Valeria

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Summary

En esta ciudad, las verdades no se dicen: se heredan. O se entierran. Todo comenzó con un silencio absoluto en un estudio alfombrado, donde el hombre más influyente de la región exhaló su último suspiro sin que nadie lo notara. Pero ese silencio no se quedó encerrado entre cuatro paredes; se expandió hasta lo más bajo de la sociedad, hasta la mafia. Acarreó consigo el infierno para una joven cuya familia creyó muerta desde el día en que su padre cayó bajo el peso de una deuda impagable. Fue el fin de una historia y el comienzo de una pesadilla que se materializó en una van blanca, hombres encapuchados y un cuerpo desechado como si no fuera nada sobre el asfalto frío y húmedo de una gasolinera. Yo solo quería cenar pizza. Mi primo siempre decía que los Bravo tenemos un imán para los problemas ajenos y una incapacidad genética para mirar hacia otro lado. Él pagó el precio de esa ingenuidad hace años; ahora, con el peso de una extraña en mis brazos y el olor a pizza mezclándose con el miedo, sé que he activado el mismo infierno que lo consumió a él. Sé que esto ya no se puede detener. A veces, salvar una vida es la forma más rápida de arruinar la tuya. Y yo acabo de pisar el acelerador.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo (Provisional)

En esta ciudad, las verdades no se dicen: se heredan. O se entierran.

Todo comenzó con un silencio absoluto en un estudio alfombrado, donde el hombre más influyente de la región exhaló su último suspiro sin que nadie lo notara. Pero ese silencio no se quedó encerrado entre cuatro paredes; se expandió hasta lo más bajo de la sociedad, hasta la mafia. Acarreó consigo el infierno para una joven cuya familia creyó muerta desde el día en que su padre cayó bajo el peso de una deuda impagable. Fue el fin de una historia y el comienzo de una pesadilla que se materializó en una van blanca, hombres encapuchados y un cuerpo desechado como si no fuera nada sobre el asfalto frío y húmedo de una gasolinera.

Yo solo quería cenar pizza.

Mi primo siempre decía que los Bravo tenemos un imán para los problemas ajenos y una incapacidad genética para mirar hacia otro lado. Él pagó el precio de esa ingenuidad hace años; ahora, con el peso de una extraña en mis brazos y el olor a pizza mezclándose con el miedo, sé que he activado el mismo infierno que lo consumió a él. Sé que esto ya no se puede detener.

A veces, salvar una vida es la forma más rápida de arruinar la tuya. Y yo acabo de pisar el acelerador.