PRÓLOGO
Prólogo: La reencarnación
¿Alguna vez has soñado con ser alguien poderoso?
¿Con tener habilidades increíbles… capaces de cambiarlo todo?
Yo sí.
Pero nunca imaginé el precio.
Mi nombre es Gustavo.
Y esta historia… no empieza en un mundo fantástico.
Empieza en la secundaria.
Recuerdo perfectamente aquel proyecto escolar. Teníamos que inventar un superpoder. Algo simple… algo típico.
Pero yo no quería algo común.
Quería algo único.
Algo absoluto.
Así que me senté… pensé… imaginé…
Y lo creé.
Un poder inmenso.
Un poder que lo abarcaba todo.
Lo llamé:
“SAURUX”.
Porque siempre me gustaron los dinosaurios… los reptiles… las criaturas antiguas.
Pero no era solo un nombre.
SAURUX podía usar cualquier habilidad, cualquier técnica conocida por la humanidad…
Y más allá de eso.
A simple vista, yo seguía siendo humano.
Pero no lo era del todo.
Tenía más fuerza… más resistencia… más inteligencia.
Y cuando activaba mi poder…
Me transformaba.
En una especie de humanoide con rasgos de reptil.
Esa fue mi primera transformación.
Y apenas era el comienzo.
Con el tiempo… mi imaginación creció.
Creé técnicas.
—“SAURUX Boom”
—“Dimensional Force”
—“Destrucción Planetaria”
Incluso una más peligrosa:
—“Destrucción Núcleo del SAURUX”
Esa… era devastadora.
También creé más transformaciones.
Inspiradas en criaturas poderosas.
Como una basada en el Indominus Rex…
O una de mis favoritas:
Wolf SAURUX.
Una combinación entre un lobo… y un dragón de Komodo.
Suena extraño.
Pero créeme…
No lo es.
Mi mundo creció tanto… que dejó de ser solo imaginación.
Tenía enemigos.
Criaturas.
Ejércitos.
Entre ellos:
Lorx, una entidad viscosa humanoide.
Destructor, una armadura viviente con un alma alienígena.
Los Sorgons, una raza reptil humanoide.
Y EVIL SAURUX… version fallidade mí mismo.
Incluso tenía aliados.
Mis cuatro pilares.
Mis generales:
Slenderman — estrategia absoluta, el terror en persona.
Berserker — velocidad imparable, un tanque impenetrable movil.
RAM — fuerza bruta, estratega y comandante.
Cabeza de Piel — agilidad letal, sigilo y fuerza .
Todo estaba perfectamente construido en mi mente.
Era… mi mundo.
Siempre decía lo mismo:
“Nada es imposible.”
Soñaba con obtener ese poder.
Sin importar el costo.
Incluso fantaseaba con el fin del mundo… con guerras… invasiones… o un apocalipsis.
Pensaba que, de alguna forma…
Alguien me lo daría.
Pasaron los años.
Estaba a punto de graduarme.
Ese día…
Iba camino a la ceremonia.
Estaba emocionado.
Feliz.
Hasta que…
Sentí un dolor.
Un dolor insoportable en el pecho.
Como si me aplastaran…
Como si me atravesaran mil veces.
Y de pronto…
Un camión.
No tuve tiempo de reaccionar.
Morí.
Oscuridad.
Silencio.
Y entonces…
Una voz.
—Has muerto en un accidente.
No podía ver nada.
No podía moverme.
Pero podía escuchar.
—Tienes dos opciones —continuó la voz—. Descansar en paz… o reencarnar en otro mundo.
No lo dudé.
Ni un segundo.
—Reencarnar… por favor.
Hubo un breve silencio.
—Excelente. Entonces renacerás en un mundo diferente. Además… puedes elegir un poder para sobrevivir.
Mi corazón… o lo que fuera que tuviera en ese momento… se aceleró.
Era demasiado perfecto.
Pero no me importó.
—Quiero… el poder que siempre imaginé.
—¿Cuál?
—SAURUX.
—Muy bien —respondió la voz—. Reencarnarás con ese poder… y conservarás tu apariencia.
Hizo una pausa.
—Pero tu poder será reiniciado.
Sentí un vacío.
—Serás fuerte… pero no al máximo. Tendrás que entrenar. Crecer. Evolucionar.
Entonces entendí.
Esto… era real.
—Buena suerte.
Luz.
Calor.
El sonido de aves.
El viento.
Abrí los ojos.
Un cielo distinto.
Un mundo distinto.
Y dentro de mí…
Ese poder.
SAURUX.
Sonreí.
Así fue como morí…
Y así fue como renací.
En otro mundo.
Con un poder que solo existía en mi imaginación.
Y desde ese momento…
comenzó mi verdadera aventura.