PRÓLOGO
Jugué con su fuego… y me quemó para siempre.
Para mí, Jungkook era un encargo más.
Debía desvelar su verdadera identidad, sus secretos más oscuros, pero el corazón se impuso a la razón y, pronto, caí en el pecado.
Jungkook es como una droga para mí, y yo soy adicto a él.