Capitulo 1 : Las alarmas
El sonido del río llenaba la mañana en el pequeño pueblo.
Era constante. Tranquilo.
A lo lejos, algunos autos pasaban por la calle.
Hikari abrió los ojos lentamente.
-Todavía es algo temprano para ir al colegio...
Se levantó de la cama y se estiró, soltando un ligero quejido.
-Muy bien...
Bajó la mirada.
-Hora de fingir ser yo...
El sonido de algo quebrándose llenó la casa.
-¿¡Por qué carajos todavía no está mi desayuno!?
Era la alarma de todos los días para Amaya.
Amaya abrió los ojos de golpe.
Se levantó y salió rápidamente de su habitación.
-¡¿Me escuchas?!
Bajó las escaleras casi corriendo.
Lo encontró en la sala.
-¡Padre, déjala en paz...!
Apretó los puños.
Las lágrimas comenzaron a salir.
-¿Por qué siempre atormentas nuestras vidas...?
El pitido de una alarma rompió el silencio.
Sayo estiró el brazo y la apagó.
Se quedó mirando el techo.
-Tengo que vestirme rápido... antes de que papá se vaya a trabajar...
Se incorporó lentamente.
Antes de que pudiera abrir la puerta, alguien entró.
-Buenos días...
Sayo se quedó paralizada unos segundos.
-Bu... buenos días...
Su voz apenas fue un susurro.
Apretó los puños.
Su madrastra la observó.
Sonrió.
-Tu desayuno está en la mesa.
-Apúrate.
La puerta se cerró.
Sayo no se movió.
El sonido de su propio corazón llenaba la habitación.
-Vete...
Sus manos temblaban.
-¿Por qué tenías que aparecer en mi vida...?
Se rascó los brazos con fuerza.
-Me da miedo estar aquí...
Miró sus manos.
-Quiero desaparecer...
Se dejó caer al suelo, abrazándose a sí misma.
-Ayúdenme...
El sonido de un lápiz cayendo rompió el silencio.
Kizu lo miró en el suelo.
-Está mal...
Se agachó y lo recogió.
Borró la respuesta.
-Mi madre tiene que estar orgullosa de mí...
Su mano se tensó.
Cerró los ojos.
-Recuerda que tienes que ser la mejor...
La voz resonó en su mente.
-No seas la decepción de la familia.
Kizu abrió los ojos de golpe.
Sus manos temblaban.
Arrancó la hoja de su cuaderno.
-Tranquila, madre...
Se levantó y caminó hacia el espejo
.
Se miró fijamente.
-No voy a decepcionarte.
El sonido de los clics del teclado llenaba la habitación.
Fuyu sonreía frente a la computadora.
-¡Mami! ¡Mira esto...!
La puerta se abrió.
-¿Qué pasó, cariño?
Su madre se acercó a él.
-Estoy ganando un torneo, mami.
Se movía emocionado en la silla.
-Si gano... podré conseguir mucho dinero.
Bajó la voz.
-Y podremos irnos a otro lugar... juntos.
Su madre sonrió.
Lo abrazó.
-Muy bien, cariño...
-Estoy orgullosa de ti.
Besó su frente.
-Te a...
El sonido de una alarma rompió el momento.
Fuyu abrió los ojos.
La habitación estaba en silencio.
No había nadie.
-Ma...¿Mami?
Se sentó en la cama y miro toda la habitación
Baja la mirada
-Te extraño...
-Mama...
El canto de los pájaros rompía el silencio de la mañana.
Zero abrió los ojos lentamente.
-¿Por qué tienen que ser tan ruidosos...?
Se incorporó, frotándose los ojos.
Bostezó.
-Buenos días...
Se estiró.
-Papá...
-Mamá...
No hubo respuesta.
El silencio volvió a llenar la casa.
Zero se quedó quieto unos segundos.
Luego bajó las escaleras.
Sus pasos eran lo único que se escuchaba.
Miró la cocina.
Vacía.
Suspiró.
-Ahora...
Miró la estufa.
-¿Cómo se cocinaba la carne...?
Si bien...
Tal vez no todos tienen la misma alarma pero...
Tal vez el día puede mejorar...
...
¿Verdad?