🍹Owned👞2||Kookmin||

Summary

Todo lo que quiero hacer es cuidar de mi papá, así que cuando consigo el trabajo de mi vida que se hará cargo de nuestros gastos, aprovecho la oportunidad con ambas manos. Poco sé, que se esperará lo imposible de mí. Lentamente mi sonrisa se desvanece y mi risa muere hasta que todo lo que queda es el títere roto que creó mi infierno personal. Jeon Jungkook, el jefe de la mafia irlandesa, regresa de un viaje de negocios y espero que mi pesadilla infernal se multiplique por diez. Brutal, despiadado y peligroso, Jungkook es temido por todos, incluso por el monstruo que intenta matar mi alma. Pero resulta que estaba equivocado. En el instante en que Jungkook se da cuenta de lo que está pasando, me toma bajo su protección, y aunque es todo filos y gruñidos amenazantes, me siento seguro con él. Poco a poco mi sol se cuela por las rendijas y mi risa vuelve. Pero, ¿puede un monstruo realmente derrotar a otro, o solo soy un chico que sueña con lo imposible? Adaptación No copias ni adaptaciones Que la disfruten 😌💜

Status
Complete
Chapters
49
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO

Park Jimmy

(Papá de Jimin)

»Hace 25 Años«

Sentado frente a Tara, quien se suponía que solo sería otra aventura de una noche, aún estoy tratando de procesar el hecho de que está embarazada.

De mi hijo.

Jesús, María y José.

Poniéndome de pie, no hay mucho espacio para moverse en el estudio y me desplomo de nuevo en el desgastado sofá.

―Jesús ―me las arreglo para murmurar.

―No tienes que hacer nada, solo pensé que deberías saberlo.

Sacudiendo la cabeza, dejo que mis ojos se posaran en la pelirroja frente a mí, el destello de esperanza en sus suaves ojos marrones me hace fruncir el ceño.

―No soy un caballero blanco, muchacha. Soy lo más alejado de eso.

Tara se humedece nerviosamente los labios, con sus ojos recorriendo el pequeño espacio habitable.

Jesús, esto es un puto desastre.

De improviso, admito.

―Soy un hombre malo.

Su mirada se dirige hacia mí, y luego pregunta.

―¿Qué quieres decir?

Decidiendo poner todas las cartas sobre la mesa, le respondo.

―Trabajo para la mafia irlandesa.

Sus ojos se agrandan, y la esperanza que ha estado parpadeando muere repentinamente.

Dejando escapar un suspiro, niego con la cabeza.

―Puedo ayudarte financieramente, pero mi vida no tiene lugar para un niño… o para alguien como tú.

Ella asiente, y tragando con dificultad la bomba que le acabo de arrojar, se limpia ansiosamente la palma de la mano en la falda.

―Puedo decirle al niño que moriste.

Mi mirada se estrecha sobre ella cuando sus palabras me golpean inesperadamente fuerte.

―No.

No quiero que mi hijo piense que estoy muerto.

Puede que haya hecho muchas cosas malas en mi vida, pero nunca le daré la espalda a un niño, especialmente a uno que es mío.

―Como te dije, te ayudaré financieramente, y me ocuparé de ti y del niño cuando sea seguro. Eso es lo mejor que puedo hacer.

Lo piensa por un momento, con los ojos fijos en la pared del bloque de apartamentos vecino afuera de la ventana.

―He escuchado historias de terror flotando en la calle sobre la familia Jeon, no quiero que mi hijo se acerque a la mafia.

―En eso podemos estar de acuerdo.

Su mirada se vuelve hacia mí.

―¿Tal vez podamos decirle al bebé que eres un vendedor ambulante?

La comisura de mi boca se levanta.

―Suena como un plan. ―Levantándome, saco mi billetera y saco todo el efectivo que tengo encima―. Te traeré más. ―Dejo el dinero sobre la mesa de café, y mirándola a los ojos, la advertencia se refleja en mi tono cuando le digo―. Nadie puede saber quién soy. Por tu seguridad. Una vez que nazca el niño, dale tu apellido y no te acerques a los Jeon.

Ella asiente mientras se pone de pie.

―No se lo diré a un alma viviente.

Dejo que mis ojos se desplacen hacia la mujer responsable de una de las mejores noches de mi vida.

Por una fracción de segundo, desearía que las cosas fueran diferentes, ojalá tuviera el lujo de conocerla, tal vez las cosas podrían funcionar entre nosotros.

Pero no hay deseos en la vida que he elegido para mí.

Mi vida y mi lealtad le pertenecen a Owen Jeon, el jefe de la mafia irlandesa.

Tengo que mantener a Tara y a nuestro hijo por nacer en secreto.