No coincide

All Rights Reserved ©

Summary

Un hombre despierta en una casa desconocida, rodeado de sangre y sin memoria. A pocos metros encuentra un cadáver… idéntico a él. Antes de poder entender qué está pasando, alguien comienza a golpear la puerta. Sin tiempo para pensar, tendrá que tomar una decisión que podría definir todo lo que viene después.

Genre
Mystery
Author
elias
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1 Algo gotea"


Lento.

Constante.

Abre los ojos.

No entiende dónde está.

El techo es de madera. Oscuro. Viejo. Una lámpara cuelga torcida, moviéndose apenas, como si alguien la hubiera empujado hace poco.

El sonido sigue.

Gota.

Gota.

Gota.

Parpadea.

El aire es pesado. Húmedo. Huele mal. No es solo sangre.

Es algo más.

Algo cerrado. Estancado.

Se mueve.

El cuerpo responde… pero tarde.

Como si estuviera usando algo que no es suyo.

Mira sus manos.

Manchadas.

Rojas.

Secas en algunas partes. Pegajosas en otras.

El pulso se le dispara.

Se incorpora.

El lugar toma forma.

No es un departamento.

Es una casa.

Vieja.

Paredes gastadas. Muebles antiguos. Una mesa de madera marcada por cortes profundos.

No recuerda nada.

Nada.

Ni cómo llegó.

Ni quién es.

Ni por qué está ahí.

Da un paso.

El suelo cruje.

Y entonces lo ve.

En el piso.

A pocos metros.

Un cuerpo.

El estómago se le cierra.

No quiere acercarse.

Pero lo hace.

Como si no tuviera elección.

Cada paso pesa.

Llega.

Mira.

Y el mundo se rompe.

Es él.

No parecido.

No similar.

Exacto.

Su cara.

Su cuerpo.

Muerto.

Los ojos abiertos.

Vacíos.

Retrocede de golpe.

Se tropieza.

Cae contra una silla.

El ruido retumba en toda la casa.

Respira rápido.

Demasiado rápido.

—No…

Se lleva las manos a la cara.

Tiembla.

No entiende.

No puede.

Pero algo peor aparece.

Una idea.

Una sensación.

No vino de afuera.

Vino de él.

Mira el cuerpo otra vez.

Después sus manos.

Después el suelo.

Sangre.

Demasiada.

No es de alguien que encontró un cadáver.

Es de alguien que estuvo… haciendo esto.

Niega.

Pero no alcanza.

Su mirada se mueve.

Busca.

Y lo encuentra.

Un cuchillo.

Tirado cerca del cuerpo.

Cubierto.

No hay dudas.

Su mano derecha tiembla.

Se acerca sin querer.

Lo mira.

Lo conoce.

No sabe cómo.

Pero lo conoce.

Como si lo hubiera tenido hace segundos.

El corazón le late en la garganta.

—Yo no…

Pero no puede terminar la frase.

Porque en el fondo…

algo no encaja con la negación.

Y entonces—

Golpes en la puerta.

Fuertes.

Secos.

Una vez.

Dos.

Tres.

Se congela.

El aire desaparece.

Otra vez.

Más fuerte.

—¡Eh! ¡Cristian! ¡Abrí!

La voz atraviesa la casa.

Cercana.

Real.

Ese nombre.

Cristian.

Su mirada va al cuerpo.

Después a sus manos.

Después a la puerta.

—¡Sé que estás ahí!

El pánico entra de golpe.

Completo.

No hay tiempo.

Mira alrededor.

La casa es chica.

No hay dónde esconder mucho.

El cuerpo está en el medio.

Visible.

Obvio.

La sangre…

por todos lados.

Otro golpe.

Más fuerte.

—¡Cristian!

La manija se mueve.

No está cerrada con llave.

El tiempo se rompe en segundos.

Opciones.

Ninguna buena.

Esconder el cuerpo.

Imposible rápido.

Limpiar.

Ridículo.

Abrir.

Suicidio.

Quedarse.

Peor.

Mira el cuchillo.

Después el cuerpo.

Después la puerta.

La madera cruje.

La están empujando.

Respira.

No alcanza.

El corazón le va a explotar.

Y en medio del caos…

algo aparece.

Frío.

Claro.

Instinto.

No sabe quién es.

No sabe qué hizo.

Pero entiende algo.

Si lo encuentran así…

no hay salida.

Los golpes siguen.

Más desesperados.

Más cerca.

Mira por última vez el cuerpo.

Su propia cara.

Muerta.

Y toma una decisión.