Capítulo I : atrapados
—Daniel—
Oye despierta…vamos despierta por favor…
Escuché mientras lentamente abría los ojos
La luz de la Luna entró por la ventana, ahí la vi justo frente a mi, lentamente levanté la cabeza del pupitre y entonces pude ver las lágrimas en sus ojos
Al fin despiertas —me reprochó con una voz quebrada y con ojos hinchados— te he intentado despertar por horas
¿Y qué era tan urgente como para despertarme? —pregunté aún un poco dormido—
¿¡Qué era tan urgente!? —me reclamó secando sus lágrimas— !Daniel no ves dónde estamos!
¿En un aula? —dije mirando alrededor del aula—
Exacto, ¿Porqué estamos aquí? —preguntó mientras continuaba regañándome— además ves la hora que es ya anocheció
¿Espera qué? ¿Qué hacemos aquí? —le pregunté con un nudo en el estómago— ¿Cloe por qué estamos aquí?
No lo sé, yo también desperté aquí, sólo recuerdo que era un día normal, ya sabes las clases terminaban y de pronto desperté aquí
¿Intentaste abrir la puerta? —pregunte señalando la puerta al otro lado del aula— esa de ahí
Si, lo intenté cientos de veces y tu seguías dormido, intenté de todo para salir y nada funcionó, estoy cansada —dijo con un tono frustrado y agotado— estamos en un quinto piso ni siquiera saltando podríamos salir
¿Y intentaste llamar a alguien para sacarnos de aquí?
Mi teléfono está muerto —me dijo mostrándome su teléfono sin batería— ¿Y el tuyo? ¿Funciona?
Déjame ver —dije mientras sacaba mi teléfono— si aún tiene batería
Bien llama a alguien para sacarnos —dijo emocionada—
Oh…
¿Qué pasó? — me pregunto confundida—
No tengo servicio, no puedo hacer llamadas —dije decepcionado arrojando el teléfono al suelo— Mierda, esa era nuestra salida
¿Y ahora, qué haremos? Siempre se te ocurre algo
Pues ahora sólo nos queda esperar a ver si alguien viene mañana, ya es tarde
¿Eso es lo único que nos queda esperar? —preguntó decepcionada—
Si, sólo nos queda eso, y ponte cómoda porqué será una noche larga
Está bien —dijo resignada— buscaré cómo acomodarme
Nos acomodamos para pasar la noche en el aula, Cloe se recostó sobre un escritorio y se quedó profundamente dormida, yo por otro lado me senté en el borde de la ventana a fumar un cigarrillo
Así pasaron las horas yo solo fumaba y pensaba en cómo y porqué estamos aquí atrapados, cuando una corriente de viento interrumpió mis pensamientos, esa corriente empezó a jugar con el pelo dorado de Cloe y a acariciar suavemente su cara, tomé un poco de aire del cigarro, entonces me di cuenta de algo me llamarían loco pero parecía que una persona jugaba y acariciaba el pelo de Cloe
¿Tú eres una persona? ¿Eres real? —pregunté desconcertado, pero no obtuve respuesta—
Quizás si deba dejar de fumar ya me está afectando —me dije a mí mismo, pero justo en ese momento la corriente se detuvo—
Si soy real, pero no soy lo que llamarías persona —escuché desde donde Cloe estaba— o al menos ya no
¿Entonces qué eres? —pregunté confundido— ¿quién eres?
Por favor Daniel…¿Qué no me recuerdas?, soy la Muerte —me dijo saliendo de la sombra que el escritorio proyectaba— y he venido por Cloe