El Templo del Trono Eterno: El Cultivador sin Raíces

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Summary

"Traicionado por su mujer y su mejor amigo, Linfem muere solo para despertar en un mundo de inmortales. Sin raíces espirituales pero con un Templo sagrado y un Sistema sarcástico, descubrirá que dentro de su dominio es un Dios invencible. ¿Podrá expandir su territorio y vengarse de quienes lo mataron?"

Genre
Fantasy/Action
Author
Luis
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Capítulo 1: Un despertar con insultos gratis

El aire era pesado, cargado de una energía ancestral que Linfem nunca había sentido en su vida anterior. Pero lo que realmente lo despertó no fue el misticismo del ambiente, sino una voz chillona, mecánica y profundamente irritante que resonaba directamente en su cráneo.

[¡VAYA, VAYA! PERO SI EL MUERTITO YA ABRIÓ LOS OJOS...]

[Estado del Anfitrión: Patético.] [Nombre: Linfem.] [Raíz Espiritual: Inexistente. Básicamente eres un trozo de pan seco en un mundo de panaderos inmortales. ¿Seguro que no quieres volver a morir? Daría menos trabajo.]

Linfem se incorporó de golpe, jadeando. El dolor de la espada de su mejor amigo atravesándole el pecho todavía se sentía como un fuego real. El rostro de su mujer, riendo mientras él se desangraba para que ellos se quedaran con su herencia, estaba grabado a fuego en su mente.

—¿Dónde... dónde estoy? —balbuceó Linfem mirando las paredes de piedra desgastadas.

[Estás en el Templo de la Montaña Olvidada, genio. Propiedad de tu difunto padre. Soy el “Sistema de Dominio Restringido”, tu única oportunidad de no ser humillado por segunda vez en dos vidas. Aunque, viendo tu cara, el Sistema lo tiene difícil.]

—¿Un sistema? ¿Como en los juegos? —Linfem apretó los puños, ignorando los insultos.

[Más o menos, pero con más clase. Escucha bien, “Soberano de Cartón”: Aquí dentro eres un Dios. Fuera de estas paredes, eres un saco de boxeo. Si sacas un pie del límite de tu dominio, perderás tu poder y morirás de nuevo. Y créeme, no quiero buscar otro anfitrión, los de tu especie huelen a fracaso.]

Linfem se acercó a la entrada. Un panel azul flotaba frente a él indicando su primera misión: aceptar a una joven que huía de la Secta de la Luna Negra. Linfem abrió la puerta y una chica con la túnica desgarrada cayó a sus pies.

—¡Viejo estúpido! —gritó el líder de los perseguidores desde el aire—. ¡Entrega a la chica o te mataremos!

Linfem miró hacia el suelo. Había una línea de luz azul que solo él veía. Era el límite de su dominio. Sonrió con frialdad.

—En mi casa —dijo Linfem, cerrando el puño—, nadie levanta la voz.

¡CRACK! El cultivador que cruzó el umbral quedó congelado bajo una presión invisible y fue lanzado por los aires como un muñeco de trapo.

[¡OOH! ¡MÍRENLO! ¡Se puso rudo!], se mofó el Sistema. [Casi olvido que hace cinco minutos estabas llorando. Disfruta tu nueva técnica de respiración antes de que te hiperventiles.]

Capítulo 2: La Escoba del Juicio y el Jabalí Suicida

Linfem sintió cómo la Técnica de Respiración del Dragón Primordial se instalaba en su memoria. Ahora podía retener una chispa de energía para no morir de un estornudo fuera del dominio, aunque seguía siendo físicamente débil.

—Maestro... usted es un ser supremo —susurró Mei Ling, la discípula.

[¿Ser supremo? Si supiera que anoche soñaste con una hamburguesa...], comentó el Sistema. [Por cierto, Linfem, un jabalí de colmillos de cristal está destrozando tu jardín trasero. Está fuera de tu zona de confort. ¿Qué vas a hacer, “Rey de la Alfombra”?]

Linfem, envalentonado, caminó hacia el patio. Al llegar al límite de los 5 metros ganados por la misión anterior, lanzó un grito de guerra y saltó hacia el animal. En cuanto su pie cruzó la línea, su fuerza desapareció. Su puño golpeó al jabalí con la fuerza de una caricia y la bestia le dio un cabezazo que lo mandó volando de regreso al templo.

[¡JAJAJAJAJA! ¡10 PUNTOS POR EL ATERRIZAJE!]

—¡Maestro! —gritó Mei Ling—. ¿Está practicando la técnica de “Cuerpo de Esponja”? ¡Es usted un visionario!

Para evitar más vergüenzas, el Sistema le entregó a Linfem la “Escoba del Juicio Final”, un arma que solo sus discípulas podían usar. Mei Ling la tomó y, de un solo escobazo, mandó al jabalí a la siguiente provincia.

Capítulo 3: El Embargo y el Pato con Megáfono

La paz duró poco. Un grupo de cobradores de la Secta del Puño de Hierro llegó reclamando una deuda de su padre. El líder, el Recaudador Iron, amenazó con convertir el templo en un burdel.

—¿Piedras espirituales? —dijo Linfem—. No tengo piedras, pero tengo una lección de modales.

Tres matones saltaron al interior y terminaron estampados contra el suelo por la presión del dominio. El Sistema, entre burlas, instó a Linfem a actuar. Mei Ling apareció de nuevo y, con un “escobazo de cortesía”, mandó al Recaudador Iron directamente al pozo de agua que estaba a 12 metros.

[¡STRIKE!], gritó el Sistema. [Nivel de humillación: Máximo.]

Linfem recibió su recompensa: la Píldora del Aliento del Caos y otros 10 metros de dominio. Ahora, llegando hasta el pozo, Linfem tomó aire y soltó un rugido potenciado:

¡CÁLLATE Y LARGO!

La onda sonora fue tan potente que los matones salieron huyendo y Iron cayó de nuevo al agua.

[¡UHHH! Casi me asustas hasta a mí... bueno, no, sonaste como un pato con megáfono], dijo el Sistema. [Ahora, tenemos un problema real. Mei Ling tiene hambre y su Raíz Fénix se quemará si no come. Tienes 10 minutos para encontrar comida fuera del dominio con tus manos de fideo. ¡MUEVE EL TRASERO!]

Linfem miró hacia el bosque prohibido. El Soberano del Templo estaba a punto de enfrentar su mayor enemigo: la recolección de bayas.


Continuará...