Capitulo I
Aunque no muchos lo crean, New York se volvió una de las ciudades más seguras en los últimos años, pues es difícil para los criminales salirse con la suya si te enfrentas a cuatro tortugas mutantes que se creen super héroes. Incluso temibles y poderosos aliens como el Krang pensaran dos veces antes de si quiera acercarse y causar caos en la ciudad.
La vida de los chicos era bastante tranquila por lo menos después de la invasión alienígena de hace unos años, siempre en misiones nocturnas, trabajo en colaboración con la policía con la cual ahora se llevaban bastante bien y unos cuantos crímenes menores que resolver. No es que estuvieran aburridos de la rutina nocturna, era difícil que eso pasara cuando ellos en sí mismos eran un caos, Mickey siempre con sus ideas locas, Raph se metía en problemas de vez en cuando con Casey y Leo como buen líder, siempre tenía que mantener el orden entre sus hermanos. Todo funcionaba bien para los hermanos mutantes, tuvieran o no la aceptación completa de los humanos, ellos estaban felices con los pocos amigos que tenían, excepto una tortuga curiosa, que se sentía cada vez más fascinada por las personas y empezaba a notar que había algo, que ni él ni sus hermanos tenían, que no habían experimentado.
–¡Vamos chicos, no se retrasen ahora! –gritaba el azul desde la azotea más alta a sus hermanos –nos perderemos el concierto si no se apuran.
Atrás, Raph, Mickey y Donatello saltaban entre los tejados, se suponía que verían un concierto de uno de sus artistas favoritos de Hip Hop que estaba de gira en la ciudad, sin embargo, el rojo y el amarillo no dejaban de pelear desde hace un rato y seguían retrasando a los demás. Raph estaba cada vez más enojado intentando alcanzar a Mickey para hacerlo callar, pero este simplemente lo molestaba de nuevo y reía sin parar.
–¡Jamás me podrás atrapar! –Mickey corría de su hermano mayor sin parar mientras seguía las instrucciones de Leo, a medias.
El rojo ya cansado de sus burlas, apresuro el paso y los siguió, dejando así a Donatello atrás mientras este gritaba la dirección del lugar al que iban, aunque nadie escuchaba.
–¡Esperen! ¡Ni siquiera es por ahí!
Pero no le escucharon, sus hermanos siguieron saltando y riendo sin mirar atrás, el morado ya cansado de que nunca le hicieran caso cuando daba las direcciones decidió parar en uno de los edificios, esperando que se dieran cuenta de que ni siquiera sabían a donde ir y regresaran por él.
Donatello se sentó al borde del techo y reviso algunas cosas en su tableta sobre sus misiones anteriores mientras esperaba, hasta que levanto la vista y puso su atención en los humanos de abajo, estaba cerca de central park y a pesar de que ya empezaba a anochecer, había mucho movimiento en el lugar, familias por todos lados, niños jugando sin parar y parejas pasando el rato en lindos picnics. El jamás presto demasiada atención a esa clase de cosas en el pasado, sin embargo, con los años se dio cuenta de que cada vez le daba más curiosidad el tema del amor, como buen científico investigo por mero conocimiento, había visto muchas parejas a lo largo de su vida, pero en cuanto April y Casey empezaron a salir, sus pensamientos fueron más allá de lo que entendía sobre las relaciones hasta el momento. El cariño mutuo, las tardes de películas románticas y la compañía, no como la de sus hermanos o un amigo, si no de alguien con el que podría compartir todo y más, alguien en quien confiar, alguien para amar, muy pronto se dio cuenta de que tal vez ni él ni sus hermanos podrían tener algo así, vamos, una tortuga mutante, rara y calva no era la definición de atractivo para las humanas de su edad, y a decir verdad,Donatello encajaba mucho en el estereotipo de tímido nerd, que tampoco era muy atractivo para la mayoría de los humanos.
Trato de no pensarlo demasiado pues era una de esas muchas cosas que jamás podría vivir siendo un mutante y no le importaba, pero ver a todas esas parejas en el parque, sonriendo, abrazarse con cariño y compartir sus vidas le hacía desear algo parecido, aunque solo fuese una vez ¿que se sentirá? ¿podría ser tan maravilloso como todos dicen? ¿Acaso era eso lo que le faltaba a veces? Pero la duda principal que tenía es ¿Alguna vez podría el o alguno de sus hermanos llegar a ser amado incluso siendo mutantes? De todas maneras, Donatello no tuvo mucho tiempo para pensarlo ya que sus hermanos llegaron y lo interrumpieron en medio de su divagación.
–¡Donnie! ¿Qué esperas? Se supone que tú nos tienes que decir dónde está el concierto– replico el líder.
–¡Si ya hay que irnos! –dijo el amarillo mientras seguía corriendo en círculos al rededor del rojo enojado.
Donnie suspiro, dejaría esos pensamientos raros para después de esta noche, en un momento donde no lo molestaran tanto, talvez cuando estuviera solo con sus inventos, se levantó y de nuevo empezó a saltar entre edificios mientras guiaba a sus hermanos por la ciudad para llegar al concierto que tanto querían ver, aunque este ya no parecía emocionarle tanto como hace unas horas y eso le daba una extraña sensación de vacío que la tortuga rara vez llegaba a sentir,menos aún por un tema que le parecía trivial hasta el momento, aun así no podía dejar de seguir haciéndose más y más preguntas respecto a eso, cosas que jamás considero antes.