Cuentos para la princesa
Era de noche en el castillo de sus majestades, todos estaban impacientes por la llegada de un nuevo miembro a la familia. Cuando escucharon unos llantos, era la bebé que había nacido, todos en el castillo se llenaron de alegría y el reino al saberlo igual, pero como en cada cuento hay alguien descontento y este cuento no es la excepción.
-¡¿Qué fue lo que dijiste?!-se escuchaba una voz enojada venir de la habitación- ¡¿Cómo que la reina acaba de tener una hija?!
-Así como lo oye señora-dijo la sirvienta-
-Maldita sea eso arruina mis planes… como llegara mi hija al trono si esa mocosa está de por medio…creo…no, tendré que deshacerme de ella- dijo Madame Leonor exaltada levantándose de su asiento-.
Mientras Madame Leonor hacia un plan para quedarse con el trono, en otra parte del castillo estaban el rey y la reina celebrando el nacimiento de su hija. Todo era alegría, rizas y mucha armonía; había paz en el castillo, pero no por mucho tiempo. Ya que Madame Leonor está haciendo de las suyas, en el cuarto de la princesa.
-Mírate, tan tranquila descansando, despreocupada de lo que hay a tu alrededor… pero eso durara poco- dijo Leonor alzando el brazo- Jonti.
-En ese momento apareció un fantasma en la habitación, era Jonti el secuaz de Madame Leonor.
-Si Madame Leonor-dijo rápido y con respeto- ¿me llamaba?
-Claro, quien más se llama Jonti.
-Quizás otros, pero, aparte de mí no conozco a nadie Madame Leonor-contesto Jonti con alegría haciendo enojar a Leonor-.
-Deja de hacerte el chistoso y escúchame con atención, quiero que te lleves a esta niña de aquí porque interfiere en mis planes, no me importa lo que hagas con ella solo quiero que te la lleves y nunca más vuelva a regresar, ¿oíste?, nunca más.
-Si Madame Leonor, Jonti se asegurara de que no vuelva jamás.
-Eso espero, ahora vete con ella antes de que vengan los guardias y te vean.
-Eso are, con su permiso Madame Leonor.
Así de fácil y rápido Jonti se llevó a la pequeña Ofelia a su casa, una cabaña en penumbras rodeada por un cementerio viejo lleno de leyendas de espantos donde sus amigos y secuaces lo esperarían. Sus amigos y secuaces eran un dragón llamado Monti y una serpiente llamada Bífida, sus compañeros de aventura y en los cual el más confiaba.
-¿Esssa es la niña? - pregunto bífida siseando-.
-Si, Madame Leonor me dijo que no importará lo que hiciera con ella, pero que no regresará.
-A ver, quiero verla mas de cerca- dijo Monti con entusiasmó- ohhhh pero que bella, párese un ángel, ¿nos podemos quedar con ella?
-¡NO! -contesto Bífida-.
-¿Porque no Bífida?
-Porque al principio todos parecen unas cositas bonitas, pero después, se convierten en unos diablillos y mientras mas crecen se vuelven más crueles, avariciosos y codiciosos-dijo Bífida cada vez con más sentimiento y subiendo el tono-.
-Yo voto porque nos qué demos con ella, - Bífida en ese momento reviro los ojos- Bífida solo mírala, es tan pequeña he indefensa.
-Si tanto quieres que alguien la cuide podemos enviarla a un orfanato.
-Si podemos, pero no es lo mismo, quien sabe cómo la puedan tratar, nosotros le podemos dar todo lo que necesité, aparte ella que culpa tiene de haber nacido en la realeza y que gracias a eso la quieran desaparecer.
Tras un largo silencio por parte de Bífida y haberlo estado pensando acepto que se quedaran con la niña mientras no les diera mucha lata. Y así como dijo Monti se encargaron de darle todo lo que necesitara, eso incluía: amor, cuidados, valores y principios; cuando llego la hora le dijeron quién era y de donde venía, pero aun así ella se quedó con ellos hasta el final.
-Mamá- hablo una voz de niña pequeña- ¿eso quiere decir que la persona mala se salió con la suya?
-No, la historia no termina aquí, pero tu ya te debes de ir a dormir.
-No quiero, no tengo sueño
-Eso no quita el hecho de que ya te debes dormir, mañana será un nuevo día y te contare más historias de ellos y el final para que no te quedes con la duda.
-Esta bien, buenas noches, mamá- dijo bostezando mientras sus ojos empezaban a pesar.
-Buenas noches mi querida princesa, que sueñes bien.
Colorín, colorado, este cuento sea acabado ¿O no?