Capítulo 1
La mañana comenzaba con el trino de los pájaros, la ventana inundando de luz la habitación, una claridad que despertaba la esperanza de un nuevo comienzo, aunque cada día se sentía como revivir el karma de su vida, todo hilado desde aquella decisión inusual de su abuela: casarse con alguien diez años menor que ella
Cosas de la vida, no
—Levántate, hijo, es hora de un nuevo día —me dice mi abuela con su voz tan tranquila, ¡Maldita sea mi vida!
—¡Abuela! Por hoy no —intento hacerle entender que no quiero ver la luz del sol— Necesito descansar
—Lo sé, amor mío —dice, mientras me quita las sábanas de un tirón— Pero vas a salir, y punto
—¿Sabías que a opresión no se le llama libertad? —intento decir, pero ya estoy sentado en la cama, con el cabello revuelto y sintiendo que he perdido todo lo bello que hay en mí
—Jimin, por favor... Eres un niño y, a tus 20 años, estoy viendo que eres igual que hace diez —¡Maldición! Mi abuela me recuerda algo muy feo
—Gracias, abuela, me recordaste a ese niño...Gordo y feo, lleno de acné y fierro en los dientes —me levantó hablando en mi mente, hecho una furia, y me meto en la ducha
Mientras el agua cae sobre mi cuerpo, no puedo dejar de pensar en todo lo que me ha tocado vivir desde que Jeon Jungkook llegó a nuestras vidas. ¡Maldito karma! Mi abuela lo conoció en un evento de negocios
Ella, una mujer sola con un nieto, viuda y la empresaria más millonaria del mundo de los negocios... Un manjar lleno de bondad de los dioses
Pensé que Jungkook era como los demás, que solo tenía ambición por el dinero de mi abuela, aunque es un administrador de empresas y tiene su jugoso sueldo, tal vez por eso lo pensé. Pero él nos demostró que no era así
El amor le llegó a una persona totalmente diferente: Hana Park. Es una mujer de 50 años que enamoró al mismo hombre que me gusta... y ese es el problema. Mi abuela es su esposa y eso no implica que me muera de celos al verlos juntos
Salgo de la ducha y empiezo a vestirme, como en los días de primavera. Amo estos días y odio el invierno, pero me gusta un poco más desde que “mi abuelo” me dio su chaqueta para que me calentara el año pasado. Fue mi momento más romántico: sintiendo sus brazos tan fuertes mientras me abrazaba, dejarme llevar por el calor de quien no puedo pensar ni ver más allá... pero no hace diferencia si él me da las cuerdas para alimentar este sentimiento
Jungkook, alias “mi abuelo”, tiene 40 años y eso solo lo hace aún mejor
Añejado como el vino y deseado en todas partes y eso lo puedo ver cuando salimos, en las fiestas, las comidas y las visitas a cualquier lugar. Se puede ver a mujeres y hombres babear como tontos al verlo, pero, ¿quién puede negarlo? Hasta yo quiero sentirme más unido a él
Y babeo por él cuándo lo veo hacer ejercicios, su firme cuerpo, sus músculos firmes y sin contar ese físico donde se pierde la línea en V y empieza la dicha de las personas. Esa misma que quiero saborear cada gota de su placer ilícito, dios mio
Voy saliendo de mi habitación, pero me detengo en seco cuando lo veo subir las escaleras, después de plena rutina de ejercicios. Sonrío como bobo al ver cómo le queda esa ropa tan apretada, esos pantalones ajustados que dejan ver más allá del vientre bajo, todo bien empaquetado
Me despabilo y sigo caminando, solo para seguir con lo inevitable
—¡Jimin! —me dice, y yo suspiro con todo el drama del mundo
—Abuelo —le respondo, se acerca y me da un beso en la mejilla, y yo solo quiero que sea en otro lado. Cierro los ojos, sintiendo cómo se alarga el momento de sus labios en mi piel
—Te he dicho que no me llames así —me dice, pero me habla muy cerca del oído, y eso me eriza la piel
—Perdón, es la costumbre —le digo, mientras me muero por sentir un poco más de su aroma varonil junto al sudor
—Me haces sentir mucho más viejo de lo que soy —dice, provocando un “jodido infierno” en mi cabeza
—Ya, lo tomaré en cuenta —respondo. Quiero moverme, pero no puedo, y menos lo deseo
—¿Nueva colonia? —me pregunta, y su voz es un susurro cercano— Huele bien... demasiado bien
—Sí, es nueva, la compré hace una semana —afirmó, pero siento su nariz recorrer mi mejilla, subiendo y bajando por la misma hasta mi oído. Siento que va por mi cuello mientras me sostiene de los brazos, manteniéndome firme
A esta altura, en medio del pasillo que nos lleva a un infinito y pequeño momento, temo que alguien nos vea y todo se malinterprete como algo malo. Pero eso no me detiene para nada; quiero seguir en este instante junto a él
Abro los ojos solo para ver cómo se aleja y me sonríe cuál encantador y seductor. Vuelvo a quedar como tonto, con sus manos en mis brazos todavía y su mirada verde, como esmeraldas brillantes, que me tiene loco desde el primer día
—¿Quieres salir a comer conmigo, Jimin? —me pregunta. No sé qué voy a decir, pero siento que debo responder con un rotundo “no”
—Sí —confieso, y en ese instante pienso: “Estoy perdido”
—Listo, espérame en la sala. Me ducho, me visto y nos vamos —me dice. Me besa otra vez en la mejilla y sale rumbo a la habitación de la abuela, su habitación
Miro todo por donde va y, sin querer, siento cómo mi pecho salta de su lugar, sé que me gusta. Me enamoré por primera vez, y eso es lo peor: es prohibido
Subo despacio mis dedos, sobó mi mejilla, suspiró y me llevo los dedos a la boca, beso mis dedos, deseando que esto que siento desaparezca. Pero en mi mundo, algo así no sale bien para nadie, no se que voy a hacer pero no debe pasar la línea de lo debido