Padre Soltero (Imagina con Lee Know)

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Summary

La historia gira en torno a Lee Know, un hombre que, por circunstancias inesperadas, termina criando solo a su hija. Al principio, la situación le resulta abrumadora: tiene que equilibrar su vida laboral con el cuidado de una niña pequeña, enfrentándose a dudas, cansancio y miedo a no ser suficiente. A pesar de las dificultades, poco a poco va aprendiendo a ser padre. Se vuelve más paciente, protector y cariñoso, creando un vínculo muy fuerte con su hija. Los momentos cotidianos como peinarla, ayudarle con sus tareas o consolarla cuando está triste se convierten en los más valiosos para él.

Genre
Fantasy
Author
Zoe
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Padre Soltero

Lee Know siempre decía que la vida no venía con instrucciones… pero tampoco esperaba que viniera con una despedida tan silenciosa.


A sus 25 años, su mundo giraba alrededor de una sola persona: su hija, Hana. Una niña de 7 años con ojos curiosos y una sonrisa que parecía iluminar incluso los días más grises. Pero no siempre fueron solo ellos dos.


Años atrás, cuando todo parecía más sencillo, Lee Know se había enamorado perdidamente de una chica española llamada Isabel. La conoció en un viaje inesperado, de esos que comienzan como una casualidad y terminan cambiando toda tu historia. Ella era alegre, libre, con una risa contagiosa que lo hacía olvidar todo. Se casaron rápido, sin pensar demasiado, convencidos de que el amor era suficiente.


Y durante un tiempo, lo fue.


Cuando Hana nació, Lee Know sintió que había tocado el cielo. Pero algo cambió. Las discusiones comenzaron a aparecer, pequeñas al principio, luego más constantes… más frías. Hasta que un día, cuando Hana tenía apenas 2 años, su esposa hizo las maletas.


Isabel: Solo será por un tiempo… *djo, evitando mirarlo directamente.


Pero ese “tiempo” nunca terminó. Se fue a España y no volvió.


Desde entonces, Lee Know aprendió a ser padre y madre al mismo tiempo. Aprendió a peinar el cabello de Hana (aunque al inicio le quedara torcido), a cocinar sus platos favoritos, a leerle cuentos cada noche aunque estuviera agotado.


Ahora, cinco años después, en un pequeño apartamento lleno de dibujos pegados en las paredes, la vida seguía avanzando.


Una mañana tranquila, la luz del sol entraba suavemente por la ventana del pequeño apartamento. El despertador sonó, pero antes de que pudiera repetir, Lee Know ya estaba despierto.


Se quedó unos segundos mirando el techo, respirando hondo, como preparándose para otro día… otro día siendo todo para alguien más.


Se levantó en silencio y fue a la habitación de Hana.


Lee Know: Hana… *susurra, sentándose a su lado. Es hora de levantarse, pequeña.


La niña se movió entre las sábanas, frunciendo un poco el ceño.


Hana: Cinco minutos más… *murmura, abrazando su almohada.


Lee Know soltó una pequeña risa.


Lee Know: Eso dijiste ayer… y casi llegamos tarde.


Hana abrió un ojo, mirándolo… y terminó sonriendo.


Hana: Está bien… pero solo porque hoy hay recreo largo.


Lee Know: Eso suena a una muy buena razón. *respondió él, ayudándola a sentarse.


Minutos después, la cocina se llenó de sonidos: platos, una sartén, el leve burbujeo de la leche caliente. Hana estaba sentada en la mesa, aún un poco adormilada, mientras movía distraídamente una cuchara.


Hana caminó por el pasillo de la escuela con su mochila colgando de un solo hombro. Al entrar al salón, sus ojos buscaron de inmediato a su mejor amiga Silvia


Silvia: ¡Hana! *susurra , moviendo la mano con emoción.


Hana sonrió y se sentó a su lado.


Hana: Llegué justo a tiempo *dijo en voz baja, acomodando sus cuadernos.


Ambas comenzaron a hablar en susurros hasta que la puerta del aula se abrió. La maestra entró con una sonrisa amable, pero firme, de esas que pedían atención sin necesidad de levantar la voz.


Maestra: Buenos días, niños.


Todos: ¡Buenos días, maestra!

Maestra: Hoy vamos a comenzar con algo sencillo —dijo ella, dejando su carpeta sobre el escritorio—. Quiero conocerlos mejor, así que cada uno va a decir su nombre, si tiene hermanos… y el nombre de sus padres.


Hana sintió un pequeño nudo en el estómago.


Su mejor amiga la miró de reojo.


Silvia: ¿Estás bien? *susurra.


Hana asintió, aunque no estaba del todo segura.


Uno por uno, los niños comenzaron a presentarse.


Hana se puso de pie lentamente. Sus manos se apretaron un poco contra su falda.


Hana: Me llamo Hana… *comenzó, su voz pequeña pero clara. No tengo hermano... Mi papá se llama Lee Know...


Maestra: ¿Sabes cómo se llama tu mamá Hana?


Hana: No, mis padres se separaron cuando tenía 2 años.


Un murmullo suave recorrió el aula, pero la maestra levantó la mano, pidiendo silencio.


Se agachó frente a Hana, quedando a su altura.


Maestra: Está bien, Hana *dijo con voz cálida. No tienes que saberlo todo ahora.


Hana levantó la mirada, con los ojos un poco brillosos.


Pero todos los demás sí saben…


Maestra: Cada familia es diferente *respondió la maestra. Y eso no hace que la tuya sea menos importante.


Hana no dijo nada, pero sus labios temblaron un poco.


Cuando finalmente sonó el timbre, el ruido de las sillas y las voces llenó el salón. Era hora del recreo.


Hana guardó sus cosas en silencio, un poco más lenta que los demás. Antes de que pudiera levantarse por completo, sintió una mano tomar la suya.


Silvia: Vamos juntas *dijo su mejor amiga con una sonrisa decidida.


Hana la miró y asintió levemente.


Salieron al patio, donde el sol iluminaba todo y los niños corrían de un lado a otro, riendo, jugando, olvidándose del mundo. Pero Hana no se sentía igual que siempre.


Se sentaron en una banca, un poco apartadas del bullicio.


El sonido del timbre marcó el final de la jornada. Los estudiantes comenzaron a salir entre risas y conversaciones, pero Hana caminaba en silencio, con la mirada baja y el corazón un poco pesado.


Subió al coche sin decir una palabra. Su padre la miró de reojo mientras arrancaba, notando que algo no estaba bien.


Lee Know ¿Cómo te fue hoy? *pregunta con suavidad.


Hana no respondió. Se quedó mirando por la ventana, viendo cómo las calles pasaban borrosas, como si sus pensamientos estuvieran en otro lugar.


Pasaron unos minutos en silencio.


Lee Know: Hana… *insistió él, esta vez con un tono más preocupado.


Ella apretó las manos sobre su regazo.


Hana: Hoy… la maestra preguntó por mamá *dijo finalmente, casi en un susurro.


El padre sintió un nudo en el pecho, pero mantuvo la calma.


Lee Know: ¿Y qué dijiste?


Hana: La verdad… que no sé cómo se llama… *sus ojos comenzaron a humedecerse. Todos hablaban de sus mamás como si… como si fueran perfectas.


El coche se detuvo suavemente frente a un semáforo en rojo. Él giró para mirarla completamente.


Lee Know: Hana… *dijo con ternura. No tener respuestas no te hace menos que los demás.


Ella bajó la mirada.


Hana: Pero se siente raro…


El padre estiró la mano y la tomó con cuidado.


Lee Know: Lo sé. Y está bien sentirse así. Pero hay algo que quiero que recuerdes siempre: aunque falte alguien, tú no estás sola.


El coche se detuvo frente a la casa. Apenas la puerta se abrió, Hana bajó sin mirar atrás.


Lee Know: Hana… *alcanzó a decir su padre, pero ella ya había entrado.


Subió las escaleras rápido y se encerró en su habitación. Caminó directo al balcón y se apoyó en la baranda, mirando el cielo que comenzaba a teñirse de tonos anaranjados.


El viento movía suavemente su cabello.


Hna: ¿Quién fue mi mamá…? *susurró. ¿Por qué no está con nosotros…?


Sintió un nudo en la garganta. Era como si esa pregunta hubiera estado guardada dentro de ella por años, esperando el momento para salir.


Abajo, su padre se quedó unos minutos en silencio, mirando hacia las escaleras. Sabía que ese momento llegaría tarde o temprano.


Respiró hondo… y subió.


Tocó la puerta con suavidad.


Lee Know: Hana… ¿puedo pasar?


No hubo respuesta, pero la puerta no estaba cerrada con llave. Entró despacio y la vio en el balcón.


Lee Know: Sabía que te encontraría aquí… *dijo con una pequeña sonrisa triste.


Hana no se giró.


Hana: Papá… *dijo con la voz temblorosa. Quiero saber...


Él se acercó lentamente y se quedó a su lado, mirando el mismo cielo.


Lee Know: Tu mamá… *comenzó, pero se detuvo un segundo, como si las palabras pesaran. Fue alguien muy importante.


Hana apretó la baranda.


Hana: ¿Por qué se fue?


El silencio volvió, pero esta vez era más denso.


Lee Know: No se fue porque no te quisiera *respondió finalmente. A veces… los adultos toman decisiones difíciles, incluso cuando duelen.


Hana giró ligeramente el rostro.


Hana: ¿Me conoció?


Esa pregunta hizo que él cerrara los ojos por un instante.


Lee Know: Sí… *dijo en voz baja. Te sostuvo en sus brazos cuando naciste.


Las lágrimas comenzaron a caer sin que Hana pudiera detenerlas.


Hana: Entonces… ¿por qué no se quedó…?


El padre bajó la mirada.


Lee Know: Porque pensó que… no podía darte la vida que merecías.


Hana se quedó en silencio, procesando cada palabra.


Hana: Pero yo no necesitaba una vida perfecta… *susurró. Solo quería una mamá…


Él sintió cómo el corazón se le rompía un poco más, pero con cuidado puso una mano sobre su hombro.


Lee Know: Y eso es completamente válido, Hana…


Ella se giró por completo y, sin pensarlo, lo abrazó con fuerza.


Hana: ¿Algún día… podré conocerla?


La pregunta quedó en el aire.


Su padre dudó… pero esta vez no evitó la verdad.


Lee Know: Tal vez… —respondió suavemente—. Si eso es lo que realmente quieres.


Años después, la casa estaba en silencio una tarde cualquiera. Hana ya tenía 10 años y, como siempre, dejó su ropa en el cesto antes de irse a su habitación.


Su papá estaba ordenando cuando notó algo en los pantalones.


Lee Know: Q… —se quedó en silencio un segundo, sorprendido. Hana tuvo su primer periodo…


Se pasó la mano por el cabello, claramente nervioso, pero sin perder la calma. Sabía que ese momento iba a llegar… solo que no imaginó que sería así de pronto.


Respiró hondo y tocó la puerta de la habitación.


Lee Know: Hana… ¿puedo pasar?


Hana: Sí… *respondió ella desde adentro, con un tono bajo.


Hana: Papá... manché mis pantalones.


Lee Know: Tranquila mi amor.. ya puse a lavar.


Hana: Papá.. creo que me vino el... periodo. *Dice nerviosa.


Lee Know: Si mi amor... significa que estás creciendo, estas entrando a una nueva etapa.


Hana levantó la vista, aún con dudas.


—¿De verdad?… Me asusté cuando lo vi…


Él se sentó a su lado y, aunque era un tema nuevo para él, habló con sinceridad.


—Es normal que te asuste la primera vez. Pero significa que estás creciendo, que tu cuerpo está cambiando como debe. No estás enferma ni nada por el estilo.


Hana respiró un poco más tranquila, pero seguía algo inquieta.


Hab¿Y… qué hago ahora?


Lee Know: Bueno… *dijo, rascándose la nuca con torpeza. Creo que primero necesitamos conseguir lo que necesitas. Toallas higiénicas… y esas cosas. Y… *hizo una pausa también podemos hablar con alguien que te explique mejor, ¿sí? No tienes que pasar esto sola.


Hana lo miró con ternura. Su papá claramente estaba nervioso, pero aun así estaba haciendo todo lo posible por ayudarla.


Gracias, papá…


Él le acarició el cabello con cuidado.


Lee Know: Siempre voy a estar para ti, Hana. En todo… incluso en esto.


Ella sonrió por primera vez desde que empezó a preocuparse.


Hana: ¿Entonces… es como un “nivel nuevo” en la vida?


Su papá soltó una pequeña risa.


Lee Know: Algo así… pero sin manual de instrucciones.


Hana también rió, sintiéndose mucho más ligera.


Lee Know y su hija se fueron al supermercado a comprar todo lo que necesita su hija durante, al entrar al pasillo de sección del cuerpo vió una gran variedad de toallas higiénicas, no sabía cual llevar y sin querer choca con una chica.


Lee Know: ¡Lo siento! *dijo rápidamente, inclinando un poco la cabeza.


La chica, de unos veintitantos años, sonrió con amabilidad mientras acomodaba los productos que casi se le caen.


La chica: No pasa nada, tranquilo. ¿Estás bien?


Lee Know asintió, pero su expresión lo delataba. Miró de reojo el estante lleno de paquetes de distintos colores, tamaños y marcas… completamente perdido.


La chica notó su duda y luego miró hacia donde él estaba viendo.


La chica: ¿Primera vez comprando eso, verdad? *pregunta con una pequeña risa.


Lee Know suspiró, un poco avergonzado.


Lee Know: Sí… es para mi hija.


La sonrisa de la chica se volvió más suave, casi comprensiva.


La chica: Qué buen papá. A ver… depende un poco de lo que necesite ella. ¿Es su primer periodo?


Lee Know dudó un segundo, pero asintió.


La chica: Entonces te recomiendo algo cómodo y no tan grueso *explicó mientras tomaba un paquete. Estas son buenas para empezar, son suaves y no tan incómodas. También podrías llevar protectores diarios, por si acaso.


Él prestaba atención como si estuviera en una clase importante.


Lee Know: ¿Y… cómo sé cuál elegir después?

La chica: Con el tiempo ella misma te va a decir qué le resulta mejor.  Lo importante ahora es que se sienta tranquila.


Lee Know tomó los productos que ella le recomendó.


Lee Know: De verdad… gracias *dijo con sinceridad. No sabía por dónde empezar.


La chica: Lo estás haciendo bien. A veces, lo único que necesitan es que estés ahí.


Lee Know sonrió levemente, sintiéndose más seguro.


Después de despedirse, volvió con su hija, que estaba en otro pasillo mirando distraída algunos snacks.


Hana: ¿Ya compraste todo?


Él levantó la bolsa con una pequeña sonrisa.


Lee Know: Sí… misión cumplida.


Hana lo miró curiosa.


Hana: ¿Te costó mucho?


Lee Know soltó una pequeña risa.


Lee Know: Un poco… pero tuve ayuda.


Minutos después de pagar todo, salieron del supermercado y se subieron al auto. El cielo comenzaba a nublarse, y el ambiente se sentía más silencioso de lo normal.


Lee Know encendió el motor.


Lee Know: ¿Vamos a casa?

Hana: Sí…  *responde en voz baja.


Apenas avanzaron unas cuadras, Hana se movió incómoda en el asiento. Frunció el ceño y llevó una mano a su abdomen.


Hana: Papá…


Lee Know giró un poco la cabeza, atento.


Lee Know: ¿Qué pasa?


Hana: Me duele… *dijo ella, apretando suavemente su estómago. Mucho…


El tono de su voz hizo que él se tensara.


Lee Know: ¿Dónde te duele? *pregunta bajando la velocidad.


Hana: Me duele la panza.

Él respiró hondo, manteniendo la calma.


Lee Know: Está bien… tranquila, ya casi llegamos a casa *dijo con voz suave. Es normal que duela un poco, pero no voy a dejar que estés así sin ayudarte.


Aceleró un poco, pero sin perder el control.


Lee Know: Escúchame. Cuando lleguemos, te voy a preparar algo caliente… y puedes acostarte. Eso ayuda mucho.


Hana cerró los ojos, intentando soportar el dolor.


Hana: Duele mucho…


Lee Know: Lo sé… *responde, con preocupación sincera. Pero no estás sola, ¿sí?


Unos minutos después, llegaron a casa. Lee Know bajó rápido del auto y abrió la puerta de Hana.


Lee Know: Ven, despacio.


La ayudó a bajar, sosteniéndola con cuidado. Ella caminaba lento, encorvada por el dolor.


Ya dentro, la llevó directo a su habitación.


Lee Know: Acuéstate *le dijo, acomodando las almohadas.


Hana obedeció, abrazando una de ellas contra su estómago.


Lee Know salió un momento y regresó con una botella con agua tibia envuelta en una toalla.


Lee Know: Pon esto aquí *le indicó, colocándola suavemente sobre su abdomen. El calor ayuda a que el dolor baje.


Hana suspiró apenas sintió el calor.


Hana: Gracias…


Lee Know regresó a la habitación con una taza humeante de té de manzanilla. Empujó la puerta con cuidado, intentando no hacer ruido… pero al entrar, se detuvo.


Hana estaba profundamente dormida.


Estaba recostada de lado, abrazando la almohada, con la botella tibia aún apoyada en su abdomen. Su respiración era suave, más tranquila que antes. El dolor, al menos por ahora, parecía haber cedido.


Lee Know bajó la mirada hacia la taza y luego volvió a verla a ella.


Lee Know: Se quedó dormida… *susurra para sí mismo.


Caminó despacio hasta la mesita de noche y dejó el té allí, por si al despertar lo necesitaba. Luego se sentó al borde de la cama, observándola en silencio.


Había algo en ese momento que lo hizo pensar.


Hace apenas unas horas, su hija había entrado en una nueva etapa de su vida… y él casi no sabía cómo acompañarla. Se sentía torpe, inseguro… pero aun así, estaba ahí.


Con cuidado, acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja de Hana.


Lee Know: Estás creciendo muy rápido… *murmura.


Hana se movió un poco entre sueños, como si hubiera escuchado su voz, pero no despertó.


Lee Know tomó la manta que estaba a un lado y la cubrió mejor.


Lee Know: Descansa… *dijo en voz baja.


Se quedó unos segundos más, asegurándose de que estuviera bien. Luego se levantó despacio y caminó hacia la puerta.


Cuando salió de la habitación de su hija escucha que suena el timbre de la casa.


Lee Know: ¿Quién sera?


Se dirige hacia la puerta y al abrir se ecuentra una sorpresa inesperada, volvió su esposa de España.


Lee Know: Isabel, ¿Qué haces aqui? *dice seriamente.


Isabel: Decidí volver porque quiero ver a mi hija.


Lee Know: Ahora te acosdaste que pariste a tu hija. Isabel,  quiero que vayas de aqui. ¡NO QUIERO VOLVER A VERTE! *Lo dice serio.


Isabel: ¡No voy a irme! Quiero ver a Hana.


Lee Know: No tienes derecho a aparecer así después de tantos años *responde, con la voz firme pero cargada de emoción contenida.


Lee Know: Ahora sé por qué me dejaste a Hana, tu no sabes ser mamá. Nunca voy olvidar lo dijiste antes de Hana naciera, "Voy abortar"


Isabel: ¿Yo te dije eso?


Lee Know soltó una risa seca, sin humor.


Lee Know: Claro que sí. ¿También lo olvidaste?


En ese momento, un leve sonido de pasos interrumpió la discusión.


Hana: ¿Papá…?


Ambos se quedaron en silencio.


Hana estaba en el pasillo, sosteniéndose del marco de la puerta. Su rostro reflejaba confusión… y un poco de miedo. Aún estaba débil por el dolor de antes, pero el ruido la había despertado.


Miró a la mujer desconocida frente a su casa.


Hana: ¿Quién es ella…? —pregunta en voz baja.


Lee Know: Nadie importante hija.

Hana: De acuerdo... *se va a la sala


Isabel trata de seguirla pero la detuvo Lee Know agarránsola fuerte del brazo.


Isabel: Oye, ¿¡Que te sucede?! Suéltame.


Lee Know: *La suelta bruscamente. NO TE ACERQUES a MI HIJA. Vete de aqui... eres es un estorbo para mi. No vuelvas nunca Isabel.


Isabel con los ojos brillosos se va de la casa.


Lee Know cerró la puerta y se va junto a su hija.


Lee Know la encontró en el sofá retorciendose del dolor


Hana: Me duele la panza… *murmura, más débil que antes.


Lee Know cambió de inmediato su expresión.


Lee Know: Hana


Se acercó rápido y la sostuvo antes de que perdiera el equilibrio.


Lee Know: Ven, tienes que acostarte otra vez.


Hana: Papá... ¿Esa mujer... era.... mamá?


Lee Know: *Suspira. Si hijaera tu mamá


Hana: Y... ¿por qué se estaban peleando?


Lee Know: A veces los adultos… discuten por cosas sin sentido.


Hana no parecía completamente convencida, pero estaba demasiado cansada para insistir.


Hana: Ah…


Hana se acomodó un poco, abrazando la almohada.


Lee Know le acarició suavemente el cabello.


Lee Know: No tienes que preocuparte por eso ahora. Solo descansa.


Al dia siguiente, Hana no fue a la escuela, se levantó de la cama y se sentó en la cama, una sensación desagradable le subió desde el estómago.

Hana: Ugh… *se llevó una mano a la boca.

Las náuseas aumentaron rápido. Se levantó de golpe y corrió al baño de su habitación. Se arrodilló frente al inodoro y empezó a vomitar.

Lee Know acababa de dejar las llaves cuando escuchó el ruido, se fue a la habitación de un pero no la encontró acostada, se acercó a la puerta del baño y escucha un ruido.

Toca la puerta.

Lee Know: ¿Hana?

No hubo respuesta clara, solo un sonido débil desde el baño. Sin esperar más, abrió la puerta y entró con cuidado.

Lee Know: Hana…

La encontró arrodillada, sujetándose con una mano mientras respiraba agitada. Él se acercó enseguida y se agachó a su lado, sosteniéndole el cabello con suavidad para que no le molestara.

Lee Know: Tranquila… ya pasó… *le dijo en voz baja.

Hana terminó de vomitar y se quedó un momento en silencio, respirando con dificultad.

La ayudó a levantarse despacio y la llevó de vuelta a la cama. La cubrió con una manta ligera y se sentó a su lado.

Lee Know: Voy a traerte un poco de agua, ¿sí?

Cuando volvió con el vaso, la ayudó a beber pequeños sorbos. Luego se quedó sentado junto a ella, acariciándole el cabello.

Poco a poco, la respiración de Hana se fue calmando… pero sus ojos seguían reflejando miedo.

Después de que Hana bebió un poco de agua, dejó el vaso en la mesita con manos aún temblorosas. Lee Know la observó en silencio unos segundos, asegurándose de que estuviera un poco más estable.

Lee Know: Hana… *dijo con suavidad. Creo que sería buena idea ir a una ginecóloga.

Hana abrió los ojos lentamente, algo confundida.

Hana: ¿A una… ginecóloga? *preguntó en voz baja.

Él asintió, manteniendo un tono tranquilo para no asustarla.

Lee Know: Sí, mi amor. No es nada malo. Solo quiero asegurarme de que estés bien… por lo del periodo, el dolor… y también después de lo que pasó hoy.

Hana bajó la mirada, abrazando la manta.

Hana: Me da miedo… *susurró.

Lee Know se acercó un poco más, hablándole con paciencia.

Lee Know: Es normal sentir eso. Pero la doctora está para ayudarte, no para hacerte daño. Yo voy a estar contigo todo el tiempo, ¿sí?

Hana dudó unos segundos. Su cuerpo aún se sentía débil, pero la forma en que su papá le hablaba le daba algo de calma.

Lee Know le viste a Hana para irse junto a la ginecologa, se subieron al coche y se fueron al hospital. Cuando llegaron al hospital una enfermera se acercó a Hana y vé que su cuerpo está muy debil, entraron con la ginecologa de inmediato, después de la revisión la Dra. le dice a Lee Know que su hija tiene:

La doctora terminó de revisar a Hana con mucho cuidado y delicadeza. Luego le sonrió con calma para no asustarla.

Dra: Puedes vestirte despacio, ¿sí? *le dijo con voz suave.

Hana asintió, todavía un poco débil, mientras Lee Know esperaba cerca, visiblemente tenso.

Minutos después, la doctora los invitó a sentarse.

Lee Know: Señor… *comenzó con un tono profesional pero tranquilo, su hija tiene un cuadro de dismenorrea, es decir, dolor fuerte por el periodo.

Lee Know frunció el ceño, preocupado.

Lee Know: ¿Es grave?

La doctora negó con la cabeza.

Dra: No es grave, pero sí necesita cuidados. El dolor puede causar náuseas, mareos y hasta vómitos, como le pasó. También noté que está un poco deshidratada.

Hana bajó la mirada, escuchando en silencio.

Dra: Lo más importante ahora *continuó la doctora, es que descanse, se mantenga hidratada y tome un analgésico adecuado que yo le voy a recetar.

Lee Know asintió, prestando atención a cada palabra.

Luego les entregó la receta y algunas indicaciones más.

Dra: Si el dolor empeora o sigue vomitando, vuelvan sin dudar.

Lee Know se levantó.

Lee Know: Muchas gracias, doctora.

Hana también se levantó despacio, aún algo mareada, pero ya no tan asustada como antes.

Al salir del consultorio, Lee Know se inclinó un poco hacia ella.

Lee Know: ¿Cómo te sientes?

Hana lo miró y, aunque todavía estaba débil, logró dar una pequeña sonrisa.

Hana: Mejor… porque estás conmigo.

Cuando salieron del consultorio, el aire de la tarde se sentía más tranquilo. Lee Know ayudó a Hana a subir al coche con cuidado, asegurándose de que estuviera cómoda antes de arrancar.

Durante el camino, Hana iba recostada contra el asiento, cansada, pero ya sin la misma tensión de antes. Lee Know la miraba de vez en cuando, atento a cualquier señal de malestar.

Al llegar a casa, estacionó y bajó primero para abrirle la puerta.

Lee Know: Ya llegamos, mi amor *dijo con suavidad.

Hana bajó despacio y entraron juntos a la casa. Apenas cruzaron la puerta, ella se dirigió al sillón y se sentó, soltando un pequeño suspiro.

Lee Know dejó las llaves sobre la mesa y la observó unos segundos.

Lee Know: Hana… *la llamó con voz tranquila.

Ella levantó la mirada.

Lee Know: ¿Quieres acompañarme a la farmacia a comprar los medicamentos que te recetó la doctora?preguntó. O si prefieres, puedo ir yo solo y tú te quedas descansando.

Hana dudó un momento. Estaba cansada, pero no quería quedarse sola otra vez con sus pensamientos.

Hana: Yo… voy contigo *respondió en voz baja.

Lee Know asintió enseguida, sin presionarla.

Lee Know: Está bien. Vamos despacio, sin apurarnos.

Al llegar a la farmacia, el ambiente era tranquilo y con luz cálida. Hana se quedó cerca de la entrada, sujetando la manga de la chaqueta de su papá, todavía un poco cansada.

Lee Know se acercó al mostrador con la receta en la mano.

Lee Know: Buenas tardes *dijo con cortesía mientras se la entregaba a la farmacéutica.

La mujer la tomó, la revisó con atención y asintió.

Farmacéutica: Sí, tenemos todo lo indicado por la doctora *respondió. En un momento se lo preparo.

Lee Know dudó un segundo, luego habló de nuevo con un tono más preocupado.

Lee Know: Disculpe… ¿tienen algún medicamento o algo seguro para aliviar el dolor del periodo? Es para mi hija, está con... cólicos.

La farmacéutica lo miró con comprensión, ya acostumbrada a ese tipo de consultas.

Farmacéurica: Sí, claro. Hay analgésicos específicos que ayudan con los cólicos menstruales. También recomiendo una bolsa térmica para el abdomen y mucha hidratación. Todo eso puede ayudar bastante.

Lee Know asintió, tomando nota mental de todo.

Lee Know: Perfecto, gracias.

Mientras la farmacéutica preparaba los medicamentos, Hana se acercó un poco más a su papá.

Hana: Papá… susurró. Me duele un poco otra vez…

Él se agachó inmediatamente a su altura.

Lee Know: Respira conmigo, ¿sí? Ya casi terminamos aquí.

Le sostuvo la mano con firmeza, sin apurarla, mientras le acariciaba suavemente los dedos para tranquilizarla.

Lee Know: Después en casa te vas a poder acostar y descansar *le dijo con calma. Ya estás mejor que antes.

Hana asintió lentamente, apoyándose un poco en él.

Minutos después, la farmacéutica regresó con una bolsa.

Farmacéutica: Aquí tiene todo. Y esto es lo recomendado para el dolor *explicó.

Lee Know pagó, agradeció y tomó la bolsa.

Lee Know: Vamos, mi amor *le dijo a Hana con suavidad.

Al llegar a la casa, Hana caminó directo hacia su habitación sin decir mucho. Estaba cansada, el cuerpo le seguía doliendo un poco, y solo quería acostarse.

Entró, cerró la puerta suavemente y se dejó caer en la cama, acomodándose de lado. Se quedó mirando el techo en silencio, intentando relajarse mientras su respiración se hacía más lenta.

En la cocina, Lee Know dejó la bolsa de la farmacia sobre la mesa y sacó la receta médica. Se puso a leerla con atención, repasando cada indicación de la doctora. Verificaba horarios, dosis y recomendaciones, asegurándose de no cometer ningún error.

De vez en cuando levantaba la vista hacia el pasillo, pendiente de Hana.

Lee Know: Descansa bien… *murmuró para sí mismo, como si pudiera alcanzarla con esas palabras.

Luego abrió la bolsa de medicamentos y empezó a organizarlos sobre la mesa: lo que era para el dolor, lo que era para el estómago, y lo necesario para la hidratación. Se movía con cuidado, concentrado, como si cada detalle importara más de lo habitual.

Mientras tanto, en la habitación, Hana cerró los ojos lentamente. El dolor ya no era tan fuerte como antes, pero el cansancio emocional seguía ahí. Aun así, la sensación de estar en casa… y saber que su papá estaba cerca… le daba un poco de paz.

Lee Know terminó de preparar todo y, antes de ir hacia su habitación, tomó un vaso de agua.

Lee Know: Voy a estar contigo. *dijo en voz baja mientras caminaba hacia ella.

En la noche, la casa estaba en silencio. Solo se escuchaban los sonidos suaves del ambiente y el reloj marcando el tiempo.

Hana se despertó lentamente, con una ligera molestia en el abdomen. Ya no sentía náuseas, pero el dolor del periodo seguía ahí, insistente. Se incorporó despacio en la cama y fue al baño con cuidado.

Al volver, se quedó un momento en el pasillo, dudando. Miró hacia la habitación de su papá. La luz estaba apagada, pero sabía que él seguía ahí.

Con pasos lentos, se acercó y tocó suavemente la puerta.

Hana: Papá… *susurró.

Lee Know, que aún estaba despierto revisando el teléfono, levantó la mirada de inmediato.

Lee Know: ¿Hana?

Ella abrió un poco la puerta, asomándose con timidez.

Hana ¿Puedo… dormir contigo? *preguntó en voz baja. Me duele un poco…

El rostro de Lee Know se suavizó al instante. Dejó el teléfono a un lado y se levantó.

Lee Know: Claro que sí, ven *respondió sin dudar.

Hana entró despacio y se acercó a la cama. Lee Know le levantó la manta para que pudiera acostarse.

Lee Know: Ven mi amor. *le dijo con calma.

Ella se acomodó a su lado, de lado, abrazando la almohada un poco más cerca de él. Lee Know se recostó también, pero manteniéndose atento a ella.

Lee Know: ¿Te duele mucho? *preguntó en voz baja.

Hana: Un poco… *respondió.

Él asintió y le puso una mano suave sobre el hombro, dándole calor y tranquilidad.

Lee Know: Respira despacio… ya estás en casa, estás segura *le dijo con ternura.

Hana cerró los ojos poco a poco, sintiendo el dolor hacerse más llevadero con la calma del momento.

A la mañana siguiente, la luz del sol entraba suavemente por la ventana de la habitación.

Hana abrió los ojos despacio. Se quedó unos segundos mirando el techo, notando algo diferente… el dolor ya no era tan fuerte como el día anterior. Todavía sentía una ligera molestia, pero mucho más leve.

Se incorporó con cuidado y se sentó en la cama. Miró a su lado: su papá seguía ahí, dormido tranquilamente, como si no hubiera soltado la preocupación de todo lo que había pasado.

Hana lo observó en silencio por un momento… y por primera vez en días, respiró más tranquila.

Hana: Ya no duele tanto… *susurró para sí misma.

Se levantó despacio, tratando de no hacer ruido, y se acomodó el cabello. Fue al baño, se lavó la cara con agua fría y se miró en el espejo. Se veía cansada, pero mejor que antes.

Cuando volvió a la habitación, Lee Know empezó a moverse un poco, despertando.

Lee Know: Hana… *dijo con voz dormida. ¿cómo te sientes?

Ella se acercó a la cama.

Hana: Mejor, papá. Ya no me duele tanto *respondió con una pequeña sonrisa.

Lee Know se incorporó de inmediato, más atento.

Lee Know: ¿De verdad?

Hana asintió.

Hana: Sí…

Él soltó un suspiro de alivio y le acarició el cabello con ternura.

Después de un rato, ambos se levantaron y se arreglaron con calma. Hana se puso ropa cómoda, y Lee Know preparó algunas cosas simples para el desayuno en la cocina.

El ambiente en casa era más tranquilo que los días anteriores. Mientras comían, Hana se veía más relajada, aunque todavía un poco sensible.

Lee Know: ¿Te sientes bien hoy? *preguntó mientras tomaba un sorbo de café.

Hana: Sí… mucho mejor *respondió Hana, asintiendo.

Después de terminar de desayunar, Hana llevó su plato al fregadero y lo dejó ahí con cuidado. Luego se acercó a su papá.

Hana: Papá… voy a estar en el patio un rato *dijo. Por si necesitas algo.

Lee Know la miró, asegurándose de que realmente estuviera bien.

Lee Know: ¿Te sientes con energía para salir?

Hana: Sí, solo quiero tomar aire *respondió ella con una pequeña sonrisa.

Él asintió, más tranquilo.

Lee Know: Está bien. Pero no te esfuerces demasiado, ¿sí?

Hana: Sí.

Lee Know se levantó y le acomodó el cabello con ternura.

Lee Know: Si te sientes mal, me llamas de inmediato.

Hana: Te lo prometo.

Hana salió al patio despacio. El aire fresco la recibió y se quedó unos segundos respirando profundo.

Hana se sentó en el suelo del patio, apoyando la espalda contra la pared. El aire fresco le ayudaba a sentirse más tranquila, y el silencio del lugar era cómodo.

De pronto, recordó algo.

Hana: Ah… mi dibujo… *murmuró para sí misma.

En su mochila, que había dejado cerca, aún estaba el cuaderno que no había terminado. Lo sacó con cuidado y lo abrió en la página donde lo había dejado.

Era un dibujo a medio terminar, pero importante para ella. Tomó el lápiz y empezó a continuar con calma, dejando que su mente se concentrara en las líneas y los detalles.

Mientras dibujaba, su respiración se volvió más estable. Por un momento, todo lo demás quedó en segundo plano: la escuela, el susto, el dolor… todo parecía más lejano.

Dentro de la casa, Lee Know la observaba desde la ventana de la cocina. Al verla tan concentrada y tranquila, no pudo evitar sonreír un poco.

Lee Know: Así está mejor… *dijo en voz baja, más para sí mismo.

Hana siguió dibujando durante varios minutos. Cada trazo le daba una sensación de calma, como si pudiera ordenar sus pensamientos a través del papel.

Finalmente, levantó el lápiz y miró su trabajo con atención.

Hana: Listo… *susurró.

Lee Know salió de la casa con un vaso de agua en la mano y caminó hacia el patio.

Al acercarse, vio a Hana sentada en el suelo, completamente concentrada en su cuaderno. El cabello le caía un poco sobre la cara y tenía esa expresión tranquila que no había tenido en días.

Se detuvo un momento, observándola en silencio.

Lee Know: Así que aquí estabas… *dijo con voz suave.

Hana levantó la mirada al escucharlo.

Hana: Sí, papá.

Lee Know se agachó a su lado y le extendió el vaso de agua.

Lee Know: Toma.

Hana: Gracias *respondió, recibiéndolo con cuidado.

Él miró el cuaderno abierto en sus piernas y ladeó un poco la cabeza.

Lee Know: ¿Qué estás dibujando? *preguntó con curiosidad.

Hana dudó un segundo, luego acercó el cuaderno para mostrárselo.

Hana: Es… un paisaje. *explicó en voz baja. Quería terminarlo porque lo había dejado a medias.

Lee Know observó el dibujo con atención. No era perfecto, pero tenía algo especial: parecía tranquilo, como el momento en el que ella estaba ahora.

Lee Know: Está muy bonito. *dijo sinceramente. Tiene calma… como tú ahora.

Hana lo miró un poco sorprendida, pero luego bajó la vista con una pequeña sonrisa tímida.

Hana: Antes no podía concentrarme… pero ahora sí.

Lee Know se sentó a su lado en el suelo, sin preocuparse por nada más.

Lee Know: Eso es bueno. *respondió. Poco a poco estás volviendo a estar mejor.

Hana siguió mirando su dibujo, jugando con el lápiz entre los dedos.

Hana: Papá…

Lee Know: ¿Sí?

Hana: Gracias por cuidarme tanto.

El sol del mediodía caía suave sobre el patio mientras Hana terminaba de acomodar su cuaderno. El dibujo estaba completo, y por primera vez en varios días, lo miró sin ansiedad, solo con calma.

Lee Know estaba a su lado, apoyado con una mano en el suelo, observándola en silencio.

Lee Know: ¿Terminaste? *preguntó.

Hana asintió.

Hsna: Sí…

Él sonrió apenas.

Lee Know: Entonces es un buen día.

Hana lo miró de reojo.

Hana ¿Tú crees?

Lee Know: Lo sé. *respondió él con seguridad. Porque estás aquí, tranquila… y conmigo.

Hana bajó la mirada, pero esta vez no por tristeza, sino porque esas palabras le dieron paz.

Se quedaron unos segundos en silencio, disfrutando del aire fresco.

Luego Hana habló en voz baja:

Hana: Papá… ya no quiero tener miedo.

Lee Know giró un poco hacia ella.

Lee Know: No tienes que tenerlo. *dijo con firmeza suave. Y si vuelve a aparecer, lo enfrentamos juntos. No estás sola en nada de esto.

Hana respiró hondo. Por primera vez en mucho tiempo, esa idea no le parecía imposible.

Hana: Está bien… *susurró.

Lee Know se levantó primero y le extendió la mano.

Lee Know: Vamos dentro. Te preparo algo rico.

Hana tomó su mano sin dudar. Se levantó y guardó su cuaderno.

Mientras caminaban de regreso a la casa, el viento movía suavemente las hojas del patio, como si todo alrededor también se hubiera calmado.

Y aunque la historia no borraba lo que había pasado, sí mostraba algo importante: Hana ya no estaba rota por el miedo.

Ahora estaba acompañada, protegida… y poco a poco, volviendo a sentirse segura otra vez.

                                               Fin 💫