Un amor que no se olvida

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Summary

A veces, los amores más intensos nacen en los lugares más inesperados… incluso en los sueños. ‎¿Qué pasaría si la persona que amas… nunca fue real? ‎

Genre
Romance
Author
Sofia
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPITULO 1

A veces las historia más bonitas nace en un sueño del que nunca quieres despertar.

IRIS

Bajé la ventanilla y dejé que el aire frío llenara el espacio del coche.

No había casi autos.

Solo de vez en cuando aparecían luces en la carretera que desaparecían tan rápido como llegaban.

Subí el volumen de la radio. Sonaba Hakuna Matata, de El Rey León, una de mis canciones favoritas de Disney.

sin preocuparse es como hay que vivir...

Sonreí al recordar cómo mi hermana Lili y yo cantábamos esa canción de pequeñas.

Ella siempre decía que era Timón y yo Pumba.

Acomodé las manos en el volante y sentí un cosquilleo recorrerme el cuerpo.

Habían pasado un año desde la última vez que estuve en casa, desde que me fui a estudiar a la ciudad. Siempre echaba de menos a mi mamá y a mi hermana.

Pero al fin todo eso había terminado , meses de clases, tareas interminables, exámenes y noches sin dormir en un pequeño departamento.

Las vacaciones de diciembre por fin habían llegado… y yo iba de regreso a casa.

Sonreí al imaginar la cara de mi mamá cuando me viera entrar por la puerta.

Siempre fingía no emocionarse demasiado, pero al final terminaba dándome un abrazo fuerte.

Mi hermana, en cambio, seguramente correría hacia mí gritando mi nombre como loca.

Tal vez incluso habían preparado mi comida favorita.

Pensar en eso hizo que mi corazón diera un salto de emoción.

Encendí un poco más la calefacción y seguí conduciendo, dejándome llevar por la música.

Entonces, mi teléfono vibró sobre el asiento del copiloto.

Apagué la música. Un escalofrío me recorrió el cuerpo.

Giré ligeramente la cabeza. La pantalla se iluminó.

Un mensaje.

Probablemente de mi hermana, preguntando cuánto me faltaba para llegar.

Bajé la mirada solo un segundo.

Un segundo.

Pero a veces un segundo es suficiente para cambiarlo todo.

Levanté la vista y el corazón se me detuvo.

El coche se estaba saliendo del carril. El volante giró bruscamente entre mis manos.

Mi corazón latía con fuerza.

Las llantas chillaron contra el asfalto mientras intentaba recuperar el control.

Todo ocurrió demasiado rápido.

Las luces de los faros iluminaron el árbol justo frente a mí.

No tuve tiempo de reaccionar.

No... Por favor...

Un golpe seco.

Todo se volvió silencio.

Sentí el impacto contra el volante.

Intenté abrir los ojos, pero no pude.

Esto no puede estar pasando...

Mis ojos comenzaron a cerrarse…

Hasta que todo se volvió negro.