ATADO A TI

Summary

Pareja: JimmySea Capítulos: 1 Sinopsis: En ocasiones nuestra mente y nuestro corazón no están sincronizados. Y la discrepancia puede resultar en una lucha encarnizada sobre quién es quién tiene la razón... O tal vez no...

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Único capítulo

Atado a ti

¡No! Me insisto a mí mismo una y otra vez que esto no puede ser posible. ¡No! Me niego rotundamente a que incluso estos pensamientos se precipiten en mi mente. De hecho, en mi cabeza hay millones de “mini yo” ahuyentando dichos pensamientos que tienen que ver con él. ¡No, no y no! gritan los “Jimmys” que forman mi ejército mental.

Absolutamente no. Y es que no puedo depender tanto de esa persona. No pude haber caído en sus “garras” de esta forma. ¡No, no y no! De verdad, he tratado de mil y un maneras de no hundirme en sus encantos y de no dejarme llevar por su endemoniadamente dulce voz que al mismo tiempo tiene un toque de sensualidad que me derrite.

¿Cómo demonios era posible que hiciera semejante cóctel con cada palabra que salía de sus labios? ¿Cómo diantres le hacía para ser tierno y erótico al mismo tiempo? Y lo más importante, ¿Era consciente del efecto que provocaba en todos o era su manera natural de ser?

Sacudo mi cabeza, claro que sabe lo que es capaz de hacer con tan solo abrir la boca y decir cualquier palabra con aquella vocecilla suya. ¡Me frustra! Y no quiero involucrarme con él más allá de lo que ya estoy. ¿Tiene sentido lo que digo? No lo sé. Solo quiero terminar con todo esto, no puedo permanecer a su lado por más tiempo porque sin duda eso sería mi total perdición. Me pregunto si aún tendré la oportunidad de salir de su hechizo. ¿Aún tengo salvación? ¡Dios! La sola idea de pensar que ya no tengo salida, me aterra. Siento que he sido uno más de los tontos incautos que se han perdido en su cautivante belleza. ¿Cuántos, además de mí, estarán en la misma situación?

¿Estoy perdido? ¡Completa y absolutamente! Por una parte, mi razón me dice que me aleje, es lo más lógico y prudente. Si no quiero sufrir, lo mejor será poner distancia, pero existe un pequeño y muy insignificante detalle… ¡N-O P-U-E-D-O! Su sola presencia es gravemente adictiva para mí, tan así es, que compromete mi estabilidad mental.

Y no estoy exagerando, enloquezco si no lo veo en un día, y ya sé que un día solo tiene veinticuatro horas, pero es desesperante no tenerlo a mi lado por tanto tiempo. Además, me muero de celos si sé que ha hablado con otro, porque según yo, no tiene nada que hacer hablando con nadie más, sí, este es un pensamiento bastante perturbador y posesivo, pero él mismo tiene la culpa al decir que es tímido y que le cuesta acercarse a las personas entonces, ¿Qué hace hablándole a alguien más?... Bufó molesto y trato de calmarme.

A mi mente vienen Earth y Joong… con ellos mis celos se potencian mucho más. Los quiero, pero a miles de kilómetros de distancia de él, sin embargo, en varias ocasiones tenemos que trabajar con otros compañeros de la GMMTV y tengo que soportarlo, aunque cada vez me cuesta más.

Inhala… exhala… inhala… exhala”, me repito una y otra vez como un mantra que me “ayudará” a estar tranquilo o al menos eso espero. Si no lo consigo, contar de uno a medio millón casi siempre funciona, “casi” porque “ocasionalmente” a la cuenta de veintitantos me pierdo pensando nuevamente en él. ¡Mierda!

Lo peor sucede cuando “desato” mi ira, pues él me ignora o me esquiva. Y aunque muchas veces yo soy el responsable de que tenga esa actitud conmigo, daría cualquier cosa para que jamás se comportara así. Si fuera un hombre mucho más… “dominante” lo cargaría como un costal de patatas, lo llevaría a mi habitación y base de azotes en las nalgas le haría entender que a mí no se me ignora ni se me desatiende, aunque eso podría encasillarlo mejor en una fantasía sucia, obscena e inmoral, pero jodidamente caliente. Tampoco quiero que mis pensamientos vayan por ese rumbo. Almenos no por ahora.

Sí, soy doctor… pero también un hombre con necesidades.

Y si pensaba que no podía ser más patético. ¡Sorpresa! Claro que lo soy y no sé si sentirme desilusionado o felicitarme a mí mismo por semejante conducta. ¿Alguien me creerá si confieso que rompo en llanto al saberme frágil ante él? Las personas más cercanas a mí, dirían que no les causa ni el más mínimo asombro, saben que en el fondo soy un hombre sensible, pero ¿Y los que ven en mi al macho alfa por excelencia? Ellos, seguramente se reirían, no creerían que yo fuera capaz de llorar solo porque no sé qué hacer con él.

¿De esto se trata estar enamorado?... ¡No! Aquí aparecen nuevamente los “mini Jimmy” haciendo su trabajo de ahuyentar estos “malos pensamientos”. Mi mente grita desesperada e insisto que puedo ser realmente muy testarudo cuando me lo propongo: Yo no pude haberme enamorado de él… ¿O sí?... ¿Sí?... ¡Joder!

Veamos… empiezo a buscar en mi mente la enorme y detallada lista que ya he hecho con anterioridad de sus cualidades, que dicho sea de paso, son muchas y estoy seguro que me faltan muchas más por conocer. Él una persona muy talentosa, asombrosamente talentosa y eso me hace sentir orgulloso, su sonrisa es encantadora, brillante, cautivadora, con tan solo mirarla una sola vez es suficiente para caer en su hechizo. Su silueta seductora provoca que mis ojos no sean capaces de apartarse de ella, y mis manos tampoco, ellas conocen a la perfección esa deliciosa curva que forma su cintura. Y solo Dios sabe cómo demonios lo he conseguido hacerlo cuando se requiere.

Su mirada es hipnotizante… tiene los ojos más hermosos que he visto en mi vida, tan brillantes, tan transparentes, tan únicos y especiales. ¡Y cambian! Son tan expresivos que no necesita decir una sola palabra para entenderlo, sus ojos me lo dicen todo. Pero si hay algo que verdaderamente me mata, son sus palabras, que no son más que el aliento que mi alma necesita, sus atenciones que son el cálido refugio de mi espíritu y su voz, que es la guía de todo mí ser.

Él es honesto y absolutamente leal, nunca había conocido a una persona tan incondicional como lo es él; es, además, demasiado brillante como para opacarlo, tiene una aura y una luz que es la esperanza de muchos. Se niega fervientemente a seguir a la multitud, pero a cambio hace que le sigan a él, ¡Y por todos los cielos! Yo lo sigo, de frente, sin retorno y hasta el final. Sincero, virtuoso, refinado e idealista. Pero no perfecto.

En contraparte a todo lo maravilloso que puede ser, es un genio malhumorado, se fastidia con demasiada facilidad aunque no le gusta estar solo, se aburre increíblemente rápido si la persona que quiere su atención no es lo suficientemente interesante o si la actividad que tiene que realizar no representa un reto.

Maldice a los que le agreden, aunque en silencio, sin pronunciar una sola palabra y sin hacer un escándalo por ello. Es impredecible y tiende a llevar la contraria, aunque solo cuando defiende con efusividad su perspectiva de las cosas. Comprende sus sentimientos pero no eres capaz de comprender a los que le rodean, aunque en ocasiones creo que me entiende y me descifra con una facilidad que da miedo… terror.

No acepta la traición y odia a la gente falsa. No le gusta lo cotidiano y tampoco las promesas al aire. No se abre enteramente al mundo y mucho menos entrega su alma con facilidad, es casi un milagro que yo de alguna manera haya podido penetrar todas sus barreras y le conozca mejor que el resto. Pero conocerlo más que los demás es un riesgo, si algo sale de mi boca por error, mi destino sería salir del país y esconderme en alguna isla del caribe, su furia es casi incontrolable y la gente lo piensa dos veces antes de provocarle. Yo lo pienso unas cuatro o cinco veces, para estar más seguro.

Pero aún y con todo esa apariencia exótica y bastante particular… aún y cuando esconde su verdadero ser debajo de un aire inocente… aún y cuando tiene un montón de defectos… a pesar de todo, creo que es perfecto. Pero creer que es perfecto no precisamente me lleva a estar enamorado de él. ¿O sí?... Vamos “Mini Jimmys” que están en mi cabeza, necesito una respuesta clara, concisa y precisa.

¡No!... Ahí está mi respuesta, que aunque no suena muy segura, me aferro a ella como un náufrago al salvavidas, estar enamorado de él es… imposible… pero… sí, siempre tiene que haber un maldito y jodido “pero” ¿Qué es lo que me hace seguir a su lado a pesar de que no debo y que aparentemente no quiero tener una relación más profunda con él?¿Qué me obliga a seguirlo, a no negarle nada o estar siempre disponible para él?

Pongo a trabajar a mis “mini yo” en mi cabeza, que hagan algo más además de sembrarme dudas y más dudas en mi mente. Alguno de ellos recuerda algo que leyó por ahí, me frustra no saber la fuente, pero en fin, la cita viene a mí... “Ante la pareja nos sentimos maravillosamente fuertes y extraordinariamente vulnerables porque el conocimiento exquisito que tiene de nuestra persona nos “obliga” a estar en sus manos”… cuanta verdad hay en esas palabras, tengo que reconocer, aunque la parte de obligar se entiende como ironía. Solo que hay un pequeño e insignificante detalle que quisiera pasar por alto pero no puedo, ¡Él y yo no somos pareja! Al menos no una real.

Y sin embargo, sabe tanto de mí como yo de él y eso sencillamente me hace estar… ¡Atado a él!...

- ¿En qué piensas Hia? – me pregunta la persona que estaba frente a mí. Amo que haya quitado tanto formalismo entre nosotros y omita la palabra “Phi” antes de mi nombre, en realidad prefiero que me diga solo Hia o Jim.

- Nada en particular – respondo con aire de indiferencia. Si tan solo él supiera.

- ¿Y esa mirada tan penetrante hacía mi era por qué….? – demonios, se dio cuenta de que lo estaba observando hasta casi desgastarlo.

- No te estaba mirando de manera especial Sea – le digo girado mi vista a otro lugar, ¡Ja! Como si hubiera algo más interesante que ver ahí.

- ¡Mmm, ya! – chistó sus labios ¿Mencioné ya que son mi debilidad? - ¿Sabes Hia? - preguntó sin esperar mi respuesta – de alguna manera siento que sabes muchas cosas de mí que nadie más sabe – comentó. ¡Y qué casualidad! pareciera que estábamos pensando en lo mismo.

- ¿Las sé? – pregunté como si de verdad lo dudara. Por supuesto que sé muchas más cosas de este chico que el resto desconoce.

- Sí y si alguna vez abres la boca – Sea pasó con lentitud su mano por el cuello sin dejar de verme a los ojos – tendré que… – se atrevió a amenazarme. Y juro por Dios que me costó mucho reprimir una carcajada, esa había sido la amenaza más dulce y adorable que alguien me había hecho en mi vida.

- ¿Lo harías? –le cuestioné fingiendo estar asustado. Probablemente no me haya creído, pero está bien de ese modo.

- Por supuesto – respondió él con seriedad, pero yo presumía conocerlo y sabía que su aparente solemnidad era solo una farsa. Casi olvido lo travieso y juguetón que puede llegar a ser.

- Yo tengo una mejor idea para que te sientas completamente seguro de que jamás revelaré tus más íntimos secretos – hablé, después de todo, no estaba de más tratar de salvar previamente mi vida por si acaso hablaba de más sin querer. Hombre prevenido vale por dos, dicen.

- ¿Ah sí? -Sea entrelazó sus dedos y colocó su barbilla en dicha unión - ¿Cuál es? – preguntó curioso con una sonrisa en sus labios. Bien, jugué mis cartas y logré sacar la curiosidad innata que rodeaba su forma de ser. Ahora, solo tenía que decirle cuál era mi flamante idea. Y… ¡Por Dios! ni yo ni mis “mini Jimmys” en mi cerebro estábamos seguros de cómo se nos ocurrió semejante cosa.

- Seamos pareja – dije sin más y sin preocuparme por las consecuencias - pero una pareja real… - aclaré, luego no quiero que contrarreste mi argumento diciendo que ya lo somos, refiriéndose a Puen y Talay, Mhok y Day o Thapfah e Inthu.

- Pareja… o sea ¿Novios? - si Sea sintió sorpresa la ocultó de una manera sorprendente - ¿Eso cómo me daría seguridad? –

- Como tu pareja nunca revelaré tus secretos – expuse mi pobre argumento.

- Si nos hacemos pareja habría más confianza y nos cuidaríamos mucho más el uno al otro… ¿Eso dices? – preguntó Sea sin apartar la mirada de mí. Sí, novios sería un buen comienzo, aunque si me dijera que esposos, no dudaba ni un segundo en casarme con él en este mismo instante.

- Sí, algo así – sinceramente no sabía cómo tomar la actitud de Sea, él hablaba con suma tranquilidad y no parecía ni molesto ni enojado, tampoco se veía sorprendido por mi osada propuesta, más bien parecía analizarla como si en verdad la estuviera considerando.

- Seamos pareja entonces – dijo y se acercó a mí. Si dijera que estaba preparado para lo que hizo a continuación, sería un maldito mentiroso. Él depositó un tierno y fugaz beso mis labios - ¿Te parece bien? – preguntó. ¿Qué si me parecía bien? No, eso era jodidamente bueno. ¿De verdad así de fácil y sencillo fue conseguir ser novio de aquel encantador muchacho? Creo que el beso me afectó mucho más de lo que pensaba y sé que él lo sabía por mi sencilla y cómica contestación.

- Creo que es perfecto – respondí con una boba sonrisa adornando mi rostro.

Finalmente acepté, pues negarlo no me sirve de nada, porque entre más lo niegue más cierto es y mis “mini Jimmys” se encargarán de recordármelo por siempre. Fue posible y sucedió: ¡Estoy atado a Sea Tawinan!

FIN.