Tú, Yo, y este desastre de tinta

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Summary

Antes de nada tenéis que saber una cosa. Valeria es un desastre. Y no me refiero a ese desastre "mono" de las películas donde la chica se tropieza y se le cae un libro. No. Valeria es el tipo de persona que quema el agua de la pasta, que siempre envía el mensaje de texto que debería haberse quedado en borradores y que tiene un radar averiado para elegir de quién enamorarse. Vas a leer esto y vas a querer gritarle. Vas a querer entrar en las páginas, quitarle el móvil de las manos y darle un abrazo (o un bofetón de realidad, según el día). No esperes una protagonista perfecta. Espera una vida real, llena de tinta corrida, decisiones de mierda y un amor que llega justo cuando no hay sitio para él. Si buscas coherencia, vete a leer un manual de instrucciones. Si buscas a alguien que la cague tanto como tú (o peor), bienvenida al caos de Val.

Genre
Drama
Author
Ayelen
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo


No abras este libro si lo que buscas es un final feliz; ábrelo si lo que buscas es un lugar donde quedarte a vivir. Siempre me pregunté qué se sentía ser tú: tener el poder de cerrar los ojos y que mi mundo entero dejara de existir, para luego despertarlo con solo pasar una página. Yo, en cambio, no tengo ese lujo. Estoy condenada a este inicio, a este primer párrafo, esperando a que alguien como tú decida que hoy es el día en que mi vida vuelve a empezar.

Vale. Hola.

No te asustes, no voy a salir de las páginas a pedirte que me invites a un café, aunque me vendría de miedo porque aquí dentro todo sabe un poco a papel seco. Además, te mentiría si aceptara el café; yo soy más de ColaCao. Pero de los de antes, ¿sabes? Con sus grumitos imposibles de disolver y su sabor a refugio. Si vas a quedarte conmigo, prefiero que me imagines así: con una taza demasiado grande y el pelo hecho un desastre.

Me llamo Valeria. O Val, si ves que nos vamos llevando bien.

Te voy a ser sincera ahora que acabamos de conocernos: me muero de envidia. Tú estás ahí fuera, respirando aire de verdad y pudiendo decidir qué hacer con tu tarde. Yo, en cambio, acabo de cobrar vida porque tus ojos se han posado en estas letras. Es una responsabilidad un poco grande, ¿no crees? Pero ya que has entrado, déjame enseñarte el desorden.

Mi mundo es ese lugar donde siempre falta leche en la nevera y donde tengo una habilidad casi mágica para enamorarme de gente que es, básicamente, una señal de stop andante. Ya sabes de lo que hablo: personas que huelen a problemas pero que te saludan con una sonrisa y tú, como una tonta, decides que ese es un buen lugar para aparcar el corazón.

Empecemos por el principio, antes de que me arrepienta de haberte dejado pasar. Todo empezó un martes cualquiera, con la lluvia golpeando el cristal y yo a punto de cometer el primero de los muchos errores que estoy a punto de contarte.