JEON JUNGKOOK
Muchas veces mamá me advirtió que aunque ser impulsivo no estaba mal, algunas veces había decisiones que debían pensarse.
¿Y qué jodidamente hice yo?
Fui e hice lo que quise, como si la vida no se encargara siempre de agarrarte por las pelotas y hacerte lamer su suelo.
Tenía a mi chica ideal.
Ella era todo, era más.
Me entendía, me aceptaba y me amaba; y todo lo que yo supe hacer fue fallarle.
Tomar su confianza y destrozarla de tal manera que aún me cuesta encontrar los malditos trozos para unirlos.
La extrañé, llegué a medidas desesperadas y sé que estaba siendo un maldito loco.
Así que tomé finalmente el consejo de mamá: pensé antes de tomar mis decisiones.
¿El resultado?
De nuevo jodidamente me apresuré a tomar otra decisión por instinto, no me arrepiento, Lucecita es todo, parece ser la razón por la que mi corazón ahora quiere latir y daría tanto por ella.
Jodidamente le daría todo.
No sabía que teniendo Lucecita pasarían más cosas, conocería nuevas situaciones y que traería consigo un dolor de cabeza que para ser sincero parece no saber qué es lo que hace con su vida y qué hace con su trabajo, pero eso no impide que se vaya metiendo en mi sistema.
Que me confunda y me enrede como quiera.
Es como si mi mundo diera vueltas y vueltas.
Un jodido nido de pájaros dando vueltas en mi sistema causándome sensaciones y una maldita erección constante.
Lo deseo tanto.
Lo quiero tanto.
Lo amo tanto.
¡Mierda!
Creo que simplemente caí.
No pensé que pasaría, pero creo que he encontrado a mi familia finalmente.
Tengo lo que soñé y no va a escaparse de mis manos.
¡Jodidamente no!
Lucecita y él se quedan conmigo.