Cuando el destino no perdona
Incluso lo cotidiano deja de ser seguro.
La realidad se distorsiona y crea una maravilla cambiante e impredecible. No existe un solo rostro para lo extraordinario porque el fenómeno adopta formas tan inofensivas como un pequeño lazo de cabello que aparenta inocencia.
Pero toda señal tiene algo detrás.
Quien decide acercarse a esos llamados carga con las consecuencias de un destino que no muestra compasión, aunque a veces, con una suerte casi imposible, permite salir intacto, pero jamás siendo el mismo.
Por eso estas historias existen, para invitarnos a asomarnos por un instante a ese misterio.
Porque si una señal insistente e inofensiva nos llama, siempre quedará en nuestras manos alcanzarla… o no.
Quién sabe.
Advertencia:algunos cuentos contienen situaciones y escenas delicadas para ciertos lectores.