001.
El auto negro se detuvo frente al enorme cartel de madera que decía "Verano bíblico" con letras talladas a mano.
Jungkook suspiró desde el asiento del copiloto, observando a través de la ventana el extenso terreno rodeado de pinos altos. Cabañas de madera se distribuían en semicírculo alrededor de lo que parecía ser un área común con fogata.
Perfecto, un mes entero en el infierno forestal.
—Jungkook, estás escuchando lo que te digo, ¿verdad?
La voz aguda de su madre atravesó sus pensamientos. Jungkook bajó del auto sin responder, arrastrando su mochila con una mano mientras mantenía los auriculares puestos con la otra. Su madre salió del otro lado, ajustándose las gafas de sol con ese gesto dramático que tanto odiaba.
—No quiero que me llamen a menos que sea una emergencia real, ¿entendido? —continuó ella, siguiéndolo mientras caminaban hacia la entrada—. Y más te vale que no te encuentren fumando, tomando, o haciendo cualquier tontería de esas que haces con tus amigos. Porque si recibo una sola queja, tu próximo destino será el campo con tus abuelos.
Jungkook se detuvo y la miró aburrido.
—Oh que miedo —dijo con sarcasmo, aunque algo en la mirada de su madre le hizo saber que no bromeaba—. Está bien, está bien. No te preocupes y deja de molestar, ¿sí?
—Jungkook...
—Que sí, mamá. Lo que digas.
Antes de que ella pudiera agregar algo más, una voz alegre los interrumpió.
—¡Buenos días! Deben ser la familia Jeon, ¿cierto?
Un hombre alto, de hombros anchos y sonrisa radiante se acercó a ellos. Vestía una camiseta blanca con el logo del campamento y pantalones cargo beige. Su cabello castaño claro brillaba bajo el sol de media mañana.
—Soy Kim Seokjin, pero pueden llamarme Jin. Soy uno de los mentores del campamento —extendió la mano hacia la madre de Jungkook, quien la estrechó con entusiasmo.
—Oh, qué gusto conocerlo. Le encargo mucho a mi hijo, es un poco... complicado.
—Mamá...
—No se preocupe, señora Jeon. Aquí todos son bienvenidos —Jin le guiñó un ojo a Jungkook y luego, con un movimiento rápido, le quitó los auriculares de las orejas y el celular de la mano.
—¡Oye! Qué diablos...
—Están prohibidos —dijo Jin con naturalidad, guardando ambos objetos en su bolsillo—. Las reglas del campamento, se los devolvemos al final del mes.
Jungkook resopló y se cruzó de brazos, fulminando al mentor con la mirada. Su madre, por el contrario, aplaudió encantada.
—¡Perfecto! Eso es justo lo que necesita. Bueno, los dejo entonces. Cuídate, Jungkook y pórtate bien.
Sin esperar respuesta, la mujer regresó al auto y se marchó, dejando una estela de polvo en el camino. Jungkook observó el vehículo alejarse con una mezcla de frustración y resignación.
—Bien, Jungkook —dijo Jin, dándole una palmada en el hombro—. Déjame mostrarte el lugar y explicarte las reglas básicas.
Mientras caminaban por el terreno, Jin señalaba cada edificio con entusiasmo: el comedor principal, la capilla, los baños comunes, el área de juegos. Jungkook apenas prestaba atención, arrastrando los pies y mirando todo con una expresión de profundo aburrimiento. Todo era demasiado... limpio. Demasiado organizado. Demasiado perfecto.
—...y por supuesto, nada de salir del perímetro sin supervisión. Las comidas son a las ocho, una y siete. Los estudios bíblicos son por la mañana y por la tarde tenemos actividades recreativas...
La voz de Jin se convirtió en ruido de fondo mientras Jungkook observaba el lugar con los ojos entrecerrados. Hasta que algo captó su atención.
A lo lejos, cerca de una de las mesas de picnic, habían dos chicos sentados. Parecían de su edad, tal vez un poco mayores. Estaban recortando papeles de colores mientras conversaban animadamente. Uno de ellos tenía el cabello rubio claro y una sonrisa contagiosa. Pero fue el otro quien hizo que Jungkook se detuviera a mirar: delgado, con el cabello castaño cayendo sobre su frente, y cuando sonrió... su sonrisa era cuadrada, distintiva. Lindo, pensó Jungkook sin poder evitarlo.
Jin notó que el chico había dejado de caminar y siguió su mirada.
—Ah, veo que ya conociste a algunos de tus compañeros con la vista —rio—. Ven, te los presentaré.
Jungkook sintió una chispa de interés por primera vez desde que llegó. Caminó junto a Jin, tratando de no parecer demasiado ansioso.
—¡Chicos! —llamó Jin cuando se acercaron—. Quiero presentarles a alguien.
Los dos muchachos levantaron la vista. El rubio sonrió de inmediato, pero el de cabello castaño simplemente observó con expresión neutral.
—Él es Jeon Jungkook, acaba de llegar. Jungkook, ellos son Park Jimin —señaló al rubio—y mi hermano, Kim Taehyung.
—Hola —dijo Jimin con calidez genuina—. Un gusto conocerte.
—Sí, hola —agregó Taehyung, su tono educado pero distante.
Jungkook sonrió, tratando de mostrarse amigable a pesar de su incomodidad habitual.
—Hola, yo...
Pero antes de que pudiera terminar, ambos chicos ya se habían dado la vuelta, volviendo a sus papeles y su conversación como si nada. Jungkook parpadeó, confundido.
Jin carraspeó incómodo. —Bueno, están ocupados con los preparativos. Ya tendrán tiempo de conocerse mejor. Luego elegirán las cabañas, pero por ahora...
Jungkook apenas lo escuchaba. Había captado un murmullo, casi imperceptible, saliendo de los labios de Taehyung mientras seguía recortando:
—...qué desubicado.
La palabra cayó como una piedra en su pecho. Taehyung ni siquiera lo había mirado al decirlo, como si fuera un comentario al pasar dirigido a Jimin. Pero Jungkook lo había escuchado perfectamente.
La chispa de interés se apagó al instante, reemplazada por un ardor de rabia.
—Sabes qué, ya terminé el tour -interrumpió a Jin bruscamente—. ¿Dónde dejo mis cosas?
Jin lo miró sorprendido, pero asintió.
—Eh, sí, claro. En un rato haremos la asignación de cabañas. Por ahora puedes esperar en el comedor.
Jungkook se alejó sin decir más, sus manos apretadas en puños dentro de los bolsillos de su chaqueta negra.
Genial, primer día y ya lo estaban juzgando. Este iba a ser el peor verano de su vida.
✿͟ू͟ຼ͟ॱ
Dos horas más tarde, todos los participantes del campamento estaban reunidos frente a las cabañas. Eran aproximadamente cincuenta chicos y chicas, divididos en grupos de diferentes edades. Jungkook se mantenía al fondo, recargado contra un árbol con los brazos cruzados, observando todo con desinterés.
Jin estaba al frente junto a otro mentor: un tipo de cabello negro y expresión seria que se presentó como Min Yoongi.
Mientras Jin tenía una energía amigable y relajada, Yoongi parecía ser todo lo contrario. Sus ojos recorrieron al grupo con evaluación crítica antes de comenzar a hablar.
—Bien, escuchen todos —dijo Yoongi con voz firme—. Vamos a asignar las cabañas. Son cuatro personas por cabaña, sin excepción. Las cabañas de chicos están del lado izquierdo, las de chicas del derecho. Cuando diga sus nombres, tomen sus cosas y vayan a su cabaña asignada.
Comenzó a leer de una lista en su portapapeles. Jungkook bostezó, esperando que lo pusieran con cualquiera menos...
—Cabaña número tres: Jung Hoseok, Lee Minho, Kim Taehyung y Jeon Jungkook.
Por supuesto.
Jungkook levantó la vista de golpe, su expresión oscureciéndose. Al otro lado del grupo, Taehyung también había reaccionado, girándose para buscar al mentor con los ojos abiertos.
—Espera, ¿qué? —Taehyung se acercó rápidamente a Jin—. Hyung, siempre estoy con Jimin. No puedes...
—Las asignaciones ya están hechas, Taehyung —respondió Jin con tono de disculpas—. Este año decidimos mezclar los grupos para que todos se conozcan mejor.
—Pero...
—Yo también quiero cambio —interrumpió Jungkook, acercándose con pasos pesados—. No hay forma de que comparta cabaña con él.
Taehyung lo fulminó con la mirada.
—¿Perdón? ¿Disculpa? Como si yo quisiera estar contigo.
—Perfecto, entonces cámbienos.
—Suficiente —cortó Yoongi con voz tajante, haciendo que ambos se callaran—. Las asignaciones no se cambian. Punto final. Ahora vayan a sus cabañas y acomódense, tienen una hora antes de la cena.
Jungkook apretó la mandíbula, pero no dijo nada más. Tomó su mochila del suelo con brusquedad y comenzó a caminar hacia la cabaña número tres. Taehyung lo siguió a varios pasos de distancia, claramente molesto.
La cabaña era simple pero acogedora: dos literas de madera a cada lado, una pequeña mesa en el centro, y una ventana que daba al bosque. Cuando Jungkook entró, ya había un chico adentro: alto, con una sonrisa enorme y energía desbordante.
—¡Hola! ¡Tú debes ser uno de mis compañeros de cabaña! —el chico prácticamente saltó hacia él—. Soy Jung Hoseok, pero puedes decirme Hobi.
—Jungkook —respondió él sin mucho entusiasmo, aunque la energía positiva del otro era difícil de ignorar.
—¡Genial! Yo ya tomé esta cama de arriba —señaló la litera de la derecha—. Siempre he querido dormir arriba, ¿sabes? Es como dormir en el techo.
Jungkook asintió apenas y se dirigió a la otra litera. Sin pensarlo mucho, lanzó su mochila sobre la cama superior y comenzó a subir.
—¡Oh, hola! —Hoseok saludó a alguien más que entraba—. ¿Tú también eres de nuestra cabaña?
Jungkook miró hacia la puerta. Un chico de estatura media y una sonrisa algo tímida entró cargando una maleta demasiado grande para él.
—Sí, soy Lee Minho —se presentó con voz suave—. Un gusto.
—¡El gusto es mío! Soy Hobi y él es Jungkook.
Minho asintió en dirección a Jungkook, quien le devolvió el gesto. Había algo en la actitud tranquila del chico que le agradaba. No parecía del tipo que juzgaría o haría preguntas incómodas.
—Entonces... ¿tú también fuiste obligado a venir? —preguntó Minho, acercándose a Jungkook.
—¿Tan obvio es?
—Bueno, tienes cara de funeral —rió Minho—. Yo también. Mis padres pensaron que necesitaba "dirección espiritual" o algo así.
Jungkook sonrió por primera vez en todo el día.
—Si, yo también.
La puerta se abrió nuevamente y Taehyung entró, su expresión aún molesta. Llevaba una maleta ordenada y una bolsa de dormir bajo el brazo. Sus ojos recorrieron la cabaña hasta detenerse en Jungkook, específicamente en dónde estaba sentado.
Se acercó lentamente a la litera, mirando las dos camas vacías que quedaban: la de abajo donde Jungkook había lanzado su mochila, y la de abajo del otro lado donde Hoseok había dejado algunas cosas.
—Oye —dijo Taehyung, su voz controlada pero tensa—. Bájate.
Jungkook, que estaba acomodando sus cosas en la cama de arriba, se detuvo y miró hacia abajo con confusión.
—¿Perdón?
—Que te bajes —repitió Taehyung, señalando la cama—. Esa es mi cama.
Jungkook procesó las palabras por un segundo antes de que una sonrisa sarcástica se dibujara en su rostro.
—Ah, ¿sí? Pues qué mal, porque ya la tomé yo.
—No entiendes —Taehyung dio un paso adelante, sus manos apretándose en puños a sus costados—. Siempre duermo en la cama de arriba. Todos los años. Es MI cama.
—Bueno, pues este año no —Jungkook se recostó en la cama con las manos detrás de la cabeza, mirando el techo con fingida tranquilidad—. Deberías haber llegado más rápido.
El rostro de Taehyung se puso rojo, una mezcla de frustración y enojo tiñendo sus mejillas.
—Eres increíble, ¿lo sabías? Llegas aquí con tu actitud horrible, juzgando a todos con esa mirada, y ahora...
—¿Yo juzgando a todos? —Jungkook se incorporó, asomándose por el borde de la cama para mirarlo directamente—. Qué irónico viniendo del chico que me llamó "desubicado" sin siquiera conocerme.
Taehyung abrió la boca para responder, pero se quedó callado. Sus ojos se abrieron ligeramente con sorpresa.
—Yo... eso fue...
—Sí, lo escuché —cortó Jungkook—. Así que no vengas con sermones sobre juzgar a la gente.
El silencio se instaló en la cabaña. Hoseok y Minho intercambiaron miradas incómodas, sin saber si intervenir o no. Taehyung apretó la mandíbula, su rostro todavía encendido, pero esta vez no solo de enojo.
—Como quieras —dijo finalmente, su voz más baja—. Quédate con la estúpida cama.
Dejó caer su maleta en la cama de abajo con más fuerza de la necesaria y comenzó a desempacar en silencio, dándole la espalda a todos.
Jungkook volvió a recostarse, pero la satisfacción de ganar la discusión se sentía hueca. El ambiente en la cabaña era tenso, pesado. Hoseok intentó romper el hielo con un comentario sobre las actividades del día siguiente, pero nadie realmente le prestó atención.
Mientras miraba el techo de madera sobre él, Jungkook suspiró, iba a ser un verano largo.
Hola, es la primera vez que subo un fanfic asiq tengan paciencia ahr
Disfruten la historia, no será con gran trama pero taekook simplemente son taaan lindos <3.