Sierra de Sangre

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Summary

Un Joven Periodista tiene una Experiencia paranormal en una escena del crimen,Poco despues de perder su empleo regresa su pueblo natal,Donde se rumora ha regresado una extraña criatura

Status
Complete
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

Nota del Autor

Nota del autor

Desde niño crecí en la tierra de la que hablo en esta historia. Hace años se creía que, donde se enterrara el cordón umbilical, ese sería tu lugar en el mundo. De cierta forma, estarías anclado a esa tierra para siempre. Mi abuelo Israel sembró el mío en el jardín de su casa, en Candela. Por eso, hasta el día de hoy, siento una conexión profunda con ese lugar.

Mi abuelo me enseñó a amar la naturaleza, a respetar la vida de los animales y los árboles, a disfrutar del sonido de los ríos y del susurro del viento. Aunque todo lo que aquí relato es ficción, está inspirado en experiencias personales y en las historias que se cuentan en pueblos como Candela: relatos sobre espectros, monstruos y cosas que viven entre las sombras.

Lo cierto es que creo firmemente en la existencia de la criatura que muchos llaman

“el chupacabras”. Me cuesta admitirlo, sé que al decirlo, algunos podrían burlarse, pero lo creo. Hay cosas que se extienden más allá del tiempo, seres que habitan la penumbra y que solo se manifiestan cuando el sol desaparece y la luna llena alumbra el mundo. Cosas que se mueven cuando las estrellas, indiferentes, observan desde lo alto.

Hace años, mi abuelo me hablaba de una criatura que se alimentaba de la sangre de las gallinas. Muchos pensaban que era solo un mito, una historia del monte. Pero mi abuelo ha vivido toda su vida en la naturaleza; conoce bien los animales salvajes que rondan su rancho. Sin embargo, nunca había visto nada parecido.

Algunos afirmaban que era “el chupacabras”. Un hombre nómada, que pasaba por los ejidos, le contaba historias sobre aquella criatura. Lo cierto es que los avistamientos eran comunes en ranchos cercanos a Candela. Decían que bajaba de la sierra, que era un ser alado, y que se alimentaba de los animales por las noches. Algunos hablaban de gárgolas.

He contado esta historia muchas veces, y he buscado respuestas aún más. Me sumergí en libros de biología, en páginas web sobre animales extraños, intentando encontrar una explicación lógica. Pero nunca la encontré.

El abuelo del protagonista de esta historia es, en realidad, mi propio abuelo. Y yo, en parte, soy ese protagonista. Porque fui yo quien intentó descubrir qué criatura estaba matando al ganado. Y, aunque no hallé una respuesta definitiva, comprendí algo: hay cosas que tal vez no deban ser entendidas. Cosas que simplemente existen, más allá de nuestra razón.

Todas las historias,todo el misterio detrás de la bestia que llaman “Chupacabras”,siempre me ha atraído,hasta dia de hoy sigo buscando una respuesta,tal vez porque esa respuesta te mantiene algo tranquilo,porque la misma existencia es un misterio y lo que ronda en la oscuridad también lo es,esas historias alimentaron en mi la idea de esta novela corta,una historia sobre un hombre como yo,que tuvo que tratar de entender lo que no puede ser entendido.

Esta historia es, ante todo, un homenaje.

Un homenaje a Candela, ese pequeño pueblo que elegí —por amor y por raíces— como escenario para esta temible pesadilla. Candela no solo es el fondo de esta historia: es un personaje vivo, un alma que respira entre sierras y árboles, entre ríos que cruzan sus tierras y atardeceres que parecen eternos.

Mi abuelo aún reside ahí, y fue gracias a él que nació esta historia. Es, sin duda, la más personal que he escrito. Para construirla, tuve que escarbar en mi memoria y recuperar las historias que me contaba de niño: los relatos sobre tesoros ocultos en los ranchos, las muertes de cuna inexplicables, las leyendas sobre criaturas chupa sangre que bajaban de la sierra a alimentarse por las noches.

Todo eso vive en esta historia, mezclado con mi imaginación, con mis miedos y con ese deseo profundo de rendirle tributo a las voces antiguas que habitan en los pueblos. Voces que se niegan a desaparecer, que resuenan en los montes y en los silencios de las madrugadas.

Esta historia es ficción, sí, pero su corazón está hecho de recuerdos verdaderos.

Dedicatoria

Para todos los pueblos como Candela, donde nacen leyendas en la penumbra, donde las historias de los abuelos aún susurran entre los árboles y las piedras.

Para todos los abuelos que, como el mío —mi abuelo Israel Tijerina—, compartieron sus relatos, sus vivencias y su voz con sus hijos y nietos.

Gracias por ese legado que aún vive en la memoria y en la tierra de candela y otros pueblos.