Fragmento I: Navegando el miedo y la pérdida.
Lo que siento es tan profundo y real.
El miedo hacia el futuro, especialmente después de una pérdida, es abrumador.
Es como si el dolor de la muerte de ese familiar hubiera abierto una puerta a un mar de preocupaciones sobre lo que podría pasar.
La idea de perder a las personas que amo hace que sienta un nudo en el estómago y un peso en el corazón.
Sentirme sola, o tener miedo a estar sola, intensifica esa sensación de vulnerabilidad.
Cuando veo a otros lidiar con la pérdida, me hace recordar que yo también soy susceptible a ella...
pero también me recuerda que el amor y las conexiones que tengo hoy son valiosas y significativas.