Capítulo único
Cuando Jimin vio desembarcar a los Berserkers en sus tierras sabía que su destino estaba sellado, aunque no tenía idea a qué magnitud hasta que después de la batalla se encontró siendo escoltado por los guerreros del *Konungr del clan Thorsen hacia sus aposentos en su propia casa como ofrenda de rendición y perdón para su padre el Konungr de la Dinastía Fairhair y de todo su clan.
Caminaba detrás del enorme hombre cubierto en piel de oso sin saber que esperar.
Había peleado con la valentía y la destreza que lo caracterizaba, a pesar de su apariencia delicada, de la cual había sido victima de burlas durante su juventud al no tener la cantidad de bello facial que los chicos de su edad tenían, él era un guerrero temible y el mejor con la espada. Pero los Berserkers eran otro nivel.
Los Berserkers era famosos por entrar en combate en un estado de furia incontrolable. Eran las tropas vikingas mas temidas. Peleaban semidesnudos, solo con pieles de oso o lobo. De ahí ber = oso y desnudo + serkr = camisa, era de donde provenía su nombre.
No sentían dolor o miedo. Eran vistos casi como “invencibles”. Temblaban, aullaban y mordían escudos en un estado de trance que lograban a través de rituales chamánicos, y alguna especie de hongos alucinógenos.
Y Jungkook de Thorsen, el rey de su clan, era el más temido de los guerreros.
Había logrado apoderarse de la mayor parte del territorio vikingo a base de sudor y sangre con el filo de su hacha. Jimin jamás creyó que su pequeño pueblo agricultor y ganadero llamaría su atención para apoderarse de él.
Años atrás su padre y el antiguo Konungr de Thorsen había hecho un tratado de paz y convivencia beneficiándose mutuamente, pero esos tratados de paz habían muerto junto con su rey, y cuando Jungkook había llegado al trono su extensión de dominio fue implacable.
Todos conocían las leyendas, él y sus guerreros saqueaban y quemaban aldeas completas; se llevaban a sus mujeres para ser esclavizadas sexualmente por uno o varios de los guerreros; sus hermanas al ser consientes de su destino se había quitado la vida antes de que los enemigos llegaran a su hogar, no querían correr con esa suerte.
Jimin había defendido a su pueblo al filo de su espada, su destreza lo había librado de la muerte pero no de su destino, cuando se encontró rodeado de un grupo de seis guerreros y su padre a punto de ser degollado, Jungkook de Thoser lo instó a tirar su espada y perdonaría la vida de ambos.
Ahora todos los guerreros de Jungkook estaban asentados en su enorme casa celebrando la victoria.
—¿La cama será lo suficientemente resistente?— preguntó el guerrero cuando estuvieron en su recamara a solas.
—Creo que puede resistir perfectamente que duermas en ella Konungr — respondió Jimin ante la inusual pregunta.
—Me refiero a si nos resistirá a los dos— dijo el hombre girándose a verlo con una sonrisa maliciosa que no debería hacerlo ver tan sexy.
—¿Por qué querrías que durmiera contigo?— preguntó Jimin con el ceño fruncido.
—¡Quiero follarte príncipe!— dijo mientras se deshacía de la piel de oso que cubría su torso desnudo dejando al descubierto toda esa gran cantidad de músculos y cicatrices que cubrían su cuerpo— ¿A qué pensabas que te traje a la habitación?
—Pa... Para ser tu sirviente... eso creí— dijo Jimin mirando a todos lados de la habitación menos al hombre en ella.
—Me vas a servir en la cama hasta dejarme satisfecho, así que ven aquí, hay demasiada ropa y distancia entre los dos, más te vale ir solucionando ambas.
El sonrojo del príncipe llegaba hasta el cuello, y el guerrero planeaba desnudarlo completamente para ver hasta donde más podía llegar ese bonito color.
—Soy Jimin Fairhair, príncipe de la Dinastía Fairhair, no soy una hembra para follar— dijo levantando la cabeza con orgullo. ¿Cómo puede gustarte otro hombre?
Por supuesto que le gustaban los hombres, y le fascinaban los hombres como él.
Fuertes, con carácter y determinación, de músculos magros y caras de muñeca. Lamentablemente para él, Jimin era el único que había conocido con esas características.
Cuando lo había visto años atrás, Jungkook solo era un guerrero común acompañando al rey a firmar un tratado de paz, y Jimin era un príncipe muy fuera de su alcance. Lo había visto llegar a la reunión escoltado con sus guerreros, cubierto con un abrigo largo de piel de oso negro, resaltando su rubia cabellera ondeándose al viento a cada paso, parecía un hada del bosque brillando en medio de la oscuridad.
Le fue inevitable quedar hechizado.
Cuando logró su objetivo de convertirse en rey y conquistar las aldeas principales, recordó la de la Dinastía Fairhair, y lo más importante que esta poseía... y justo ahora tenía esa valiosa posesión frente a él.
Por supuesto nadie jamás debía saber que todo el baño de sangre sobre este pueblo de agricultores solo había sido por su codicia de tener al príncipe. Pero hay cosas que valen la pena el sacrificio.
—Desnúdate— ordenó el Berserker mientras él se despojaba de sus propios pantalones liberando su enorme miembro colgando entre sus piernas— Desnúdate o te arrancare la ropa a pedazos— dijo con voz grave.
—Sí voy a ser mancillado de esta manera al menos voy a luchar hasta el final— dijo el orgulloso príncipe.
—Que así sea— dijo el guerrero acercándose a él, su sangre viajando hacia el sur ante la actitud del príncipe.
Lo acorraló contra la puerta, su imponente altura no amedrentó a Jimin quien levantando la cabeza observó los 20 cm que el guerrero sobresalía por encima de él, mientras podía sentir otros 20 cm firmes presionando contra su vientre.
Tomando el abrigo de piel con ambas manos, Jungkook intentó quitárselo mientras acercaba su boca para besarlo, Jimin le dio un cabezazo en la nariz haciéndolo rugir del dolor mientras comenzaba a sangrar, el príncipe quiso aprovechar para huir pero el guerrero lo tomó por la rubia cabellera con fuerza, girándolo y estampándolo de frente con la puerta.
—Me gusta que tengas actitud y luches, será muchísimo más placentero cuando te tenga gimiendo debajo de mí— dijo limpiando la sangre de su nariz con el antebrazo.
Se enfrascaron en una lucha cuerpo a cuerpo bastante desigual. Aunque Jimin era un guerrero entrenado, la fuerza, altura y musculatura de este hombre eran de otro mundo.
Pronto su ropa fue despedazada tal como el Berserker lo había dicho, y se encontró en la cama forcejeando con el guerrero encima de él que estaba demasiado divertido con la situación, su polla gruesa y húmeda empapando el muslo de Jimin durante los roces del forcejeo.
—Parece que también se te ha puesto dura príncipe— dijo el guerrero inmovilizándole los brazos sobre su cabeza mientras sus pelvis estaban juntas y Jungkook empujaba su cadera creando fricción entre sus miembros.
—Me estás frotando la polla imbécil, es normal que se va a despertar.
—Podría metértela ahora mismo— dijo acomodándose entre las piernas de Jimin y llevando el grueso miembro abajo entre sus nalgas, haciendo que el príncipe abriera los ojos de terror anticipado— pero quiero que grites de placer, no de dolor, así que déjame hacer que esto se sienta bien.
Separándose de su cuerpo y sin previo aviso, el guerrero lo hizo girar con facilidad dejándolo boca abajo, y sin darle tiempo le levantó las caderas mientras enterraba la cara entre sus nalgas.
—¡Qué caraj... espera, no, espera!— protestó Jimin con la voz aguda, porque lo que ese hombre le estaba haciendo con la lengua en su entrada era indescriptible— ¡No!... ¡No por favor!— dijo más como un gemido que como una negativa. Su cuerpo lo estaba traicionando por completo.
Las manos de Jungkook de Thoser eran firmes en su agarre, pero su lengua era gentil y diestra, haciéndolo aferrarse con ambas manos a la piel de oveja que cubría su colchón de plumas. Su polla estaba dura y había comenzado a gotear ante la acción del Berserker, ¿Qué carajos le pasaba? ¿Acaso esto también tenía que ver con la magia oscura que estos guerreros manejaban?
—Ábrete bien para mi príncipe— dijo Jungkook separando la boca de su agujero para meter dos dedos en su interior mientras daba una larga y lenta lamida a sus testículos colgando.
—¡Aaaaah!— dijo antes de enterrar la cara en la cama para acallar sus gemidos porque los largos y gruesos dedos del hombre habían tocado un punto en su interior que lo hizo estremecer.
—¡Por la gloria de Odín!— exclamó el guerrero chupando una de sus nalgas con absoluta delicia— ¿Cómo se supone que voy a caber aquí si estas tan estrecho?
Jimin podía sentir la respiración acelerada del hombre sobre su glúteo mientras no dejaba de repartir besos en este y de enterrar sus dedos una y otra vez en su culo.
Esto era obra del Dios de las artimañas, porqué de que otra manera se explicaba que el príncipe de la Dinastia Fairhair se estuviera retorciendo como una puta bajo este burdo guerrero y su habilidosa lengua.
—Sí, así, ya estas listo mi bello príncipe— dijo Jungkook despertándolo de su trance, ni siquiera se había dado cuenta que estaba empujando las caderas hacia atrás y clavándose en los dígitos del guerrero por voluntad propia.
Cuando este saco sus dedos el vacío en su interior lo desconsoló, pero cuando la punta húmeda del pene contrario comenzó a abrirse paso en su interior miles de sensaciones se apoderaron de él.
Dolor, sorpresa, ansiedad, ardor, luego vino la plenitud, y después todo fue una tormenta de emociones mezcladas.
El hombre detrás de el empezó a empujar a un ritmo gentil, acariciando su interior y un punto exacto donde lo hacia estremecer, mientras la boca del guerrero trazaba un patrón de besos en toda su espalda, de un lado a otro pasando por sus omoplatos, para después subir a su hombro derecho y a su cuello, donde mordió gentilmente y procedió a chupar la zona como quien saborea su platillo favorito.
—Dame tu boca príncipe— ordenó tomándolo con suavidad de la barbilla. Ladeando su cara lo alcanzó con sus labios. Un beso totalmente inesperado, no era la bestia que él pensaba, parecía un amante delicado reencontrándose con un viejo amor.
Aunque de inmediato sus caderas le revelaron la potencia de su poder, aumentado la fuerza en sus empujes y la intensidad de los besos.
Pronto la temperatura comenzó a subir, el cuerpo sobre él quemaba como hierro caliente escurriendo el sudor sobre el suyo, el olor masculino del hombre embriagándolo, una mezcla de bosque y bestia, de poder y ferocidad pero también de paz y hogar.
—Sí, así príncipe, toma lo que te pertenece— lo alentó Jungkook cuando le vio balanceándose con sus brazos al encuentro de la pelvis contraria.
El guerrero lo levanto de la posición a cuatro patas que había estado, arrodillados y unidos en la carne, Jungkook lo envolvió con sus poderosos brazos.
El contraste del color de piel y el tamaño de ambos no debió haber hecho sentir a Jimin tan excitado, pero lo hizo, su culo empujando con rapidez, clavándose y acariciándose con el enorme falo a sus espaldas.
Jungkook de Thorsen, permanecía con la frente recostada en la nuca de Jimin mirando hipnotizado como su verga se hundía una y otra vez entre las blanquecinas y carnosas nalgas del príncipe de sus sueños, mientras su sudor caía sobre la espalda de Jimin deslizándose con erótica visibilidad.
Era suyo, no por esta noche, sería suyo para el resto de su vida.
Quemaría sus barcos para quedarse a su lado si era necesario. Mataría a cualquiera que quisiera quitarle a su príncipe, a su pequeña hada del bosque, por Asgard lo juraba.
Apretándolo con ambos brazos lo sostuvo estabilizándolo mientras daba estocadas firmes buscando la polla del chico a tientas con una de sus manos y su liberación.
Entre caricias descoordinadas, empujes certeros y besos húmedos e intensos, el príncipe se corrió como nunca lo había hecho en su vida, catapultando al guerrero a su propio orgasmo mientras gruñia como una bestia peligrosa, mordiendo su hombro para después repartir besos necesitados en este.
Cayeron de lado en la cama, exhaustos y satisfechos sin decir nada.
Un par de horas después Jimin despertó cuando la punta de la polla a sus espaldas intentaba abrirse paso entre sus nalgas. La humedad de la corrida del guerrero y la anticipación del placer que había experimentado no lo hicieron objetar.
Se acostó boca arriba aceptando su destino y el guerrero se posicionó en medio de sus piernas, enterrándose el con mayor facilidad.
En la intensa oscuridad fue más fácil para Jimin sobrellevar la vergüenza, pero el sexo fue aún mas intenso e intimo. Con su enorme mano Jungkook le sostenía la pierna que Jimin tenía alrededor de su cintura, mientras se aferraba con ambos brazos al cuello del guerrero y este le comía la boca exquisitamente.
¿Cómo podía un salvaje como este besar de esa manera?
Sosteniéndolo por la quijada, Jungkook lo hizo abrir la boca escupiendo en su interior para después volver a besarlo y chuparle la lengua. Un acto tan sucio no debió sentirse tan erótico pero así fue, y cuando Jungkook chupó sus pezones en la cúspide de su segundo orgasmo, fue indescriptible.
El amanecer los alcanzó mientras Jungkook lo follaba por cuarta ocasión, su cuerpo cansado, su mente nublada; cayendo en un sueño profundo o desmayándose mientras su ultimo pensamiento era que tal vez Jungkook lo mataría una vez que estuviera completamente satisfecho.
Despertó un par de horas después con la cabeza sobre el pecho del guerrero quien despertó de inmediato al sentirlo levantarse.
—¡Mierda!— se quejó Jimin sentado en la cama y llevando la mano a su cadera.
—¿Estás bien?
—¿En verdad te importa?— preguntó el príncipe mirándolo de reojo, creí que me matarías después de usarme hasta el cansancio. Me sorprende haber despertado.
—No quiero matarte, te quiero para mí.
—Sí, ya me dejaste claro que seré tu esclavo sexual.
—No, quiero que seas mi rey.
—¿Qué?
—Quiero que seas mi compañero, que me acompañes a las conquistas y que dominemos el territorio. Te quiero a mi lado, para amarte, no obligarte — dijo el guerrero tomándolo de la mano y haciéndolo regresar a la cama con él.
—No entiendo.
—¿Qué no entiendes?... ¿Qué me gustas, que te quiero a mi lado, que después de anoche no podré soltarte nunca?— dijo acostándolo de nuevo en la cama para besarlo entre cada palabra— ¿No me digas que no sentiste nada anoche Jimin de Fairhair?. porque no te lo creería. La prosperidad de tu pueblo está en mis manos, y tu felicidad en mi cama, ¿Qué me dices?.
—¿Acaso tengo opción?
—Muchas... puedes quedarte a cuidar a tu clan y esperarme en la cama cada vez que vuelva de mis conquistas, o puedes acompañarme a ellas y estar a mi lado y en mi cama cada día, pero si ninguna de las dos opciones te apetece, por Odín prometo irme y dejarte en paz si es lo que quieres, el clan es mío y los tributos también, pero tú eres libre de elegir quererme o no, aunque te haya dicho lo contrario al principio— dijo mirándolo a los ojos con absoluta sinceridad.
Ya no parecía tan fiero y salvaje, parecía alguien suplicando una oportunidad.
—Déjame asegurarme— dijo Jimin
—¿De qué?
—De que esto es lo que quiero— dijo tomando por sorpresa al guerrero cuando le tomó la polla y comenzó a estimularlo, lográndolo al instante por supuesto— eres el primer hombre que he tenido...
—Y seré el único— dijo Jungkook con posesión sujetándolo por la muñeca.
—Vamos a comprobar que tan satisfecho puedes dejarme de nuevo— dijo con una sonrisa maliciosa que hizo a Jungkook derramar presemen de excitación.
—Súbete y te lo comprobare— dijo el guerrero con la más sexy y hermosas de sus sonrisas.
Y mientras Jimin se acomodaba a horcajadas sobre su regazo y se clavaba esa enorme polla en su interior el Berserker fascinado e hipnotizado se preguntaba:
¿Quién de los dos realmente era el conquistador y quien el conquistado?...
* Konungr: rey del clan.
El Kookmin siempre me inspira.
Espero que les haya gustado y no se les olvide dejar su reseña y calificación.
