La canción que nos Une

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Summary

En una ciudad costera donde el viento guarda secretos y las canciones nunca terminan de irse, dos vidas comienzan a entrelazarse sin hacer ruido… pero dejando eco. Elías acaba de llegar a Viña del Mar con más dudas que certezas, cargando un pasado que no termina de entender del todo. Vale, en cambio, parece conocer cada rincón del lugar… y también parece esconder algo detrás de su sonrisa tranquila. Lo que ninguno de los dos espera es que sus historias ya estaban conectadas mucho antes de conocerse. Una antigua banda, recuerdos que sobreviven en viejas melodías, y un secreto que late entre silencios comienzan a salir a la superficie. Mientras la amistad crece, las emociones se enredan, y la música se convierte en el hilo invisible que los une, ambos deberán descubrir qué significa realmente crecer… y qué hacer cuando el pasado toca la puerta. Porque algunas canciones no terminan cuando se dejan de tocar. Y algunas conexiones… nunca fueron casualidad.

Genre
Romance
Author
Víctor
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1- El ruido antes de mí

Hola, me llamo Elías, y esta es mi historia.

Desde siempre me ha gustado la música. No era sorpresa. Mi mamá Celeste fue la líder de una banda de punk-rock muy popular en Salamanca. Crecí entre guitarras distorsionadas, ensayos ruidosos y letras que hablaban de libertad.

Mi mamá Celeste era huérfana.

La única persona que pudo llamar “mamá” fue mi abuela Rocío, quien la adoptó cuando tenía 17 años. Mi abuela no tenía pareja y no podía tener hijos, pero le dio a mi mamá todo lo que nunca tuvo: cariño, apoyo y un hogar.

Fue en esa época cuando Celeste conoció a mi otra mamá, Claudia.

Claudia era rebelde… pero de esas rebeldes buena onda. La conoció en una fiesta. Era loca, extrovertida, buena para el webeo y siempre motivada. Desde ese día empezaron a pololear. A mi abuela no le molestaba. Era bastante abierta de mente. No tenía mucho dinero, pero siempre se esforzaba por mi mamá Celeste.

Con el tiempo, mis mamás se comprometieron a los 25 años.

Pero no todo fue ruido y celebración.

Un día, mi abuela se enfermó gravemente. Mis mamás, al enterarse, la internaron de inmediato en el hospital. Los médicos no sabían exactamente qué tenía. Pasó tres años internada.

Al tercer año mejoró lo suficiente como para volver a casa.

Pero en el undécimo mes del 2004, falleció.

No murió triste.

Murió con una sonrisa en el rostro.

Eso es lo que mis mamás me contaron cuando yo tenía cinco años.