La oración que lo cambio todo.
"Dios, si él no es para mí, quítalo... aunque me duela".
Esa noche, sentí que mi corazón se rompía a mil pedazos.
No era la primera vez... pero sí la primera vez que decidía dejar de aferrarme...
Me dolía, pero más me dolia seguir en algo que NO me acercaba a Dios.
"Estoy cansada", susurré entre lágrimas.
Cansada de amar mal... de dar todo... y quedarme vacía.
Cerré los ojos con fuerza.
"Solo... mándame a alguien diferente... alguien que venga de Tí..."
No sabia...
que en ese mismo instante...
en otra parte de la ciudad...
alguien más estaba haciendo exactamente la misma oración.
Y Dios... ya estaba empezando a escribir nuestra historia.