Prólogo
Mi octavo grado terminó y fui tan afortunada al ser invitada a la fiesta de los Junior. Lo mejor de todo es que soy la excepción a la regla.
Nadie que se estuviera preparando para entrar al primer año de preparatoria o acabara de terminarlo puede asistir. Necesitas ser un junior para eso, o acabar tu segundo año y tener tanto dinero e influencia en esta ciudad como para que te permitan venir, y ni siquiera la familia o parejas de los junior tienen ese privilegio.
En circunstancias normales, tendría que esperar dos años para eso.
Ha sucedido antes, pero la ciudad es conservadora y las familias que dirigen la política y la vida social son muy estrictos con la fiesta de la llamarada. Los más jóvenes no pueden asistir y necesitas ser alguien muy influyente en la vida social de por aquí para conseguir privilegios como este.
Pero soy la mejor amiga de Jake Crawford. Crecimos juntos y soy parte de la familia, o eso dicen sus padres. Con suerte, tal vez algún día lo sea de verdad.
Cuando Jake me dijo hace un par de semanas que me preparara para la llamarada, casi no pude contener la emoción, porque él acaba de terminar el segundo año y tampoco debería poder asistir, pero es un Crawford.
Eso no es lo mejor de todo. Asistiría con él, y si hay una regla escrita en piedra en este pueblo, es que cuando llevas a alguien a la llamarada, estás haciendo pública una relación.
El evento en sí no es importante, lo realmente relevante es que Jake me invitara como su cita. Para cualquier chica, el ser invitada a la llamarada por Jake Crawford sería el equivalente a ganar la lotería. Para mí, significa que todos esos años no imaginé cosas sobre nosotros dos juntos, que es real y está sucediendo ahora.
La familia Crawford es la realeza de por aquí. Dinero, influencia, buena reputación y atractivo. Mi familia y yo no estamos a ese nivel, pero la compañía de construcción de los Crawford es algo grande y ser el contador de una compañía de ese nivel es una tarea importante.
No solo se trata de que papá sea el contador, se trata de que sea el mejor amigo de la infancia de la señora Crawford y, con el matrimonio de su amiga, se convirtió en el mejor amigo del heredero y futuro presidente o CEO del imperio.
Jake y yo crecimos juntos, como hermanos, pero a medida que crecíamos, vi algo cada vez más notorio en él. Vi mi futuro.
Pero mi futuro me dejó tirada en medio del bosque, rodeada de adolescentes borrachos y fogatas por todas partes. De hecho, creo que las fogatas se mueven, no tengo idea, pero no es divertido, especialmente cuando se suponía que esta sería la noche en que me convertiría en la novia oficial de Jake.
No más juegos.
Me alejo de la fogata principal en busca de Jake. No es tan peligrosa como se pensaría. De hecho, creo que es el lugar más seguro en esta fiesta, porque parece que los borrachos se dirigen a la oscuridad del bosque o inician sus propias fogatas un poco alejadas, para tener más privacidad y así poder hacer lo que se les venga en gana.
Los sonidos que escucho esta noche no se parecen a ningún búho o lechuza.
La música suena desde algunas bocinas con bluetooth y sistemas de sonido de autos, pero los más ruidosos desistieron o lo que sea.
En la oscuridad, tengo la sensación de que alguien me sigue. Trato de ignorar el sentimiento, pero alguien pasa corriendo y puedo sentir su cabello o alguna textura extraña, mientras escucho risas y la silueta se aleja.
Esto no es tan divertido como presumían que era.
En la oscuridad, trato de encontrar mi camino a ninguna parte, esperando escuchar la voz o la risa de Jake, pero es difícil considerando el terreno. Tropiezo varias veces y decido volver, pero las luces de las fogatas están muy lejos y hace mucho me alejé de la llamarada madre, tanto así, que ya no la veo.
Busco la rama de un árbol para sostenerme, mientras me detengo a pensar, pero me encuentro con piel en lugar de madera.
— Por fin algo de diversión. — Sin poder evitarlo, dejo escapar un grito agudo y me alejo unos pasos, tropezándome de nuevo. — ¿Qué pasa? ¿Le temes a la oscuridad, linda? No te preocupes, estoy aquí. — Puedo escuchar la cadencia del alcohol en sus palabras.
— Lo siento, estaba buscando a alguien. — Digo, sintiendo la cercanía y viendo cómo la silueta se hace más y más oscura a medida que se acerca tambaleándose. — Pues lo encontraste. — Me toma del brazo y me estremezco por el miedo que me produce la cercanía de este desconocido sin rostro.
— No… yo. ¿Sabes dónde está Jake? ― Escuchó un jadeo. — ¿Crawford? — Pregunta, ya no tan ebrio, al parecer. — Sí. Dijo que no me moviera de la llamarada madre, que no tardaría, pero…
— ¡Missy, no le digas a Jake, por favor! ― Casi grita, soltándome y alejándose muy rápido. — ¿Sabes dónde está? ― Sigo asustada, pero necesito encontrar a Jake. ― ¡No estuve contigo! ― Responde asustado.
― ¡Ni siquiera sé quién eres! ― Grito enojada, cuando no me da la respuesta que quiero. Aunque quisiera decirle a Jake que algún borracho estuvo molestándome, no sé quién diablos es y no reconozco su voz, aunque él parece conocerme.
― ¡Bien! ― Es lo último que escucho en la distancia. Camina muy rápido para estar borracho en medio del bosque oscuro.
Me quedo sola de nuevo y no sé qué hacer. Escucho más risas y decido ir en esa dirección.
Camino lo más rápido que puedo, sin caerme y cuando por fin estoy cerca de las risas, me detengo. Hay una chica y parece que algo es muy divertido.
― ¡Oh, vamos! ― Reconozco la voz de la chica. Es Cassandra Shein. Se está burlando de alguien. ― ¿Cómo te atreviste a traerla? ― Se ríe de nuevo, pero no es una risa de burla, parece más una risa de placer. ― ¡Basta! Te lo dije, si la traías, entonces terminaríamos. Está pasando ahora. ¡Aléjate!
No parece muy convencida de lo que dice.
― ¡No fastidies! Solo cállate. ― Mi sangre se congela, mi cerebro da vueltas y siento que voy a vomitar la cena. ― Tú y yo nunca fuimos exclusivos, te ofrecí un acuerdo y lo aceptaste, sin quejarte, no me des problemas ahora.
― ¡Jacob Nathaniel Crawford! No me hables en ese tono. No soy una de las chicas Rally a las que estás acostumbrado.
― ¿Qué harás al respeto, Cassandra? ¿Decirle a tu papi?
― Mi papi no te tiene miedo, ni a ti, ni a tu estúpida familia estirada.
― Mira, quién habla de estirados. ― Se burla Jake.
― ¡Escúchame bien! Estoy harta de ser la segundona, cuando ella ni siquiera ha hecho nada de las cosas estúpidas que he tenido que hacer yo para estar en tu lado bueno. ¡Oh, me anuncias a mí como tu novia, esta noche, cuando la gran llamarada sea alimentada o puedes olvidarte de mí!
<<Fue bastante humillante que la trajeras a ella en lugar de a mí y que ni siquiera pienses anunciarla como tu novia. No voy a permitir que todos me señalen como la cualquiera de Jake Crawford.>>
Ella suena muy frustrada y el vómito es cada vez más difícil de contener.
Jake se burló.
― No seas dramática. Lo que tenemos es divertido y no vas a arruinarlo solo por un ataque de celos. Sabes que no puedo hacer eso, tú nunca fuiste ni serás la ideal. Ella ocupará su lugar cuando llegue el momento. Será la esposa modelo. Linda, inteligente y amable. El paquete completo.
<<Se unirá a la empresa familiar, trabajaremos juntos, mano a mano, mientras que tú solo serás una heredera mimada, de una familia que va directo a la quiebra y ofrecen a su hija al mejor postor para recuperarse. Ella es la adorable chica de al lado, con un gran futuro por delante, y tú solo eres una más entre todas las Tiffany, por lo que no puedes ser nada más que diversión.
Será mía, ya lo es, pero somos muy jóvenes, especialmente ella, y antes de atarnos a algo permanente, quiero disfrutar de la vida y conocer todos los sabores que estaré probando en ese futuro perfecto, pero sin tanta libertad.>>
― ¿De verdad crees que ella disfrutará siendo tu perro faldero hasta que te gradúes de la universidad y decidas sentar cabeza?
― Bueno, ha disfrutado hasta ahora. Puede esperar unos años más, mientras tanto, tú y yo podemos seguir divirtiéndonos. Además, tú no me quieres, tú y tus padres quieren nuestra influencia, poder y dinero, pero siendo bebés de fondo fiduciario, no les haría daño trabajar una vez en sus vidas para conseguir algo. Búsquense otro idiota al que estafar, los Crawford cuidamos nuestra imagen.
― ¡Oh, ya basta! Esta vez hablo en serio. ― Gritó ella, pero al segundo siguiente dejó escapar una carcajada aguda. ― No parece que sea en serio. ― Respondió él. Ella volvió a reírse, mientras sonidos extraños acompañaban sus risitas tontas.
― ¡Jaky! Eres un tonto.
― ¡Oh, sí! Vaya que lo es. ― Jake jadeó al escucharme. No pude evitarlo. Me quedé ahí, parada por mucho tiempo, sin reaccionar. Estaba envuelta en un estupor que solo me permitió escuchar sin poder reaccionar, pero desperté y se sintió como si fueran décadas. Tal vez lo fueron. ― Y yo soy estúpida, por guardar esperanzas, por tanto tiempo.
― ¡Carajo! ― Jake escupió, cabreado. Escuché movimiento, alguien se acercaba hacia mí a toda velocidad. ― ¡Missy, no es lo que parece! Yo… ¿Qué escuchaste?
― Lo suficiente para saber que no soy más que la basura que pisas, Jake.
― ¡No seas dramática! No eres la basura, eres su perro faldero. ― Cassandra se burló a carcajadas.
― ¡Cállate! No hables, Cassandra. ― Los escuché pelear, mientras trataba de alejarme a toda velocidad, sin idea de a dónde iba. Paranoica, sintiendo que me vigilaban, mientras Jake me perseguía y gritaba mi nombre.
No sé cómo, pero llegué a la llamarada madre. Mi estómago tratando de ponerse del revés, a punto de expulsar todo.
― ¡Oh, dios! ¿Cómo llegaré a casa? ― Me pregunté a mí misma en voz alta, cada vez más asustada.
― ¡Missy, detente! ¿A dónde crees que vas?
Seguía caminando, no sabía a dónde, mis pies solo siguieron en movimiento. Buscaba los autos, pero ni siquiera puedo conducir. ¡Diablos! Ni siquiera sé conducir. Jake me trajo y yo estoy completamente jodida.
― ¡Missy, por favor, detente! No es lo que crees.
Jake me alcanzó y me tomó en sus brazos, para luego arrinconarme contra un árbol. ― ¡Lo siento, bebé! No es lo que piensas. Cassandra es una tonta, no le hagas caso. Tú y yo siempre hemos sido reales. ¡Siempre!
Traté de quitármelo de encima, pero es el Quarterback del equipo y no hay forma de que pueda ganarle en una pelea. Entonces parecía que el bosque se precipitaba sobre mí, como si el lugar donde estaba parada, presionada contra el árbol, se hubiera convertido en un sumidero y estuviera succionando todo a mi alrededor, a punto de llevarme con todo el bosque.
Me dio una sensación de vértigo y de claustrofobia. No sabía exactamente qué era, pero cuando el aire ya no llegó a mis pulmones, solo pude llorar, porque todo mi mundo se derrumbaba y el idiota que lo ocasionó estaba sobre mí, gritándome.
― ¡Cálmate, bebé! Es un ataque de pánico, respira despacio y con calma, por favor. ― Tomó mi rostro entre sus manos y limpió mis lágrimas con sus pulgares, pero todo comenzaba a desvanecerse. ― ¿Qué quieres, Missy? Te daré lo que quieras, pero, por favor, no hagas esto. Cálmate. ¿Quieres un beso? Nuestro primer beso, más importante aún, tu primer beso, bebé.
Cuando estaba a punto de desmayarme, con Jake sobre mí, a punto de arruinar una de las cosas más preciadas para una chica, fue arrancado de encima de mí y me deslicé por el árbol hasta caer sobre mi trasero.
Un borrón negro estaba sobre él, no sé qué era, pero se movió de encima y trastabilló, porque Jake logró quitárselo de encima. Era un chico. No sé quién, exactamente, un chico vestido de negro.
El aire parecía volver a mis pulmones, pero todavía era difícil respirar. La pelea entre Jake y el chico misterioso terminó cuando el chico misterioso le dio un puñetazo en el rostro y lo tiró al suelo.
― ¡Y quédate ahí, pequeña mierda!
Se alejó de Jake y se acercó a mí. ― Missy ¿Estás bien? ― Se agachó frente a mí, pero no se acercó mucho. ― Melissa, ¿Jacob te hizo daño? ― Melissa, ¿Hace cuánto que nadie me llama por mi nombre completo? Desde que era una niña.
― Melissa Elliot ¿Estás bien? Me estás asustando.
― Quiero ir a casa.
― Está bien, cariño. Pero tengo que saber si ese idiota te hizo algo.
Negué, sin poder decir nada. Él asintió una vez y se levantó en toda su altura, tan enorme como Jake o incluso más grande, luego me ofreció su mano.
― ¡Aléjate de ella! Yo la llevaré a casa. Es mi novia. ― Jake se había levantado y venía hacia nosotros, de nuevo. Hacia él.
― ¡Maldito bastardo! ― Tomé la mano del chico y me levanté de un salto, para luego dirigirme hacia Jake, planeando sacarle los ojos. No sería difícil.
― ¡Missy, no! Déjalo. ― El chico me tomó de la cintura y evitó que me acercara a Jake.
― ¡Suéltame!
― No vale la pena. Ya recibió su merecido.
La gente comenzaba a acercarse, de seguro escucharon el escándalo y salieron del bosque para ver qué sucedía. De seguro estaban disfrutando del espectáculo.
― ¡Me llamó su novia! ¡No soy la novia de ese bastardo repugnante!
― ¡Missy, bebé!
― ¡No soy tu bebé y ya no tienes ningún derecho de llamarme Missy!
― ¡Fui yo quien comenzó a llamarte así! Tenías cuatro y yo seis. Hemos estado juntos desde que usabas pañal. ¡No puedes negarme ahora!
― ¡Yo jamás sería novia de alguien tan asqueroso y repugnante como tú!
Escuché una carcajada detrás de Jake. Cassandra vino para seguir humillándome. ― ¿De qué hablas? Pero si has sido su perro faldero, toda la vida. Dispuesta a hacer cualquier cosa que él te ordene que hagas. No eres más que una tonta arrastrada que no tiene donde caerse muerta y busca amarrar al niño rico del pueblo.
Me reí, no como la carcajada de hiena que lanza Cassandra, cada vez que quiere hacerse la importante y sexy, pero me reí de ella.
― Puede que haya sido su perro faldero, pero, por lo menos, él quiere casarse conmigo, porque soy la esposa modelo. Lo único que quiere de ti, es follarte y tirarte como si fueras un condón usado, igual que todos los hombres del pueblo.
La gente alrededor comenzó a burlarse de Cassandra.
― ¡Cierra la boca, puta! ― Volví a reírme de su insulto.
― ¿La zorra del pueblo acaba de llamarme puta? Pero si tú eres la que se revuelca con todo lo que tiene polla. No te preocupes por mí, puedes quedarte con Jake, porque jamás tocaría algo que tú hayas tocado, porque debe haberse contagiado de un montón de ETS por tu culpa, ya que has contagiado a varios del pueblo de un montón de porquerías.
La gente realmente disfrutó de eso, especialmente porque Cassandra gritó y trató de correr hacia mí, pero Jake la detuvo y la empujó lejos.
― ¡Maldita perra, me las pagarás! ― Gritó ella, pero Jake seguía interponiéndose entre ella y yo.
― ¡Ni siquiera te atrevas a respirar cerca de ella, Cassandra! La tocas y estás completamente jodida.
― ¡Esa perra va a pagármelas, quieras o no, Jacob!
― ¡Ya te dije que no te atrevieras! ― Le gritó él.
El chico que todavía me sostenía me dio un pequeño apretón y luego tiró de mí con suavidad. ― Hora de irnos, pequeña. Te llevaré a casa.
Nos alejó, mientras Jake seguía gritándole a Cassandra. Se dirigía a un montón de autos que había a un par de metros, supongo que el suyo debía estar estacionado ahí.
― ¿Missy? ¿Adónde vas? No te vayas con ese idiota, no lo conoces.
Jake nos persiguió, pero el chico ya me tomaba de la mano para que corriera con él. Llegamos a un Barracuda y él nos dirigió a ambos a la puerta del conductor, sacó las llaves y abrió la puerta, empujándome por ella y luego metiéndose en el auto detrás de mí.
― Muy bien, pequeña. Espero que tus padres no me acusen de secuestro. Convéncelos de que Jake por fin dejó ver el gran imbécil que es y me dejó con la obligación de llevarte a casa. ― Dijo, mientras encendía el auto y lo ponía en marcha, justo antes de que Jake alcanzara la puerta del conductor e intentara abrirla.
El terreno no es apto para esta clase de auto, pero el chico condujo con cuidado hasta que llegamos a un camino de terracería y aumentó un poco la velocidad, sin dejar de ser cuidadoso.
No dije nada por un rato, porque no tenía idea de qué decir. Cuando llegamos a la carretera, no sabía si debía pedirle que se detuviera y volver con Jake o qué demonios debía hacer. Mis padres se volverían locos por esto.
Tenía un largo camino para pensar, ya que el lugar donde se celebra la llamarada está bastante alejado del pueblo. A casi una hora en auto. Recosté mi cabeza sobre la ventanilla para tratar de calmar un poco el mareo, náuseas y el horroroso dolor de cabeza.
― Eres Todd Graham. ― Dije, poco después.
― De nada. ― Respondió. Suspiré, sintiéndome como una idiota, yo misma.
― Lo siento, debí agradecerte. ― No dijo nada. ― Es solo que toda mi vida acaba de derrumbarse ante mis ojos.
― Sí, bueno. Por lo menos tenías una vida.
El chico del lado equivocado de las vías. Debe creer que soy una niña mimada de clase media, que además se junta con los ultrarricos del pueblo, para burlarse de los demás y la miseria en la que viven.
― Lamento que nuestra única interacción sea en el peor momento y parezca algo sacado de un drama adolescente tipo The O.C. Tú debes tener muchos problemas que no deben ni compararse con los míos.
― Tranquila, Missy. No estoy juzgando a nadie. El mundo no es blanco o negro y una chica como tú no es solo otra chica mimada. Después de todo, el chico rico y Quarterback del equipo ha estado tan obsesionado contigo desde que eran niños. Debes ser muy especial para causar esa clase de locura en un hombre.
― Solo soy la chica de al lado. Ni siquiera eso, soy la hija del mejor amigo de su madre, como una hermana.
No respondió y el resto del camino a casa fue en silencio.