Manada de Alfas

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Summary

Tras la brutal masacre de su manada, Keicy queda como el único sobreviviente, condenado a vagar en soledad como un omega. Perdido entre praderas salvajes y territorios prohibidos, aprende a sobrevivir cazando, ocultándose… y reprimiendo el dolor que lo consume. Pero el destino no ha terminado con él. Sombras del pasado comienzan a acecharlo, y nuevas amenazas emergen en un mundo donde la fuerza lo es todo. Para sobrevivir, Keicy deberá descubrir quién es realmente… y si está destinado a seguir siendo un lobo solitario o a convertirse en algo mucho más peligroso.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Mi nombre es Keicy. Nací en una familia de licántropos, donde la fuerza y la lealtad lo eran todo. Pero a la edad de 17 años, mi mundo se derrumbó.

Mi manada fue exterminada por una manada rival. No hubo piedad… no hubo sobrevivientes.

Excepto yo.

Huí hacia los campos y praderas, un territorio salvaje, lejos de la civilización. Desde entonces, me convertí en un omega, un hombre lobo solitario condenado a sobrevivir por su cuenta. Cazando. Resistiendo. Viviendo un día a la vez.

El hambre se volvió mi compañera constante.

Aquella tarde, después de horas sin éxito, encontré por fin una presa. Para mi mala suerte, no era cualquier animal… era un jabalí. No era especialmente grande, pero sí lo suficiente como para representar un peligro mortal en mi estado.

Aun así, no tenía opción.

Era cazar… o morir de hambre.

Me abalancé sobre él con toda la fuerza que me quedaba, pero el jabalí reaccionó con rapidez. Arremetió contra mí sin dudarlo, y sus enormes colmillos me atravesaron la piel, arrancándome un grito de dolor.

Intenté contraatacar. Mis garras apenas lograron rozarlo.

No era suficiente.

Sentí cómo mis fuerzas me abandonaban mientras la sangre comenzaba a brotar. En ese momento, lo supe…

Ese sería mi final.

El jabalí se preparó para dar el golpe final, listo para acabar conmigo de una vez por todas.

Pero entonces…

Varias flechas atravesaron el aire.

El impacto fue inmediato.

El jabalí cayó al suelo con un gruñido ahogado.

Aturdido, herido y sin comprender lo que acababa de pasar, levanté la mirada.

Y fue entonces cuando los vi…