Desapareciendo el Trauma

All Rights Reserved ©

Summary

Lucy es una chica que sufrió abuso sexual múltiples veces, lo que la llevo a tener un miedo exagerado a los hombres, a sentirse que ella ya no tiene valor como persona y que lo que le pasó, fue su culpa. Por como se estaba sintiendo tomó la decisión de terminar con su vida, pero por temas del destino conoce un chico, Florian, el cual la salva y sin darse cuenta, puede que le ayude a superar el trauma que le causaron.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1


Lucy caminaba por los pasillos de la oficina en donde trabaja con miedo de volver a casa, había tenido unas reuniones muy importantes a las cuales no pudo faltar pero no se dio cuenta y se había hecho muy tarde. Pero tampoco quería quedarse en la oficina, la cual estaba muy sola. Escucho unos pasos que venían hacía ella, era el guardia de seguridad que se paseaba de vez en cuando por los pasillos para revisar que todo estuviera en orden. Lucy se encontró corriendo a esconderse a los baños, cuando llegó, estaba al borde del llanto, le aterraba estar sola con un hombre en lugares como esos. Espero a que el guardia pasara y se dirigió a su casa, corriendo lo más rápido que podía. Cuando por fin llegó a su apartamento y se calmó un poco se sintió bastante estúpida por la forma en que actuó, mientras se hacía su cena, recordó varias experiencias no muy agradables.

Lucy había sido abusada sexualmente múltiples veces por varios hombres. Hubo una vez que su antiguo jefe se aprovechó de ella, en un momento muy vulnerable. Durante esos días su abuela acababa de morir y por casualidad un día se quedo más tarde llorando en la sala de empleados. Su jefe quién también se había quedado después de cerrar se acerco a ella, supuestamente queriendo ayudarla y consolarla, en su tristeza y vulnerabilidad no vio las intenciones que ese hombre realmente tenía, la encerró ahí y como nadie quedaba en el café, nadie ayudo a Lucy. Renunció a su trabajo al siguiente día y nunca volvió a ese lugar.

También tuvo otra situación similar cuando salió de fiesta con sus amigas, recordó que se divertía mucho esa noche pero cuando fue al baño cometió el error de ir sola, un hombre se dio cuenta de que estaba sola en ese momento, como Lucy ya había tomado bastante no pudo defenderse del hombre, el cual la sacó del bar y la llevo a un callejón cerca de ahí. Sus amigas la encontraron, pero el hombre al ver que fue descubierto, huyó sin que nadie pudiera detenerlo, cuando la policía llegó, les dijeron que no podían hacer gran cosa con tan poca información, así que Lucy no pudo hacer nada mas, que simplemente “olvidarlo”.

En otro momento, un chico que la pretendía la ayudo a llevar unos muebles a su apartamento ya que solían vivir en el mismo edificio y a veces solían hablar. Le ofreció algo para calmar la sed después de ayudarla y se quedaron hablando un rato, el hombre le confesó que gustaba de ella y que quería salir con ella. Lucy lo rechazo amablemente, después de todo no buscaba una relación. El hombre se enfureció con ella, así que abuso de ella en su propio apartamento, cuando se iba a ir le recalco que lo que pasó fue su culpa, que habría sido mejor si aceptaba.

Cuando Lucy al fin decidió tomar acción sobre todo lo que le había ocurrido y fue a hacer un reporte con la policía, le dijeron que no podían hacer nada y de forma indirecta le dijeron que había sido su culpa por temas de provocación o dar espacio a ese tipo de situaciones. Para Lucy eso se sintió como una cachetada en la cara, supuso que si incluso la policía le habían dicho eso, era porque era cierto, “había sido mi culpa”.

Lucy suspiró dejando de preparar su comida por un momento, odiaba recordar esas situaciones. Negó efusivamente con la cabeza como si quisiera alejar esos recuerdos de su mente. <Solo olvídalo, fue tu culpa, recuérdalo. Ya no sirve de nada recordar eso>. En cuanto pensó eso, sintió un peso en sus hombros que ya le era familiar, se sentía así cuando recordaba algo de lo ocurrido. Terminó de preparar su cena y se fue a dormir sin querer pensar más. La verdad es que después de lo que le pasó, Lucy solo se aisló y se alejó poco a poco más del mundo exterior y de las personas que solían estar a su alrededor, trabajaba desde su apartamento, solo iba a la oficina a lo que era estrictamente necesario, ya no solía salir y no tenía amigos. No dejaba su apartamento, evitaba toda clase de interacción, cercanía e incluso evitaba encontrarse con cualquier hombre y se había vuelto paranoica. Aunque no sin razón.

Lucy miro el techo adormilada.

— Estoy cansada. — susurro antes de quedarse dormida, si había tenido un día largo y difícil en la universidad pero era claro que no lo había dicho por eso.


Lucy abrió los ojos desorientada, se encontraba en una habitación muy oscura sin nada dentro de esta, solo había una mínima fuente de luz en el techo que parecía tener varios metros de altura. No podía entender en dónde estaba solo sentía mucho frío y miedo, se suponía que debía estar es su apartamento durmiendo en su habitación, ¿cómo es que llego ahí?

Miro alrededor tratando de salir o al menos saber en dónde se encontraba, nunca había estado en ese lugar, quería volver a su casa. Después de un tiempo de estar ahí sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y pudo ver que había una puerta no muy lejos de ella, trató de pararse para salir de ahí pero cuando se paró y avanzó, algo la jaló y la hizo caer, no podía andar mas. Miro para atrás y se dio cuenta de que tenía una soga amarrada alrededor manos que estaba anclada al piso y que no la dejaban avanzar, trató de romperla pero no tenía la fuerza suficiente. No tuvo más remedio que esperar a que algo pasara. Después de un tiempo se escucho un ruido, la puerta se abría lentamente. Lucy tuvo que cerrar los ojos un momento por la cantidad de luz que entraba, luego vio como varias figuras encapuchadas muy grandes y de aspecto masculino entraban, trató de apartarse pero pronto se encontró con la pared, las figuras se seguían acercando, todos se pararon alrededor mirándola. Lucy no sabía que hacer, estaba completamente paralizada, un grito de horror salió de su boca cuando las figuras se bajaron la capucha.

Estos seres no tenían ojos ni nariz, solo un hueco negro que parecía su boca, de esa boca salía una lengua como la de una serpiente, larga, oscura y que se acercaban a ella. Los brazos de estas criaturas eran más largos de lo normal y sus dedos eran alargados y su piel era de un color desagradable. Lagrimas de desesperación salieron de los ojos de Lucy, sudaba frío y temblaba tratando de apartarse. Uno de esos seres se acerco a ella, le desató las manos y la empujo al centro de la habitación, donde todos los otros, la jalaban, manoseaban y lamían con esa lengua tan extraña. Lucy gritaba por ayuda, pero no parecía que hubiera nadie más. La única opción que tenía era salir por la misma puerta que los seres habían entrado pero la tenían tan rodeada que no podía ver la puerta. Estuvo un tiempo aguantándose los a esos seres encima de ella, aparte de que esas criaturas despedían un olor a podrido horrible, como a animal muerto.

Parecía que hablaban en un idioma que no entendía, como gruñidos pero sonaban disgustados, estaban peleándose por Lucy, entonces cuando se apartaron lo suficiente Lucy pudo ver la puerta, ya no estaba amarrada ni rodeada por esas criaturas, aprovecho la oportunidad y salió a correr, no sin antes cerrar la puerta para que las criaturas no salieran. Cuando salió de esa habitación se encontró en un lugar completamente diferente, una casa decorada de forma muy siniestra, había cuadros de ella, de hombres y de otras mujeres, pedazos de tela, pelo humano y sangre en unas paredes, aparte de que los cuartos y zonas de la casa no cuadraban una con la otra, como si no fuera una misma casa. Escucho a los seres golpeando la puerta tratando de salir, Lucy abrió múltiples cuartos, subía y bajaba escaleras pero por ningún lugar estaba salida. Luego encontró una hecha de metal al final de un pasillo muy largo, pero que no podía mover pero podía sentir el aire que se filtraba por debajo de la puerta en sus pies descalzos, empujó con todas sus fuerzas pero a penas la movía, empezó a escuchar a esas criaturas buscándola por la casa, en el centro de esa puerta había una ventana bastante pequeña pero en su desesperación la rompió y salió por esa ventana, justo a tiempo ya que sintió como una de esas criaturas le toco el tobillo.

Cuando cayó en el suelo vio que era una calle común y corriente, Lucy terminó toda ensangrentada porque se cortó con los vidrios pero al ver que las criaturas seguían tratando de salir, corrió buscando a alguien quién la pudiera ayudar pero las calles, las casa y por todos lados se veía vació, no había ni una persona. Llegó a una calle cerrada que si seguía avanzando se adentraba en un bosque, pensó en dar la vuelta pero escuchó una voz desgarradora de donde venía, sin pensarlo siguió corriendo en dirección contraria hacia el bosque. La única opción que le quedaba era correr lo más rápido y lo más lejos que pudiera. El bosque tenía un olor húmedo, parecía que acababa de llover y de hecho había bastante barro que le impedía moverse con facilidad, en el piso había muchas ramas secas, raíces y tierra que hacía que le dolieran los pies a Lucy con cada pisada, pero con todo el miedo que sentía no era una prioridad para ella.

En los ojos de las criaturas, todo esto era solo un juego, simple entretención. La buscaban por todos lados, podían olerla y sabían que no había huido muy lejos, se dividieron en grupo de tres y la rastrearon. Uno de los seres la pudo ver a la distancia y aviso a los demás, Lucy corría en el bosque tratando de alejarse pero gracias a como eran las extremidades de las criaturas podían correr como animales, en poco tiempo la atraparon, acorralándola contra el suelo y su rostro, enredó sus largos dedos y manos alrededor del cuerpo de Lucy para que no pudiera luchar ni huir. Lucy gritó tan fuerte que su grito se escucho por todo el bosque, la criatura que la atrapó saco su lengua larga y afilada, la introdujo en la boca de Lucy, tan profundo que la estaba asfixiando. Varias lagrimas resbalaron por las mejillas de Lucy antes de que perdiera el conocimiento.