Heredera De Bonten

Summary

Una joven descubre los secretos de su pasado, lo que le depara su futuro; y la verdad detrás de su nacimiento como hija de Manjiro Sano. ¿𝑃𝑜𝑑𝑟𝑎 𝑠𝑜𝑏𝑟𝑒𝑣𝑖𝑣𝑖𝑟 𝑎 𝑢𝑛 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜 𝑙𝑙𝑒𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒?.

Genre
Scifi
Author
Lady Yuki
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Adelanto

La fría brisa nocturna corría con la velocidad de un corcel de carreras viajando por la ciudad de Tokio, donde el distrito del placer y el pecado resaltaba por sus brillantes luces carmín, los edificios tanto tradicionales como algunos pocos modernos llenos de cortesanas que te invitaban a ceder al placer.

— No te distraigas con mujeres mocoso —Advirtió el peli rosado con un matiz de molestia, caminando por la acera junto a su hijo.

— No estoy tan urgido, papá. —Respondió el joven seguido de un bufido.— ¿Qué tenemos que hacer?.

— Un pequeño encargo, nada demasiado complicado para un mocoso como tu. —

— Contigo los encargos nunca son pequeños. —

Seguido del pequeño reclamo de Haru, el joven entro al burdel después de su padre, donde el olor a alcohol y drogas inundaban sus pulmones y los ajenos con la misma facilidad que vaso se llenaba de agua.

— ¿Qué tenemos que hacer?. —Pregunto con algo de molestia, frunciendo levemente el ceño.

— Cobrar una deuda. —Fue corto, una indicación tan sencilla de pronunciar como difícil de completar para un principiante como el.

— ¿De que tipo? —Dijo en baja, mirando a sus alrededores.

El mayor soltó una risa mitad divertida mitad amarga.— No hagas preguntas estúpidas. —

Haru soltó un suspiro, caminando por los pasillos del burdel con las manos en los bolsillos y bajo la sombra de su padre como lo había hecho por años. El olor a sexo y la vista de cuerpos ajenos desnudos no era algo que lo sorprendiera o asustara, era casi como el pan de cada día.

En la zona del casino el dinero se movía en forma de fichas con regularidad y avaricia entre mesas de hombres apostando y mujeres semidesnudas desfilando con bandejas de tragos y drogas, tomando y llevando pedidos de las mesas a la barra.

— Es un traidor o un deudor?. —Interrogo el mas joven con duda.

— Las dos cosas. —El adulto no tenia filtro alguno al hablar con su hijo.

Sanzu caminaba frente a Haru con la confianza de quien había estado en ese lugar toda su vida. Avanzo hasta llegar a la mesa de un hombre: joven, guapo, pero innecesario.

— ¿Necesitan algo, caballeros?. —Pregunto el hombre al centro de la mesa, su sonrisa antes confiada y coqueta ahora era aterrada. Retirando sus brazos de los hombros de las cortesanas que tenia a cada lado.

— El dinero, Imbécil. —Respondió Sanzu sin vacilar, empañado por esa falta de paciencia y tacto característicos de el.

— N-no lo tengo. —Dijo con nervios el de la mesa, las mujeres que antes se encimaban en el se alejaron con rapidez.

Sanzu soltó una risa, tan fastidiado como divertida por la situacion.— Es una verdadera lastima. —Dijo con fingida preocupación. Saco un arma del interior de su saco y la aventó a las manos de su hijo.

Haru recibió la pistola con rapidez, pero una expresión de asombro y pánico innegables para cualquiera se hicieron presentes en su rostro.

— ¿Necesitas que te diga que hacer, Haru? —Otra risa, mas aguda, casi psicópata.— Acaba con el. —Su tono se volvió serio, cortante.

Las manos de Haru temblaron con el arma en ellas; nunca antes le habían ordenado eso.

— ¿No tienes las pelotas para hacerlo?. —Reclamo Sanzu a su hijo con un tono de molestia, casi decepción.

— Yo...yo no... —Intento hablar, pero las palabras se le atoraron en la garganta. Giro su rostro para ver al objetivo, ya no estaba en la mesa de apuestas.— Maldita sea. —Miro de un lugar a otro buscando al traidor con la mirada hasta encontrarlo huyendo por un pasillo del burdel, corriendo para seguirlo antes de que se escapara.

Sanzu observo desde su lugar en silencio, sacando una cajetilla de cigarrillos del bolsillo del pantalón al mismo tiempo que un encendedor. Prendió el cigarro y lo llevo a sus labios llenando sus pulmones con el humo del tabaco, exhalando el mismo y luego caminado con deliberada calma detrás de su hijo; que ya había desaparecido de su vista.

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Haru corría apresuradamente tras el hombre, agarrando con tensión disfrazada de firmeza el arma que su padre le había dado.— Ese desgraciado. —Murmuro mientras seguía el rastro de su objetivo, que lo guio hasta un callejón sin que el chico le prestara atención a ese detalle.— Oye, es mejor que esto sea rápido —Dijo con un atisbo de nervios, nunca había disparado a una persona, menos matado a alguna.

— Si, es mejor que sea rápido. — Respondió el hombre acorralado contra la pared del callejón, su tono era seguro, sarcástico incluso. su mirada no estaba en Haru, estaba detrás de el.

La cabeza del peli blanco giro con cautela hacia atrás, para ver lo que el hombre observaba. Pero fue demasiado tarde, antes de si quiera poder reaccionar sintió el fuerte choque de algo solido contra su cabeza, un impacto tan fuerte que le hizo caer al suelo, con la mirada borrosa y un leve pitido en los oídos.