Your Reins

Summary

La vida de Jimin cambia tras la muerte de su abuelo, heredando la mitad de su preciada hacienda. ¿Qué puede pasar si un chico de ciudad se va a vivir en un ambiente para nada acoplado a su vida? ¿Qué pasará con aquel capataz que tendrá que lidiar con el chiquillo fresa?

Status
Complete
Chapters
37
Rating
5.0 7 reviews
Age Rating
18+

Sinopsis

El primer aviso de aquella alarma podría ser lo más tedioso para cualquiera, para Jimin era el inicio de cada uno de sus días.

Levantarse temprano, tomar un baño, su batido verde, ir al gimnasio, volver a ducharse y prepararse para un día en la academia de modelaje más prestigiosa de Busan.

Esa era su vida.

Sin embargo, había algo particularmente diferente esa mañana, los movimientos fuera de su habitación eran constantes, como correteos y llantos desgarradores. Jimin vivía bajo la tutela de su tía, con sus dos primos Eunwoo y Yejin, desde la muerte de su madre su vida había sido esa año tras año.

A sus casi veinte años, no conoce más que la ciudad donde vive, criado de una manera peculiar, rodeado de lujos, empleados y caprichosos primos que obtenían todo a su antojo, Jimin no conocía más que eso.

Esa mañana, Yejin entró en su habitación, aún en pijama y con su largo cabello negro alborotado, su piel tan pálida como un papel, dando aquel aviso que cambió toda la vida de Jimin.

"El abuelo ha muerto”

Desde entonces los próximos días fueron un completo silencio, sumergidos en un luto y la oscuridad de sus ropas, Jimin no entendía mucho de aquellas cosas, su madre había muerto cuando el era muy pequeño, a penas y podía recordar su rostro. Su abuelo no estuvo presente en su vida desde entonces y a decir verdad el dolor de haber perdido a alguien importante simplemente no estaba...

Jimin no sentía nada.

Aún así, fue respetuoso y cumplió las órdenes de su tía al pie de la letra; como si fuera poco, las cosas se pusieron muy tensas cuando una mujer mayor entró a la funeraria, tan elegante y altiva, acompañada de dos jóvenes, uno más delgado, el otro era un hombre bastante alto y grande.

Jimin quedó perplejo por su rostro sombrío, había algo en sus facciones que lo hacía ver duro de roer, un hombre rústico e imponente. Su mirada bajo cuando la de aquel hombre se cruzó con la suya, su cuerpo se estremeció envolviéndolo en un escalofrío alarmante.

El ambiente se volvió un campo de batalla entre estas personas y su familia, las palabras recriminatorias hacia la mujer eran increíbles, sin embargo, ella mantenía una buena postura ante los insultos de sus tías hacia su persona, era demasiado incómodo, pero en medio de ello sus ojos no se despegaban de aquel hombre que mantenía su cabeza baja mostrando respeto ante la muerte de su abuelo.

Después de la sepultura, todo parecía haberse calmado, hasta que un hombre dijo:

"Iniciaremos con la lectura del testamento”

Para su sorpresa las lágrimas que su familia había derramado habían simplemente desaparecido, en su lugar todos se mantenían expectantes y Jimin no entendió aquel cambio tan drástico. La mujer y aquellos dos hombres también estaban presentes, tan serios y callados, manteniendo esas posturas que desde el principio habían mostrado.

Él no era del todo consciente de lo que sucedía a su alrededor, no tenía ni idea de porque estaba en su lugar hasta que en medio de tanta palabrería su nombre fue mencionado.

"Le dejo la mitad de mi hacienda, a mi nieto Park Jimin”

Todos en ese momento miraron al chico de cabellos rosados y leves pecas.

Jimin había sido el único en su familia en heredar algo de su abuelo y desde entonces toda su vida dió un giro inesperado.

¿Una hacienda para un chico como él?

Debía ser un chiste.