Capítulo 1
Es la quinta vez que me coloco la diadema frente al espejo. En cuanto llegué a este internado y me recibió mi amiga Sophie a la cual daba por muerta supe que este sería el mejor año de mi vida. Así que, tengo que estar perfecta el primer día. No puede salir nada mal. Hoy no.
Salvo que absolutamente todo sale mal, claro. Llego tarde, me veo ridícula con este uniforme y no se llegar a mis clases. Por lo que me está dando un paro cardíaco ahora mismo. Soy de esas personas supersticiosas, que tienen la creencia que, si algo sale mal, por pequeño que sea, desde el inicio del día, significa que el día entero se irá al traste. Y esta vez no es la excepción.
-Vamos Vera, sé positiva, tus malas vibras apestan por toda la casa.- Suspiro, irá todo bien.
- Tienes razón, lo siento, es que estoy nerviosa. Es todo tan... nuevo, supongo.
- Va a ir genial, estaré contigo en algunas clases y te puedo guiar. Tómatelo con calma, natural.
- Para ti es fácil, casi te criaste aquí, desapareciste del pueblo y te metieron aquí sola. Has construido una vida en este sitio.
. Exacto, pero tu no estás sola, me tienes a mi, y te enseñaré cada secreto de todo lo que habita en este sitio, confía en mi. Vámonos, que llegamos muy tarde.- Miro el reloj alarmada y salimos corriendo por la puerta, empezamos bien.
Llego al aula 417 del edificio B, según mi horario podría tener aproximadamente dos clases en cada edificio, y hay tres. Por lo que tengo que correr por el campus todo el tiempo si no quiero llegar siempre tarde. Ocupo un sitio vacío en el centro de la clase mientras el profesor está de espaldas y no me ve. Toda la clase está en silencio y eso provoca que mi llegada sea aún más llamativa de lo que esperaba.
- No tolero los retrasos, señorita. Espero que esta sea la primera y única vez o la próxima vez no podrá entrar. ¿Queda claro?- El profesor que estaba escribiendo en la pizarra se gira hacía mi esperando una respuesta.
- Si, señor, lo siento mucho. -Quiero que me trague la tierra, agacho la cabeza y continúo la clase en silencio.
El día transcurre igual, efectivamente tengo que ir rápido entre edificios si no quiero llegar tarde, y desde luego, es lo último que quiero, por lo que al ir corriendo a mi última clase del día, un chico tres veces más grande que yo choca conmigo y me caigo de culo.
-Oye, mira por donde vas
-La que corría como si le persiguieran perros rabiosos eras tú. Ten más cuidado.- Aunque ha sido un borde acepto su mano para levantarme- Ten más cuidado.- Y sin decir más se da la vuelta y se va.
La perplejidad me dura dos segundos en los que me doy cuenta que no tengo tiempo que perder y salgo corriendo. El día es un puto desastre.
Me encuentro con Sophie en la clase, que se sienta a mi lado. Me escribe en una esquina de su cuaderno.
″Ponte guapa, hoy hay espectáculo″
La miro dubitativa y le artículo una pregunta con los labios ¿Espectáculo? Pero ya no me responde más y nos centramos en las clases. Parece que en este centro hay mucha exigencia, y no se si podré cumplirla. Se me va la hora pensando en el chico con el que me he chocado, la verdad es que me hierve la sangre, pero, había algo en el que me resultaba peligroso, atractivo, pero su postura me hace querer correr al lado contrario.
Suena el timbre de clase y Sophie me saca de mi ensimismamiento agarrándome del brazo y sacándome del edificio.
- ¿A que vienen tantas prisas?- Digo sin poder seguirle el ritmo- Estoy agotada.
- Quiero que veas por ti misma lo mejor de este internado, y eso, ocurrirá hoy. Ponte guapa, que esta noche salimos, pero no puedes decir nada. Prométemelo.
- Eres mi única amiga, no se a quién quieres que se lo cuente. Además, no me has contado nada de que haremos.
- Tú promételo, es importante.
- Está bien... Te lo prometo. Esto es inquietante.
- Ni te lo imaginas. Solo, por favor, promete tomártelo con calma.- Me sonríe y me guiña un ojo.
El día se pone interesante por lo que veo.