Preludio
Frente a sus padres, Kian es el chico inteligente, adorable y juicioso.
Pero ellos no se imaginan que su pequeño hijo de dieciséis años, ha sido corrompido por Lion.
El chico tatuado y con orejas perforadas de diecinueve años.
— Quiero verte, ahora. — dijo el mayor del otro lado de la línea.
Kian sonrió con la adrenalina aflorando por sus poros.
— Mis padres están en casa, y no puedo salir... es tarde.
— Ese no es un problema para mí, amor... abre tu ventana... subiré.
El rubio se levantó torpemente de la cama y cuando miró por la ventana, vio al pelinegro abajo, recostado a su motocicleta y mirando hacia arriba.
— Estás loco... — susurró, pero aún así... abrió la ventana.