La Llama Entre 2 Mundos

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Summary

A los dieciocho años, todo brujo debe enfrentar una prueba que define su destino. Corvin Blackwood la supera... pero existe algo mas que no esperaba Su magia no es común. Es antigua. Peligrosa. Y está ligada a una profecía que podría destruir el equilibrio entre el mundo mágico y el mundo mortal. Ahora, obligado a vivir entre humanos, Corvin tiene una misión: encontrar el punto de quiebre antes de que sea demasiado tarde. Pero todo cambia cuando conoce a Cain, un chico aparentemente normal... que ve demasiado, pregunta demasiado y, sin saberlo, está más conectado con la magia de Corvin de lo que debería. Mientras la verdad sale a la luz, Corvin tendrá que enfrentarse a una decisión imposible: cumplir con su destino... o proteger a la persona que ama. Porque esta vez, no solo está en juego su mundo, sino también su corazón

Genre
Fantasy
Author
JOSHUK
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1: La Llama del Destino

—¡Corvin Blackwood, baja ahora mismo! —exclamó mi padre, con un tono capaz de helar la sangre.

Hoy era el día de mi examen de acreditación mágica. El momento más importante en la vida de cualquier brujo.

—¡Ya voy, padre! —respondí desde mi habitación.

No había tiempo para arreglarme. Tomé lo primero que encontré y bajé corriendo las escaleras.

Mi padre me esperaba al pie de estas, con esa mirada severa que podría intimidar a cualquiera… a cualquiera menos a mí. Ya estaba acostumbrado. Aunque era un brujo amoroso, cuando se trataba de mi formación, no admitía errores.

—Buenos días, padre —dije con ligereza.

—Corvin, ¿sabes qué hora es? —su voz se endureció—. ¿Entiendes lo importante que es esta prueba?

Claro que lo entendía. Todos los brujos debían presentar ese examen al cumplir los dieciocho años. Fallar no era una opción: el castigo era el destierro al mundo mortal… y la pérdida total de la magia.

Aun así, no podía evitar sentirme confiado.

Salimos de la casa en silencio. Mi padre caminaba unos pasos delante de mí, con la espalda recta y las manos detrás, como si incluso el aire le obedeciera. Yo intentaba seguirle el ritmo, aunque una ligera presión comenzaba a formarse en mi pecho.

No era miedo… o eso quería creer.

—Llegaremos tarde —dijo sin voltear.

—No vamos tarde —respondí—. Solo… justo a tiempo.

Soltó un suspiro, pero no dijo nada más.

Al final del sendero, levantó la mano. Un círculo de luz violeta comenzó a formarse frente a nosotros, girando lentamente, como si estuviera vivo.

Un portal.

—Concéntrate —ordenó—. No quiero errores hoy.

Rodé los ojos, pero asentí.

Atravesamos el portal y, en un instante, el mundo cambió.

Aparecimos en una enorme estructura de piedra negra, rodeada de antorchas flotantes. Decenas de jóvenes, todos de mi edad, se encontraban reunidos en el centro; algunos nerviosos, otros intentando aparentar seguridad… como yo.

Al fondo, cuatro figuras encapuchadas se alzaban sobre un altar. El Consejo mágico.

—No te confíes —murmuró mi padre—. Este examen no mide solo tu poder… mide quién eres.

Antes de que pudiera responder, una voz profunda resonó por todo el lugar.

—Aspirantes, den un paso al frente.

Todos obedecimos.

—La prueba de acreditación mágica consta de tres fases. Fallar en cualquiera de ellas resultará en descalificación… y destierro al mundo mortal.

Un murmullo recorrió al grupo.

—Primera fase: invocación.

El suelo brilló bajo nuestros pies, formando círculos mágicos individuales. Sentí la energía recorrer mis manos, vibrando, pidiendo ser liberada.

—Demuestren su conexión con la magia.

Respiré profundo y extendí la mano.

—Flagro.

Una llama oscura brotó de mi palma. No era un fuego común: era negra, con destellos violetas, densa… casi viva.

A mi alrededor surgieron ráfagas de viento, chorros de agua y destellos de luz… pero el mío era distinto.

Sentí las miradas.

Sonreí.

—Interesante… —susurró una figura del Consejo.

—Segunda fase: control.

De pronto, la llama se desestabilizó. Creció más de lo esperado, expandiéndose con violencia.

Fruncí el ceño.

Eso no estaba bien.

—Contrólenlo… o serán consumidos por su propia magia.

Mi fuego se elevó, tomando forma de una sombra ardiente frente a mí. Por un instante… no me obedecía.

Apreté los dientes.

—Cálmate… yo mando aquí.

Extendí ambas manos y concentré mi energía. Poco a poco, la llama comenzó a comprimirse, resistiéndose… hasta que finalmente volvió a mi palma y se extinguió.

Solté el aire lentamente.

Había estado cerca.

—Tercera fase… juicio.

El mundo desapareció.

Ya no estaba en el templo.

Estaba en casa.

—¿Qué…?

Un grito rompió el silencio.

Corrí y encontré a mi padre arrodillado, herido, mientras una figura oscura se alzaba frente a él.

—Corvin… —dijo con dificultad—. No eres lo suficientemente fuerte…

Algo dentro de mí se quebró.

La figura levantó la mano para atacarlo.

Tenía dos opciones.

Asegurar mi aprobación… o salvarlo.

Apreté los puños.

—Al diablo la prueba.

Liberé toda mi magia.

La escena se hizo pedazos.

Regresé al templo, jadeando.

El silencio era absoluto.

—El examen ha terminado.

Tragué saliva.

No sabía si había aprobado… o si acababa de fallar.

—Corvin Blackwood… da un paso al frente.

Obedecí.

—Has superado las tres fases —declaró el Consejo—. Por decisión unánime… quedas acreditado como brujo.

Un murmullo estalló a mi alrededor.

Lo había logrado.

—Puedes retirarte.

Me giré, pero entonces—

—Corvin Blackwood… y su tutor. Permanezcan.

Me detuve en seco.

Las puertas se cerraron tras los demás.

—Sígannos.

Un pasillo oculto se abrió tras el altar.

Seguimos en silencio hasta una sala privada, cubierta de símbolos antiguos.

Cuando entramos, los consejeros se retiraron las capuchas.

—Lo que se discutirá aquí no debe salir de esta sala.

Mi padre asintió.

Yo crucé los brazos.

—Hablen.

—Tu magia es poco común —dijo uno de ellos—. No eres el primero en poseerla… pero han pasado siglos.

—¿Quién la tenía? La curiosidad invadió mi mente

—Un mago llamado Asterion.

El nombre pesó en el aire.

—Fue uno de los más poderosos de su época —continuó—. Durante años, protegió el equilibrio entre mundos… hasta que algo cambió.

—Fue manipulado —añadió otro—. Una entidad buscó su poder… y lo convirtió en algo más.

El ambiente se volvió tenso.

—Su caída debilitó la barrera entre el mundo mágico y el mundo mortal.

—¿La barrera? Exclame con curiosidad

—La línea que separa ambos mundos. Si se rompe… todo colapsa.

Sentí un nudo en el estómago.

—Existe una profecía —continuaron—. Habla de un nuevo portador de esa llama.

—Alguien que podría restaurar el equilibrio… o destruirlo.

—Debes ir al mundo mortal.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Ahí se encuentra el “punto de quiebre” —dijeron—. Un evento, lugar… o persona conectada con ese poder.

Mi padre dio un paso al frente.

—No está listo.

—No hay tiempo.

Apreté la mandíbula.

—¿Y si me niego?

—Entonces arriesgas ambos mundos.

Suspiré.

—¿Qué tengo que hacer? Pregunté

—Integrarte. Observar. Encontrar la conexión.

—¿Y mi magia? Pregunté con tono impaciente

—Restringida. Solo úsala si es necesario… y lejos de ojos mortales.

—Partes al amanecer.

Las puertas se abrieron.

La conversación había terminado.

Caminamos en silencio.

—Esto no me gusta —dijo mi padre.

—A mí tampoco. Dije con preocupación

Me miró con seriedad.

—Te están ocultando algo.

Sonreí levemente.

—Entonces lo descubriré.

Miré mi mano.

Una pequeña llama oscura apareció… más intensa que antes.

—Esto se va a poner interesante…