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El bullicio de la reunión familiar llenaba la casa con risas y conversaciones superficiales, todos felices y alegres, pero para Jimin todo parecía distante. Su atención estaba fija en una sola persona al otro lado del salón
Jeon Jungkook
—Jimin, ven a saludar a tu tío —le llamó su tía con una sonrisa cálida, sin saber lo que eso significaba para Jimin
Pero para Jimin la palabra resonó en su mente con una extraña contradicción “Tío” Un título que la sociedad había impuesto, pero que nunca logró describir lo que realmente sentía
—Ha pasado mucho tiempo —dijo Jungkook, extendiendo la mano con una formalidad que contrastaba con la intensidad de su mirada
Hace diez años atrás cuando su tía casi hermana les presento a su futuro esposo, nunca imaginó que terminaría involucrado con la persona menos indicada. Su futuro tío terminó por encantar su corazón lleno de penurias y amor
Jungkook le estiro la mano y Jimin la estrecho y cuando sus dedos se rozaron, una corriente silenciosa recorrió a ambos. Después de estos diez años ese gesto inocente para cualquiera que los observará, pero para ellos significaba el inicio de algo peligroso, otra vez
—Sí... demasiado —respondió Jimin en voz baja, esquivando la mirada por que no respondía
Durante años habían mantenido la distancia que las normas sociales exigían, sin embargo, esa noche algo había cambiado. Tal vez fue la forma en que Jungkook pronunció su nombre, o la manera en que sus ojos parecían buscarlo entre la multitud que ignoraba lo que pasó entre ellos y lo que sucedía y lo que volverá a pasar
Ambos sabían que lo que sentían estaba prohibido, no por la sangre, sino por las expectativas y los lazos sociales que los rodeaban. Y aun así, la atracción era imposible de ignorar y durante tantos fue peor
La noche seguía y la velada era perfecta
La música suave llenaba el ambiente mientras los invitados continuaban conversando y riendo, ajenos a la tensión silenciosa que se desarrollaba entre Jimin y Jungkook. Desde el primer instante en que sus miradas se cruzaron, ambos comprendieron que mantener la distancia sería más difícil de lo que habían imaginado
Jimin intentó concentrarse en la conversación con su primo, pero su atención regresaba inevitablemente hacia Jungkook. Él permanecía junto a la ventana, con una copa en la mano, observándolo con una intensidad que hacía que su corazón latiera con fuerza
Necesitaba aire o terminaría desmayado en ese salón, todo lo que estaba pasando tan rápido. Con una excusa apresurada y sin que lo vieran, Jimin salió al jardín
La brisa nocturna acarició su rostro, ayudándolo a calmar el torbellino de emociones que lo invadía. Cerró los ojos por un momento, intentando convencerse de que todo aquello era sólo producto de su imaginación
—Siempre huyes cuando las cosas se vuelven complicadas
La voz de Jungkook rompió el silencio, Jimin abrió los ojos lentamente y lo encontró a pocos pasos de distancia. La tenue luz de las farolas delineaba su figura, haciéndolo parecer aún más imponente
—No estoy huyendo —respondió Jimin, aunque su voz carecía de firmeza
Jungkook esbozó una leve sonrisa y se acercó un poco más, sin importarle donde estaban y con quienes
—Entonces mírame y dime que no sientes lo mismo
El silencio que siguió fue ensordecedor, Jimin levantó la mirada, encontrándose con los ojos oscuros de Jungkook. Durante diez años había intentado ignorar lo que sentía, ocultándolo bajo la etiqueta de un cariño familiar, pero en ese momento ya no podía seguir negándolo más
—Esto está mal —susurró Jimin— Para todos, tú eres mi tío
—Solo de nombre —replicó Jungkook con suavidad— No compartimos sangre, Jimin, lo único que nos separa es el miedo a lo que los demás puedan decir
Las palabras quedaron suspendidas en el aire, cargadas de una verdad imposible de ignorar. Jimin sintió cómo la distancia entre ellos se desvanecía lentamente, no solo en el espacio físico, sino también en el emocional
—He intentado olvidarte —confesó finalmente— Pensé que, con el tiempo, desaparecería
Jungkook dio un paso más, lo suficiente para que sus manos casi se rozaran
—Yo también lo intenté. Pero cada vez que te veía, entendía que era inútil
El corazón de Jimin latía con fuerza en su pecho, sabía que cruzar esa línea cambiaría todo, que ya no habría vuelta atrás. Sin embargo, también comprendía que seguir negando lo que sentía solo prolongaría el dolor
Con un gesto tembloroso, Jimin tomó la mano de Jungkook. El contacto fue eléctrico, como si ambos hubieran estado esperando ese momento durante años
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Jimin
Jungkook entrelazó sus dedos con los de él, mirándolo con una mezcla de determinación y ternura. Ese mal que debían afrontar primero entre ellos y despues a los demás
—Dejar de huir... Afrontarlo juntos
En ese instante, el murmullo lejano de la fiesta pareció desaparecer. Solo existían ellos dos, bajo el cielo estrellado, enfrentándose a un sentimiento tan prohibido como inevitable
No sabían qué les depararía el futuro, pero por primera vez estaban dispuestos a descubrirlo juntos
Jungkook levantó lentamente su mano libre y acarició la mejilla de Jimin, deteniéndose antes de acortar por completo la distancia entre sus rostros, como si le ofreciera la oportunidad de decidir
Jimin no dudó
Cerró los ojos y se inclinó hacia él, sellando finalmente aquello que durante tanto tiempo había permanecido en silencio