PRÓLOGO
Un hogar.
Es lo único que quiero más que nada.
Un esposo al que pueda amar.
Niños a los que pueda darles el mundo.
Una casa que pueda llamar mía.
Para muchos es un deseo estúpido, pero para mí lo es todo.
Cuando mi papá adoptivo exige que me case con uno de sus socios comerciales, Karlin Makarova, mi sueño se convierte en nada más que eso; un sueño.
Karlin es un monstruo vil, una pesadilla para cualquier persona con la que se cruza.
Temo el tiempo que tengo que pasar a solas con Karlin y ocultar los moretones que me llenan de profunda vergüenza.
Pero luego interviene mi amado hermano y arregla un matrimonio con uno de sus mejores amigos.
Jeon Jungkook es conocido por ser sensato, distante y calculador.
Claro, es desgarradoramente atractivo, énfasis en desgarradoramente, pero está claro que me ve como el hermano menor de su amigo, y eso se ha convertido en su problema.
Por otra parte, prefiero que Jeon Jungkook me rompa el corazón que ser el saco de boxeo de Karlin Makarova.
Y así, mi sueño de un felices para siempre se convierte en una guerra a sangre fría entre los dos hombres, y me encuentro rezando para sobrevivir de alguna manera.
Pero la vida me ha enseñado que las oraciones nunca son contestadas.