INSOMNIO
—¿Estás despierta? —susurra.
—Hm… ¿cómo no estarlo? ¿Por qué tanto ruido?
—¿Crees que puedas contarme algo?
—Am… ¿cómo dices?
—Que si puedes contar—
—Te escuché claramente. Solo quiero decir… ¿en serio?
—Es que yo ne—
—Necesitas descansar, Willy. Mañana es otro día.
—Es que no puedo dormir y no entiendo—
—Ya lo sé. Estoy contigo. Puedo notarte… puedo notar el peso que intentas disimular cada día, cada noche.
—No tengo intenciones de preocuparte, solo quiero que me ayudes a dormir, por favor.
—Willy, no entiendes lo que quiero decirte. No quiero seguir buscando… o analizando.
—Mira, solo necesito dormir un poco, solo necesito—
—Es una simple pregunta, Willy. Dime… dime, por favor.
—Vamos a dormir, ¿sí? Es algo tarde.
—Descansa.
Un enorme silencio invade la habitación. El ambiente es azul, así se percibe en lo poco visible de la oscuridad. Cortinas blancas. Esa noche la ventana estaba abierta. Una brisa recorre la alcoba.
Hace mucho frío… o quizás son los nervios de Willy.
Ya no quiere seguir con ese peso. Willy quiere dormir tranquilo.
Él no es comprendido… pero claro, ¿cómo ser comprendido cuando no lo permites?
Piensas, tal vez, que solo tú comprendes… que solo tú puedes encontrarle sentido a tus cargas. Y entonces, cuando no puedes más —o cuando te consideras totalmente débil— decides abrirte a alguien con la esperanza de que pueda darte una solución, que pueda calmarte.
Y, por muchos instantes, piensas que no deberías decirlo… pero ya es tarde.
Aunque… Willy no considera eso.
“Siempre has estado solo”, se dice a sí mismo.
“Yo puedo, yo puedo…”
Una y otra vez.
Tantas veces que, en su pensar, no existe el necesitar a alguien más.
Willy intenta dormir por voluntad propia. A la fuerza. Cierra los ojos y piensa en una película motivadora… o triste. Un libro… o quizás ese párrafo interesante de aquel periódico que encontró por coincidencia en un banco del metro.
A Willy nunca le interesaron los periódicos.
El mundo es demasiado aburrido para él.
Pero leer… leer es algo natural. Imaginar gracias a pensamientos irreales que alguien ya pensó por ti. Un plano ficticio donde quieres cerrar los ojos y pertenecer allí… dejar todo esto atrás.
Pero era un periódico.
Esperar al tren viendo las mierdas diarias de internet… o darle una oportunidad a lo que simplemente un día decidiste que no era para ti.
No tuvo que elegir.
Solo se sentó, levantó el periódico, movió una página… y decidió leer lo primero que sus ojos vieron.
Lo más destacado del miércoles 12 de abril de 1978
El psicólogo y escritor Mario Márquez, de la novela múltiples veces nominada “La vida es”, en su más reciente entrevista, hace una reflexión y sugerencia afirmativa desde su punto de vista sobre la interrogativa pregunta de:
“¿La fórmula o el secreto para ser feliz?”
“Sé que esta pregunta es dirigida a mí por los temas de mis obras y novelas. Es algo que supe que me preguntarían en algún momento de mi vida, en entrevista o no.
Y la verdad… no es ni la primera ni la segunda vez que me lo preguntan.
La primera vez, recuerdo, fue con el éxito de mi segundo libro “Los pensamientos de alguien”. La verdad, no pude responder a esa pregunta en ese momento. Y recuerdo que, poco tiempo después, me la hizo mi hijo.
Lo único que le pude decir fue: ‘vive lo más feliz que puedas, incluso en la tristeza, hijo’.
Ya han pasado al menos unos 10 años desde eso. Tengo 60 años. Escribí “La vida es”… y puedo ahora dar una mejor respuesta.
La verdad es que, incluso en los malos momentos, hay felicidad… y, incluso en los buenos momentos, hay tristeza.
Puede que recordar algún momento nos dé la misma sensación de ese entonces… pero no se trata de lo que sentimos en sí.
Se trata de con quién lo sentimos.
La vida no es una aventura para una sola persona. — La felicidad esta en los buenos y malos momentos que pasamos con las personas a quienes realmente les importamos —
Tras una larga entrevista, esa fue la respuesta de esta increíble figura en la literatura…
Willy solo pudo leer una y otra vez el mismo párrafo.
Una y otra vez.
Logró memorizarlo… pero, ¿lo entendió?
Por supuesto que sí.
Pero no significa que lo aceptara.
La felicidad… solo la encontraría en algo a lo que ha renunciado toda su vida:
las personas.
En este mundo, humanos hay sin fin. Por todos lados, a todas horas, en cualquier momento, en cualquier lugar…
¿Cuál es el motivo de su tristeza?
¿Cuál es el motivo de su resignación?
¿Por qué es tan infeliz?
¿El motivo de historias increíbles sería el resultado de una vida increíble?
¿O tal vez de experiencias increíbles por coincidencia?
Parece errada la idea de crear algo bueno para contar en una vida simple, rutinaria, filosófica y apagada como la de Willy.
Si Willy fuera el protagonista de una historia…
tal vez sería aquello irrelevante en el periódico,
o los créditos de una película,
o las letras pequeñas que a todos les da pereza leer en los libros.
Es algo que está…
pero a nadie le importa.
Simplemente sería algo…
IRRELEVANTE.