta: era un desastre, llena de dibujos y anotaciones sin sentido. Su mochila estaba casi vacía. Solo encontró una cajetilla de cigarros y una placa con un nombre: Lee Felix.
El timbre del recreo sonó, haciéndolo sobresaltarse. Se levantó rápido, decidido a salir a buscar respuestas, pero una mano lo detuvo. Un poco molesto por la interrupción, se giró para soltarse, pero se quedó paralizado al ver un rostro conocido. Estaba demasiado cerca, lo que lo hizo estremecerse.
—¿Seungmin?
—Mm. Vamos a la cafetería. Tenemos mucho de qué hablar.

—¿Una semana?
—Sí.
—Entonces, ¿dónde estamos?
—Pues… la verdad hay varios cambios, como los nombres de algunas marcas y ciudades.
—O tal vez… ¿transmigramos a una novela?
—Es posible. La cuestión es saber a cuál —dijo Seungmin, llevándose un dedo al mentón, pensativo.
—¿Y Han? ¿Jisung también está aquí?
Seungmin negó con la cabeza.
—Mmm… Pero puede que aparezca.
—Es posible. Podría aparecer más tarde. O tendremos que esperar otra semana. Hasta entonces, sigamos investigando.
—Bueno… no hay mucho que investigar. En mi mochila no encontré nada útil.
—¿Sabes lo más gracioso de todo esto? —dijo Seungmin con una media sonrisa—. Entraste en el cuerpo del típico matón de los dramas escolares.
—¿Eh?
—Lo raro es que tu apariencia es muy diferente a la del chico de la foto, hasta el nombre. Mira, —Seungmin sacó su móvil y le mostró una foto—. Esta es la foto escolar del año pasado. Este es el Lee original.
Felix tomó el teléfono y observó la imagen. El chico de la foto, con el pelo rubio como él, no se parecía en nada. Tenía los rasgos más duros, la mirada más fría. Sin embargo, pudo reconocer fácilmente el rostro de Seungmin, era idéntica a cuando estaban en preparatoria con sus lentes. Arqueó una ceja, confundido.
—Supongo que, poco a poco, tu rostro irá cambiando. Quizás mañana.
—Vaya. De algún modo, eso es genial —dijo Felix, dándole un bocado a su sándwich.
—La ambientación es más un escolar. Tiene clichés muy predecibles —explicó Seungmin, señalándose a sí mismo—. El cuerpo en el que estoy yo es el del representante de curso, un lambiscón de los profesores. Somos personajes sin importancia. Seguramente solo apareceremos en una escena corta con los protagonistas y ya.
—Entonces, ¿seguimos el guion que nos planteen?
—Puede ser. O puede que no haya un “guion” fijo hasta que aparezcan los protagonistas o la historia comience de verdad. Eso creo.
Felix lo miró con adoración.
—Seungmin… no sabes cuánto te quiero. Te seguiré ciegamente en esto. No sé cómo pagarte.
—Págame la comida y estamos a mano.
—¡Lo que usted ordene, señor!
El ambiente entre ellos se volvió cálido y familiar. Mientras compartían la comida, recordaron viejas épocas de la secundaria. Sabían que tenían tarea por delante, pero con el conocimiento de su mundo original, todo parecía, por ahora, mucho más fácil de manejar. Ese día transcurrió con una calma inesperada.
Durante las clases, Seungmin le explicó a Felix cómo funcionaba la preparatoria Daeyun y qué materias debía repasar para ponerse al día.

El timbre sonó, marcando la salida.
—Realmente estoy muy atrasado —suspiró Felix, revisando sus apuntes.
—Bueno, estudia. Ya estamos en las finales y puedes recuperarte —lo animó Seungmin mientras guardaba sus cosas.
—En las vacaciones de verano, ¿qué tal si vamos a pasear? Una vez que Han aparezca.
—Suena bien.
—¿Hoy te quedarás hasta tarde? —preguntó Felix.
—No. Como son finales, no hay muchas actividades, en su mayoría solo es estudiar. Y la verdad, ahora prefiero descansar.
—Pensé que te disgustaría.
—Pues no. Lo único molesto es esto —Seungmin se quitó los lentes y los guardó en su estuche—. Gasté un buen dinero en mi operación. Voy a tener que ahorrar de nuevo.
Felix asintió con comprensión.
—¿Y tú, Lixie? Pensé que te enojarías. Te esforzaste mucho para entrar en el modelaje.
—Je, en realidad pienso que es una gran oportunidad. Esta vez entraré en medicina. El mundo del entretenimiento es muy agotador —admitió Felix con una sonrisa ligera—. ¿Y tú, Minnie?
—Al principio era más confusión, pero igual creo que es una oportunidad. Tenemos una gran ventaja —respondió Seungmin, ajustándose la correa de la mochila.
—Mmm, extraño a Han. Ojalá aparezca pronto. Seguro se emocionará por estar en una novela —dijo Felix con nostalgia.
—Seguro.
Una semana después, la preparatoria tenía un aura pesada con los finales que se avecinan. Ya no había tiempo para cuchichear sobre por qué el matón de la clase se había juntado con el delegado, o por qué ambos parecían más frescos que muchos de los estudiantes. Seguían una rutina bastante agradable y despreocupada. La ventaja era que ambas familias eran ausentes pero acomodadas, lo que les daba un respiro para disfrutar de ciertos lujos, en opinión de Felix.
¿Y en qué novela estarían? Ya ni le tomaban importancia. No había pasado nada extraño… salvo que varios estudiantes habían empezado a resfriarse.
Nada grave, solo fiebre ligera y tos.
Aun así, algunos profesores comentaban que ese año los síntomas parecían más fuertes de lo normal.
El aura de los protagonistas tampoco apareció. Aunque lo tomaban a la ligera, sin darse cuenta, el hecho de pensar que estaban con personas ficticios les parecía más un juego que una situación angustiante.
A veces se preguntaban en qué cuerpo aparecería Jisung. Mientras veían un partido de básquetbol durante el recreo, surgió nuevamente la conversación.
—Seguro que entra en el payaso de la clase —dijo Seungmin, fijando su vista en la cancha mientras daba un sorbo a su jugo.
—Puede ser. ¿Pero y si es un profesor? Creo que sería el de educación física, me recuerda a sus cachetes —comentó Félix con una sonrisa.
—Cierto. Puede ser un adulto.
Mientras veían el juego, uno de los chicos recibió un balonazo en la cara. Salió sangre y el chico quedó aturdido. Félix lo captó de reojo, pero como varios se aglomeraron alrededor, solo pudo ver vagamente el rostro del estudiante. Seungmin frunció el ceño y lo jaló del brazo, señalando cómo el chico salía corriendo hacia las piletas. Ambos lo siguieron sin dudar.
Ambos sintieron un golpe de sorpresa y emoción.
—¿¡Pero qué… pero qué…!? ¡Aaaaah! ¿¿Dónde estoy?? —gritó el chico, llevándose las manos a la cabeza.
—Puf, jajaja —Felix no pudo contener la risa.
—Han, eres el chico popular —anunció Seungmin con una sonrisa irónica.
—¿Eh?
La vista del chico se volvió más nítida y finalmente reconoció a las personas frente a él.
—Lix, creo que aún está aturdido. Ve a comprar un jugo, mientras yo le explico —dijo Seungmin.
—Okay.
Felix fue de inmediato. Cuando volvió con la lata, vio las facetas de Han: sorpresa, incredulidad, se pellizcó, y la cara que puso le sacó una sonrisa. Seguro ya había actuado así frente a Seungmin, pensó Felix mientras se acercaba.
Le pasó la lata a Jisung y este se estremeció por el frío en su cuello.
—¿Ya estás más tranquilo? —preguntó Felix.
—Uh… regular. Gracias —tomó la lata y se la bebió de un trago.
—Y pues… así son las cosas —terminó Seungmin, cruzando los brazos.
El silencio se hizo presente. Ambos dejaron que Jisung procesara la información, digiriéndola a su ritmo. Solo lo observaban mientras él jugaba distraídamente con la lata vacía.
—Esto es un castigo —murmuró Jisung finalmente.
—¿Eh?
—¿Eh?
—Otra vez tenemos que pasar clases. ¡Estábamos terminando la universidad! ¿Y ahora hay que empezar de nuevo? —su voz se fue elevando con cada palabra.
Las palabras dejaron un silencio aún más profundo. Solo fue interrumpido por el grito desesperado de Jisung.
—¡Quiero volver! ¡No pienso estudiar otra vez para los exámenes universitarios! —se levantó de golpe y se dirigió a una columna cercana, preparado para darse un golpe.
Crujido.
El sonido los asustó. Ambos se abalanzaron sobre Jisung, sujetándolo para evitar que se diera otro cabezazo.
—¿¡Estás loco!? ¡Te va a dar un traumatismo! —exclamó Seungmin, forcejeando con él.
—Si muero, seguro vuelvo —insistió Jisung, intentando zafarse.
—Eres tonto. ¿Cuántos libros leímos para saber que eso no funciona? —razonó Felix, apretando el brazo de su amigo.
—¡Hay que intentarlo!
—¡Ya para!

Hola, bueno está historia que les parece el comienzo.
Saben está sería mi primera historia propia, la verdad no me animaba a subirla, espero y me tengan paciencia ya que soy nueva en esto.
Si ven un error ortográfico me hacen saber.
Bueno les mando una imagen de como serían los personajes.

Bueno hasta aquí les dejo, chau🙃