Capitulo 1: Donde empieza el silencio
Siempre fui de los que callan… hasta que alguien decidió escucharme.
Siempre fui de los que callan.
No porque no tuviera nada que decir…
sino porque nunca supe encontrar las palabras correctas en el momento correcto.
Por eso iba a la plaza cada noche.
La misma banca. La misma hora. El mismo cielo.
Miraba las estrellas como si, de alguna forma, pudieran ordenar todo lo que llevaba dentro…
como si el universo entendiera lo que yo no sabía explicar.
Esa era mi forma de existir.
Hasta que una noche… alguien rompió mi silencio.
—¿Quieres ir por un café?
Levanté la mirada.
Y ahí estaba ella.
No fue su belleza lo primero que noté…
fue esa extraña sensación de que su presencia no me era ajena.
Como si no fuera la primera vez que coincidíamos… aunque no recordara cuándo.
Acepté.
Caminamos sin hablar, pero esta vez el silencio no era cómodo.
Pesaba.
Como si cada segundo fuera una oportunidad que estaba dejando pasar.
—¿Por qué yo? —pregunté al fin.
Ella sonrió… pero no fue una sonrisa ligera.
Era de esas que cargan algo detrás.
—Porque tú ya hiciste algo por mí… y ni siquiera lo recuerdas.
Fruncí el ceño.
—En secundaria —dijo—. Un día estaba tratando de que nadie notara que me estaba rompiendo.
Y tú… te acercaste sin hacer ruido.
Hizo una pausa.
—Fuiste sigiloso.
Dejaste una flor sobre mi mesa… y te fuiste.
El recuerdo llegó incompleto.
Sin rostros. Sin voz.
Solo la acción.
—Nadie más lo vio —susurró—. Pero yo sí.
Y en ese momento… fue suficiente para no sentirme sola.
No supe qué responder.
—Para ti fue algo pequeño —añadió—.
Para mí… fue todo.
Y sin darme cuenta… esa noche dejó de ser una noche cualquiera.