EL CHICO NUEVO

All Rights Reserved ©

Summary

#universomiraculous "Las cosas empiezan a cambiar cuando alguien más decide involucrarse." Marinette duppaing cheng esta cansada del maltrato que sufre por chloe, quiere que deje de molestarla. Alguien escucho sus deseos y en un dia como cualquiera un chico nuevo llega a la escuela

Genre
Scifi
Author
Nereo
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Era una mañana como cualquier otra para Marinette, aunque su ánimo no era el mejor. Con la mochila abrazada contra su pecho, cruzó la puerta del colegio, tratando de pasar desapercibida. Al asomarse, vio a Chloé y a Sabrina conversando como siempre. Sin pensarlo dos veces, aceleró el paso, esquivando las columnas para evitar ser vista. Pero en su apuro, chocó contra alguien, perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo con un pequeño quejido de dolor.

El impacto llamó la atención de Chloé y Sabrina, quienes, con sonrisas maliciosas, se giraron hacia ella y comenzaron a acercarse.

(Definitivamente, no es mi día...)pensó, sintiendo el miedo atenazar su pecho mientras las dos chicas avanzaban. Pero antes de que pudiera reaccionar, la persona contra la que había chocado le extendió la mano lentamente.

—¿Estás bien? —preguntó con un acento extraño.

Marinette levantó la vista y se encontró con un chico de cabello rubio y ojos azules, cuya mirada intensa e intimidante la hizo retroceder instintivamente. Sin embargo, al notar que él seguía ofreciendo su mano con paciencia, se quedó mirándolo, indecisa.

—Vaya, vaya... Hoy no es tu día de suerte, Dupain-Cheng —la voz de Chloé rompió el silencio, con su tono burlón y altivo.

Marinette apartó la vista del misterioso chico para mirar a la rubia, quien le dedicó una sonrisa de superioridad. Luego, con desdén, se dirigió al extraño.

—Oye, tú. Si no quieres meterte en problemas, mejor lárgate —chasqueó la lengua, pero el joven ni siquiera volteó a verla. Su mirada seguía fija en Marinette, como si la respuesta de Chloé no tuviera ninguna importancia.- te estoy!

Antes de que Marinette pudiera decir algo, el chico se levantó. Su mirada intimidante se posó sobre las dos chicas, y fue entonces cuando ellas notaron algo inquietante: su presencia parecía crecer más y más, como si no dejara de crecer ante sus ojos. Sus profundos ojos azules, fríos y calculadores, les provocaron un escalofrío. Su ceño ligeramente fruncido añadía una aura de amenaza indescifrable. Con lo alto que era daba bastante miedo.

—¿Qué? —preguntó con un tono tosco, aunque sin intención de ser brusco.

Pero Chloé y Sabrina, sobrecogidas por su apariencia imponente y la energía casi sobrenatural que emanaba de él, se miraron una a la otra con un pánico evidente antes de salir corriendo mientras gritaban: “¡Un monstruo!”

El chico frunció el ceño con desconcierto y, al volver a mirar a Marinette, notó que ella también había dado un pequeño respingo. Sin embargo, no se inmutó. En cambio, con calma, volvió a extender su mano hacia ella.

—¿Estás bien? —repitió, su voz más suave esta vez.

Marinette dudó por un instante, pero finalmente aceptó su ayuda. Tomó su mano con cautela y se dejó levantar, sintiéndose aún más pequeña ante su imponente altura.

—¿Estás bien? —insistió de nuevo el chico, observándola con atención.

Ella asintió con una tímida sonrisa y abrazó su mochila con fuerza.

—S-Sí... gracias —respondió con un hilo de voz. Luego, tras una breve pausa, preguntó con curiosidad—: ¿Eres nuevo?

El chico asintió con un leve gesto, sin decir nada más. Marinette comprendió entonces que nunca lo había visto por ahí. ¿Sería un estudiante nuevo?

—Estoy buscando la oficina del director... ¿Sabes dónde está? —preguntó el chico con un tono tranquilo, aunque había un ligero matiz de extrañeza en su voz.

Ella asintió sin dudar y le señaló la dirección con un gesto.

—Gracias... —respondió él, esbozando una leve sonrisa antes de mirarla con interés— ¿Cómo te llamas?

—Soy Marinette! —contestó animada, devolviéndole la sonrisa con entusiasmo.

El joven asintió y se despidió con un gesto amable antes de alejarse. Sin embargo, en el instante en que giró para marcharse, Marinette captó algo en sus ojos: un destello de melancolía, casi imperceptible bajo su expresión tranquila. ¿Era tristeza? La idea la inquietó por un segundo, pero prefirió no darle importancia. Total era una desconocida.

Lo observó alejarse hasta que finalmente el se fue y entró en la oficina del director.

Marinette caminó por los pasillos, aún desconcertada por lo ocurrido con Chloé. ¿De verdad se había asustado? Eso sí que era inesperado. Aquel chico nuevo tenía un aire intimidante... ¿Sería un...?

No tuvo tiempo de terminar su pensamiento.

Justo al abrir su casillero, un balde de agua cayó sobre ella, empapándola por completo. Fría. Implacable.Marinette cerró los ojos un instante, tratando de no dejarse llevar por la frustración.

Suspiró, sintiendo el peso del malestar sobre sus hombros. Por supuesto. Chloé nunca desaprovecharía la oportunidad.

Y sin embargo, lo que más le dolía no era la broma cruel en sí, sino la pregunta que retumbaba en su cabeza: ¿Por qué? ¿Qué había hecho para merecer esto?

No quería llorar. No ahora. No aquí.

Con pasos lentos y mirada baja, caminó hacia los baños, asegurándose de que nadie la viera. Primero secarse, luego recuperar sus libros.

Pero a pesar de sus intentos por mantener la compostura, sus sollozos se escapaban en pequeños susurros.

Mientras tanto, el chico nuevo salía de la oficina del director, recorriendo los pasillos en busca de su salón cuando, de repente, un sonido quebró el silencio.

Un llanto ahogado.

Se detuvo, frunciendo ligeramente el ceño. ¿De dónde venía?

Al girar la cabeza, vio a Marinette, de pie frente a la puerta de los baños, su ropa empapada y su cabello goteando.

—¿Marishnet? —llamó con extrañeza.

Ella se giró bruscamente, sorprendida por la voz. Al verlo, sintió un calor incómodo en su pecho... Había alguien más viéndola así.

El chico la observó unos segundos, notando el agua escurriendo por su ropa y la expresión abatida en su rostro. Algo en su mirada se endureció.

—¿Qué te pasó? —preguntó, con una mezcla de curiosidad y preocupación.

Marinette apartó la vista. No quería explicar nada. No quería hablar de Chloé, ni de la humillación. Solo quería desaparecer.

Sin decir nada más, el chico se quitó su abrigo y se lo extendió.

—Toma, te puedes enfermar

Marinette lo miró con desconcierto. ¿Por qué tenía un abrigo cuando hacía calor? ¿Por qué le estaba ayudando? Miro con duda el abrigo...-

—Estás toda empapada... Deberías ir a casa mejor —sugirió el chico, observándola con cierta preocupación.

Marinette negó con un leve movimiento de cabeza, bajando la mirada.

—Debo ir a clases... —murmuró con voz apagada.

El chico la miró en silencio. Terca, pensó.Pero aun así, no le parecía correcto que continuara así.

—No puedes ir empapada... Al menos lleva esto mientras se seca —insistió, extendiéndole su abrigo.

Marinette dudó un instante, pero finalmente asintió y se lo acomodó sobre los hombros. Se giró para entrar al baño, pero antes de hacerlo, se detuvo.

—P-Podrías ir a buscar a Socqueline...? —pidió con timidez.

El chico frunció ligeramente el ceño, claramente confundido.

—¿Soska...?

Marinette parpadeó, extrañada, antes de soltar una pequeña risa.

—No, no... Socqueline.

El chico intentó repetirlo, pero su acento lo traicionó.

—Zoklin?

Marinette negó con una sonrisa divertida.

—Soc-que-line —repitió con paciencia.

El chico hizo un gesto como si ahora lo entendiera y asintió con determinación.

—... ¿En qué salón está?

Mientras tanto, Socqueline estaba en clase, tranquila, escuchando la explicación del profesor. Todo transcurría con normalidad hasta que, de repente, la puerta se abrió de un portazo.

El sonido hizo que todos se sobresaltaran. Sus miradas se dirigieron a la entrada, donde un chico de cabello blanco permanecía de pie, su mirada recorriendo el aula con intensidad.

—Estoy buscando a Zoklin —declaró con firmeza.

Las miradas se cruzaron entre los alumnos, algunos murmurando entre sí. ¿Quién demonios era “Zoklin”? Y, más importante... ¿quién era ese chico de cabello blanco?

El joven, sin perder el hilo, continuó:

—Marishnet quiere hablar contigo.

La confusión en el aula se intensificó.

—¿Marishnet...?

De repente, Socqueline se levantó, con una mezcla de sorpresa y sospecha en la mirada.

—No querrás decir Marinette?

El chico parpadeó un par de veces, como si el nombre le sonara casi igual.

—Da... eso.

Socqueline entrecerró los ojos. Si Marinette la llamaba, debía ser por algo importante... aunque no tenía idea de quién era este extraño.

Sin perder tiempo, tomó sus cosas y salió del aula con el chico siguiéndola de cerca. Pidiendo una disculpa al profesor.. quien solo miro la puerta que se habia estampado feo con el muro-

—Marishnet.. tuvo un incidente -admitio, algo que provoco que socqueline quedara muda- que paso exactamente? -en un tono serio-

Continuara